El mundo de Leland
2003 

6,8
4.226
Drama
"The United States of Leland" narra la historia de Leland (Ryan Gosling), un joven de 15 años encarcelado un centro de detención juvenil tras asesinar a niño autista. Allí dentro, un profesor de color (Don Cheadle) tratará de desvelar los misterios que se esconden detrás del comportamiento del chico, mientras fuera se suceden los tumultuosos cambios que afectan a la familia de Leland y a la comunidad en la que vive. (FILMAFFINITY)
7 de diciembre de 2013
7 de diciembre de 2013
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El mundo de Leland" es una cinta confusa, no por el argumento de la misma, sino porque cuando la acabas no sabes qué pensar, especialmente sobre el protagonista, cuando la acabas terminas igual de confuso que el personaje de Don Cheadle sobre el por qué hizo lo que hizo Leland. Tiene una historia y personajes interesantes y muy buenas interpretaciones en general pero terminas con un sabor de boca un tanto amargo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¿Se supone que le mató por que le daba pena? ¿Porque el mundo es una puta mierda? Joder!!! si fuera por eso y matáramos por el mismo motivo solo quedarían hijoputas en éste puto mundo. La verdad que me saca un poco de quicio el protagonista, por si no lo habían notado.
3 de abril de 2015
3 de abril de 2015
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es la vida tan canalla que nosotros, insignificantes frente a ella, nos desgañitamos en buscarle una explicación lógica a todo aquello que no comprendemos. La muerte, la violencia, o el simple abandono de tu pareja sentimental parecen necesitar de un porqué para poder seguir avanzando, y a veces, simplemente, no lo tienen.
Aceptar ese nihilismo, nuestra insignificancia, que las cosas suceden sin más a pesar nuestro, es un punto que se alcanza a base de golpes o en lo que también viene a ser llamado madurez. Algo así podría decirse ser el tema central sobre el que nos pretende hacer reflexionar ‘El mundo de Leland’, pero no el único. Lo caprichoso de la memoria selectiva o la mutabilidad del corazón sin preguntar son ideas también presentes, y que vendrían a incidir en lo mismo, el control que nos queremos otorgar respecto a nuestro día a día y lo poco que a la vida le importa esto, quien actúa como una bofetada sin razón aparente.
Aceptar ese nihilismo, nuestra insignificancia, que las cosas suceden sin más a pesar nuestro, es un punto que se alcanza a base de golpes o en lo que también viene a ser llamado madurez. Algo así podría decirse ser el tema central sobre el que nos pretende hacer reflexionar ‘El mundo de Leland’, pero no el único. Lo caprichoso de la memoria selectiva o la mutabilidad del corazón sin preguntar son ideas también presentes, y que vendrían a incidir en lo mismo, el control que nos queremos otorgar respecto a nuestro día a día y lo poco que a la vida le importa esto, quien actúa como una bofetada sin razón aparente.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La sinopsis ya te adelanta como Leland asesina a un niño con retraso mental, así comienza, y equivocadamente podemos prejuzgar el estar ante una cinta de corte sensacionalista y lacrimógeno. En cambio, no es propósito de su director el ir a tocar la fibra sensible y si el de invitarnos a pensar, abandonando incluso a veces la narración puramente cinematográfica en favor de las palabras. “Hay dos maneras de ver la vida” se dice hacia el final, y la cámara juega a asemejar el guiño de nuestro ojo para reproducirlo, la primera es verla según nuestro punto de vista y la segunda es ver la realidad, triste y puta como ella sola.
El trabajo de dirección es importante - me sorprende que Matthew Ryan Hoge no haya dirigido desde entonces -, con un montaje efectivo (a pesar de ser ligeramente confuso al principio) y un retrato certero de personajes y entorno con la utilización de apenas retazos, véase el fundido de una bombilla por ejemplo. En este punto me gustaría destacar a Kevin Spacey, quien interpreta un personaje desolador y que, a pesar de ser el padre, no acude a la llamada más que en favor de su propio interés. Él sabe escribir libros y es lo que busca, un libro, una historia. Muestra de ello es la inspirada nota de voz que graba al volante de su coche o como sentado en el bar, deja intuir el estar en un escenario de su futura obra. Volvemos a la realidad como nuestro punto de vista, y sin embargo al final, una cinta que corre sola, insignificante, sin sentido, la realidad como tal.
Ryan Gosling se encuentra en su primera película notable, no como interprete pues en su primer papel protagonista ya lo estaba, si no referido a la película como un todo. Su actitud impasible, propia de su estilo interpretativo, unido a su todavía falta de desarrollo artístico casan a la perfección con el personaje que debe interpretar, esa chaval desganado, confuso y desorientado ante el mundo que le rodea. Don Cheadle a su lado dibuja el personaje más reconocible por todos, un tipo lleno de contradicciones que justifica apelando a su humanidad.
‘El mundo de Leland’ tiene un ligero poso depresivo a pesar de un final donde cede y se opta por cerrar todos los cabos. Transgrede por incidir casi en exclusiva sobre la reflexión olvidando por momentos el resto de elementos cinematográficos, pero lo que podría ser un defecto está tan logrado en su objetivo que funciona.
Firmado: http://detenteencine.blogspot.com.es
El trabajo de dirección es importante - me sorprende que Matthew Ryan Hoge no haya dirigido desde entonces -, con un montaje efectivo (a pesar de ser ligeramente confuso al principio) y un retrato certero de personajes y entorno con la utilización de apenas retazos, véase el fundido de una bombilla por ejemplo. En este punto me gustaría destacar a Kevin Spacey, quien interpreta un personaje desolador y que, a pesar de ser el padre, no acude a la llamada más que en favor de su propio interés. Él sabe escribir libros y es lo que busca, un libro, una historia. Muestra de ello es la inspirada nota de voz que graba al volante de su coche o como sentado en el bar, deja intuir el estar en un escenario de su futura obra. Volvemos a la realidad como nuestro punto de vista, y sin embargo al final, una cinta que corre sola, insignificante, sin sentido, la realidad como tal.
Ryan Gosling se encuentra en su primera película notable, no como interprete pues en su primer papel protagonista ya lo estaba, si no referido a la película como un todo. Su actitud impasible, propia de su estilo interpretativo, unido a su todavía falta de desarrollo artístico casan a la perfección con el personaje que debe interpretar, esa chaval desganado, confuso y desorientado ante el mundo que le rodea. Don Cheadle a su lado dibuja el personaje más reconocible por todos, un tipo lleno de contradicciones que justifica apelando a su humanidad.
‘El mundo de Leland’ tiene un ligero poso depresivo a pesar de un final donde cede y se opta por cerrar todos los cabos. Transgrede por incidir casi en exclusiva sobre la reflexión olvidando por momentos el resto de elementos cinematográficos, pero lo que podría ser un defecto está tan logrado en su objetivo que funciona.
Firmado: http://detenteencine.blogspot.com.es
17 de febrero de 2017
17 de febrero de 2017
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cine independiente en su máxima expresión. Aunque la película es sumamente entretenida y posee uno de los mejores diálogos que he oído y visto, al final resulta agridulce y hasta frío. Salvo por Kevin Spacey (Albert T. Fitzgerald), el elenco está infestado de grandes futuras estrellas para ese tiempo: Ryan Gosling (Leland P. Fitzgerald), Jena Malone (Becky Pollard) y Michelle Williams (Julie Pollard).
La película nunca profundiza los problemas de cada personaje, nunca, solo nos dan pequeños rasgos: el padre que nunca vio a su hijo, el hijo que tiene problemas existenciales, la novia infiel y drogadicta, el novio obsesivo y lleno de ideales. Quizá ese punto es el más flaco de todos, no llega a ser un drama convincente y que te llame la atención para recordarte la película toda tu vida, salvo los poéticos y maravillosos diálogos: “Ya no tenía aquella electricidad en los ojos. Empecé a pensar que a lo mejor no la tenía porque ya no existía. Sus ojos seguían reflejando algo, lo que ahora era la tristeza. A partir de entonces empecé a ver la tristeza en todas partes, cada cara era diferente pero en el fondo igual. Veía la tristeza en cada uno de los rostros, sentía que se me partía el corazón una y otra vez y cada vez como la primera.”
La película nunca profundiza los problemas de cada personaje, nunca, solo nos dan pequeños rasgos: el padre que nunca vio a su hijo, el hijo que tiene problemas existenciales, la novia infiel y drogadicta, el novio obsesivo y lleno de ideales. Quizá ese punto es el más flaco de todos, no llega a ser un drama convincente y que te llame la atención para recordarte la película toda tu vida, salvo los poéticos y maravillosos diálogos: “Ya no tenía aquella electricidad en los ojos. Empecé a pensar que a lo mejor no la tenía porque ya no existía. Sus ojos seguían reflejando algo, lo que ahora era la tristeza. A partir de entonces empecé a ver la tristeza en todas partes, cada cara era diferente pero en el fondo igual. Veía la tristeza en cada uno de los rostros, sentía que se me partía el corazón una y otra vez y cada vez como la primera.”
4 de junio de 2022
4 de junio de 2022
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un filme independiente, aunque con un reparto de gran nivel. Por lo general cuando vemos una película de escaso presupuesto descubrimos actores y actrices que jamás vimos o a veces también, nos encontramos con rostros que habitualmente se mueven en el ámbito underground, pero en el caso de "El crimen de Leland" tenemos a Kevin Spacey para terminar de confirmar que el único tramo de su carrera cinematográfica que valió la pena fue el de los años '90. Después de "American Beauty" (Sam Mendes- 1999), yo no recuerdo ningún otro papel significativo. De todas formas, su personaje aquí está de adorno.
El director y guionista intenta, a mi juicio, hacer una especie de Magnolia que tendría que resultar en un estudio profundo sobre la tristeza y un reflejo de la sociedad estadounidense pero para su mala suerte, no le sale. La película termina siendo bastante simple, con personajes que todo el tiempo caen mal, es difícil verse reflejado en alguno. Generalmente cuando una película tiene un reparto coral y se cuentan varias historias en paralelo, se corre el riesgo de que algunas destaquen y opaquen a las demás, pero en el caso que nos ocupa no interesa nadie. Todos están poco desarrollados y lo que peor me cae, es el hecho de que se supone que tenemos que comprender a Leland o creernos que alguien como él pueda despertar algún tipo de interés. Yo veo un arco que se mantiene estático durante todo el metraje... a lo sumo, quien más evoluciona (en realidad involuciona), que cambia de cómo es en un inicio a cómo va a ser más adelante es el personaje interpretado por Chris Klein.
Con respecto al reparto... a mi no me gusta para nada la interpretación de Ryan Gosling. Tampoco entiendo a su personaje y parece que vemos la peli para al terminar el visionado sentir que comprendimos al prota, aunque siga sin caernos bien. Jena Malone... tengo conflicto con ésta chica porque o siempre le daban un mismo tipo de personaje, o ella es incapaz de adaptarse a distintos papeles. Siempre la veo igual. Los buenos de verdad son Martin Donovan, Lena Olin, Kevin Spacey y Don Cheadle pero no es éste el filme para disfrutar de éstos actores. También está Michelle Williams cuya trama no tiene relevancia y cuyo personaje es el más plano de todos.
La narrativa es muy dispersa, sabemos que avanza a través de flash-backs pero cuando se centra en el presente no somos conscientes de los días que transcurren porque si pasan semanas o meses, creo que en algún momento deberían haberle sacado la venda de la mano a Ryan Gosling.
En ésta oportunidad coincido más con la crítica especializada que con los usuarios, ya que, la gran mayoría disfrutó de la película. Les llegó, a mi por el contrario me mantuvo con la misma cara de nada de Gosling.
El director y guionista intenta, a mi juicio, hacer una especie de Magnolia que tendría que resultar en un estudio profundo sobre la tristeza y un reflejo de la sociedad estadounidense pero para su mala suerte, no le sale. La película termina siendo bastante simple, con personajes que todo el tiempo caen mal, es difícil verse reflejado en alguno. Generalmente cuando una película tiene un reparto coral y se cuentan varias historias en paralelo, se corre el riesgo de que algunas destaquen y opaquen a las demás, pero en el caso que nos ocupa no interesa nadie. Todos están poco desarrollados y lo que peor me cae, es el hecho de que se supone que tenemos que comprender a Leland o creernos que alguien como él pueda despertar algún tipo de interés. Yo veo un arco que se mantiene estático durante todo el metraje... a lo sumo, quien más evoluciona (en realidad involuciona), que cambia de cómo es en un inicio a cómo va a ser más adelante es el personaje interpretado por Chris Klein.
Con respecto al reparto... a mi no me gusta para nada la interpretación de Ryan Gosling. Tampoco entiendo a su personaje y parece que vemos la peli para al terminar el visionado sentir que comprendimos al prota, aunque siga sin caernos bien. Jena Malone... tengo conflicto con ésta chica porque o siempre le daban un mismo tipo de personaje, o ella es incapaz de adaptarse a distintos papeles. Siempre la veo igual. Los buenos de verdad son Martin Donovan, Lena Olin, Kevin Spacey y Don Cheadle pero no es éste el filme para disfrutar de éstos actores. También está Michelle Williams cuya trama no tiene relevancia y cuyo personaje es el más plano de todos.
La narrativa es muy dispersa, sabemos que avanza a través de flash-backs pero cuando se centra en el presente no somos conscientes de los días que transcurren porque si pasan semanas o meses, creo que en algún momento deberían haberle sacado la venda de la mano a Ryan Gosling.
En ésta oportunidad coincido más con la crítica especializada que con los usuarios, ya que, la gran mayoría disfrutó de la película. Les llegó, a mi por el contrario me mantuvo con la misma cara de nada de Gosling.
1 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
30 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es interesante. Mi vecino también lo es, porque los domingos sale a la terraza, se coloca un palillo en la punta del pito y hace girar un plato, igual que los chinos del circo. Interesante, en serio. Unos días aguanta más que otros. El plato siempre acaba cayéndose, tarde o temprano, pero resulta curioso ver cómo se esfuerza en mantenerlo girando.
Lo de interesante lo digo porque hay momentos o detalles en la película que realmente aportan algo. Merece la pena verla porque no todo es tópico. El trabajo actoral, por ejemplo, es muy decente. Sin embargo, esta peli va a pagar el pato. Voy a exponer a continuación una serie de clichés que siempre se dan en las que podríamos llamar "películas de adolescentes" y de los que estoy francamente hasta el mismísimo rabo, porque me dan asco y porque sólo demuestran la nula capacidad de innovar en este género:
1/ Estoy hasta el rabo de mocosas de mierda con las mangas hasta los dedos que se colocan una y otra vez el pelo detrás de las orejas.
2/ Estoy hasta el rabo de mocosos pajilleros que, con voz en off, narran la, oh, sí, fabulosa y extraordinaria historia de sus vidas.
3/ Estoy hasta el rabo de conversaciones sin sentido con las que intentan hacerte creer que, cuanto menos coherencia tengan los diálogos, más profundos y existencialistas son quienes hablan.
4/ Estoy hasta el rabo de que la banda sonora de estas películas de pajilleros SIEMPRE tenga ese guitarreo de cantautor sin afeitar.
5/ Estoy hasta el rabo de que los valores principales sobre los que se sustenta la, oh, sí, excepcional trama SIEMPRE sean los siguientes: sociedad = coco; pajillero inadaptado = héroe.
6/ Estoy hasta el rabo de que, en un determinado momento del metraje, una de las mocosas de mierda mangas largas SIEMPRE diga: "Tú no lo entiendes", y después salga corriendo hacia su cuarto para, segundos después, echarse sobre la cama y llorar desconsoladamente con la nariz pegada al edredón.
7/ Y estoy hasta el rabo, hasta el puto rabo, concretamente, de que intenten venderme la moto disfrazando con tragedia una historia que, por supuesto, no es más que la misma basura adolescente de siempre, la misma historia pajillera e inconsistente que nos han contado una y otra vez y que jamás resultará conmovedora o brillante. Como mucho, interesante. Como mucho.
Lo de interesante lo digo porque hay momentos o detalles en la película que realmente aportan algo. Merece la pena verla porque no todo es tópico. El trabajo actoral, por ejemplo, es muy decente. Sin embargo, esta peli va a pagar el pato. Voy a exponer a continuación una serie de clichés que siempre se dan en las que podríamos llamar "películas de adolescentes" y de los que estoy francamente hasta el mismísimo rabo, porque me dan asco y porque sólo demuestran la nula capacidad de innovar en este género:
1/ Estoy hasta el rabo de mocosas de mierda con las mangas hasta los dedos que se colocan una y otra vez el pelo detrás de las orejas.
2/ Estoy hasta el rabo de mocosos pajilleros que, con voz en off, narran la, oh, sí, fabulosa y extraordinaria historia de sus vidas.
3/ Estoy hasta el rabo de conversaciones sin sentido con las que intentan hacerte creer que, cuanto menos coherencia tengan los diálogos, más profundos y existencialistas son quienes hablan.
4/ Estoy hasta el rabo de que la banda sonora de estas películas de pajilleros SIEMPRE tenga ese guitarreo de cantautor sin afeitar.
5/ Estoy hasta el rabo de que los valores principales sobre los que se sustenta la, oh, sí, excepcional trama SIEMPRE sean los siguientes: sociedad = coco; pajillero inadaptado = héroe.
6/ Estoy hasta el rabo de que, en un determinado momento del metraje, una de las mocosas de mierda mangas largas SIEMPRE diga: "Tú no lo entiendes", y después salga corriendo hacia su cuarto para, segundos después, echarse sobre la cama y llorar desconsoladamente con la nariz pegada al edredón.
7/ Y estoy hasta el rabo, hasta el puto rabo, concretamente, de que intenten venderme la moto disfrazando con tragedia una historia que, por supuesto, no es más que la misma basura adolescente de siempre, la misma historia pajillera e inconsistente que nos han contado una y otra vez y que jamás resultará conmovedora o brillante. Como mucho, interesante. Como mucho.
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