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El club de los poetas muertos

Drama En un elitista y estricto colegio privado de Nueva Inglaterra, un grupo de alumnos descubrirá la poesía, el significado del "carpe diem" -aprovechar el momento- y la importancia vital de luchar por alcanzar los sueños, gracias al Sr. Keating, un excéntrico profesor que despierta sus mentes por medio de métodos poco convencionales. (FILMAFFINITY)
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8
13 de agosto de 2014
13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Probablemente hayamos sido muchos los que, un día como hoy, hemos decidido volver a visionar alguna de las películas de este maravilloso mago de las emociones, obviamente hablo de Robin Williams.
Muchos habremos decidido volver a ver El club de los poetas muertos, muchos la vimos por primera vez en plena adolescencia, muchos tendremos hoy hijos adolescentes y... un día como hoy...
Un día como éste, sacudidos por la triste noticia, revisar esta obra desde la óptica del padre, del profesor y del adolescente que aún habita en nosotros, la magia del cine que cura hace su función: nos reconcilia con los hijos, nos ilusiona, nos rejuvenece, lubrica nuestras oxidadas conexiones neuronales y nos hace entender aquello del Carpe Diem.
Una magnifica elección para ver en casa con hijos adolescentes, una oportunidad para alimentar su mente con un menú sano y equilibrado...
Un guión como éste, en un día como hoy... me ha hecho recordar muchas, muchas verdades.
4
2 de marzo de 2011
26 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sabía que cuando entrara a ver las críticas de esta peli encontraría alguna titulada "Oh, capitan, mi capitan".

Lo que no pensaba es que iba a encontrar ¡SEIS! ni más ni menos con el mismo título.

Joder, no es que el que escribe estas líneas sea un adalid de la originalidad y la transgresión pero vamos que hubiera sido más innovador titular el comentario sobre esta película, por ejemplo, con algo como "el club de los poetas muertos", por decir algo.

Sobre la película en cuestión recuerdo que una profesora de la facultad la consideraba el perfecto ejemplo de lo que no es la educación, por ser tan irreal y farsante, aunque en su caso es comprensible ya que era muy de derechas y difícilmente podía congeniar con visión tan romántica e idealista de la educación.

A mí quizá no me parezca para tanto y de hecho soy capaz de apreciar el mensaje extremadamente idealista de la película aunque no deja de parecerme una gilipollez al fin y al cabo, sobretodo por resultar demasiado sentimentaloide y empalagoso.
Quiero decir que cuando veo a Robin Williams y a sus alumnos subidos a la mesa de la clase no puedo evitar pensar en como se lo montaría este hombre si tuviera el alumnado que hay hoy en día en los centros públicos de este país, ya que esa misma escena podría acabar con el señor Robins por los suelos mientras los alumnos lo graban todo y lo suben al Youtube.
8
10 de mayo de 2006
15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película que da de lleno en el corazón, con gran mensaje a los espectadores. Apunta hacia temas tan diversos como la fuerte disciplina inglesa en las aulas, la nula libertad de los chicos para elegir la vida que quieren llevar en un futuro, coartados por los deseos de sus padres, la amistad y la lucha entre el deber y el corazón. Robin Williams está estupendo en su papel de "luz" en el oscuro mundo carente de libertad de sus alumnos
10
27 de septiembre de 2008
11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo siempre digo que el cine ha de sentirse con el corazón, y no siempre se ha de percibir con la mente. Es decir, que para mí el cine es algo puramente sentimental, algo más que un proceso mecánico en el cual se ponen en marcha todo tipo de tecnologías y expertos. Por eso, mi método de puntuación es tan personal, y por eso, supongo, no tengo ningún alma gemela.
Porque yo veo las películas con el corazón, más que con la mente. Porque prefiero que una película serie B me emocione a una superproducción, superalabada que contenga sentimientos de cartón-piedra y caducados por lo tópico en el asunto. Algo así me pasa con El club de los poetas muertos; mi mente me dice que no se merece el 10, pero mi corazón sentencia todo lo contrario con una fuerza inusual.

Reconozco que algunas partes de la película son un poco histriónicas, exageradas y que no mantienen el nivel completo. Pero la enseñanza que nos propina (aquí entra en juego mi corazón) es tan bella, está tan bien contada y es tan cierta que no puedo sino obviar esos minúsculos fallos que en otras películas bajarían un poco la nota. Por supuesto las características de la película son excelentes: fotografía, vestuario, música... Y es entretenidísima.
Robin Williams
Y como no hablar de las actuaciones. Ese Robin Williams que nos robó el corazón y que hizo que todos nuestros profesores palidecieran ante su único método de enseñanza. La mejor actuación de su carrera, y la mejor representación de la historia del Cine de un profesor (y eso que hay muchas). También estaban los jóvenes: ese Robert Sean Leonard, un rebelde y soñador que al final nos partió el alma a todos los espectadores, el encantador Ethan Hawke y demás de jóvenes que dieron vida magistralmente a un grupo de estudiantes de mentalidad romántica, de esos que en la vida real apenas encuentras. Excelente.

El final me rompió por la mitad, me desconsoló, me bajó los ánimos, me hizo odiar al guionista..... y me parece excelente, y nada fuera de lugar. Peter Weir es un buen director y este, es, sin duda, su mejor trabajo. Una obra maestra imperfecta, pero imperecedora. Bellísima y entretenida. Única. Porque el corazón tiene razones que la razón no entiende.
8
3 de marzo de 2014
10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Peter Weir dirige una película valiente y emotiva, fascinante y envolvente, escrita autobiográficamente por Tom Schulman, una reflexión sobre la docencia y las rígidas y obsoletas normas que regían en las escuelas de élite privadas de finales de los cincuenta en los Estados Unidos: Tradición, Honor, Disciplina y Grandeza. Es el lema de la escuela Welton en las montañas de Vermont. Una diatriba sobre las consecuencias de la llegada de un nuevo profesor (ex alumno de la institución) con ideas distintas, poco tradicionales, pero pragmáticas e ilusionantes, de amor a la vida, aprovecha el momento (carpe diem) convicción y lucha por ser uno mismo contra las imposiciones o los prejuicios de la sociedad.

“Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta”. Estos versos de Walt Whitman, son recitados por el profesor John Keating (un grandioso Robin Williams). Un profesor que ama la docencia, transgresor y romántico que adora la poesía. El cineasta se preocupa de dejar bien claro que Keating no es un contestatario ni un subversivo. La estructura narrativa contrapone una primera parte vitalista y optimista, en la que los alumnos y el profesor viven una pequeña utopía de libertad a una segunda más amarga. En este sentido toda la película puede entenderse como una dialéctica entre el individuo y las instituciones (familia, colegio) que no es sino la tensión entre la libertad y el poder del orden establecido.
Robin Williams
Una película visualmente espléndida, admiramos ese otoño de bosques rojizos precursores de una quimera, las noches brumosas en las que se reúnen los chicos en el refugio de los poetas muertos, más que por leer poesía es el gusto por lo prohibido, el frío y blanco invierno, la nieve que simboliza el dramatismo y la amargura de las causas perdidas. La historia presenta un mosaico variado de personajes estudiantiles: el creativo, el empollón, el introvertido, el “manitas”, encarnado por un espléndido plantel de actores jóvenes capitaneados por Ethan Hawke.

En el estudio de la poesía (la literatura, el arte… “lo inútil”) queda contrapuesto a las ciencias prácticas como la economía y la medicina. Y en esa contraposición Keating enseña a sus alumnos que “las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo”, en mi opinión propone una cultura renacentista. Hay una reivindicación de la belleza, la pasión y el romanticismo, que es la razón que hace vivir la vida más intensamente a las personas. Es más, el estudio se puede convertir en un placer, en un disfrute que compromete a la persona y está cercano a sus intereses. En definitiva un film que invita a vivir intensamente cada minuto de nuestra existencia y propone que la vida se convierta en una aventura extraordinaria.
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