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El chico

Comedia. Drama Una mujer de escasos recursos (Edna Purviance), ha tenido un hijo siendo soltera, y al sentirse abandonada por el padre del niño, decide también ella abandonar al bebé, con la esperanza de que una familia rica lo coja en adopción. Pero el pequeño terminará en manos de un vagabundo (Charles Chaplin), quien pronto se encariñará con él y decidirá sacarlo adelante como sea. Cuando el niño, llamado ahora John (Jackie Coogan) llega a los ... [+]
Críticas 137
Críticas ordenadas por utilidad
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7
27 de julio de 2009
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin duda alguna otra cinta dotada de la hermosura característica de Charles Chaplín, esas comedias con gracia y con ritmo, repleta de gestos, miradas y actos que definen perfectamente a los personajes y con una banda sonora que también habla por si sola, en el cine mudo estas composiciones son de aplaudir porque tienen una gran importancia, por cierto también son obra suya y fue añadida con el tiempo; es de esas películas sencillas a las que se les saca todo el contenido posible con una rotundidad aplastante; cierto que el drama es evidente y la cinta no presenta ningún giro inesperado, incluso introducen un Dreamland para completar, eso sí este pasaje es muy ingenioso y la película se cierra bien, consigue arrancar la risa y quizás alguna lágrima...

Es de aplaudir el trabajo que nos dejó este genio de la comedia, la burla y la crítica social y los sentimientos mas humanos, aparte de toda una serie de escenas en las que demuestra que
también era el número uno en acciones arriesgadas, era un especialista en todos los sentidos.
8
10 de febrero de 2021
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sorprendiéndoles a traición, les he arrancado de sus dispositivos electrónicos y los he metido en el coche. No es que hayan ido obligados, es que he tenido que raptarlos, para llevarlos, ojo, al cine. Día del espectador, aniversario, pantalla grande, película corta y cines vacíos. Era Hoy.
Cinturón, mascarilla, teracombo de palomitas y adentro.
La mayor no se ha aburrido, y el canijo la ha visto entera, de pie, con los ojos como platos.

Han salido diciendo que no les ha gustado, porque era muy triste. Estábamos dos plantas más arriba de la pista de hielo que se usó para lo que se usó, y apenas con 3 escenas dramáticas de medio minuto, eso ha quedado de Chaplin. ¡De Charlot!


Así que vayan a verla con sus churumbeles. Ni es castigo, ni es maltrato, ni nada tienen que perder.
9
6 de noviembre de 2010
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Leo críticas de esta película y hay una coincidencia asombrosa: todos la consideramos una indiscutible obra maestra. Hay en ella una “quinta esencia” de lo que es, y debe ser, el cine: un lugar para las historias, las emociones, la fantasía.

A mí también me emociona, pero más me emociona pensar en los años que han transcurrido desde que un perfeccionista exagerado y neurótico la escribiera, la rodara y la protagonizara. Sí han pasado muchos, y la tecnología ha avanzado inmensamente. Sin embargo, los brazos de ese niño que no quiere separarse de su padre, la expresión desoladora de ese rostro infantil, siguen siendo los efectos especiales más poderosos que yo haya visto en película alguna.

Es el primer largometraje de Chaplin, y, sin embargo, es una obra de madurez insólita. Da la sensación de que quien la hizo sabía lo que quería hacer perfectamente, milimétricamente. Casi un siglo después siguen funcionando al cien por cien sus procedimientos, sus trucos, sus propuestas.
Qué genio tan arrollador el de este hombre. En esta ocasión sabía muy bien de qué hablaba. El, como ser humano, conocía en sus carnes el dolor del desarraigo, del abandono, de la pérdida de los familiares queridos, y necesarios. Tal vez por eso el mensaje de esta película, y esa sensación arrebatadora de autenticidad, no caducarán jamás.

Y qué talento el de Jackie Coogan, ese niño maravilloso que pasará a la historia por la expresividad de su mirada y esa inteligencia cinematográfica natural que deslumbró ya al genio de los genios.
10
18 de octubre de 2006
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tal vez parezca demasiado sencilla y básica para las retinas contemporáneas, pero creo que es precisamente la simpleza de este primer largometraje de Chaplin lo que lo hace maravilloso, y en mi opinión, mucho mejor que cualquier otra de sus obras.
Una historia ágil, entretenida, emotiva, que da lugar a los sueños, la fantasía, el drama y el humor, y encima la crítica social. En síntesis, todo lo que se puede pedir al buen cine.
Además, una actuación ingreíble de un pequeño Jackie Coogan, con pocos parangones en la historia del cine.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¡Extraordinaria la escena de la comparación entre la tragedia de la madre y la imagen de Jesucristo cargando la cruz!
10
1 de abril de 2007
10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tuve la suerte de contemplar esta obra de ARTE, proyectada en un teatro con la música original en vivo. Y salí sintiendome como el nombre indica, un chiquillo. Fue mil veces más gratificante que cualquier sesión ambigüa de multicine, és más, fue única.
Y tratándose de la primera explosión creativa de Chaplin, resultó ser un combinado de épicas proporciones en mi flujo emocional y sensitivo.
Chaplin te hunde en su mundo, procedas del tiempo que procedas, con esta tierna, melodramática e hilarante historia, mil veces repetida a lo largo de la dimensión del cine.

No merece la pena hablar del contenido, creo que muy de sobras es conocido, además de disponer de la eterna sinopsis, por eso mencionaré como magnífica, la química hurdida entre todos y cada uno de los intérpretes, que actúan como si de un juego de niños se tratara, creando así la sensación al espectador de estar en un sueño donde realmente nada y todo es importante, donde todo es posible, donde finalmente, el color gana la batalla en un mundo en blanco y negro; y cuando digo color, me refiero a una visión optimista de la vida, incluyendo los momentos oscuros o malos.
El chico tiene aura, porque Chaplin tenía el don, y la verdad es que yo nunca he querido saber nada de su intimidad, y nunca he querido escuchar parloteos acerca de su persona, yo prefiero contemplar su mensaje, como médium incontestable que era de su inspiración portentosa.
Además, quiero hacer especial mención, a la más especial de las personalizaciones, Charlotte era su nombre, torpes eran sus movimientos, y risas son las que hasta día de hoy, este entrañable, extravagante y soñador personaje han dado al mundo.

Imprescindible, hay que verla a toda costa.
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