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| 10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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OsitoF
Madrid (España)
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Su valoración:  |
19 de Marzo de 2008 |
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"Caballero sin Espada" demostró que los yanquis eran capaces de hacer (y comercializar) una película épica sobre cualquier cosa, incluyendo sobre el funcionamiento interno del sistema legislativo. Con esta película, "El Ala Oeste de la Casa Blanca" y "El presidente y Miss Wade" Aaron Sorkin confirma que no sólo siguen siendo posibles esas epopeyas políticas, sino que lo hace de una forma que hasta un niño de 4 años se puede mostrar interesado por los trámites que tiene que pasar una enmienda para financiar la defensa del hábitat del tejón pardo hasta convertirse en ley.
Para el 99% de los españoles, decir que el guión de la película está firmado por Aaron Sorkin aportará la misma información que dar nombre del responsable de iluminación o del de diseño de vestuario. En EEUU, y para el 1% de españoles restante (entre los que me incluyo), sus guiones son motivo suficiente para ir a ver una película o una serie (decir 'la última de Sorkin' es como decir 'la última de Spielberg').
Aquí tenía pensado escribir un inciso introductorio sobre Aaron Sorkin, pero me quedaba una crítica de más de 3000 caracteres, así que lo llevo al spoiler. Por favor, leerlo antes de seguir (o no, tampoco pasa nada).
Vamos con la película. Cualquiera que haya leído la sinopsis ya sabe que se trata de la historia de Charlie Wilson, un congresista, aparentemente anodino, que casi por casualidad termina siendo el responsable de financiación de la resistencia afgana contra los rusos. La historia está contada con bastante cachondeo sarcástico para hacer digerible toda la maraña de enmiendas, proyectos de ley, comisiones, subcomités... del sistema político americano, pero sin perder de vista que quiere contar una historia real (o basada en hechos reales) y seria. Los diálogos son trepidantes (marca de la casa), irónicos (marca de la casa, también) y bastante críticos (aunque habrá quien se quede con lo elemental y lo confunda con patrioterismo barato).
¿Las interpretaciones y la dirección? Buenas, como no podía ser de otra forma con ese elenco. Además son conscientes de que la gran baza de le película es el guión y la historia, por lo que todos están al servicio del guión para realzarlo. Una advertencia: la película exige cierto esfuerzo mental para seguir los diálogos y atención a cada detalle para saborearla en su totalidad. Seguidores de "Sin tetas no hay paraíso", absténganse. Imprescindible para los seguidores de "El Ala Oeste...". Recomendable en cualquier caso. Se puede ver dos o tres veces y seguirán apareciendo detalles en los que no había reparado anteriormente.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Inciso introduciorio para hablar de Aaron Sorkin.
Podría decir que Sorkin es el responsable de las cuatro primeras temporadas de "El Ala Oeste...", pero me temo que eso sólo despertaría el interés de ese grupúsculo de espectadores a los que TVE lleva martirizando desde el año 2000 cambiando horarios, poniendo y quitando la serie sin aviso, programando episodios los días que les sale del nabo a las horas más intempestivas y jugando con el suspense de si llegarán a emitir la 6ª temporada. Los que no hayan visto en su vida "El Ala Oeste..." pero sean fieles de "Urgencias" sabrán de lo que hablo.
Me desvío del tema (pido disculpas, pero es que estas cosas me sublevan). Lo que nadie podrá negar es que ha visto por lo menos una vez "Algunos hombres buenos". Y tampoco podrá negar que, con todos sus defectos, es una película entretenida y emocionante gracias a ese pedazo de guión con sus trepidantes diálogos. Bueno, pues el que hizo ese guión es Aaron Sorkin.
Fin del inciso introductorio.
OsitoF 
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| 8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Luego de ver "El Graduado", sólo vi "Silkwood" y "Closer", y ya no las recuerdo; a excepción de la primera, claro. Este director ha caído bajo el hechizo de lo vano y superficial de Hollywood. Quizás siempre perteneció a ese ámbito. Como muchos films norteamericanos de la actualidad, su tendencia hacia el patriotismo disfrazado de heroísmo aprovecha la historia verídica del hombre que comenzó la debacle de la ocupación soviética en Afganistán. Mujeriego, bebedor y de pocos escrúpulos (además de congresista), Wilson (recordar la marca del balón con que ablandaba su soledad el Hanks de "Náufrago"), se transformaría en héroe impensado, junto a la ayuda de un agente atípico de la CIA y la sexta mujer más millonaria de Texas: todos anticomunistas hasta la médula. El humor aparece constantemente en el film, de manera que el dramatismo de la guerra se suspende en esos momentos de hilaridad banal. También nos muestra el director, todas las inmundicias posibles en las que caen las personas y los países, en el afán de la propia conveniencia, sea cual fuese el motivo. Así es como enemigos acérrimos como Pakistán e Israel, se unen junto a Arabia Saudí para hacer la vaquita millonaria contra el usurpador soviético. La película no atrae bajo ningún ítem, excepto cierta inteligencia y creatividad en el guión y la actuación atractiva de Seymour-Hoffman. El resto del elenco con Tom Hanks y Julia Roberts a la cabeza, cumplen un trabajo que no aporta nada para resaltar. Y qué decir de las secretarias de Wilson, que no hacen más que morisquetas durante todo el film. Claro, para no desentonar, el director esgrime algunas críticas al sistema norteamericano que ante la realidad de nuestros días, no hacen más que parecer meros burdos chistes a la inteligencia del espectador. ¿Que cinco millones son un chiste para derrotar a los rusos?, según el presidente pakistaní al momento de la entrevista central con Wilson Pues, bueno, el chiste de hollywood lo hizo de nuevo.
cinéfilocrispado 
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| 15 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
10 de Marzo de 2008 |
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Esto me recuerda a esos tradicionales juegos de plataforma de la videoconsola, en los que la diversión consiste en cargarse a todo lo que se mueva para ir pasando las pantallas. Yo jugué en mis tiempos a buena parte de lo que me echaran, en aquellos rudimentarios ordenadores de hace la tira y en aquellas consolas primerizas que por entonces nos parecían la leche, y eso que no existían los DVD's y los juegos no poseían, ni por asomo, el poderío visual que poseen los de ahora. Recuerdo que en aquellos ordenadores que se pusieron tan de moda y cuyo consumo en masa estaba destinado mayoritariamente a los chavalines (Spectrum 48K, Spectrum 128K, Atari...) el formato de los juegos era una cosa bastante cutre pero que hacía furor. Eso de estar media hora cargando el juego, que venía en una cinta de cassette, y que solía joderse en el último minuto, justo antes de que terminase de cargar... Ah, qué tiempos aquellos. Total, que nos pasábamos no pocas horas enganchados.
Pero una cosa era un juego de plataformas y otra cosa es querer llevar el jueguecito al terreno real.
Eso de "somos-yanquis-chuloplayas-héroes-matarrusos" es una canción demasiado desgastada ya, y excesivamente manida. A una se le viene a la cabeza la imagen de esos dignos congresistas, espías y demás morralla que se erigen en Jueces Supremos del Universo, cargados con un bazooka y disparando a diestro y siniestro dentro de una pantalla de catorce pulgadas. No puedo evitarlo.
El principal problema que le veo yo a esta película es su tufo a maniqueísta, manipuladora y alarmantemente escasa de alguna bienhechora dosis de autocrítica. Charlie Wilson es el puto amo, el Héroe Nacional de la Guerra Fría. Vamos, que sólo falta santificarlo. No te jode. Su lema es "oferta 3x2: mata tres rusos y te regalaremos dos noches de hotel gratis en el Waldorf Astoria para dos personas". Y si es más chulo, sólo le falta mear petróleo. Y qué decir del espía "me-divierto-matando-rusacas". Y de la moralista y rectísima tipa pija que se tira a quien le conviene con el objetivo, cómo no, de matar rusos.
Los yanquis eran los héroes, poco menos que una madre Teresa de Calcuta, vaya. Y todos los soviéticos al parecer eran escoria. Afganistán, Pakistán etc. no eran más que un mero pretexto para una demostración de prepotencia y de "aquí-está-USA-con-con-sus-masters-del-universo-como-ángeles-salvadores".
Ya no me trago esa cantinela. En las guerras no hay más héroes que los que sufren lo indecible desde la sombra sin cargar un arma, sin atentar contra nadie.
Y lo peor es la hipocresía de quienes se nombran a sí mismos como dioses redentores. Vale, los soviéticos jodían a troche y moche, pero, ¿qué país no jodía a sus vecinos de alguna u otra forma? Ya conocemos el dicho: el que esté libre de culpa, que tire la primera piedra. ¿Tenía Estados Unidos derecho a tirar la primera piedra? ¿Estaba libre de culpa?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Vale que la Unión Soviética tenía en jaque a unos cuantos vecinos suyos, y supongo que cuando a uno le invaden y le acribillan no es posible quedarse de brazos cruzados. Pero de ahí a que alguna nación se proclame como héroe, hay años-luz de distancia.
Y eso es lo que principalmente me disgusta de este asunto. Ni siquiera han tratado de darle un tinte más o menos equitativo. Son descaradamente y cansinamente autocomplacientes en esta película, y su supuesto aire humorístico de bufoncillos graciosillos con el chistecito debajo de la lengua no consigue ocultar el mediocre resultado. Me reí en algunas ocasiones porque no podía menos, siendo testigo del ingenio sobre el tablero de juego (en el que las fichas contrincantes correspondían a la URSS y Afganistán, movidas clandestinamente por hilos estadounidenses a través de intermediarios como Israel, Arabia Saudí o Pakistán), de tales tipos simpatiquillos y cínicos que se nos presentan como ejemplo a seguir.
Anda ya. Que me pongan a gente que se regodea en el asesinato, donando millones para armas y derribando aviones y helicópteros y que encima te lo presenten como el acto más heroico desde que se descubrió la penicilina, es simplemente patético.
Total, peliculilla estereotipada y condescendiente donde las haya, cuyo único mérito es el de reflejar fielmente una paranoia colectiva en la que unos eran los buenos (EEUU) y los otros, los malos (URSS). Y que, lamentablemente, dicha paranoia persisitió durante mucho tiempo y aún hoy perdura.
Sencillamente, no hay bandos buenos en la guerra. Sólo hay quienes joden y quienes son jodidos. Y todos acaban perdiendo de algún modo. Aunque sea su propio sentido del ridículo y de la vergüenza.
Vivoleyendo 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Feldon
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
3 de Abril de 2008 |
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Del director de "El graduado" nos llega esta en mi opinión divertida historia sobre el politiqueo con mayúsculas y minúsculas en los últimos años de la guerra fría. Un personaje central desaforado y bebedor muy bien interpretado por Hanks nos sirve de Cicerone, y subidos a su chepa caminamos por los senderos inescrutables del cómo y sobretodo el por qué se interviene y gana un conflicto que en teoría "no nos incumbe".
Cinismo, mala baba, la Cia, Dios en sus diversas formas y mujeres despampanantes para una película de la que he leído que se podía sacar mucho más por el libro en que se basa. Y eso que ofrece bastante. Por cierto, retorno de una Roberts mamá de gemelos en un papel interesante y fuera de su perenne rol de belleza comediante.
Lo mejor: Papadopoulus (eres bueno Philip, muy bueno), Adams, Roberts y Hanks. El presidente Paki. El licor escocés.
Lo peor: Que sea cierto en gran parte lo que cuenta -el tal Wilson existe, y vive todavía- y que sea Hanks y no Roberts o Adams el que enseñe el culo. Es broma políticamente correctos... o no.
Feldon 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Su cartel anuncia que no es el típico congresista y también que es un filme de Mike Nichols con guión de Aaron Sorkin. Vemos a Tom Hanks, Julia Roberts, Philip Seymour Hoffman y uno se dice a sí mismo que esto no puede fallar. ¿Y falla? Posiblemente porque no ha llegado del todo al público: recaudación discretilla para ser una superproducción de 75 millones de dólares (recaudó 119 millones y no llegó a 67 en EEUU) y pese a críticas favorables el público o no la ha entendido y o no ha visto ninguna crítica en el libreto de Sorkin.
Pero tal vez no sea nada de lo anterior: simplemente “La guerra de Charlie Wilson” llega muy tarde: todos sabemos que Estados Unidos proporcionaron armas y dinero a Afganistán durante la guerra fría y que los vientos a favor se volvieron en su contra. Obviamente, todo nace después del 11-S: antes todos se callaban, ahora todos hablan. Habla hasta el mainstream con esta propuesta que muchos tildaran de moralista y torpemente aleccionadora. Un testimonio obsoleto y caducado.
Ahí no está la gracia y alicientes de disfrutar del filme de Mike Nichols / Aaron Sorkin sino el encanto de esta sátira minorizada elegantemente y con el punto exacto de humor y acidez que le añade el guión, los brillantes y perfectamente pulidos diálogos y las actuaciones de Roberts, Hanks y sobre todo Seymour Hoffman.
Al igual que “La cortina de humo” (otro sátira política del mainstream pre 11-S, como lo podría “Dave, presidente por un día” o “El presidente y Miss Wade” con guión del propio Sorkin –cada una en su género) “La guerra de Charlie Wilson” funciona por encima de sus lecciones morales como una sátira con clase y personajes nada enmarcados en cuadros corrientes del cine comercial.
Muchos repetirán una de sus frases aleccionadoras. «¿Dinero para escuelas?» Arma de doble filo para una propuesta claramente incomprendida por su contenido que no por su perfecto envoltorio.
Maldito Bastardo 
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