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Críticas de "Ciudadano Kane"
Ciudadano Kane
Notable
Orson Welles
(1941)


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18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Revar T   Sabadell (España)
Su valoración: Buena 18 de Abril de 2011
Del poco cine que he visto, muchas de las obras más preciadas de la historia las he sabido valorar. Sin embargo, tan reputada película cuya impresión temía que me fuese a conmover, me ha decepcionado. Así que me dispongo a hacer mi primera crítica contra la intocable película del gran director Orson Welles, una de las mejores obras cinematográficas consideradas hasta el momento.

Me gustaría aclarar, des de buen principio, lo mucho que aprecio el trabajo de Welles. Con un perfecto formalismo y un juego magnífico de luces y sombras, hace honor a su popularidad. Quiero reafirmar todo lo que los buenos críticos puedan ver; desde el punto de vista de la forma, la calidad de iluminación, la materia con la que se trabaja y la profundidad de campo, es de una incuestionable perfección.

Pero eso no es todo. Cuando por fin ha acabado la película y he analizado su esencia; la biografía de Kane (junto a su pasado, el anhelo por lo que nunca pudo tener, su infancia perdida) y su protagonismo, el significado de la película, el mensaje final, … he pensado que no es para tanto, que no es más que una buena película. Y esto me ha llevado a pensar si realmente yo no tenía ni puta idea del cine o si medio mundo votaba según el criterio medio establecido por gente que había hecho lo mismo anteriormente… hasta llegar a sus orígenes: personas con altos conocimientos cinematográficos que aprecian lo que supuso históricamente esta película (la novedosa estructura, cómo Orson Welles la hizo llegar a pantalla, las causas y las relaciones contextuales que tuvo, los acontecimientos que supuso, etc.) y le dan el valor objetivo que debería tener según ciertos parámetros desconocidos por la inmensa mayoría de las personas que, aún aburriéndose a la película, la han calificado de diez.

Digo, para quién solamente lea el final de mi crítica, que es una buena película pero está sobrevalorada
Revar T
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16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil.
rouse cairos   santa fe (Argentina)
Su valoración: Notable 1 de Agosto de 2010
La "nocturna" genialidad de Citizen Kane se instaló definitivamente en la historia del cine, irrumpiendo en su época con una novedosa narración, mezcla de documental y ficción, en un formato sorprendente por el uso de la cámara (picados y contrapicados, gran angular combinado con profundidad de campo) y otros conceptos renovadores, tanto en la edición como en la particular iluminación, memorable por sus claroscuros. Juegos de estructuras sobre los que se han escrito ríos de palabras, desde su estreno hasta nuestros días.

Más allá de lo formal e incluso desde su particular forma, "El Ciudadano" es la historia de una vida, en donde el protagonista va envejeciendo, a medida que atravesamos sus pasiones y mezquindades. Somos testigo de su desarraigada niñez, de sus éxitos, desengaños y sufrimientos. Estos últimos explicarían su reclusión en una desconcertante residencia de exótico nombre "Xanadu", atiborrada de objetos.
El solitario magnate que ha acumulado estatuas, joyas, vehículos, bibliotecas, mujeres hermosas y amigos aduladores, se ha vuelto viejo para descubrir que lo poseído no le da felicidad y que todo lo que tiene es vanidad de vanidades. Al enfrentarse al momento de su muerte, anhela un solo objeto del universo, no por su materialidad sino por lo que representa.
El tema (a la vez metafísico, psicológico y alegórico) es el proceso que deja entrever el lado secreto de un hombre, a través de las obras que ha construido, de las palabras que ha dicho (o escrito) pero sobre todo por lo que ha perdido irremediablemente, a pesar de ser un ganador.

Como un prestidigitador, Welles construye un collage que transforma en un laberinto sin centro, un abrumador entorno que crece envolviendo al personaje. Sus fragmentos de vida pueden combinarse y reconstruirse hasta entrever su rostro definitivo. Desde el inicio que registra los tesoros acumulados por el ciudadano Kane, hasta una de las últimas escenas, en donde una apesadumbrada mujer, vestida como para una fiesta, juega con un gigantesco rompecabezas, tirada en el piso de un desolado palacio, todo en "El Ciudadano" es multiplicidad fragmentaria, partes de un camino que no lleva a otra parte que no sea el aterrador vacío. Kane mismo es un caos de apariencias como el laberinto en que se construye el film.
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rouse cairos
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RAMON ROCEL   MEXICO (México)
Su valoración: Interesante 4 de Febrero de 2008
Película tediosa, fastidiosa. Me aburrió en buen grado.
No me interesa para nada que sea una innovación técnica. No me atrapa.
Mucho rebusque para una sola palabra que encierra el contenido de toda la trama.
Si Freud viviera se volvería a morir al ver como el odioso Orson dirige y actúa su dizque obra de arte.
La película es en si, una caricatura de lo que se puede hacer con un buen guión.
Le doy un 6 de calificación como respeto para los conocedores del séptimo arte. Pero por mi parte es una película totalmente desechable.
Me hubiera gustado la aparición de un “James Bond” contra un Kane antipático, como en la película “El mañana nunca muere” digo… par darle siquiera un toque de emoción… pero esa es otra historia.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
RAMON ROCEL
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25 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Pedro   Madrid (España)
Su valoración: Excelente 18 de Octubre de 2005
Un joven Orson Welles fue autor de la antológica emisión radiofónica de "La guerra de los mundos" basada en la novela de H.G. Wells, que hizo que medio EEUU creyera que les estaban invadiendo los marcianos, muchos huyeran con ataques de pánico, otros se armaran preparados para defenderse, un caos... Como el mismo Welles declarara irónicamente en su excelente película documental "Fraude": "Un tipo hizo algo semejante en un país latinoamericano y terminó en la cárcel. Después de todo yo tuve suerte, no fui a la cárcel sino a Hollywood".

Así llegó este genial prestidigitador a estrenar su primer largo. ¡Y qué largo, señoras y caballeros! "Ciudadano Kane" rompe los esquemas de rodaje del momento, tanto en el estilo narrativo -mezcla de crónica, documental y novela- como en el técnico -arriesgados planos secuencia, picados, contrapicados, gran angular combinado con profundidad de campo, claroscuros...-. El mago de la radio llegó al cine y siguió haciendo magia. Una que en su momento no fue muy bien entendida ni por el público, que hizo de la película un fracaso de taquilla, ni por algunos críticos, que asustados por tanta innovación le tacharon de pretencioso y efectista.

Pero "Ciudadano Kane" superó todos los inconvenientes habidos y por haber, incluida la oposición del magnate de la prensa Randolph Hearst en el que se inspiraba el personaje de Kane, y terminó por ganar el Premio de la Crítica de Nueva York llegando a los Oscars con nueve nominaciones, entre ellas las principales categorías, y mereciendo especial recompensa el magnífico guión firmado también por el propio director.

Como en "El Quijote" cervantino, comparable con esta película a la hora de marcar nuevos horizontes, en el trabajo de Welles destaca el perspectivismo. Charles Foster Kane no es uno, sino muchos, cada uno dependiendo de quién sea el que le juzgue: comunista o fascista, terrible o adorable, generoso o tacaño, adorado u odiado... Y de toda esa vida turbulenta, desde su soledad a la hora final, la película arrastrará el suspense de las que fueron sus últimas palabras: "Rosebud".

¿Quién es Rosebud? Debiera ser alguien muy importante para una persona tan notoria e influyente como fuera Charles... A partir de esta premisa y de la investigación para resolverlo, se nos cuenta la vida del protagonista desde su infancia hasta el momento de su muerte. Y sólo al final, en una secuencia memorable en la que la cámara sobrevuela los cientos de cajas y cajas de las posesiones del fallecido, encontraremos la respuesta -nosotros los espectadores, porque nadie en el mundo de Kane lo sabrá jamás-. Respuesta que colma de sentido la película como rayo de luz que irrumpe en las cavernas, al mismo tiempo que humaniza a Kane y que engrandece, más si cabe, esta obra maestra del jovencito que un día llenara las ondas con sus geniales representaciones del Mercury Theatre para dar el salto a la RKO.
Pedro
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Vivoleyendo   Huelva (España)
Su valoración: Excelente 13 de Septiembre de 2008
Cualquier cinéfilo de pro ha visto seguramente toda la filmografía de Welles, o buena parte de ella, tanto en su faceta de director, como en la de guionista, o como en la de actor, o en todas a la vez.
Cualquier cinéfilo de pro conoce los matices de la genialidad de Welles hasta el agotamiento.
Yo nunca había sido una cinéfila de pro, ni creo serlo. De Welles sólo conocía una película suya como actor, “Jane Eyre”, y hace mucho vi algún fragmento de “Ciudadano Kane” en algún momento y en alguna circunstancia que probablemente no favorecieron el que yo apreciara lo que estaba viendo en toda su magnitud, y que me hicieron desecharla en el olvido.
Hasta hoy.
Decidí limpiar la mente y erigirme en observadora ecuánime, fuese cual fuese el resultado. Si hubiese sido negativo, no dudaría a la hora de sentenciarla, por muy encumbrada que esté. Pero ha sido muy positivo. Hay segundas oportunidades que llegan en mejor momento que las primeras. Y me alegro por ello.
Welles filmó una obra para la eternidad, de las que perduran para siempre porque lo que contienen trasciende el tiempo, el espacio y todo lo que es pasajero y material. Y lo hace porque saca a relucir los rasgos humanos más perdurables en el tiempo, los que definen con certera agudeza algunas de las máximas aspiraciones humanas.
Poder, riqueza, dominio, fama, control y afán de alcanzar la posteridad. Arrogancia, soberbia.
Quizás porque en el fondo sabemos que somos tan pequeños… Y en ocasiones tenemos el oculto deseo de aspirar a lo grande.
Welles agarra la sociedad contemporánea y la pone en evidencia. Y para ello se sirve de un punto de partida brillante: un hombre con el poder suficiente para manejar el curso de los acontecimientos a su antojo. Charles Foster Kane ha sido moldeado para llegar más arriba en la materialista escala de valores, de lo que nadie pueda llegar.
Dueño de un gran imperio financiero en virtud a la previsión de su astuta madre, quien escogió para él un futuro con las puertas abiertas, Kane está dispuesto a cambiar el mundo y a reconvertirlo según sus ideales. Kane puede permitirse el lujo de espetar a la cara de muchos personajes preeminentes el deshonor y la corrupción que cubren bajo un manto de hipocresía. Puede destapar sin el menor temor maniobras deshonrosas, ilegales, criminales y opresoras, porque él posee la suficiente fuerza para hacerlo. Puede pregonar las injusticias y combatir la pobreza y la desigualdad.
Desde su pedestal de poder, él puede autoproclamarse como justiciero y como una especie de semidiós capaz de influir en el destino de una nación.
Puede poseer todo lo que se pueda comprar con dinero.
Puede ser despreocupado, derrochador, puede ponerse el mundo por montera y burlarse de sí mismo y de todo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Vivoleyendo
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