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| Ágora |
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| Alejandro Amenábar |
(2009)  |
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| DVD |
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| 28 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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funambulista
Vigo (España)
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Su valoración:  |
11 de Octubre de 2009 |
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No me esperaba una película como la que he visto puesto ya que exceptuando a Tesis, sus precedentes nunca me habían calado ni por su argumento ni por sus actores. No me gusta Amenábar pero me gusta Ágora, creo que decir que esta película no es grande es mucho presuponer del cine que se hace hoy en día. No solo emociona, si no que emboba, hipnotiza, y si bien hay algunas partes que quedan un poco cojas tras los numerosos cortes que tiene la versión estrenada en cines, espero impaciente la versión extendida.
Es grande sólo por el hecho de resucitar y colocar en la historia a un personaje que apenas conocíamos de una manera tan exquisita, de hacer un homenaje tan cariñoso a Hipatia y de atacar con la palabra y la imagen en un gran acierto los fervores religiosos y su necedad ante la ciencia y el saber.
La fotografía es fantástica y Rachel como no se podía esperar de otra forma borda su papel. No es Ben Hur ni nada parecido, dicen algunos. Y gracias a Dios, no puedo imaginarme la intención de reflexión moral de este filme rodeada de violencia gratuita, ni a Hipatia a lomos de un caballo segando cabezas con dos espadas.
No sé si alguien esperaba encontrar en la figura de Hipatia que por lo que sabemos era la calma personificada, a una princesa guerrera "forjada en calor de la batalla".
Como ejercicio intimista la cinta convence si alejamos de nuestra intención el encontrar una película de amor o un clásico de roma a lo Samuel Bronston. Aquí la protagonista es una científica que como muy bien dice tiene su dogma en la ciencia y la filosofía, ideales que desencadenan la furia de la ignorancia y el machismo, pero que hacen más mártir a Hipatia que a cualquiera de los santos que menciona Amenábar. Genial (9)
funambulista 
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| 37 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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deivi
badajoz (España)
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Su valoración:  |
11 de Octubre de 2009 |
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Con un enorme despliegue promocional, y una mastodóntica campaña publicitaria, poco o nada usual para un producto español, llega la nueva cinta de Alejandro Amenábar, un acontecimiento con ambición desmesurada que sin duda eclosionará el box office proporcionando cifras millonarias en su primer fin de semana en cartel. La primera y sana de las intenciones por parte de su creador serán cumplidas con creces, en favor de una desorbitada y estudiada cinta histórica con la que el director de Los otros vuelve a poner en entredicho sus carencias e inclinaciones hacia un envoltorio de oropel y brillo en absoluto acorde con las debilidades reales de su cine. Amenábar controla lo espectacular, lo grandioso, y se olvida de lo pequeño, el detalle que da emoción y cohesión al conjunto, realiza un peplum para intelectuales donde abarca demasiadas temáticas, demasiados hechos, demasiados objetivos, los cuales nunca dan entidad a este aburrido, apasional, fresco romano.
Ágora, encierra un discurso obvio, el alegato demagógico sobre los fundamentalismos religiosos y el fanatismo desbocado de una época marcada por el imparable ascenso del cristianismo. En medio de todo ese entorno hostil aparece Hipatia, una mujer única atrapada en un tiempo dominado por hombres. Filósofa, astrónoma, matemática, la bella pensadora es, por meritos propios, un verdadero icono feminista, una mártir pagana que tuvo que convivir en los albores del coronamiento al catolicismo teodosiano, luchando por mantener invictas sus convicciones, alejándose de la fe para solo abrazar la razón y entender el caprichoso funcionamiento del cosmos. La interpretación de Rachel Weisz es de lo poco que se salva de un error de cast imperdonable, con una mala dirección de actores, otra de las lagunas de Amenábar, un tempo circular que no avanza dotando de cierta pesadez a la película, un recorrido árido y espeso que desorienta al espectador, adormecido por un texto sin entusiasmo, expoliado de expresividad narrativa, una carga de la que raramente puede sobreponerse.
Aún con esto, es sorprendente la libertad creativa de la que dispone Amenábar, es un hecho irrefutable que este juega en otra liga distinta al resto de los directores nacionales (aunque habría que ver que son capaces otros muchos con los medios de los que dispone Amenabar), sus ganas de internacionalizar el producto y dar empaque de superproducción, intimista, a un inusual drama épico científico no deben de restar puntos, pero desgraciadamente se necesitan bastante más que pretensiones para ganarse el título de autor, hasta el momento Amenábar es solo un dignísimo artesano, pero sin la autoría de un nombre con estilo propio designado, quizás funcionase mejor al servicio de las historias de otro (uno de sus peores lastres es el guión de Mateo Gil y él mismo), dentro de la industria hollywoodiense de la que tanto parece (copiar) admirar y a la que no tardará demasiado en ajustarse definitivamente.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: LO MEJOR: La belleza serena, tranquila, espontánea de Rachel Weisz (el simbolismo de Hipatia como mujer liberada, erudita del pensamiento y maestra neoplatónica). La música de Darío Marianelli, bellísimo score en donde destacan los lamentos, muy de estilo morriconiano, con las voces de la cantante iraní Parvin Cox y un emotivo tema central hábilmente desarrollado a lo largo del metraje. El compositor italiano demuestra, nuevamente, su condición de gran plasmador de lugares legendarios, aquí la mítica Alejandría, y su poética capacidad de subrayar emociones. Es en el apoyo de una banda sonora excepcional donde Amenabar consigue lo poco remarcable de su personal y fallido mitin en contra de la extendida violencia natural del ser humano.
LO PEOR: Lo hastiado que acaba uno al termino de la película, sin sentir nada, ni lo más mínimo por sus personajes, y es que difícilmente podemos ver en Ágora sentimiento, no existe, hay lluvia de ideas sin rumbo, y hay un perezoso, apoltronado genio, imbuido por su propia falta de humildad. El trabajo de Oscar Isaac como Orestes, el peor parado del elenco, y el abuso de planos cenitales y desde el cielo al estilo Google earth, que tan de moda parecen estar últimamente.
deivi 
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| 32 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Txusilarri
Madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Octubre de 2009 |
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Me sabe mal criticar esta película, porque me gusta la ambición y el talento de Amenabar.
Pero...el guión es horroroso. Las escenas teóricamente mas emotivas están tan mal resueltas que uno rebulle incomodo, sin querer tomárselas a broma para poder seguir viendo la película.
Tan grande es la Historia que cuenta que se le ha olvidado hilvanar las historias personales que deberían dar verosimilitud. Los actores masculinos están todos espantosos, pero no sé si es culpa de los propios actores, del casting o de los personajes.
Y claro, como Hypatia sólo hay una... (Ni un solo secundario femenino, que raro, ¿no?)
Y sólo pongo un ejemplo con "spoiler" de las escenas que no pude creerme.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La escena final de la lapidación parece de los Monty Python. Pase la precipitación con que deciden que es una bruja y que hay que matarla, y pase que la lleven al templo para desollarla, una vez desnuda... pero ¿a quién se le ocurre que en pleno ataque de asesinar a Hypatia le van a dejar todos a solas con el monje-esclavo para ir a coger piedras? ¿Cómo es posible que se pongan a recoger "piedras-del-tamaño-perfecto-para-lapidar" en el propio atrio de semejante templo, como si escardaran cebollas del campo?
Al obispo Cirilo, tan cejijunto, le falta la boina. Otro esperpento es el rabino-jefe (no se cómo llamarle). Es dificil que no recuerden a "la vida de Bryan".
Txusilarri 
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| 21 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vfoul
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
3 de Noviembre de 2009 |
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Con respecto a Alejandro Amenábar:
Si, puede ser cierto que nuestro director de 37 años, quizás haya intentado realizar un proyecto demasiado importante y enorme, y según la opinión de muchos usuarios el film no le ha resultado perfecto, pero esto no es fracasar. Para mí en particular fracasar es no intentarlo (es quedarse al margen de temas históricos relevantes y complicados, que evidentemente si no los realizas de forma perfecta, te van a llover las críticas por todos los lados). No soy muy versado en el tema que nos presenta, conocía ligeramente de la existencia de Hipatia, y conocía muy poco de los últimos tiempos de la famosa biblioteca de Alejandría, y le agradezco a Amenábar de su valentía al exponernos el tema mencionado. Estoy totalmente convencido, que nos volverá a demostrar (para mí ya lo ha demostrado), su inmensa capacidad para llevar a termino obras de calidad e importancia, juventud le sobra para hacerlo.
Con respecto a la película:
Ágora (buena película) se centra en los agitados y convulsos tiempos que vivió la ciudad de Alejandría en los albores del año 391, cuando en ella convivían diferentes culturas y razas, que evidentemente tenían que chocar entre ellas para imponer aunque fuera de una forma fanática sus propias convicciones, principios y en particular su religión, aunque fuera tergiversando hechos históricos, levantando los sectores más cavernícolas aquí representados por los monjes parabolianos. Evidentemente estos hechos no tendrían tanta trascendía si el principal bastión romano, no estuviera representado por una fantástica mujer Hipatia (magnífica Rachel Weisz), cuyo único amor y pasión eran la astronomía y la filosofía, y que consideraba a todos “hermanos” fuera cual fuera su procedencia y religión. Hipatia ignora en todo momento el amor que por ella siente su esclavo Davos (buen trabajo del novel Max Minghella), solamente tenemos que fijarnos en sus miradas y gestos hacia ella, así como su amor reprimido. Y aquí entramos en un terreno sensible, pues aún siendo personajes basados en un contexto histórico, Amenábar se habrá tomado ciertas licencias para realizar el guión cinematográfico.
Colofón:
Los movimientos de masas están bastante bien logrados, la banda sonora es genial, los escenarios magníficos, quizás pueden sobrar algún que otro zoom. En general la película no llega a obra de arte, pero tampoco es para ningunearla. ¿Realmente hemos avanzado tanto? La verdadera moraleja es que no, y que la Historia lamentablemente se repite. En cualquier lugar del mundo, vemos gente que muere y mata por una mala entendida religión, que en privado predica el amor y el perdón, y llama a la aniquilación de infieles desde sus tribunas.
Vfoul 
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| 27 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Se apagan las luces, empieza la película...
... dos horas después, el resultado ha sido, si no inmejorable, sí sobresaliente.
Empezaré con una leve crítica. Desde mi egoísta punto de vista, un diez para la película. Pero es cierto que si no se está un poco familiarizado tanto con la historia de la astronomía como con el contexto religioso de la época, puede uno perder el hilo de algunas situaciones. Ahora, pasamos a lo bueno, que es mucho.
Cuando ha terminado la peli, los créditos casi me han dejado en shock, porque desde el primer minuto... ¡había olvidado completamente que se trataba de una película española! ¡Lo digo en serio! Este es uno de los mejores halagos que le puedo hacer... y perdonen la maldad.
La ambientación es soberbia, la recreación de Alejandría me parece muy acertada ya que ni es cartón piedra ni es un canteo de efectos digitales. No sé cómo lo han hecho, pero huele a real, a una Alejandría verídica.
Rachel Weisz lo borda, me encanta la manera en la que interpreta a Hipatia. Algunos críticos dicen que "no nos llega a enamorar"... ¡Evidentemente! He ahí la mejor prueba de la buena actuación de Weisz... Hipatia jamás pretendió enamorar a nadie, pero estamos cargados de prejuicios "hollywoodienses" que nos hacen valorar papeles femeninos en función de sus emociones pseudorománticas, e Hipatia rompe esos esquemas. Claro, a muchos no les cuadra. Eso no significa que Hipatia-Weisz no sea un personaje que transmita emoción, al contrario, todo el tiempo nos transmite su ilusión por alcanzar cotas superiores de conocimiento, su "phylos" por la "sophia" (perdonen el pedanteo). Sin embargo, de la misma forma que no todo el mundo se emociona viendo películas románticas, no todo el mundo es igual de receptivo viendo en la gran pantalla este tipo de "amor". Esto tampoco tiene que ser malo, seamos sinceros... de vez en cuando todos podemos odiar un poquito a Lisa Simpson, pero al menos seamos conscientes de lo que estamos viendo, y seamos, de paso, un poco más sensibles al verlo.
Tampoco creo que los secundarios lo hagan mal. Max Minghella puede parecer un tanto apático, pero es que ese es su papel como esclavo. Si fuera una película de Hollywood, él sería el protagonista y lucharía por conseguir a su amor imposible enfrentándose al prepotente Orestes, el candidato mejor situado a obtener el amor de Hipatia... Gracias a Serapis esta no es una película de Hollywood. El personaje de Orestes también está trabajado de froma interesante; al principio parece simple, pero luego plantea dilemas muy interesantes que enriquecen la película. Y otros secundarios, como el obispo Cirilo o Amonio el parabolano, están de lujo, especialmente éste último.
¡Ah! Y hablando de Amonio, lo del panfleto anticatólico... A mi la película me ha sorprendido precisamente porque no se limita a la acusación fácil contra aquellos cristianos fanáticos, sino que muestra las contradicciones sociales que sustentaron su auge. Y me paso al spoiler...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: ¿Quién da de comer a los hambrientos de Alejandría? ¿Los cristianos que tratan al desposeído como a un igual o los paganos que con el estómago lleno y cinco esclavos pueden permitirse divagar sobre el movimiento de los cuerpos celestes? Amenábar podría habernos mostrado a unos cristianos buenos que dan pan a los pobres y unos cristianos malos que arrasan con todo lo que no acepte su credo, pero no, resulta que el mismo cristiano que asiste al oprimido y busca la libertad del esclavo es el mismo fanático que mata paganos y judíos. No hay respuestas fáciles, la realidad no es fácil. Si pienso en la pérdida que supuso para la humanidad la destrucción del Serapeum, me entran ganas de defenderlo hasta la muerte frente a esos ignorantes fanáticos. Pero si me pongo en la piel de un esclavo me hubiera unido sin dudarlo a Davo en la destrucción del Serapeum, volcando toda mi rabia en aquel símbolo de mi opresión. Carl Sagan decía que si la Biblioteca de Alejandría no hubiera sido destruida ahora tendríamos colonias en Marte. Habría que añadir que, tal vez, construidas por esclavos. Vale, me he puesto demagógico, pero el asunto da que pensar.
Y si con esta película se siente ofendido algún ateo, católico, judío o pagano, realmente el problema radica en él (¿no sería maravilloso que surgiera un colectivo de paganos ofendidos?).
Por otra parte, me han encantado los travellings con los que Amenábar se deleita. Creo que tienen mucha miga, aunque tendría que verla otra vez para comprobarlo. ¿Soy el único que cree que esos travellings tienen bastante relación con el movimiento de los "cuerpos errantes"? Incluso se nos regala un movimiento de cámara en sentido elíptico con el faro de Alejandría ocupando la posición de uno de los focos de la elipse, en alusión al movimiento de nuestro planeta. Esto último no lo tengo confirmado, pero me dio esa sensación mientras veía la película. Algo parecido pasa en el momento en el que los parabolanos destruyen el Serapeum, y la cámara comienza a trazar movimientos circulares mientras los rollos de papel surcan el cielo a la manera de cuerpos celestes, con el óculo del techo como elemento central. La primera parte de la película termina ahí, y la segunda, de manera análoga, también, cuando ya no es la sabiduría de los libros la que se pierde, sino la de Hipatia misma, nuevamente bajo la forma del óculo, convertido en elipse desde la perspectiva de Hipatia. "Allí donde se queman libros, se acaban quemando personas", máxima literal en este caso. Nos queda el consuelo de saber que Hipatia, ante la forma elíptica que daba sentido a la estructura del cosmos, moría feliz tal y como ella había anunciado antes. Cito de memoria: "Si consigo comprender aunque sólo sea un poco más sobre ello (el universo), podré morir feliz".
Vale, no es plausible pensar que Hipatia se anticipara más de mil años a Kepler, pero sobre la vida de Hipatia sólo podemos especular, y Ágora es una de las especulaciones más hermosas que podían haberse hecho.
SiberiaGasteiz 
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