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| 5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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rey
lima (Perú)
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Su valoración:  |
25 de Enero de 2007 |
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Esa es una de las frases más duras que he escuchado y visualizado en una película, y obviamente no es porque las palabras sean especialmente terribles, sino por el contexto, la manera y el significado de aquella desgarradora confesión de sinceridad, una novela que es convertida en un extraordinario drama que nos envuelve con diálogos muy buenos, dichos e interpretados de manera sustancial y profunda por un reparto que incluye a un inspirado James Dean, a un espléndido Raymond Massey, a los correctos Julie Harris, Dick Davalos y Jo van Fleet; dirigido con maestría en cada escena, con un manejo de cámaras sorprendente y muy ágil; es un film de los llamados "de redención", pero también es un fina y certera crítica, una revisión curiosa e inteligente del viejo mito, uno de los más fascinantes que tiene la biblia, repleta de enigmas y misterios, que quizá puedan ser en algo desvelados con aquella monstruosa frase, que en la boca de un hijo resulta poco menos que letal, ¿cuál es la naturaleza de la maldad?, un consejo, cojan su biblia ¿se acuerdan de aquella leyenda negra en alrededor del fruto prohibido?. Muy recomendable.
rey 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Follawski
Alicante (España)
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Su valoración:  |
11 de Julio de 2011 |
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Con una ambientación apropiada y un James Dean amable y convincente, se funda esta película sobre el amor y el respeto. De ideales puros y un ritmo bueno, y con un comienzo decente, sin más.
El hecho es que a lo largo del metraje el personaje de Dean va cogiendo fuerza, y le acompañan una Julie Harris y un Raymond Massey que van creciendo con él (aparte del cameo de un muy joven Timothy Carey, tan exabrupto como siempre).
El final resulta precioso en su concepción y escena y logra lo imposible: no parecer ñoño aún respondiendo a una situación que lo promueve sobremanera. Al contrario, es profundo y acertado, es un final de órdago.
Buena y subiendo.
Follawski 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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sdas911
Caracas (Venezuela)
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Su valoración:  |
27 de Agosto de 2011 |
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Genial película con la que cualquier persona se podría sentir identificada. Nos habla sobre la compleja relación entre padres e hijos, esa relación que nos marcará de por vida, y esa universal necesidad de sentirse queridos.
La película tiene un sólido guión, una ambientación muy lograda, varias escenas se quedan grabadas en la mente por su hermosura y todo lo que expresan. También es espléndida la dirección, no conocía a este genio de Elia Kazan, se nota en el film lo detallista y cuidadoso de su trabajo, además de su creatividad.
Ni hablar de las actuaciones, todas brillantes. Creo que James Dean estaba hecho para este tipo de personajes complejos, descarados y rebeldes (como también lo demuestra en Rebelde sin causa). Otro personaje que me gusto mucho fue el interpretado por Julie Harris, Abra, totalmente convincente y dulce.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Atención con las escenas de James Dean viajando encima del tren, también en las que esta caminando por los cultivos, y las escenas finales columpiándose como un niño mientras discute con su padre y cuando es consolado tiernamente debajo del árbol por Julie Harris. Todas grandiosas.
Emocionante la escena final donde Abra el personaje de Julie Harris, le ruega al convaleciente padre de Cal (James Dean) una muestra de cariño para con su hijo, porque sabe las consecuencias que el rechazo traerá para la vida de éste. En ese momento se convierte en su salvadora.
sdas911 
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| 5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
20 de Julio de 2007 |
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La historia bíblica de Caín y Abel narra la historia de dos hermanos que competían por el cariño de su padre. Abel era el chico bueno, el preferido del padre, mientras que Caín era el malo y a los ojos de su padre rara vez estaba bien lo que él hacía.
Elia Kazan ideó llevar al cine dicha leyenda bíblica, adaptando una novela de John Steinbeck para el guión. Se centra en una familia: un granjero californiano, hombre recto y con hondos principios morales, que tiene dos hijos: Aaron, el mayor, que siempre ha sido sumiso y complaciente, y Caleb, el menor, rebelde y con una mentalidad práctica, muy distinta a la de su padre.
Un gran drama sobre conflictos familiares en el que las frustraciones, las envidias, el amor no confesado o el deseo de sentirse amado provocan fuertes tumultos emocionales. Cal vive atormentado por la idea de ser el menos amado y desea por encima de todo recibir el cariño y la aprobación de su padre.
También se muestra que a menudo se juzga erróneamente a las personas y se les plantan etiquetas que las condenan a creerse a sí mismos de una forma, cuando en realidad no son así y lo único que buscan es la aceptación de los seres a los que aman, los cuales con frecuencia se ciegan.
Siempre hay grados en la maldad y en la bondad, y en todas las personas hay luces y sombras.
Aquí presenciamos todo un despliegue de luces y sombras, momentos de esperanza y momentos muy sombríos.
Magnífico el papel de la novia de Aaron, actuando como catalizador e intermediaria que intentará ayudar a suavizar el ambiente.
Sin duda alguna, el mejor papel de la breve carrera de James Dean, el único que supo sacar del joven actor todo su potencial interpretativo.
Un drama de los grandes, de los que se merecen un puesto entre los mejores.
Vivoleyendo 
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| 3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bonifacio
Las Palmas de Gran Canaria (España)
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Su valoración:  |
11 de Diciembre de 2006 |
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Comparto las valoraciones y comentarios realizados sobre esta película por los que me preceden, pero considero que conviene destacar los valores sicológicos de la película.
El gran mérito de la película, a mi entender, radica en plasmar con adecuado dramatismo el conflicto del hombre entre su necesidad de cariño, de afecto y de reconocimiento por un lado, y la necesidad a que le someten los demás, su entorno, a ser valorados en función de sus actos, de sus méritos. Ese conflicto surge desde la infancia, como responsabilidad primera de los padres, y ya nunca lo dejará.
Cuando el grado de afecto, de “reconocimiento” recibido, no alcanza un mínimo de satisfacción, el estigma del mal arraigará en el alma, en el espíritu del desheredado, para tal vez nunca abandonarlo y determinar así su actitud ante la vida y los demás, ...
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: ... situación esta plasmada con gran realismo en la escena final de la película, en la que la joven novia ruega al padre, en su lecho de muerte, que pese a lo acontecido, -los des-méritos del hijo “rebelde”-, le manifieste sin embargo su cariño. Se lo ruega por su futuro.
Aquí, al Este del Edén, nuestra conducta es juzgada entre el bien y el mal, según la apreciación de los demás. Para ser valorados, para ser apreciados, para reconocidos como "bueno", hemos de hacer el bien, hemos de cumplir con el debe-ser”, y en tanto que no lo hagamos, somos calificados de "no buenos", de malos (convencimiento éste que caracteriza el padre de los protagonistas de la película).
Pero el problema radica en la confusión que se produce, dado que lo que se somete al juicio de los demás, requiriéndoles su afecto, no es nuestra conducta, sino nuestra propia identidad, nuestra esencia, siendo por ello que nos es vital y determinante.
Esta confusión, sobre lo que los demás valoran de nosotros, y la incomprendida necesidad que tenemos del propio reconocimiento de los demás, determinan, -como a nuestro protaginista-, nuestras vidas.
Bonifacio 
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