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Críticas de "La vida secreta de las palabras (The Secret Life of Words)"
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jazzman
chester (Reino Unido)
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Su valoración:  |
9 de Marzo de 2006 |
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Eso es lo que principalmente se aprende de esta sublime película. ¿Por qué reaccionamos ante los abatares de la vida de esa u otra manera? ¿Por qué es mi vecino o amigo/a tan extraño? Nunca sabemos que esconde cada uno en su interior hasta que por casualidades de la vida, lo descubrimos. Isabel Coixet sabe plasmar con una poesía y maestría sin igual los dolores pasados que perturban nuestras personalidades y que nos hacen reaccionar de forma tan distinta. "Mi vida sin mí" fue una maravilla, pero creo que en esta se supera. ¿Aleccionadora? y por qué no, ¿no necesitamos de vez en cuando lecciones para comprender y entender mejor al que está a nuestro lado? Personalmente, me encantaría que lecciones tan magistrales y tan bien llevadas me las dieran más a menudo. Por cierto, Tim Robbins resulta conmovedor a un grado que anteriormente no se lo había descubierto. Y en cuanto al personaje de Javier Cámara, creo que es un canto de optimismo (cocinero que intenta innovar con sus platos, a pesar del rechazo de los demás) dentro de un mundo a punto de irse a pique (la plataforma petrolífera), ¿que más dá si los demás no nos hacen caso? Lo importante es ser felices. Gracias Isabel, será difícil que te superes.
jazzman 
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| 8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
6 de Mayo de 2006 |
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Quinto largo de Isabel Coixet, escrito y dirigido por ella. Se rodó en España (Navalcarnero) e Irlanda, entre el 8/XI y el 22/XII de 2004, con un presupuesto de 5 M dólares. Nominada a 5 Goya, ganó 4. Obtuvo otros 6 premios y otras 4 nominaciones. Producida por El Deseo, se estrenó el 21-X-2005.
La acción tiene lugar en la plataforma petrolífera Genefke, del Mar del Norte, que ha sufrido un accidente con daños personales. Narra la historia de Hanna (Sarah Polley), de unos 25 años, que trabaja en una empresa de transformados plásticos desde hace unos 2 años, sin bajas por enfermedad y sin vacaciones. El director le impone 30 días de vacaciones, que ella aprovecha para cuidar a un herido, Josef (Tim Robbins), en la plataforma petrolífera.
Hanna es una mujer joven, frágil, silenciosa, solitaria y extraña. Su vida encierra una profunda desolación, que afronta recurriendo al olvido, al silencio y al trabajo. Habla poco, porque algunas voces (la de su madre) le recuerdan el pasado y porque no quiere compartir su intimidad. El trabajo la ayuda a olvidar y a huir de si misma. Las vacaciones impuestas la mueven a aceptar un trabajo que no quiere nadie. La ceguera de Josef, el interés de éste por ella, el aislamiento en un lugar semiabandonado y aislado, crean un clima propicio para la confidencia, que la lleva a sincerarse por descuido. Él no la conoce visualmente y no sabrá dónde encontrarla, por lo que no se volverán a ver. Pero el amor es perspicaz, persistente y poderoso. Su presencia hace soportable el dolor y puede curarlo. La voz de una niña que hace las veces de narradora, introduciendo y cerrando el film, aporta un elemento de misterio. ¿Es la hija de Hanna que no nació? ¿Es la hija que nació, pero murió a causa de la guerra? ¿Es un recurso que Hanna emplea para explicarse ante el espectador y ante ella misma? ¿Es la encarnación del amor?
La música recopila canciones de diversas épocas, coherentes con las incidencias de la acción. "La dolce vita", de Ryan Paris, con el reclamo de una palabra de amor, enmarca el inicio de una escena de confidencias. La fotografía cuida con esmero encuadre, dibujo, color y claroscuros. El guión, escrito con admirable pasión por la palabra, sitúa la acción en un mundo aislado, melancólico y opresivo. En éste, el silencio evasivo de Hanna se da cita con la ceguera temporal de Josef y su postración en la cama. La plataforma recuerda la de "Rompiendo las olas" (1996), de Trier. El nombre de la plataforma es el del fundador de IRCT, una ONG de apoyo a las víctimas de torturas. La interpretación de Robbins es magnífica y la de Sarah Polley es excelente en un papel escrito para ella. Destaca Javier Cámara, el cocinero Simón. La dirección construye una narración intimista, intensa y vigorosa, en la que la expresión corporal acompaña una soberbia economía de la palabra.
Singular historia de amor y oportuna afirmación del poder de la palabra. Una mentira de palabra puede contener casi toda la verdad.
Miquel 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Belén
sevilla (España)
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Su valoración:  |
21 de Noviembre de 2006 |
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Desde el primer minuto conecté con la atmosfera dura y sombría en que se desarrolla la historia, y ya no pude salir de allí. Creo que resulta fundamental a la hora de ver la película, adentrarte en ella. Si lo haces te enamorarás profundamente de su tristeza, su soledad, su sencillez, de la música, de la sublime Sarah, del magistral Tim Robbins, del amor... de lo contrario tan solo puede parecerte una bonita historia, pero algo lenta.
Gracias a Isabel Coixet por crear semejante poesía de amor visual.
Belén 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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toXicboy
Madrid (España)
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Su valoración:  |
13 de Marzo de 2007 |
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Se me humedecen los ojos ante la galería de piropos que esta película parece conseguir en el respetable. Mis pestañas no aguantan tanto emoción al ver como la crítica generalizada (que no especializada) baña en rosas léxicas la última película de nuestra querida Isabel Coixet.
Sin embargo, lo que esconden las "palabras secretas" de la realizadora catalana ni son secretas ni tienen vida. Su film es un batiburrillo de frases repletas de sujetos implícitos sin destino ni predicado, de complemetos circunstanciales situados al libre albedrío con el único fin de trascender por la jeta.
Y es que en "La vida secreta de las palabras", la estética y la pretenciosidad están por encima de la historia, aunténtico objeto directo en el que debe de recaer cualquier narración audiovisual o literaria. El personaje de Javier Cámara, la localización de la historia en una plataforma petrolífera alejada de la realidad mundana, el biólogo que dedica su vida a contar las olas que golpean sobre los cimientos de la estación... Todo es absolutamente prescindible y gratuito, por que todo podía haberse contando sin necesidad de este engalanaje de corte "indie" que Coixet factura sin rubor alguno.
Lo peor es que la historia tampoco se salva de la quema, con la sensación de un profundo "deja vu" y con momentos que rozan lo hilarante (ojo a ese cara a cara final entre Sarah Polley y Tim Robbims) donde se demuestra que nada se recoge cuando nada se ha sembrado.
Emplazo a Isabel y a toda su troupe de seguidores a que se videen películas como "Annie Hall" o la más reciente "Capturing the Friedmans", films donde el lado oscuro del comportamiento humano, ese que es tan difícil de de materializar y al que en esta película se pretende evocar, se hace carne audiovisual.
Creo que está claro; Isabel, suspenso en redacción.
toXicboy 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Una_de_ellos
Sevilla (España)
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Su valoración:  |
11 de Noviembre de 2007 |
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Al igual que este pobre menú de la protagonista, el argumento de "La vida secreta de las palabras" escasea de fuerza y peca en el exceso de poesía moderna, de versos breves y repetidos para rezumar profundidad. No hay que olvidar que estamos ante una película, no un libro señorita Coixet.
Desde que leyera un artículo de Isabel Coixet en el suplemento de un conocido periódico, su nombre dejó de ser desconocido para mí. Se titulaba "Extraños en la noche", y en él Isabel contaba lo que le hizo sentir una fotografía que se compró. Me emocionó muchísimo, porque yo había experimentado sensaciones similares al contemplar un cuadro, pero todo eso se vino abajo cuando fijé mi mirada en una frase en letra pequeña y negrita del final de la página. "¿De qué quiere que escriba Isabel Coixet?", decía. Esto último me hizo sentir bastante incómoda y algo ridícula por haberme entusiasmado con la prosa de una mujer que vendía sus ideas.
Sin embargo, siempre estoy dispuesta a dar una oportunidad en estos casos especiales. Y en este caso he de decir que me alegro de haberlo hecho. A pesar de la lentitud de la película y del lenguaje asfixiantemente poético, la historia de la chica que sólo quiere que la dejen en paz ha logrado embaucarme. Su carácter solitario y maniático se transforman cuando va a trabajar a una plataforma petrolífera, donde conoce a un hombre que se ha quedado ciego temporalmente; quizá sea la ceguera de éste precisamente lo que haga que ella se abra y sienta menos vergüenza de sí misma, o quizá sea que él también le confiesa sus miedos, o quizá sea...que en esa plataforma haya encontrado un rincón de pequeños tesoros enfrascados en personas a las que les gusta lo que hacen: el cocinero que se esmera en todos sus platos, el muchacho que cuenta la frecuencia con que chocan las olas.
Apurando, ha conseguido sacarme la lagrimilla en dos ocasiones, me ha mantenido interesada y me ha entretenido, así como ha sido un placer descubrir a esa magnífica actriz que es Sarah Polley y redescubrir a Tim Robbins. No me convence del todo, pero me ha gustado mucho.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Dos detalles:
- El personaje de Tim Robbins no puede casi mover la boca para hablar por las quemaduras, pero cuando se come la tortilla mastica de lo lindo.
- Si Hanna está recluida en su casa y nunca sale para nada, ¿cómo es que tiene maleta?
Una_de_ellos 
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