 |
| The Wire (Bajo escucha) (Serie de TV) |
 |
| David Simon (Creator), Joe Chapelle, Ernest R. Dickenson, Clark Johnson, Ed Bianchi, Steve Shill, Daniel Attias, Timothy Van Patten, Agnieszka Holland, Brad Anderson, Clément Virgo |
(2002)  |
|
Comprar:
|
| DVD |
 |
|
| 15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
willieyenka
madrid (España)
|
Su valoración:  |
2 de Enero de 2010 |
|
|
Así es como la gente de Baltimore define su ciudad y su Estado, Maryland, de forma coloquial (en lenguaje slang) Una ciudad portuaria devastada en gran parte por las drogas y la pobreza: el mejor caldo de cultivo para la proliferación del narcotráfico.
The Wire me parece una de las series más ambiciosas de la historia. Cada capítulo es de una riqueza maniática que nos descubre el pulso que mantienen la policía de Baltimore y el crimen organizado en las esquinas, los estragos de la incompetente burocracia policial, las crueles disputas políticas, las deficiencias de un sistema educativo que hace aguas, o los intereses ocultos en la prensa de unos directivos perdidos por la codicia. Pero lo mejor es que The Wire nos brinda personajes humanos, que enamoran, aterran y emocionan.
Sin embargo, en la obra de Simon no existe la justicia poética: algunos personajes brillantes, que representan todo un símbolo para el espectador, acaban con un tiro en la nuca, la brillantez perdida en la calle. Y muchos otros tipejos que desearías ver mejor enterrados, seguirán mancillando la ciudad hasta el final de la serie. Además, con figuras como Omar Little o Jimmy McNulty el espectáculo está asegurado.
The Wire es una obra maestra, exigente y reflexiva, honesta e inolvidable.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Quiero aprovechar el spoiler (recomiendo leerlo sólo si has visto como mínimo la tercera temporada) para reivindicar las cualidades de dos antihéroes opuestos pero igual de fascinantes: Marlo Stanfield y Stringer Bell.
A diferencia de Avon Barksdale, un gangster de la vieja escuela que cree en los códigos de la calle, Marlo Sanfield es mucho más pragmático y su imperio engrasa a la perfección en el quebrantado sistema que rige casi todos los estratos sociales de Baltimore. Siendo joven y en muy poco tiempo, Marlo se convierte en el capo más poderoso de una ciudad con medio millón de habitantes. Si no es por la intervención (y sus consecuencias) de los cracks McNulty y Freamon en la quinta temporada, la trama podría durar mucho tiempo.
Stringer Bell, el segundo al mando en el imperio Barskdale, es un personaje antológico. Frío y calculador, maneja los hilos del poder desde las sombras a lo largo de las primeras temporadas a espaldas de su sonriente jefazo, Avon. Es Bell el encargado de ejecutar a Wallace a manos de Bodie y Poot, una de las secuencias más duras de la primera temporada. También es el responsable de la muerte de D'Angelo en la cárcel a través de un contacto de Washington D.C, en la segunda temporada.
Pero lo más interesante es contemplar la evolución de Stringer Bell a lo largo de la serie para convertirse en un hombre de negocios y alejarse de las calles y los tiroteos: primero, leyendo La riqueza de las naciones de Adam Smith, luego acudiendo a clases de economía en la Universidad, y por último intentando llevar a la práctica un principio que ningún gangster sensato se plantearía. Cuando empezó a hacer negocios con el senador Clay Davis fue su fin. Shhhiiiitttt!!!!
La conversación que mantiene con Avon Barksdale en la azotea, al final de la tercera temporada, resume la inmensa calidad de esta serie. Ese abrazo en las alturas de Baltimore, cada uno jugando sus bazas para sobrevivir, marcará un antes y un después en The Wire.
En la última secuencia de este episodio, la cámara se esfuma por una ventana y nos muestra un letrero cruel e irónico: Muy pronto, oportunidades residenciales y comerciales - B&B Enterprises.
"It's just business"
willieyenka 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Follawski
Alicante (España)
|
Su valoración:  |
1 de Agosto de 2010 |
|
|
Uno se tropieza con "The Wire" y lo hace con una serie policíaca en la que lo que rige la trama no son los crímenes sino los personajes. Es una serie de las tildadas "humanas", una serie que encuentra en su protagonista el gran atractivo, una serie que no tira de la morbosidad ni de la moda, tan solo tira de la naturalidad.
Por si esto fuera poco en el mismo momento en que se empieza su visionado suena Tom Waits y uno se da cuenta de que está viendo algo especial.
No está de más añadir que abundan las escenas de sexo y/o violencia. Pero en absoluto de manera gratuita, simplemente el entorno en el que se desarrollan los personajes está marcado por esas dos formas de mantener un dominio.
¿Todo esto le otorga la calificación cuasi unánime de mejor serie de la historia? Obviamente no.
Todo esto es, de hecho, tradición en la HBO, lo tiene "Los Soprano", lo tiene "Generation Kill", lo tiene "Roma", y la práctica totalidad de las demás.
Lo que diferencia esta serie de las otras son dos cosas: temporadas autoconclusivas y personajes "sobreinteresantes".
Lo primero delata un planteamiento anticomercial, obliga al espectador a hacer un esfuerzo si quiere tener cualquier tipo de confianza en la competencia de los protagonistas (de ambos bandos) y al final de cada una pasa lo que tiene que pasar, sin aspavientos, sin grandes alegrías o disgustos, a fin de cuentas es trabajo, siempre trabajo.
Lo segundo da un paso más en lo que suele proponer la HBO. Es obvio que el gran Tony Soprano es un personaje encantador, que tiene un atractivo innato, y que James Gandolfini es un actor más que decente. Pero no tiene eso llamado interés, pero interés veraz. Por contra, "The Wire" toma tintes de serie documental en muchos de sus momentos, y ello hace que el nivel de identificación con sus personajes sea difícilmente visto en otras. Uno acostumbra a ser "Jimmy McNulty", otro "Lester freamon", otro "Stringer Bell",... todos tenemos nuestro alter-ego en "The Wire".
Primera temporada:
Un montón de negros y el tráfico de drogas. Buen ritmo (a pesar de las opiniones), personajes frescos (D'Angelo es el mejor ejemplo de ellos) y un protagonista omnipresente (McNulty) son las tres bases de ésta. Difícilmente mejorable, engancha e incita con un memorable último capítulo a ver la segunda. Un arranque de órdago.
Segunda temporada:
Un montón de polacos y el tráfico internacional (de lo que apetezcan unos griegos). La opinión generalizada es que esta temporada supera a la primera, y la verdad, uno la ve y no lo parece: tiene un ritmo claramente más bajo, los primeros capítulos son lentísimos (volvemos al documental),... Pero todo responde a algo tan simple como la ambientación, llegado el momento la lata se rompe y todo va como la seda. Segunda hostia a la ciudad de Baltimore (sus autoridades van a terminar sin saber dónde esconderse...).
(sigue en el spoiler... delatando lo justo)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Tercera temporada:
C’est la vie: unos llegan y otros se van. Temporada de transición, sí, toda una temporada. Se recupera el protagonismo de la asociación Barksdale & Bell y con ellos vuelve el tema de las drogas. Temporada de trabajo en las esquinas y de introducción de nuevos personajes. ¿Tendremos nuevos gallos en el corral?
Claramente la más floja.
Cuarta temporada:
Elecciones. ¿Cuánta honradez juntan entre tres o cuatro políticos? Ni un vaso de agua. Esta es la temporada en la que se pierde el respeto a lo fraterno, el respeto por unos ideales (aunque sean ideales violentos). Todo vale para alcanzar el poder.
Además es la temporada de las aulas. Nuevo entorno, los mismos incidentes.
Grande, muy grande.
Quinta temporada y última:
El elogio del imbécil. El final de los inteligentes no puede ser bueno en un entorno cargado de idiotez. Dicen algunos que la capacidad de adaptación es más importante que la astucia o la capacidad mental, otros discrepan, el resultado es obvio. La “temporada final” es la del periódico (el entorno que más domina David Simon), la de los Pulitzers, la de las mentiras y las tapaderas.
Nada es verdad hasta que no sale a la luz.
Genial final de serie. Inmenso. Abrumador.
8,5.
Follawski 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
MARLON
MADRID (España)
|
Su valoración:  |
22 de Septiembre de 2010 |
|
|
ETERNAMENTE AGRADECIDO.
Hoy he acabado el último capítulo de The Wire. Me he "tragado" las 5 temporadas en menos de un año, sacando tiempo de donde podía para dárselo a The Wire, y vaya si ha merecido la pena. Quizás si no fuera por Filmaffinity no hubiera oído hablar de ésta serie, algo realmente triste, pero me sorprendió la curiosidad de que estuviese prácticamente a la altura de El Padrino, así que me decidí a verla por curiosidad simplemente.
Una vez acabada la serie sólo puedo decir GRACIAS.
-Gracias a todos los que han hecho posible esta OBRA DE ARTE.
-Gracias por hacer una serie radicalmente diferente a todo lo anteriormente hecho.
-Gracias por no explicar lo que sucedió "en anteriores episodios...", porque The Wire es un pack, no se puede ver por separado, es el conjunto lo que la hace grande, no es entretenimiento para desconectar a lo CSI, House, o Lost.
-Gracias por esa conicencia social que se ve en cada capítulo como algo AUTÉNTICO, y no hecho para vender DVDS ni tener más audiencia.
-Gracias por dar un producto de CALIDAD infinita en cada capítulo manteniendo siempre el listón insuperable.
-Gracias por hacer la crítica más completa y desgarradora sin caer en el morbo y otorgando a la vez EL MEJOR ENTRETENIMIENTO.
-Gracias por hacer una serie en la que se nota a cada instante que se conoce perfectamente de lo que se habla, y no de manera superficial.
-Gracias por esa HUMILDAD, ya que aunque estaba considerada como una de las mejores de la historia nunca se nota que eso haya cambiado la idea con la que se partía.
-Gracias por esos personajes imborrables e impagables, que aunque la serie haya terminado siempre perduran.
-Gracias por esos ACTORES, que no son estrellas sino buenos actores, y especialmente los "amateurs" con los que ningún profesional tendría nada que hacer.
-Gracias por esa MÚSICA que perdura.
-Gracias por esa quinta temporada que es la guinda a un pastel originalmente novedoso, en la que una vez "pillado" el estilo de The Wire disfrutas a un nivel incuantificable.
-Gracias por hacerme reír como nunca, sobre todo con el juegecito de McNulty en la quinta temporada, sencillamente es ESCALOFRIANTENTE GENIAL. (Me recuerda a la triste sonrisa provocada con Ciudad de Dios).
-Gracias por la profesionalidad, estilo, inplicación social, y genialidad que refleja The Wire.
Sencillamente, gracias por hacer una serie que TRASPASA LA PANTALLA, que se sale a base de calidad y ética a partes iguales, y va directa al espectador.
Gracias por hacer una serie que TE CAMBIA.
MARLON 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
sober
Torrejón de Ardoz (España)
|
Su valoración:  |
3 de Abril de 2009 |
|
|
"The Wire" no una de esas series que, visto un episodio, vistos todos. No sigue unos esquemas tan cerrados y previsibles como CSI, o aquellas otras que han ido apareciendo a su rebujo: El Mentalista, Bones, Caso Abierto, Sin Rastro... Hay un asesinato (o cualquier otro crimen) al principio y, a lo largo de cuarenta y cinco minutos cronometrados, van apareciendo varios sospechosos para, oh! sorpresa, acabar descubriendo, del modo más inverosímil posible, que el culpable es quien menos se esperaba.
No tengo nada en contra de eso, porque es un excelente entretenimiento. Es decir, el hecho de que te guste una serie, no implica necesariamente que no puedas ver otras. Sólo digo que The Wire no se lo pone tan fácil al espectador... En "The Wire" podemos ver algo más. Podemos ver, desde todos los puntos de vista posibles, el mundo de las drogas en Baltimore:
Desde el punto de vista de quienes manejan la droga. Los que se llevan el dinero desde un despacho, y los que se pasan las horas vendiendo en las esquinas. Los más inteligentes y los más estúpidos. Los que prefieren que no haya muertos en sus esquinas (no por escrúpulos, sino por no llamar la atención de la policía), y los que pegan un tiro por una mala contestación. Los niños que se ganan unos dólares avisando cuando vienen los "cinco-cero". Los drogadictos que quieren dejarlo, y los que no. Los que traen la droga a la ciudad en barco... Y los soplones. Y los que roban a los camellos...
Y desde el punto de vista de quienes persiguen (o deberían perseguir) la droga. Policías, políticos, abogados, jueces, funcionarios... Los que quieren hacer algo por mejorar la situación, aunque no sea lo más acertado. Los que sólo quieren que pase un día más para estar más cerca de la jubilación. Los que sólo buscan seguir ascendiendo, a costa de lo que sea. Los que tienen ideas propias. Los que aceleran unos trámites administrativos a cambio de un maletín con unos cuantos fajos de dinero. Los políticos besa-niños... Y los soplones. Y los que roban a los camellos...
En fin, sesenta capítulos de cine en estado puro, en los que se mascan la violencia, la corrupción, la pobreza... Y con unas interpretaciones a la altura de los guiones.
sober 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
| 10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Jecholls
Cádiz (España)
|
Su valoración:  |
15 de Junio de 2009 |
|
|
Podría extenderme horas para hablar de esta serie televisiva pero me gustaría concederme hoy el gusto de decir las cosas, si se puede, muy brevemente. Comencé a verla alentado por comentarios de algunos amigos, por la multitud de buenas críticas que habían llegado a mis oídos desde hacía algunos años. Recientemente acabé con la quinta y última temporada de The Wire y puedo agradecer. Puedo además lamentarme porque la voy a echar demasiado en falta. Los personajes de Baltimore se hacen tan grata compañía, a pesar de sus a veces oscuras influencias, que prácticamente pasean con nosotros como si fueran de la familia. La antiheroicidad de Mcnulty, el carisma de Lester, la testarudez de Omar, la frialdad de Stringer… y un sinfín de virtudes más que podría destacar sin ningún tipo de pudor; la humanidad de todos ellos, sus errores, sus complejos, sus dudas, sus miedos, sus muertes, sus matanzas; todo se acumula en una vorágine de singular maestría. En Baltimore todo es posible porque la vida al final es como nos la cuentan, sin forma alguna de reparo, sin concesiones, sin maquillaje. La verosimilitud no es un efecto aquí, es un pilar. Esto es precisamente lo que distingue a The Wire de la otra multitud de series policíacas-detectivescas que inundan le petit écran, donde todo sucede con la perfección de un cuento increíble. Aquí la ficción no sólo es real sino que de esa triste realidad se saca belleza, se hace poesía del momento y de lo humano. Uno sospecha que los dioses abandonaron por siempre Baltimore cuando comienza a comprender su microcosmo; uno lo aprecia y también sabe que precisamente allí donde no moran los eternos, las calles son barridas por los héroes de la calle, donde la muerte y la vida se baten en un hilo muy difuso, donde las cosas suceden como ocurren en nuestro mundo: sin ningún tipo de grandeza. Es posible que los guionistas lo tuviesen todo planeado, por eso hablo de circularidad y conexión mágica, de historias y sagas, intrigas judiciales, corrupciones políticas, de la vena del poder y del riesgo, de la droga, del amor, del sexo y de la locura. Aunque lo siguiente vaya a sonar extraño, diría que no es difícil encontrar magia entre tanta basura. Aquí todo es oscuro, aquí las balas entran al igual que salen por la pantalla y le impactan en el corazón. En este espectáculo que resulta ante nuestros ojos maravilla, no podemos parar de pensar en qué osada mente cabría el pensamiento de obviar este regalo. The Wire es perfecta en su imperfección.
Jecholls 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
| |
|