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Los lunes al sol

Drama En una ciudad costera del norte de España, a la que el desarrollo industrial ha hecho crecer desaforadamente, Santa (Bardem) y otros afectados por la reconversión recorren cada día las calles, buscando salidas a su situación precaria. Son funambulistas de fin de mes, sin red y sin público, sin aplausos al final; viven en la cuerda floja del trabajo precario y sobreviven gracias a sus pequeñas alegrías y rutinas. (FILMAFFINITY)
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8
26 de enero de 2010
13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
...es demasiado lo que salta por la ventana.
Salta la tranquilidad, la autoestima, la fe. Salta la confianza, el orgullo, el amor propio. Salta el buen humor, la alegría, y las ganas de mirar adelante. Y a cambio, la soledad, la ironía del destino que se ríe en las narices, se instalan de manera ominosa, insultante, asesina.
El desempleado crónico pasea sus penas por una ociosidad forzosa en la que la humillación cotidiana es la principal compañera. Se sienta al sol de otro lunes más, ese lunes tan odiado por esos raros privilegiados que tienen eso que se llama trabajo. El sol de los lunes de los parados calienta con tibieza, con la misma con la que calienta lo demás, pero quien se sienta bajo sus rayos por no tener otra cosa que hacer, siempre lo sentirá más como sarcasmo que como consuelo. El sarcasmo de unas vacaciones indefinidas y sin sueldo, en las que no se sabe si ese día alcanzará para llenar el estómago, para pagar las facturas, siquiera para seguir viviendo como de prestado, del bar a la calle, de la calle a un cuchitril cuyo alquiler es siempre abusivo (sobre todo para quien a veces no tiene con qué satisfacerlo), del cuchitril a las atestadas oficinas de empleo donde unos funcionarios quemados repiten miles de veces, como un sonsonete, la misma cantinela monótona de funcionarios grises. Y de nuevo al bar, cuyo propietario fue más afortunado y logró salir a flote, y que ahora se mantiene con vuestras tristezas ahogadas en alcohol. El bar es hogar, oficina y confidente, con oídos y ojos pacientes que noche tras noche es testigo de las borracheras que pilláis de cuando en cuando para envalentonaros inútilmente ante esta mierda de vida ingrata. Y testigo también de vuestros rencores, de vuestras miserias, y de la amistad que une a los desafortunados. Os oye reír con esa risa de los que no tienen mucho más que perder. Os reís de vosotros mismos, de la madre que os parió y del sol que sale, para no llorar de rabia y de desesperación. Porque la risa es casi el único escudo que os queda cuando lo demás se desmorona, cuando vuestras ilusiones caen como polvo y cenizas entre los dedos, cuando los que os rodean observan vuestra caída lenta, inexorable y destructiva, cuando no podéis engañaros más con la perspectiva de un empleo que no llegará para unos desheredados como vosotros. Sois esos vagabundos endémicos que son demasiado viejos para que nadie los acepte, demasiado poca cosa, demasiado insignificantes para esa maquinaria monstruosa y competitiva de las entrevistas de trabajo y las contrataciones.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Cuando os humilláis tiñéndoos el pelo para aparentar juventud, cuando para colmo se os reclama lo que no tenéis, cuando aceptáis pequeños trapicheos y recurrís a tretas penosas y, en resumen, descubrís que la dignidad se ha ido por la alcantarilla, cuando traspasáis el umbral de la pobreza severa y contempláis el páramo al que habéis ido a parar... No todos podréis seguir soportándolo.
Y continuaréis vagando los lunes, y todo el resto de la semana, arrastrando los sueños rotos por el bulevar al que cantaba Sabina, buscando consuelo y otro regalo más del sol, que pese a todo sigue amaneciendo y brillando igual para todos.
8
28 de enero de 2008
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los lunes al sol se llevó la concha de plata del Festival de San Sebastián 2002 al contar con el respaldo unánime del sesudo jurado encabezado por Wim Wenders. En muy raras ocasiones sucede algo así en los principales certámenes cinematográficos. Y es que León de Aranoa ha firmado un film inteligente, sensible, desolador, real como si el director hubiera arrancado un pedazo de existencia, quizás de las más duras, para ofrecernos todo un registro de experiencias personales, sin imposturas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Los lunes al sol es una película intimista, corrosiva en sus planteamientos, que habla de sensaciones humanas en momentos de agonía, de personas que ya no pueden entretenerse viendo la televisión sino con el contacto con aquellos que están en su misma situación, allá en donde siempre los han encontrado, en el bar del barrio, en la calle, en el mismo banco de la plaza, o en el ruinoso astillero al que dedicaron varios años de sus vidas, porque su situación es la de parados y su consuelo sólo puede pasar por una espontánea terapia de grupo y unos cuantos tragos de aguardiente.

Fernando León de Aranoa juega con la comedia y el drama y los mezcla en un cóctel en donde se juntan escenas magistrales de alto nivel humorístico —toda la escena de Santa (Javier Bardem) en su papel de niñera ocasional— con otras en donde el drama existencial y sentimental lleva a los personajes a tomar crueles decisiones desde su desesperanza más absoluta; desde su soledad, su miseria y su derrota. La armonía que consigue el director con esta tragicomedia es perfecta, hilvanando casi sin notarse la acción y los silencios, los diálogos y los en ocasiones desoladores primeros planos, desplazando conscientemente el hilo argumental hacia diferentes regiones emocionales mucho más impactantes, trasladando al espectador —casi sin sugerirlo explícitamente— los deseos, los sueños y las obsesiones de los personajes. Al director le resulta innecesario explicar o argumentar los sentimientos y las angustias de las esposas de algunos de estos parados irremediables —signifiquemos la excelente interpretación de Nieves de Medina, con esos ojos tristes, casi siempre a punto de llorar, su semblante desesperanzado, su ímpetu en tomar una decisión rota por el cariño y la pena, pero que tarde o temprano deberá tomar por su propia salud física y mental, aunque eso no lo veamos— ni tampoco necesita detallar los pensamientos del excelente actor Celso Bugallo cuando antes de la entrevista de trabajo comienza a excretar un sudor teñido de negro —nostálgico recuerdo al dramático final de Muerte en Venecia: la misma desesperación de los protagonistas, aunque por muy distintas causas. Fernando León no recurre en tan dramáticas circunstancias al facilón discurso reivindicativo: deja que las imágenes fluyan por la sala e impacten en el corazón del espectador como saetas mudas cargadas de sugerencias; en suma, trabaja con los gestos y miradas de los actores y los hace cómplices de su tesis, transmitiendo en su globalidad los infinitos claroscuros de la vida.
7
25 de agosto de 2010
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los amigos de España, realmente me han divertido con su manera de hablar, sus groserías y sobre todo compartiendo en la imagen de Barden. Un tema que todos en algún momento hemos vivido. Verse de pronto desempleado. Con toda las presiones que esto conlleva. Al igual que lo que pasa en mi crítica anterior (“La toma”) vemos aun grupo de pintorescos personajes hacer catarsis de la situación incomoda, al perder el trabajo.
Porque uno se acostumbra a un entorno en el que gira toda nuestra vida. Y pareciera que acabándose un trabajo, o cerrando una fuente de esto. Caemos en una terrible inseguridad, con una especie de fiebre, por que nos han movido el piso de una manera terrible, arbitraria. Y nos parece que nuestra vida se acaba. Sin esa fiebre de ir al mismo sitio de trabajo, y día tras día ver las mismas caras. Por que sentimos que nos han quitado un pedazo de nuestra historia. Sin embargo, nos damos cuenta de que frágil es nuestra fe. Pues la vida esta hecha de ciclos, y al igual que las relaciones interpersonales, todo se deteriora, todo acaba. En el puente de la vida terrestre. Es por eso que debiéramos tomar la vida de manera relajada y disfrutar de un inicio de semana, sin tener la presión de ir a trabajar y disfrutar de una mañana en algún muelle de Vigo, con la camaradería de los amigos, hablando de Las Antípodas, o de la cigarra y la hormiga o de los siameses; mientras nuestros rostros se curten a pleno sol.
Pues mañana… será otro día.
10
5 de mayo de 2007
18 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Historia sobre la problemática del paro. Nos aporta gran riqueza humana. Genial trato de la amistad. Emocionante. Además... divierte. En ocasiones oscura pero maravillosa. Magníficos Javier Bardem y Luis Tosar. Excelente dirección de Fernando León. En definitiva, estupenda película lleno de solidaridad. ¡¡Merece la pena!!
8
15 de abril de 2006
13 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los lunes al sol es una historia muy sencilla acerca de unos obreros que han sido despedidos después de una huelga en el astillero en el que laboraban y todo lo que esto implica en cada una de sus vidas, ahí es donde todo se torna cinematográficamente deslumbrante. El personaje central es Santa (Un Javier Bardem colosal e irreconocible de tan gordo) el cual es un tipo con mucha convicción y principios, cosas que hoy por hoy no llevan al éxito pero si a la satisfacción y la felicidad, seria necesario saber que es mas importante para cada uno, obreros en busca de trabajo para poder mantener a sus familias, u otros en busca de amistad y compañía para poder mantener sus vidas, absurdos simples pero brutales y hermosos, con un lenguaje fílmico poético y bello, situaciones chistosas, perversas y absurdas construyen esta película fundamental.
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