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| 7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Coen
Eternia (Swazilandia)
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Su valoración:  |
24 de Junio de 2009 |
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Clerks por un lado, Dogma por otro...
Realmente el rollo de valorar a un cineasta como Smith, comparándolo consigo mismo hará que irremediablemente miremos con otros ojos la película que nos ocupa... con unos ojos más subjetivos y predispuestos a buscar fallos...
A mi la peli me gustó, bastante.
Me reí con ella, muchísimo.
Me descojoné con los diálogos perfectamente escritos de Kevin Smith para un Seth Rogen y una Elizabeth Banks espectaculares.... y los secundarios son geniales... Json Mewes es un puntazo...
La historia es simple y entretenida, los personajes son muy carismáticos y las situaciones van de lo vulgar a lo extremadamente vulgar, en este caso directamente proporcional con las carcajadas....
Y bueno ¿Qué es ñoña? sinceramente a mi no me lo pareció... sus diálogos me parecen mordaces, ácidos y brillantes, totalmente ingeniosos, el uso de "palabrotas" en el lapiz de Smith es equiparable a la poesia de Shakespare, los personajes no hablan; recitan... Los que disfruten de este tipo de lenguaje, cuya cumbre es el Gran Lebowski, entenderán lo que quiero decir...
Hacía mucho que no me reía así con una película.
Nota; 7,2
Coen 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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lyladice
alicante (España)
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Su valoración:  |
16 de Junio de 2009 |
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Muy Kevin Smith, en la línea de "Clerks". Diálogos descarados, canallas y sobretodo controvertidos. Aunque, con sinceridad, algo inconexa y forzadamente dulce al final. A pesar de este detalle sin importancia, una peli de humor inteligente y personajes entrañables...para partirse de risa.
lyladice 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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chechu
Madrid (España)
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Su valoración:  |
15 de Septiembre de 2009 |
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Muchos critican ésta, la última película de Kevin Smith, por inclinarse ante la ley del ñoñerío sin pararse a pensar que si hay algo que caracteriza las películas de este gran director es su tremendo romanticismo. La realidad es que muchas de su películas, centran su trama en las dificultades que encuentran sus personajes a la hora de forjar una relación amorosa. La diferencia estriba en que muchos de los seguidores de este genial director son incapaces de ver más allá de la retaila de chistes sobre culos, tetas y trabajadores de la Estrella de la Muerte que le caracterizan.
Kevin Smith es un gran guionista que retrata como nadie la condición humana, especialmente en temas amorosos. En ésta, vuelca todo su talento para mostrarnos como dos personas descubren que llevan muchos años enamorados del otro. Para ello, nada mejor que contrastarlo con algo tan banal como es el sexo. Así, aunque conscientemente estos dos amigos deciden realizar una película pornográfica para pagar todas sus deudas, inconscientemente lo hacen como una experiencia que les pueda unir.
Lo más llamativo del largometraje es que, a pesar de la presencia algún que otro diálogo mordaz mezclado con chistes de genitales y comics, éstos aparecen con cuentagotas en comparación con sus films más aclamados. Sin embargo, sus personajes mantienen ese caracter especial que sólo Kevin Smith es capaz de darles, la historia presenta las mismas características enternecedoras de las dos partes de Clerks, se repiten los homenajes a las obras admiradas por Smith, y a pesar de que sus chistes se vuelven menos grotescos, siguen siendo igual de ácidos.
En cuanto a las actuaciones, decir que la química entre los dos protagonistas es increíble, y destacar la presencia de un Jason Mewes haciendo un papel distinto al de Jay, pero igual de gamberro.
chechu 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Normelvis Bates
Suena Wagner y tengo ganas de invadir (Polonia)
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Su valoración:  |
27 de Noviembre de 2009 |
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Vale, a ver si lo he pillado: se coge a un friki de manual (un gafapasta gordo, feo, peludo y con menos criterio a la hora de vestirse que Ágata Ruiz de la Prada) y a la boba y mona compañera de instituto con la que lleva viviendo desde hace años en perfecta armonía sin necesidad de sexo, se les pone en una situación económica límite (con, ejem, dramático y original corte de agua a media ducha incluido) y se les obliga a estrujarse el cráneo buscando una solución a sus problemas, que el gafapasta (asqueroso, sí, pero inteligente y mordaz como mandan los cánones del buen friki) encuentra, cosa por lo visto de lo más transgresora, en rodar una peli porno con actores aficionados. Internet y el boca a oreja harán el resto: el gorila gafoso y la guapa tonta, en pleno éxtasis postcoital y con los bolsillos llenos de pasta, podrán ducharse de nuevo, que buena falta les hace, y dejarán de calentarse quemando muebles en un bidón. Si añadimos unos diálogos calculadamente soeces, una visión banal y desacomplejada de las relaciones sexuales, una galería de secundarios excéntricos que incluye alguna antigua celebridad del porno (la pellejuda Traci Lords) y alguna cancioncita de Blondie y los Pixies para aliñar la ensalada, ya tendríamos una –otra- peli indie en toda regla, nada del otro mundo pero correctita, de esas que algunos, que encuentran de lo más provocador repetir hasta el hastío palabras tan normalitas como “chorra”, “culo”, “manola” o “mamada”, bautizan entusiasmados como “frescas”, como si de colonias o sandías se tratara.
Todo va más o menos bien, de hecho, mientras la cosa no pasa de ser una comedia de las llamadas “gamberras”, sanamente procaz y deslenguada y sin grandes aspiraciones, pero empieza a derrapar y finalmente se estampa de morros cuando Kevin Smith decide, de golpe, que hay que dar más profundidad a unos personajes planos como tablas de planchar y que solo funcionan cuando son tratados como caricaturas. Que el friki seboso decida de golpe que el amor ha entrado en su vida como una suave brisa matutina resulta tan creíble como ver a Raúl vestido de azulgrana haciendo cortes de manga en Chamartín, y mete a la peli en una espiral de empalagosa cursilería de la que no logra ya salir y que la hace discurrir, de ñoñez en ñoñez, hasta la gran babeada final, en la que solo faltan unos fuegos artificiales y un violinista meloso.
Me pregunto si Kevin Smith, a fuerza de oírselo decir, ha acabado creyéndose el genio salvador de la comedia contemporánea que desde luego no es y está convencido de que cualquier chorrada que lleve su nombre será aplaudida y jaleada o si es, simplemente, que nadie le ha contado nunca aquel chiste que se pregunta por qué las mujeres ven las pelis porno hasta el final (imagino que conocéis la respuesta: porque creen que al final se casan). No sé, estoy convencido de que de haber conocido este chiste, el amigo Smith se lo habría pensado dos veces antes de escribir el guión de esta peli. Es una intuición.
Normelvis Bates 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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buffyfan
Alzira (Valencia) (España)
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Su valoración:  |
11 de Abril de 2010 |
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“¿Hacemos una porno?” es una peli engañosa. Engañosa por que el título del film, puede pensarse el posible espectador que va a tragarse una sucesión de chistes de mal gusto y escenas escatológicas, digno todo ello de las ultimas y pésimas entregas de la antaño entretenida saga "American Pie".
Pero nada más lejos de la realidad, si bien es cierto que la película dirigida por Kevin Smith hace gala de un lenguaje soez, lo más importante de la película es el trasfondo de la misma.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y es que el meollo del asunto, de lo que pretende contarnos Smith, es la evolución de la relación existente entre los personajes interpretados por Seth Rogen y Elizabeth Banks, pasando de una relación de amistad entre ellos a darse cuenta a través del detonante de practicar sexo entre ellos de que estaban secretamente enamorados uno del otro, sin, tal vez, saberlo ellos mismos.
En definitiva, otra obra maestra del gran Kevin Smith, quién a través de unas características ya reconocibles en su filmografía, te acaba contando una historia de amor, en el contexto que más sorprende al espectador, el rodaje de una porno.
buffyfan 
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