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Gritos de zozobra se oyen entre los viandantes, hay quién huye aterrorizado. El policía pone muy mala cara y pide que venga Pepe el negociador, un experto psicólogo para estos casos. No tarda en llegar y se dirige al Inspector Jefe de la Policía.
-¿No habíais retirado todas las copias? ¡Coño sois una panda de inútiles!
Pasa Juani la cotilla del barrio y pregunta que esta pasando, otra cotilla le responde. Juani no puede soportarlo se desmaya y se pega un auténtico porrazo contra el suelo, tiene que intervenir el Samur.
Pepe se dirige a mí:
-Chaval, ya sabemos todos que has hecho una tontería, y que tienes tus razones para el suicidio, pero tenemos auténticos expertos en tu caso, en menos de quince años estarás curado de las secuelas del visionado de la película ¡Venga no seas tonto!
Lloro desconsolado, estoy decidido a hacerlo, doy un paso hacia delante, mi cerebro ha quedado totalmente destrozado, mis neuronas no responden.
-¡Alto!-Grita Pepe-Piensa en tus padres, en tu novia, en toda tu familia, ¡Puedes curarte! ¡Te prometo que puedes curarte!
No hago caso y me lanzó al vacío, por fin voy a volver a ser feliz, mi sufrimiento se va a acabar. Caigo y caigo con una sonrisa en mi boca, pero cuando me voy a estrellar contra el suelo los cabrones de los bomberos ponen una lona y desgraciadamente salvan mi vida. Se lanzan hacía a mi cuatro loqueros y me ponen una camisa de fuerza y me meten en una ambulancia.
Han pasado 13 años, y no me he recuperado, estoy aquí junto a otros pobres desgraciados que cometieron el disparate de ver Dos tontos muy tontos, los médicos son pesimistas, viviremos en este psiquiátrico para siempre. Pero para mi esto no es lo peor, lo peor es las pesadillas constantes en las que Jim Carrey y Jeff Daniels se me aparecen, no haciendo el tonto, haciendo el gilipollas durante 106 interminables minutos, una vez, y otra vez, y otra vez ¡Buuuuuuuuua! ¡Ahhhhhhhhhhh!