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| 15 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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RagingSergio
Madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Octubre de 2007 |
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En mi opinión, "Promesas del Este" es una historia, fundamentalmente, de padres e hijos y una profunda reflexión sobre las cicatrices que deja el tiempo. Tres relaciones paterno-filiales gravitan en torno a toda la película:
A) La relación entre la matrona y la pequeña bebé: una relación que suple las carencias de la primera y colma las ausencias de la segunda. La protección y la salvación del rol de madre que en esta película bien podría ser la propia Rusia encarnada en una bella mujer que ayuda a otras a traer vida al mundo.
B) La relación entre el jefe de la mafia y su hijo: predomina el orgullo y el honor del apellido por encima del verdadero sentimiento de ligazón emocional. El padre que rechaza al hijo porque no cumple con sus ambiciones y el hijo que se rechaza a sí mismo por no estar a la altura de las circunstancias.
C) La relación entre el matón y sus padres: ausente en la trama aunque muy significativa en una escena en la que se menciona el pasado del protagonista. Las ausencias marcan al hombre que ha decidido renunciar a su ámbito familiar para entregarse en cuerpo y alma a una filiación mucho más amplia.
La brutalidad de algunas escenas está rodada con tal naturalidad que a veces su realismo puede parecer mero efectismo. La película no concede tregua emocional alguna al espectador en gran parte por su ajustada duración y por la deliberada inclinación hacia la expresividad de la acción en detrimento del eufemismo.
Viggo Mortensen con un halo especial y Naomi Watts muy convincente pero sin llegar a la brillantez de otros trabajos, son el referente moral de la película, aunque por vías radicalmente diferentes. Armin Mueller-Stahl se aleja del histrionismo para conseguir una interpretación contenida realmente notable mientras que su hijo en la película (Vincent Cassel) tan sólo consigue de una manera aceptable plasmar algunas escenas que describen su personalidad violenta.
Los tatuajes actuán a modo de metáfora de la necesidad de hacer explícita la historia que palpita en nuestro interior. Al igual que la película, que hace totalmente explícito la violencia, no por una inclinación malsana hacia el morbo sino por la imposibilidad de narrar de otra forma sin ser fiel a lo que se pretende contar. "Diles que has visto estrellas en mi pecho" es una frase brillante que define el protagonismo de los símbolos grabados en la piel.
Cronenberg tiene un gran aliado: el tiempo. Eso que pone a cada uno en su sitio y que en este caso sitúa a este director de culto entre los más creativos y geniales de su tiempo. Tanto los que le siguen desde sus primeras películas como los que no, hemos de sentirnos afortunados de por poder disfrutar de un auténtico creador de emociones y mundos únicos, de microcosmos llenos de matices y profundidad. Cronenberg se ha convertido junto con David Lynch y otros genios del subconsciente, en un auténtico diseccionador del alma humana.
Sin lugar a dudas una de las mejores películas del año.
RagingSergio 
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| 24 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sines Crupulos
Voy al cine (Emiratos Árabes)
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Su valoración:  |
3 de Septiembre de 2008 |
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Para los que vemos las películas dobladas, los malos con acento extranjero quedan ridículos. Estos son rusos, pero hablan como Radomir Antic, es decir, sin artículos determinados: "Es de vieja escuela. Conose situación"
También que ver a dos maromos de la mafia rusa haciéndose arrumacos, da un poquillo de grima.
Y cómo le gusta la charcutería al tito David, que busca cualquier excusa para ponerle un poquito de Ketchup al plano. Ojalá un día le inviten a un bocata gallinejas y entresijos en las fiestas de Manzanares y se le quitan las ganas de filmar órganos muertos.
Sí, es Londres, pero salvo la escena del Chelsea, apenas uno se da cuenta. No digo que rueden los exteriores en Picadilly Circus, pero una viejecita compartiendo unas pintas con unos hooligans, cuando menos, no es mucho pedir...
Pero lo más rayante es la lectura en off, con vocecita de pena, del motor del film (el diario).
Y lo de siempre con Cronenberg, que cuando salen los títulos de crédito, te preguntas: "¿Ya?"
La práctica totalidad del estrellamen se reparte entre los dedos en la garganta de Viggo y las canciones rusas.
Sines Crupulos 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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aannaa
Madrid (España)
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Su valoración:  |
10 de Octubre de 2007 |
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Lo malo de esperar una película, convencida de que es buena, es que muchas veces te decepciona, puesto que no es todo lo que te esperabas. Este definitivamente no es el caso, es brillante, un guión bien resuelto, unos actores esplendidos, no sólo Mortensen, que francamente no hace más que mejorar y madurar como uno de los mejores actores del cine actual y tengo que quitarme el sombrero ante Cassel, del que no esperaba mucho pero que me ha sorprendido gratamente.
Watts pasa un tanto desapercibida porque la historia realmente es sencilla y los personajes pocos pero hay que reconocer que el duo Mortensen-Cassel roba la pantalla y te hace olvidar la belleza delicada de Naomi.
La pelicula es de lo más recomendable, dura, realista sin excesos, con un toque humano más que necesario y te deja con ganas de más.
aannaa 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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aka IDIOT
No os mováis tanto, (Estados Unidos)
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Su valoración:  |
21 de Octubre de 2007 |
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Me lo habían dicho, que Cronenberg es un genio, que has de ver ésta o ésta otra. Y yo poco caso había hecho, excesivamente barroco y surrealista decían unos, cine con el recurso barato de la sangre y la violencia, era lo que sus críticos se limitaban a argumentar y muy poco me parecía a mi. Pero algo cambió con Una Historia de Violencia, Cronenberg huía de la ciencia ficción más fantástica hacia un cine comercial hiperrealista, giro que se confirma con Promesas del Este y algo extraño ocurría que llamó profundamente mi atención, algo tenía que tener el director canadiense si, tras haber realizado un cambio tan contundente en su obra, seguía manteniendo atentos a sus antiguos seguidores y aglutinaba a otros muchos por primera vez delante de su cine. Algo tenía el trailer de Promesas del Este que vi desde mi butaca cuando esperaba con ansia el inicio de Death Proof y ese algo me empujó a intentar adentrarme en su obra, me entraron ganas de disfrutar con los rusos repartiendo cera y sabía que encontraría algo más que una simple crítica o una angustiosa peli de aventuras.
Y parece que no me equivoqué, porque si algo aparta a su nueva cinta de la majestuosidad cinematográfica de otras obras similares en temática es su inconsistencia en la parte de la historia referida a Anna Ivanovna y su flojete desarrollo final. Pero, aún así, hay muchas cosas que la acercan a la perfección y que mantienen el interés del espectador durante las dos horas de metraje, demasiados pilares para que el complejo edificio construído en torno al frío Nikolai se venga abajo. Su impactante comienzo, sin tapujos, crudeza necesaria para hacer saber al espectador que no se va a andar con chiquitas, la naturaleza humana es despreciable y se nos va a mostrar desde el principio, un sablazo a nuestras conciencias. Varios minutos después ya tenemos a todos los personajes en escena, una presentación rápida, eficaz y casi perfecta, ya en ese momento creemos averiguar que la parte de Naomi Watts sólo merecerá la pena por verla a ella, tan guapa como siempre, interesante actriz e interesante personaje, desaprovechadas ambas facetas, lástima.
*(sigue en el spoiler desvelando lo justo de la trama, no mucho)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La película sigue y el espectador continúa fascinado ante una de las obras mejor logradas del año. Se diseccionan ante nuestros ojos los dedos de un hombre congelado, pero se disecciona algo más importante, todas las miserias del ser humano desfilan en nuestra mente mientras se nos plantea una cinta descarnada sobre el crimen organizado y sus formas de subsistencia en la actualidad. Londres, ciudad descarnada ya de por sí, de putas y borrachos, nos dicen, ejerce de anfitriona ideal para una mafia rusa que nada sabe de humanidad, nada sabe de que son caricaturas de nosotros mismos, caricaturas de gente que se pisa, besos de traición y codazos por crecer. Y todo crece en la película con el desarrollo de la actuación de Viggo Mortensen, esta vez sí, interesante actor, interesante personaje, aprovechadísimo, maravilloso.
Llega entonces el momento álgido de la película, el contrapicado al que hacía mención otro usuario, y la ya famosa escena de la sauna. Cumbre de un cine violento y directo, cumbre de una obra grande incluso entre las de su género pero que a partir de ese momento decae en una serie de pequeñas anécdotas de guión, se pierde en la búsqueda de un final rebuscado, otra vuelta de tuerca más, pero ésta peor. Aunque, como ya he escuchado más de una vez, eso a Cronenberg no le importa, lo que importa es el tono, un significado de diez por encima de un significante más que notable. Y después median unos cuantos minutos donde se cierran tramas más o menos chapuceramente y se da un desenlace como podía ser cualquier otro (de hecho, mucho favor le haría a la película un final a lo Hollywoodland), pero si al director parece que no le importa, nosotros tampoco le vamos a importunar con pequeñeces, ¿no?
Completan el montaje unos secundarios de lujo (Mueller-Stahl haciendo de don y transmitiendo credibilidad, Vincent Cassel aportando un histrionismo necesario), una fotografía muy buena y una música discretilla, pero vamos, que de eso no sé, para leer críticas de gente que sepa de cine no lean la mía, un poco más arriba tendrán la del tal Grandine, Servadac o Macarrones (por ejemplo) que sin duda le sacarán más punta que un servidor, que se limita a decir lo que ve y siente.
aka IDIOT 
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| 8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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odaesu
O Carballiño (España)
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Su valoración:  |
8 de Enero de 2009 |
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Como Berlín (antaño), Jerusalén (hoy más que nunca) y en líneas generales casi todas las ciudades del mundo, Londres es una ciudad partida en dos, por un lado la city y la ciudad que fue capital del Imperio victoriano, y por otro lado los suburbios, el Londres desconocido, poblado de pakistaníes, emigrantes provenientes de las repúblicas ex-soviéticas y grupos mafiosos que se rigen por dos normas de convivencia básicas: la ley del Talión y el rígido dictamen del capital.
Es justamente este Londres el que retrata David Cronenberg, en esta película áspera, fría, contundente. Promesas del Este es otro ejercicio de estilo, otro ensayo más sobre la violencia y los instintos humanos, otro filme concebido por una de las mentes más perturbadas (y perturbadoras) del cine actual, por un maestro sanguinario, capaz de emprender el viaje que lleva desde lo indie a lo comercial, sin perder ni un gramo de su esencia primitiva, de sus filias y fobias, de su gusto por lo hiperrealista y por lo hiperviolento. Demostrando a sus detractores lo que es hacer un thriller apto para todo tipo de públicos basado en un eficiente guión, un excelente reparto (mis respetos para todos y cada uno de los actores) y una dirección dura como las heladas noches de invierno y letal como un disparo en la cabeza, que despliega todo tipo de artimañas para mantener al espectador clavado en el asiento, y que ofrece un festín de entretenimiento puro y duro. A destacar la pelea en la sauna (sencilla, horripilante, convulsa) y el final (conciso, elegante, ambiguo).
odaesu 
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