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Jasón y los argonautas

Fantástico. Aventuras A Pelías, usurpador del trono de Tesalia, le ha sido profetizado que Jasón un día volverá y le arrebatará el trono que le corresponde y, que si lo matase, él moriría también. Cuando ese día llega Pelías engaña al héroe haciéndose pasar por noble y diciéndole que el tirano se rendirá si encuentra el místico y misterioso vellocino de oro que se haya en la remota Cólquida. Siguiendo su consejo Jasón organiza unos juegos y escoge como ... [+]
Críticas 48
Críticas ordenadas por utilidad
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8
12 de abril de 2019
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las joyas más apreciadas del cine fantástico y de aventuras de la historia del Cine, amparada en una época en que los “péplums” y las películas sobre mitología clásica parecían ceñidas en simples superproducciones en que no bastaba la épica ni el espectáculo y que solo se limitaban en recrearse en argumentos más o menos parecidos a los escritos que nos dejaron los antiguos pero enalteciendo el culto al cuerpo como ocurría en muchas de las citas interpretadas por Steve Reeves, como ejemplo rimbombante. En otro terreno cercano, el cine religioso parecía no tener fin recreándose demasiado en la estampa y el panegírico de propaganda moral y todo se amontonaba en un pandemónium de películas algo cansinas que dejaban con la sensación de que se contaban historias ya sabidas.

Pero “Jasón y los Argonautas” merece su punto y aparte porque es uno de los pocos paradigmas en que los efectos especiales prevalecen con el relato a seguir. Hay una armonía entre la aventura que se presenta y lo asombroso que puede resultar caer en su influencia cuando ésta posee los recursos necesarios y adecuados para la situación que se presenta con el fin de asombrar a los presentes. De allí que se mencione antes a Ray Harryhausen que a Don Chaffey (por cierto, respetado director de films tan emblemáticos como “Hace un Millón de Años” (One Million Years B.C., 1966) o la disneyana “Pedro y el dragón Elliott” (Pete´s dragon, 1977).
Harryhausen fue todo un maestro de los efectos especiales hasta el punto que gozaban de protagonismo propio (esas fantásticas criaturas que van desde las aladas arpías o el ejército de esqueletos que Sam Raimi rendiría tres décadas más tarde con la simpática “El Ejército de las Tinieblas” (Army of Darkness, 1992).

Un clásico a tener en cuenta y que ha envejecido por la grandeza de sus inolvidables secuencias.
8
25 de septiembre de 2025 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 1963, Don Chaffey dirigió "Jason and the Argonauts", producción de la Columbia que, más allá de ser uno de los grandes títulos del cine de aventuras mitológicas, se distinguió por algo más que su fidelidad al relato clásico inspirado en "Las Argonáuticas" de Apolonio de Rodas, el poema helenístico del siglo III a. C. que fijó en su forma más completa la gesta de la búsqueda del Vellocino de Oro.

La película no solo recreaba el periplo de Jasón y su tripulación de héroes a través de mares y monstruos, sino que también otorgaba protagonismo a casi todo el panteón olímpico: Zeus, Hera, Hermes y otros dioses actúan como piezas activas en el destino de los héroes. Esa presencia divina, habitual en la tradición literaria, rara vez había sido recogida con tanta naturalidad en el cine.

Pero el verdadero corazón del film está en los entrañables efectos especiales de Ray Harryhausen, maestro del stop-motion, que dio vida al gigante Talos, a las arpías, al monstruo marino y, sobre todo, al memorable combate contra los esqueletos, una de las secuencias más célebres de la historia del cine fantástico. Su artesanía, aunque hoy pueda parecer ingenua frente al CGI, conserva una magia artesanal e irrepetible.
El guion cubría únicamente la primera parte del mito —la expedición hasta la obtención del Vellocino y el encuentro de Jasón con Medea—, pues Harryhausen y Chaffey proyectaban una segunda película que narraría la tragedia posterior de la pareja, con el infanticidio cometido por Medea como clímax. El proyecto nunca llegó a realizarse, dejando la saga inconclusa y la sensación de una epopeya interrumpida.

Décadas más tarde, en plena resurrección del peplum televisivo tras el éxito de "Gladiator" (2000), Hallmark produjo una miniserie en dos partes, "Jason and the Argonauts" (2000). Aunque ambiciosa en su extensión y con medios digitales al servicio de la fantasía, su ejecución resultó irregular por alguna caída de ritmo, y algunas interpretaciones poco inspiradas, si bien en algunos tramos incorporó mayor amplitud narrativa, los efectos creados por una incipiente CGI, pese a ser más modernos, no lograron alcanzar la magia artesanal de Harryhausen.
Por su parte, el peplum italiano también dejó su huella en el mito con "I giganti della Tessaglia" (Riccardo Freda, 1960), que ofrecía una versión libre y en clave de aventuras musculosas del mismo mito, más próxima al cine de consumo popular que a la fidelidad literaria.

Hoy, la versión de 1963 sigue siendo la más recordada, tanto por su encanto visual como por la dignidad con que supo rescatar el mito helenístico para el público de los años 60. Una obra que no se completó, pero que permanece como un hito del cine fantástico y mitológico, que siempre es entrañable revisitar
5
5 de septiembre de 2007
27 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil
Llega siempre un momento en la vida de todo cinéfago, en la que este se suele decir: «Joer, esta peli a mí de mico me encantaba, voy a volver a verla». Grave error. Bien es cierto que hay ocasiones en las que la nostalgia se apodera de tu ser, y la sigues valorando como una gigantesca obra maravillosa, o también le encuentras otros aspectos que te la hacen, aparte de entretenida, más profunda (juass). Pero sucede en otras ocasiones, que desearías no haber abierto el baúl de los recuerdos, que ahora, con todo el mal que ha soltado, se asemeja más a la Caja de Pandora.

Y eso me pasó a mí al ponerme a ver de nuevo "Jasón y los argonautas": el hostión fue tan enorme que aún estoy buscando dientes por el suelo de mi cuarto. Dientes que también le faltan a tutiplén a esta peliculilla, porque... ¡¡la madre del cordero, qué mal ha envejecido!! Lo que en otros momentos fue una aventura emocionante, es ahora un filme más plano que el encefalograma de Paris Hilton; los efectos especiales, antes imaginativos y sorprendentes, se tornan en una risa floja y vergonzosa (que sí, que en su tiempo serían grandiosos, y Harryhausen era un mago, pero no nos engañemos, a estas alturas ya no es creíble); el guión, antaño épico, se vuelve un ladrillo; las luchas grandiosas te cambian el color al del tomate, y el vellocino de oro se convierte en un puñado de espumillón.
Llena de altibajos que provocan sendas cabezaditas molestas, como las que se suceden en un tren, sí, pero con unos personajes la mar de carismáticos, unas interpretaciones que no provocan el vómito, un diseño de criaturas bastante logrado (otra cosa son los movimientos que estas hacen), momentos adorables (en lo de los esqueletos, la nostalgia vence al patetismo), y sobretodo, una bonita sensación de añoranza que, en cierto modo, eclipsa sus múltiples fallos.

Recomendable sólo para aquellos que no la vieron de alevín, y considerándola más por la época en la que fue hecha que por lo que es ahora, así mejorará la opinión. Para los que si lo hicieron, el trauma puede ser insuperable.
9
22 de mayo de 2007
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las obras maestras del mago de los efectos especiales Ray Harryhausen, en particular y del cine mitológico, sobre la búsqueda que el mítico Jason y sus compañeron emprenden del vellocino de oro. Con una partitura soberbia obra de Bernard Hermmann y completan el reparto una chica Bond Honor Blackman ( Goldfinger).
6
4 de diciembre de 2012
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin ser brillante, esta película no deja de ser entretenida gracias a una efectiva historia de la mitología griega, y de paso recordarnos estas geniales obras. Se trata de un film de aventuras y elementos fantásticos con stop motion (a cargo de Ray Harryhausen) en las escenas de acción con los famosos seres y gigantes fabulosos que en su época hicieron las delicias de niños y adultos en las salas de cine.

Recomendable para pasar un rato entretenido y ya de paso rememorar las historias de la literatura griega que nunca está demás auque sin entrar a valorar en demasía la rigurosidad de la adaptación claro está. La historia de Jasón y su tripulación en la nave "Argos", que pasarán mil y una aventuras llevados de la mano de Zeus.

Dirigida por Don Chaffey con solvencia y como no podía ser de otra manera contando con una brillante banda sonora del genio compositor Bernard Herrmann.
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