Testigo de cargo
1957 

8,6
47.420
Intriga. Drama
Leonard Vole (Tyrone Power), un hombre joven y atractivo, es acusado del asesinato de la señora French, una rica anciana con quien mantenía una relacion de carácter amistoso. El presunto móvil del crimen era la posibilidad de heredar los bienes de la difunta. A pesar de que las pruebas en su contra son demoledoras, Sir Wilfrid Roberts (Charles Laughton), un prestigioso abogado criminalista londinense, se hace cargo de su defensa. (FILMAFFINITY) [+]
29 de abril de 2006
29 de abril de 2006
19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué gran película. Una verdadera joya ¿Pero es que los guionistas y directores actuales no ven este tipo de cine? En fin.
Las interpretaciones son soberbias, incluso la de la Dietrich, que no es santa de mi devoción. Por supuesto, la palma se la llevan Ch. Laughton ('el zorro' Wilfrid) y T. Power. También me gustaría reclamar atención para la gran actuación de Una O' Connor que está brillante como siempre.
En mi opinión lo más notable de la cinta reside en la finísima mixtura de un humor, vía Ford (pero personalísimo Wilder), que contrasta con la intriga general y con el drama final creando un conjunto muy atractivo para el espectador.
Yo no he dudado en votar con un rotundo diez esta maravilla. Sin embargo, sí es verdad que el final chirría un poco. Probablemente yo hubiera preferido un desenlace diferente. En cualquier caso, la, tan escasa hoy en día, inteligencia de los diálogos y el hecho de que en el fondo toda la trama, pasando por alto algunos detalles, está bien motivada y de que todos los personajes están presentados de una manera excepcional, por no volver a mencionar que las interpretaciones son soberbias, creo que justifican una baremación superior.
Las interpretaciones son soberbias, incluso la de la Dietrich, que no es santa de mi devoción. Por supuesto, la palma se la llevan Ch. Laughton ('el zorro' Wilfrid) y T. Power. También me gustaría reclamar atención para la gran actuación de Una O' Connor que está brillante como siempre.
En mi opinión lo más notable de la cinta reside en la finísima mixtura de un humor, vía Ford (pero personalísimo Wilder), que contrasta con la intriga general y con el drama final creando un conjunto muy atractivo para el espectador.
Yo no he dudado en votar con un rotundo diez esta maravilla. Sin embargo, sí es verdad que el final chirría un poco. Probablemente yo hubiera preferido un desenlace diferente. En cualquier caso, la, tan escasa hoy en día, inteligencia de los diálogos y el hecho de que en el fondo toda la trama, pasando por alto algunos detalles, está bien motivada y de que todos los personajes están presentados de una manera excepcional, por no volver a mencionar que las interpretaciones son soberbias, creo que justifican una baremación superior.
Al final nada es lo que parece y ni el zorro es tan zorro, ni el malo tan malo, ni el inocente tan inocente. Toda una lección de vida.
29 de febrero de 2008
29 de febrero de 2008
36 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
Charles Laughton es insuperable. Su papel le da peso a la película, gracias a él gravita el humor necesario, fluye la trama y concentra un protagonismo justo.
Sin embargo, sospecho que la valoración de "Testigo de cargo" aumenta por el nombre del director, me temo que si no tuviera la firma de Wilder (y/o Agatha Christie) no llegaría al notable.
Porque, de hecho, no creo que sea para tanto. Tiene bastantes puntos flojos.
Si no fuera por el personaje de Laughton...
Sin embargo, sospecho que la valoración de "Testigo de cargo" aumenta por el nombre del director, me temo que si no tuviera la firma de Wilder (y/o Agatha Christie) no llegaría al notable.
Porque, de hecho, no creo que sea para tanto. Tiene bastantes puntos flojos.
Si no fuera por el personaje de Laughton...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El final es cochambroso, impropio, casi de vergüenza ajena... ¿Qué hace ese cuchillo encima de la mesa? ¿Y la chica con la que se va el malo de la película? ¿Por qué no la han investigado? Hay que pasar por alto demasiadas cosas para calificarla con más de un siete.
9 de septiembre de 2008
9 de septiembre de 2008
22 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
A propósito del cine judicial me quedo antes con "Doce hombres sin piedad" o con "Matar a un ruiseñor". Pero "Testigo de cargo" aventaja a éstas con la necesaria presencia de un personaje crucial que omiten las otras dos: la colérica, impetuosa e intrépida mujer que... ¿quién se explica por qué?, (¿quizás por amor?) lo entrega todo aún a riesgo de conservar su propia integridad.
De esta figura femenina prescinden, claro, los Doce Hombres Sin Piedad adiestrados por Henry Fonda. Pero, ¿hubiese podido Fonda adiestrar a Marlene Dietrich, ahora germana impermeable, ahora gitana amante y pasional? Ni siquiera el padre protector y tierno, Gregory Peck, abogado de las causas perdidas e imposibles, tan tenaz y justo como que el más primoroso canto de los pájaros es el del ruiseñor, hubiese doblegado a Marlene, invocándola a renunciar a una convicción tan grande como su grandísima interpretación en la cinta de Billy Wilder.
Es una de las películas con las que me educó mi padre. Actuó como Gregory Peck, mostrándome la integridad de Marlene Dietrich.
De esta figura femenina prescinden, claro, los Doce Hombres Sin Piedad adiestrados por Henry Fonda. Pero, ¿hubiese podido Fonda adiestrar a Marlene Dietrich, ahora germana impermeable, ahora gitana amante y pasional? Ni siquiera el padre protector y tierno, Gregory Peck, abogado de las causas perdidas e imposibles, tan tenaz y justo como que el más primoroso canto de los pájaros es el del ruiseñor, hubiese doblegado a Marlene, invocándola a renunciar a una convicción tan grande como su grandísima interpretación en la cinta de Billy Wilder.
Es una de las películas con las que me educó mi padre. Actuó como Gregory Peck, mostrándome la integridad de Marlene Dietrich.

Tyrone Power & Marlene Dietrich
Es la película adalid de la abnegación y del amor irreductible. Diez, sin titubeos, aunque 12 puntos merezcan los despiadados hombres de Henry Fonda y tantos como plumas tiene un ruiseñor la esperanzadora historia defendida por el tenaz idealista, Gregory Peck.
24 de septiembre de 2005
24 de septiembre de 2005
19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viendo las anteriores críticas de mis colegas de Filmaffinity podría llegar a dudarse que esta película es excepcional, antológica e imprescindible, por compediar la bondad en tres de los adjetivos más elogiosos. Para algunos hay exceso de trucaje, para otros hay otras direcciones de Billy Wilder muy por encima de ésta... y algunos otros defectillo más, porque puestos a objetar no habría ninguna obra indiscutible. La verdad es, a mi parecer, que a todos nos encadiló, que da gusto volverla a ver, que el tiempo no pasa por élla, que las interpretaciones del trío Power-Dietrich-Laughton son fabulosas (y sobre todo, la de este último, en su papel de abogado perspicaz y cascarrabias) -sin olvidarse de secundarios como la secretaria de Laugthon-, que todo el proceso judicial se lleva a un ritmo de interés creciente, hasta desembocar en un final sorpresivo, como corresponde a una película de este género; y en fin, qué cuantos grandes maestros la hubieran querido dirigir.
Así que si tiene o no tiene los defectos que se le imputan, me uno decididamente a los que no los vemos, ni tenemos que disculparlos. Chapeau, con todas las condecoraciones que se merece.
Así que si tiene o no tiene los defectos que se le imputan, me uno decididamente a los que no los vemos, ni tenemos que disculparlos. Chapeau, con todas las condecoraciones que se merece.
4 de enero de 2010
4 de enero de 2010
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un espléndido Charles Laughton encarna a un prestigioso y entregado abogado de mermada salud que se encuentra bajo la estrecha vigilancia de una preocupada enfermera de la que desearía librarse. A pesar de que los médicos no recomiendan al prestigioso defensor Sir Wilfrid Roberts aceptar casos importantes que puedan estar ligados a fuertes emociones que perjudicarían la salud del letrado, éste hace oídos sordos y junto a otro colega toma las riendas del caso perseguido por las tabletas, inyecciones y cuidados que le proporciona su enfermera.
El caso, de asesinato. Como acusado, un gentil Leonard Vole (Tyrone Power), a quien se le imputa el asesinato de la adinerada señora French para adquirir su herencia, móvil demoledor que su abogado, Sir Wilfrid Roberts, intentará derribar ante la sala que juzga a su cliente.
La película es de visión indispensable y es sin duda -si no la mejor- de las mejores de esta categoría. El trabajo de todo su reparto es intachable y se nota la buena mano de la dirección de la que se encarga Billy Wilder (El apartamento, El crepúsculo de los dioses). Se agradece enormemente el carácter del que se dotó al personaje de Charles Laughton, bañado en un malhumor encantador que le convierten en la joya de la corona de una cinta con ciento y un ases en la manga que hacen que finalmente quedes prendado de ella.
El caso, de asesinato. Como acusado, un gentil Leonard Vole (Tyrone Power), a quien se le imputa el asesinato de la adinerada señora French para adquirir su herencia, móvil demoledor que su abogado, Sir Wilfrid Roberts, intentará derribar ante la sala que juzga a su cliente.
La película es de visión indispensable y es sin duda -si no la mejor- de las mejores de esta categoría. El trabajo de todo su reparto es intachable y se nota la buena mano de la dirección de la que se encarga Billy Wilder (El apartamento, El crepúsculo de los dioses). Se agradece enormemente el carácter del que se dotó al personaje de Charles Laughton, bañado en un malhumor encantador que le convierten en la joya de la corona de una cinta con ciento y un ases en la manga que hacen que finalmente quedes prendado de ella.
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