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A la caza

Intriga. Thriller Un policía (Al Pacino) se ve obligado a infiltrarse en los ambientes gays más sórdidos de Nueva York para atrapar a un asesino de homosexuales. (FILMAFFINITY)
Críticas 67
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1 de diciembre de 2024
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aparentemente 'A la caza' -lo siento, difícil usar su auténtico título sin que las redes me tumben la publicación- es, una década después, justo lo opuesto a 'Los chicos de la banda' por hacer su bandera lo que aquella omitía, evitando identificar con sordidez y elementos sadomasoquistas los círculos sociales que dibujaba bajo la bota de aspectos estríctamente ubicables en la calificación a edades restringida: se ve a mucha gente jugando al escondite en el parque y haciendo botellón nocturno vestidos como Rob Halford, Bruce Springsteen o ambos a la vez si sabes combinar los trapos.
Ya a estas alturas, Al Pacino conocía de memoria la manera de abordar papeles de polis de barrio metidos en terrenos pantanosos con mierda hasta el cuello, manteniendo ¿indemnes? su integridad física y psicológica, y preservar en la medida de lo posible su relación sentimental -la novia en babia Karen Allen- manteniéndola al margen de su infiltración en círculos homosexuales en los que un asesino en serie está perpetrando sus crímenes, metiendo incluso entre medias una subtrama de celos y relaciones tóxicas entre el dramaturgo que entabla amistad con la identidad encubierta de Pacino y un James Remar que está en su salsa, ejerciendo de noviete volátil y posesivo.
Un apuntito curioso: creo que ha sido la primera ocasión en la que confundo a Ed O'Neill con Robert de Niro.
¿El thriller de asesinos en serie que Harry Callahan no podría protagonizar? ¿Un retrato del colectivo LGBT enfangado de turbiedad por exigencias de guión dentro del contexto criminal de la trama? Ambos ingredientes pueden coexistir, y Friedkin, una vez comprendió eso y aceptó (no a la primera tentativa) adaptar él mismo la novela de Gerald Walker, demostraba oficio para obrar dicha alternancia procurándose otro thriller imprescindible con secuencias "de arrimarse" que hacen que 'La ley del deseo' (1987, Pedro Almodóvar) parezca un capítulo de Pocoyó.
¿Y el final? Chsssssttttt!!!!
6
7 de enero de 2026
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película aborda el trabajo de un policía heterosexual en Nueva York, que debe infiltrarse en los lugares frecuentados por homosexuales, para localizar a un asesino en serie, que los está matando.

Según reconoce el propio Pacino, no le gustó el resultado final. Yo nunca entendí, la razón por la que un actor tan bien posicionado en el "Star System" decidió rodarla. Su experiencia en buenos proyectos, le hubiera permitido distinguir en lo que se estaba metiendo; si bien, es cierto, que la labor de montaje puede construir o bien destruir el material rodado.

William Friedkin, era un director reconocido en aquel momento, tras el rodaje de varios proyectos con repercusión, como French Conectión, El Exorcita... Pero el ambiente del rodaje con manifestaciones casi diarias por parte de organizaciones defensoras de los derechos de los homosexuales, tal vez presionaron a su director, el cual decidió eliminar 40 minutos de escenas explícitas. Con todo ello, las crítica en su momento fueron demoledoras.
La vi por primera vez hace un montón de años, y debo reconocer que me sorprendió bastante (Yo en aquel momento era fácilmente impresionable) Lo más interesante que ofrece, es el ambiente poco reconocible para el público en general. La presencia de Al Pacino, desató mucho mas la polémica pero tampoco las críticas ayudaron mucho.

Mi nota es un 6, de haberse ofrecido al público, tal como su director hubiera deseado, tal vez se hubiese entendido mejor... No lo sé.
6
12 de abril de 2014
12 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Al Pacino arriesgó en la cima de su carrera al protagonizar un polémico film sobre un agente de policía que se introduce en los sórdidos ambientes del sadomasoquismo gay para detener a un asesino. La película es oscura y morbosa, en ella podemos ver a un Pacino caracterizado para la ocasión pulular por toda una serie de tugurios en los que se celebran orgías entre homosexulaes enfundados en cuero practicando todo tipo de aberraciones incluyendo fist fucking y demás.

La intriga policial es correcta pero hacia el final se vuelve ambigua cuando se descubre la identidad del asesino. Eso es quizá lo que menos me convenció de la trama, por lo demás la película se ve con interés por ser de quien es y por un Pacino que sin perjuicios y complejos protagoniza una cinta que trata un tema prácticamente inédito en el cine. En el reparto también figuran conocidos secundarios como James Remar o Powers Boothe en el que sería su debut.

Como no podía ser de otra manera la comunidad gay puso el grito en el cielo e incluso trataron de boicotear el rodaje. También protestaron durante el estreno muy disgustados porque la cinta ofrecía una imagen distorsionada de su comunidad que les ofendía. Una vez más la hipersensibilidad del poderoso lobby gay perjudicó a la cinta que no obstante tuvo cierta repercusión. La crítica del momento también la vapuleó sin piedad pero con los años la película ha ido ganando prestigio y hoy en día está considerada una obra de culto.
6
16 de febrero de 2009 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Polémico thriller ambientado en la escena gay neoyorkina de finales de los 70, pionero en el tratamiento de estos temas. Pacino es un poli de la calle al que le asignan la misión de infiltrarse y atrapar a un psychokiller que esta causando estragos en el mundillo nocturno de los garitos SM. Pese a lo audaz del planteamiento, el film (casi) nunca ofrece lo que promete. Pacino se sumerge en un mundo desconocido para él, pero su paseo por el lado salvaje y la exploración de sus instintos más reprimidos no alcanza las cotas que el espectador espera, aunque tal vez en aquella época (y en el contexto de una major) no se pudiera llegar más lejos. Los asesinatos están filmados de forma chapucera, y el giro final resulta poco convincente. A cambio, Friedkin ofrece una visión sin demasiados tapujos ni juicios de valor de lo que ocurría en el interior de aquellos locales fetichistas.
6
18 de mayo de 2016 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
El ambiente hostil de las tribus sadomaso en el hábitat homosexual de una barriada de New York se ve amplificado por la existencia amenazante de un asesino despiadado y calculador. La introducción en el peligroso círculo de intercambios sexuales, de un joven policía con ambiciones permitirá al director mostrarnos un inframundo que fue muy criticado por la comunidad gay americana cuando se estrenó esta película, alegando aversión homofóbica y criminalización del movimiento.

Al margen de las interpretaciones, más o menos acertadas de los colectivos, Friedkin parece querer realizar un thriller con poco oxigeno, para que la falta de riego cerebral afecte a sus personajes y la trama transcurra en un ambiente de alucinación y pesadilla, afectando de manera decisiva y negativa a todos cuantos, a lo largo de la acción, se cruzan con el ojo de la cámara. Para ello, la sordidez y promiscuidad, señas de identidad de algunos antros de ambiente le vienen al pelo.
Dos años después se rodaría Querelle, la última obra de Fassbinder, que aunque relata otras circunstancias (según una novela de Jean Genet), también pone el foco en el malditismo de unas relaciones que trituran cualquier tipo de convencionalismo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El giro final que insinúa la transformación total del policía (Al Pacino) me parece rebuscado, aunque efectista.
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