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Los amantes del círculo polar

Romance. Drama Ana y Otto cuentan su apasionada y secreta historia de amor que se extiende desde los ocho años hasta los veinticinco. Todo empieza en 1980, cuando dos niños, a la salida de un colegio, echan a correr por distintos motivos. Desde ese día, las vidas de Ana y Otto formarán un círculo que se cerrará en Finlandia, al borde del Círculo Polar. (FILMAFFINITY)
Críticas 124
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10
5 de abril de 2006
35 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pocas veces se ve una forma de sentir como la de Otto. Una forma de sentir que debilita el corazón y a la vez lo refuerza, pero te sientes morir. Sólo he conocido a una persona capaz de sentir así, y todo es tan vívido que duele, todo tu cuerpo y toda tu alma vive y palpita como nadie se imagina que puede doler. Merece la pena conocer a alguien así, como también la merece ver esta película y saber que algo tan misterioso como una casualidad te puede llevar a pensar en alguien hasta el momento de tu muerte.
Un 10 claro, me se los diálogos de memoria.
4
8 de diciembre de 2012
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Y tanto rollo para acabar viendo esto... En fin, si esto es amor, yo prefiero mantenerme desenamorada y cuerda, y divertida, y en definitiva "normal".
Resulta que Otto y Ana (sí, sus nombres son capicúa, te lo recuerdo por que en la película apenas lo dicen unas 500 veces, como si esto realmente significase algo) se enamoran ya de niños, porque resulta que ellos ya de niños eran muuuuy profundos. Luego siguen enamorados y ¿van pasando cosas? eso sí, todas muy profundas, con una atmósfera muy profunda.
A ver, los protagonistas son lerdos un rato largo, las cosas que les pasan pues tampoco son para tanto, pero claro, eso sería para la gente normal. Ellos como son profundos (y lerdos) lo magnifican hasta límites insospechados. Vamos, que son más idiotas que otra cosa.
De esta peli no me convence nada, y lo que menos, las interpretaciones. La única correcta es Najwa Nimri. Y ese guión, tan chupiguay, tan Medem, tan hipster. Hay un momento en que Otto pregunta:
Fele Martínez & Najwa Nimri
-¿Por qué no estoy muerto?
Yo pegué un brinco y grité:
-¡Porque todos los tontos tienen suerte!
Eso resume bastante bien la película.
Lo de las casualidades ni lo nombro porque me da la risa. Sí, ya sé, licencias de guión, pero no, no todas sirven, y menos si son tan pretenciosas.
Lo mejor: no es tan aburrida como cabría esperar.
Lo peor: es completamente absurda.
3
3 de septiembre de 2010
14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
No es mi estilo, desde luego. La película nos cuenta una historia de amor. Una historia de amor que como todas las historias de amor tiene sus peculiaridades que la hacen única. Esta en particular me pareció interesante, llena de detalles y simbolismos preciosos.

Pero el tal Julio Médem aprovecha la historia para desplegar todo su pedantería intelectualoide, que no hace otra cosa que aburrir. Esa misma historia, sin artificiosos alardes poéticos, podría contarse con mucho más salero. Hacer poesías no requiere poses místicas ni consiste en rimar frases sin ton ni son.

Una gran historia, bastante desaprovechada. A mi modo de ver.
8
25 de marzo de 2009
17 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Del reflejo de unos ojos sobre otros, del encuentro fugaz de dos miradas distintas nace la historia y el tiempo narrativo que la encierra: la de Otto y Ana desde que se encuentran por primera vez en el colegio hasta que, después de una larga separación vuelven a reunirse al borde mismo del Círculo Polar. Círculo geográfico, pero también metafórico, espacio imaginario para el anhelo del amor eterno, cuya metáfora es el largo recorrido del sol de verano que surca en paralelo la línea del horizonte y nunca se pone.

Contada de forma intermitente desde la perspectiva de Ana y la mirada de Otto (que viven o recuerdan los mismos sucesos de forma distinta y con resoluciones diferentes) la película se ordena sobre una doble guía narrativa que alterna la subjetividad de los dos protagonistas y que en ocasiones repite, con formas distintas, los mismos acontecimientos. Cara y cruz de un hermoso cuento de hadas. Bello poema de amor y muerte.

Medem construye una estructura simétrica y circular sustentada sobre 10 bloques que consiguen organizar los saltos de tiempo y de geografía, el ir y venir entre la realidad y la imaginación.
Fele Martínez & Najwa Nimri
Historia romántica de un amor imposible. Para Otto está más allá de la vida terrenal, para Ana todo está confiado a la casualidad. Sobrevuelan, como en "Vacas", ligeras sombras incestuosas.

En la película aparece la noticia del perdón público del presidente de Alemania vino a pedir a Euskadi por el bombardeo de Guernika.

Hay una permanente busqueda estética y narrativa, una exploración de nuevas texturas visuales y formas arquitectónicas para dar cuerpo a la emoción. La forma se contagia del sentido dramático de la historia y éste encuentra una expresión estética y visual portadora de sugerencias y complejidad. Los diálogos tienen cierta carga trascendentalista.

Posee dos finales: Uno soñado o de ficción. Otro trágico, realista.

Desconcierta al espectador.
3
10 de noviembre de 2007
21 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Medem es un tío inalterable: siempre "poético" y siempre falsamente complejo con sus jueguecitos narrativos y del punto de vista.

Pero la historia es irregular y sobrada de pretensiones. Hay unos pocos momentos visualmente atractivos, pero el ritmo es cansino (como siempre en Medem) y algunos detalles son molestos.

Como esa masturbación adolescente a la luz de la luna.

Ejemplifica muy bien uso del director de un simbolismo insulso falsamente lleno de significado.

Medem será todo lo personal e inclasificable que quiera, pero eso no puede ocultar las debilidades de su cine.
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