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Chacal

Intriga Año 1963. Chacal, un prestigioso asesino a sueldo cuya verdadera identidad nadie conoce, ha sido contratado por la OAS para llevar a cabo una arriesgada misión: asesinar al Presidente de la República Francesa, el general Charles De Gaulle. La novia de un paracaidista ejecutado por su pertenencia a la OAS es la encargada de proporcionar información sobre los movimientos del Presidente gracias a su relación con un miembro del servicio de ... [+]
Críticas 60
Críticas ordenadas por utilidad
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8
28 de febrero de 2019
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un trabajo que todos tendríamos que ver. La mejor película de Fred Zinnemann; sus dos horas largas no se hacen pesadas, gracias a un excelente montaje, a una dirección firme y un guión preciso, basado en la excelente novela de Frederick Forsyth.

Edward Fox construye el personaje de un sicario, carente de escrúpulos, sin identidad, límites, ni márgenes; capaz de cualquier acto, siempre que se resuelva a la medida de sus necesidades.

Magnífica, con una puntuación ajustada al producto. Si no la conoces no te la pierdas. Te garantizo que merece la pena.
9
18 de junio de 2020
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cine de intriga de primera calidad el que filmó Fred Zinnemann en el año 1973, basado en el best seller de Frederick Forsyth (The day of the Jackal) y adaptado al guion por Kenneth Ross para deleite de los seguidores del buen cine europeo.

Chacal es una magnífica cinta con un montaje bien trabajado que hace que el suspense vaya incrementándose poco a poco hasta llegar a un final de infarto. Poco tiene que ver esta cinta con el Chacal que rodó Michael Caton-Jones en el año 1997, y que fue protagonizada por Bruce Willis, Ricard Gere y Sidney Poitier, ya que guardando las distancias, aquella no pasaba del mero entretenimiento, y esta, protagonizada por Edward Fox y Michael Lonsdale en una estupenda obra que encantará a todos los amantes del buen cine, sobre todo el de intriga y policiaco en el que un policía sigue la pista de un escurridizo hombre que no deja de ser un asesino a sueldo, pero que atrapa la atención del espectador durante todo el metraje con sus trucos y artimañas para llegar a cumplir su objetivo.
Edward Fox
Los inmejorables ingredientes de un libro de tanto éxito que desarrolla el personaje de un asesino de primera que es contratado para matar al presidente de la república Francesa Charles De Gaulle, es todo lo necesario para hilar una gran historia que mantiene a todo el mundo pegado al asiento, formando con ello un autentico clásico que sobrevive notablemente el paso del tiempo, aun cuando sus efectos visuales lógicamente están anticuados. Pero lo verdaderamente importante de esta película, es la tensión que va en aumento y que mantiene en vilo al espectador hasta el final.

Quizás el único fallo, es que no tienes que indagar mucho en la historia francesa para darte cuenta cuál será su final, pero quitando eso, es prácticamente una película redonda que merece la pena ser vista por todo el público en general.

En definitiva, la considero una obra digna de elogio. Un film sobresaliente que consigue mantener en vilo al público con una trama que se va calentando poco a poco hasta alcanzar un final de lo más recordable. Además, tiene el aliciente de mostrarte como va el asesino a sueldo preparando todos los detalles de su ataque y cómo evita dejar ningún cabo suelto, aunque el agente que lo persigue también se las conoce todas. Es precisamente esa dupla, la que hace que esta película sea desde mi punto de vista tan remarcable.
9
2 de julio de 2023
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
140/23(24/05/23) Con motivo del medio siglo del estreno (16/05/23) de este exitoso thriller, me lo he vuelto a ver, y lo encuentro tan electrizante o más que la primera vez que lo vi. Un clásico imperecedero, no llega a la excelencia por algunas cosillas de su tramo final (spoiler). Pero en su conjunto es un film apasionante, con un ritmo penetrante, en modo cuasi documental nos conectamos con una trama fascinante, un desarrollo cautivador en el que seguimos el juego del gato queriendo coger al (escurridizo) ratón, y como siempre (aunque en este caso sea un asesino amoral) el roedor tendrá nuestras simpatías (por lo menos las mías), ante el poderío del Goliat que es este gato con todas las armas a su favor que no puede atrapar al ingenioso ratón. Dirige el vienés Fred Zinnemann, exhibe maestría en la edición (obra del montador nominado al Oscar [perdió ante la edición de “El Golpe”] por esta labor Ralph Kemplen [“La Reina de África”]) por cómo alterna la trama del ‘gato’ y la del ‘ratón’ de modo diáfano, haciéndonos sentir a contrarreloj (para ello una de las marcas del cine de Zinnemann como es mostrar muchos relojes). Ello filmando el guión de Kenneth Ross (“ODESSA”, sobre otra novela de Forsyth), adapta fielmente el best-seller homónimo de 1971 del inglés Fredecik Forsyth. Muy de agradecer que el director no juzgue, no tome posición sobre si justifica o no el asesinato, eso que lo juzgue el espectador, se prima este juego grandioso que otros muchos han querido copiar pero que yo recuerde solo ha podido acercarse Wolfgang Petersen en su “En la línea del fuego” (1993), en una trama parecida. Aquí con un avance prodigioso, milimétrico, cada pieza encaja de modo sublime en el tablero de ajedrez que arranca en lo referente a la acción del sicav en Génova con la meta en París, donde culmina el esperado clímax del final, aunque como en muchos viajes aquí lo importante no es la meta, si no el camino.
Edward Fox
El 22 de agosto de 1962, la organización clandestina militante OAS, enfurecida por la concesión de la independencia del gobierno francés a Argelia, intenta asesinar al presidente Charles de Gaulle. El intento de asesinato falla, deja a De Gaulle y todo su séquito ilesos. En seis meses, el líder de la OEA, Jean Bastien-Thiry, y varios otros miembros son capturados y Bastien-Thiry es ejecutado (excelente como se lo toma este, esgrimiendo ante su abogado que ningún soldado francés se atreverá a dispararle del pelotón de fusileros). Los líderes restantes de la OEA ahora se esconden en Austria, planean otro intento y contratan a un asesino (en una maravillosa secuencia cargada de tensión, donde Chacal demuestra su poder de convicción), se conoce con el nombre en clave "Chacal" (en su curriculum brilla el haber asesinado a Trujillo de República Dominicana en 1961; abro acotación: Como se da con estos sicarios?), por $ 500,000 ("y teniendo en cuenta que te estoy entregando Francia, no lo llamaría caro", les espeta Chacal). El Chacal viaja a Génova y encarga un rifle personalizado a un armero (un gran Cyril Cusack que demuestra aquello de que no hay papeles pequeños o grandes, si no malos o buenos actores, él por supuesto de los segundos) y documentos de identidad falsos a un falsificador (notable Ronald Pickup). En París, el Chacal duplica la llave de un piso que da a la Place du 18 de junio de 1940. La OEA se traslada a Roma. El Servicio de Acción Francés secuestra al secretario jefe de la OEA, Viktor Wolenski (encarnado por Jean Martin actor que dio vida a al Coronel Mathieu en la aclamada “la Batalla de Argel”, no puede ser casualidad que en un film referente a este tema esté él). Wolenski muere durante el interrogatorio, pero no antes de que los agentes extraigan información vital sobre el complot, incluida la palabra "Chacal". El Ministro del Interior (buen Jean Badel) convoca una reunión secreta del gabinete de los jefes de las fuerzas de seguridad francesas. El comisario de policía Berthier (buen Timothy West) recomienda a su adjunto, Claude Lebel (gran Michael Lonsdale), que dirija la investigación. Lebel tendrá de mano derecha a Caron (buen Derek Jakobi).
Edward Fox
Ello para un devenir formidable donde el antológico Edward Fox en su papel icónico por antonomasia, un desconocido entonces que se mimetiza con el elegante mercenario, un epicúreo artista en lo suyo, un camaleón cambiando de personalidad, de rostro, de cabello, de sonrisa sugerente, sabedor de todas las trampas que le pueden poner intenta siempre ir por delante, capaz de diseñar un arma sofisticada única, robando matrículas por el camino, pintando coches, capaz incluso de transformarse en un tullido cuasi de forma sobre natural, un criminal que asesina sin vacilar y sin adornarse, de modo gélido. Excelso en su modo de moverse, de comportarse, de desbordar auto suficiencia, es un profesional que gusta de tratar con profesionales del lumpen, como con el maestro armero, pero que no duda en dar ‘pasaporte’ al que le traiciona. Una labor sobria, simpático cuando le conviene, frío para pasar desapercibido, manipulador y seductor, no importa sean mujeres u hombres (esto muy atrevido para principios de los 70), sabe de las debilidades humanas, encantador cuando corresponde, duro cuando debe serlo para sobrevivir, y ante todo gusta de su ‘vocación’, ello expuesto en su decisión en ese cruce Italia vs Francia. Se barajaron nombres de prestigio para el papel como Jack Nicholson o Robert Redford, grandísimos actores, pero francamente no los veo, su fama hubiera cercenado el poder ‘Zelig’ (homenaje a Woody Allen) del Chacal. Su esplendor en como va superando barreras una tras otra esquivando a sus perseguidores nos hace desear triunfe a lo “Malditos Bastardos”. Un tipo misterioso, sin pasado, no sabemos nada de él, no tiene motivaciones políticas, es un robot al que han programado para su misión, pero nos enamora su inteligencia, nos encandila la otra maestra que está componiendo para poder poner en la mirilla de su arma a su objetivo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Es fenomenal como el director imprime un ritmo constante de pendiente, pero sin abusar, como va colocando a nuestro anti héroe en diferente problemas de los que va a ir saliendo mediante su inteligencia y profesionalidad amoral. Todo ello con intriga, suspense, tensión dramática, todo una lección de como alternar escenarios en esta suigéneris road movie, con la investigación, las reuniones del gabinete ministerial, el topo en forma de bella mujer (notable Olga Georges-Picot como Denise), las diferentes etapas del Chacal desde que acepta el trabajo, todo un portento de como contar una simple historia. Desprovisto de artificios, las escenas de acción son las justas, sin apenas música para acrecentar la sensación de realismo, regando el film de personajes bien delineados en pocos trazos como es la insatisfecha esposa Colette (estupenda Delphine Seyrig exponiendo su in felicidad que vuelca como válvula de escape en este apuesto desconocido).

A destacar el antagonista del anti héroe, el inspector Lebel encarnado con tremenda sobriedad por el parisino Michael Lonsdale, excelente némesis, otro tipo detallista en su deber profesional, un ‘gato’ estajanovista en su empeño, lacónico, muy veraz en su sequedad, con expresividad sutil (ejemplo es cuando cerca de dar con el sicario le dejan de lado, su gesto contrariado es fabuloso en su parquedad).

Spoiler:

Una de las grandes escenas, siendo sin alaracas es cuando Chacal sabe que le han descubierto, y por lo tanto, por el trato que hizo, está liberado de su misión. La encrucijada es mostrada con gran sentido dramático intenso. Chacal en su deportivo descapotable se detiene ante una señal de tráfico. A la izquierda, señala a París (matar a De Gaulle y por tanto continuar con su misión), ya a la derecha, Italia (y si la toma desistirá). Chacal desciende del auto mira reflexivo, tras ello levanta la capota de su coche. Vuelve a montar y toma la dirección a Paris, y ya sabemos de que le va la marcha, que disfruta con el reto y con ello se gana al espectador (ósea, a mí).

Homérico como se salta el control haciéndose pasar por un veterano de guerra envejecido, con la pierna amputada, en realidad doblada de modo cuasi-sobrenatural. De una intensidad fabulosa como se acomoda en el piso vacío, como prepara su arma, la tensión se masca en el ambiente. Ello mientras vemos alternándose en imágenes la liturgia del presidente francés, con la misa en Notre Dame, con su paseo por los Campos Eliseos, hasta que por fin lo tiene Chacal en la plaza, y con ello lo podrá tener en su mirilla, todo Magno hasta aquí. Pero, desgraciadamente el pero, me chirría y mucho, y es que todo se resuelva porque el inspector Lebel va y le pregunta, entre los miles de gendarmes allí presentes, al que ha dejado pasar al lisiado, esto podría haber sido por un sondeo de otros que le hagan llegar la información a Lebel, pero él directamente me es estridente. Además, porque sabe que es el sicario? Está muy bien que Chacal falle, no por pericia, si no por no saber el ritual de besos a la francesa (allí lo hacen con un doble beso en la mejilla), que son más que en otras culturas, pero (otra vez el pero) que lleguen en el instante preciso Lebel y el gendarme es de un manido no acorde con lo visto hasta entonces, y ya el rizar el rizo es que Lebel mata al sicario con la ametralladora haciéndolo volar por la fuerza casi con el techo del apartamento, vuelvo a lo de algo no de acuerdo al tono realista del film. Aunque su epílogo si resulta muy bueno por lo mordaz, pues aparece Charles Calthrop en su piso en Londres, el que creían era Chacal, en realidad era una pista falsa. Con lo que entierran a Chacal en una tumba anónima con la sola presencia del inspector Lebel, quizás en reverencia de un gran profesional a otro.

Un THRILLER con mayúsculas, lección de cine, y tan buena que apenas el mencionado borrón del final puede empañar. Gloria Ucrania!!!

Para leer más sobre el film ir a: https://tomregan.blogspot.com/2023/05/chacal.html
8
5 de enero de 2009
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Chacal" gira en torno a un ficticio intento asesinato del presidente de la república francesa, Charles De Gaulle en manos de un mercenario sin identidad llamado Chacal. La película fue dirigida por el gran Fred Zinneman y sigue siendo muy recomendable su visionado sobre todo para todos aquellos que quieran disfrutar de un muy buen thriller o de una gran película de espías. Tiene una gran fuerza y magnetismo gracias a su gran montaje, donde se alterna el viaje del asesino y el de los que le persiguen. También goza de una bellísima fotografía que hace que la cinta sea aún más, si cabe, interesante. Además cuenta con un gran y original final. Nadie debería perdérsela, incluso para aquellos que ya hayan visto el remake de Bruce Willis y Richard Gere.
10
18 de septiembre de 2021
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Señores, esto es gran cine, como el de antes -empezando por un estupendo guión y un no menos estupendo montaje. Emoción, intriga, interés que no decae en ningún momento de la cinta...y, por si todo ello no fuera suficiente, grandes retratos psicológicos de todos los personajes.
Háganme caso y vuelvan a visionarla!
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