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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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RandolphCarter
Bon Temps (Louisiana) (Estados Unidos)
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Su valoración:  |
25 de Enero de 2010 |
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¿Pero, como definirías Old Boy? ¿Es thriller, drama, terror, comedia? ... ¡si solo falta el musical! Una conversación más o menos así surgió al salir del cine después de ver Old Boy, apabullados como estábamos por haber presenciado uno de los films más extraños, demoledores y fascinantes del panorama oriental. Una mezcolanza de géneros y estilos insólita que escapa a los estándares del cine de venganzas. Es un descenso a los infiernos personales de un hombre encerrado durante quince años en la misma habitación sin saber porqué, y como su mismo deseo de venganza puede acabar destruyéndole del todo. Aparentemente inconexo y paranoico, el metraje se desarrolla encadenando inolvidables secuencias (la corbata y el edificio, el pulpo crudo, el plano-secuencia del pasillo, el martillo-dentista y un largo etc.) conduciéndonos paso a paso a la revelación del objetivo de tan retorcido plan de represalia, el sentido del film.
Este es el segundo volumen de la “trilogía de la venganza” del interesante Park Chan-wook , precedida por la inferior aunque notable “Sympathy for mr. Vengeance”. No es un largometraje apto para todos los estómagos, pues es muy duro y explícito, se llegan a niveles de retorcimiento bastante elevados y se trastocan tabúes muy arraigados socialmente, lo cual puede chocar sobremanera con nuestra cosmovisión. Que nadie espere un masajito agradable, esto es un contundente mazazo en las muelas en forma de venganza coreana, terrible y amoral sí, pero también fascinante y sublime. Tanto el guión como el apartado técnico son excelentes, destacando especialmente las labores de realización y montaje, de tal manera que la cinta fue merecidamente premiada como mejor película de Sitges y Gran Premio del Jurado de Cannes en el 2004.
Por cierto, mi respuesta a la pregunta del principio es que definiría Old Boy como una puta obra maestra.
RandolphCarter 
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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Mik
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
19 de Mayo de 2008 |
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Esta película es un claro ejemplo de que por muchos años que pasen, aunque uno crea que lo ha visto todo, siempre puede aparecer una sorpresa. Como esta obra maestra de Park Chan-Wook. Historia de venganza, donde el malo no lo es porque si y el bueno no es tan bueno como puede parecer a simple vista. Quince años esperando una respuesta, que acabara llegando cuando sea liberado y pueda buscar a su enemigo.
Todo es perfecto; guión, ritmo, fotografía, actores (Choi Min-sik y Yu Ji-Tae) y una banda sonora absolutamente maravillosa.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El personaje de Woo-jin sirve de inspiración a todo aquel que tenga cuentas pendientes con su némesis particular. Pero al mismo tiempo, en ese magnifico final, este se da cuenta de que ya no le queda nada, que ha dedicado toda su vida a vengarse de Oh Dae-su.
-"¿Y ahora, que alegrías me quedan en la vida?."
Toda la parte final, esa manera de introducir los recuerdos manteniendo la tensión, la escena del ascensor, considero que es de lo mejor que ha dado el cine en los últimos años.
Mik 
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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sergio
Madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Octubre de 2010 |
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Segunda cinta de la trilogía de la venganza de Park Chan-wook (completa con "Sympathy for Mr Vengeance" y "Sympathy for Lady Vengeance"), he de admitir que desconocía la existencia de este filme hasta que la emitieron hace un par de días en uno de esos canales perdidos de la TDT. Bendita oportunidad que le di, ya que me ha encantado.
Ante todo, avisar que "Oldboy" no es un filme apto para todos los públicos. No me refiero sólo en cuanto a gustos de géneros, sino a la propia cultura cinematográfica; es necesaria una percepción amplia del espacio y el tiempo para entender bien la cinta, que rompe con la lógica en su fondo y trasfondo y se salta todas las reglas narrativas para aportar orginalidad tanto en su forma como en su contenido. Es una de esas excepcionales ocasiones en las que el Cine evoluciona y se aparta de lo comercial, no sin recurrir al fundamento del Cine como arte (el entretenimiento). Así pues, no es recomendable ver esta película si se carece de la preparación adecuada, más que nada porque no se enterarán de nada. Una vez con los conocimientos suficientes, es de imprescindible visionado.
Park Chan-wook firma un trabajo tremendamente sugestivo y personal. Así como Takeshi Kitano hace apología de la violencia como vehículo de expresión de la metafísica y el arte ("Hana-Bi. Flores de fuego") nos encontramos con que "Oldboy" sigue la tendencia del neo-cine de gángster, fuertemente caracterizado por sus crudas imágenes y sus altas dosis de violencia. No obstante, como ya he dicho, es un trabajo tremendamente personal y único por el trato que recibe la acción. En "Oldboy" todo vale, desde los giros argumentales más imprevisibles y perfectamente encajados en su, por otra parte, enreversada trama, pasando por flashbacks rodados con maestría y sobriedad hasta un desenlace que remata todas las grandes virtudes del filme y quita el hipo. Aparece el monólogo interior tratado como pocas veces se ha visto, a cargo de un guión que casi parece poesía (dura poesía) y que permite a sus personajes y sus relaciones fluír con envidiable habilidad.
(Sigo en spoiler por falta de espacio. No revelo datos de la trama).
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Me gusta la idea de la evolución de no solo la propia película y sus personajes, sino del espectador en sí. Nadie sospecha en su inicio, ni en su nudo, lo que va a ocurrir en su final, los motivos por los que se desarrolla todo el conflicto argumental... Cuando el filme acaba, en un epílogo realmente extraordinario, nos sentimos destrozados; el dolor que siente nuestro personaje principal, con el que nos hemos identificado durante toda la película, no tiene precio. Metafóricamente hablando, explica que muchas veces un problema es inabarcable y que lo mejor es quizá pasar página. La hipnosis es una mera excusa para desarrollar toda una revolución escénica y artística, que pone un punto y aparte en la narrativa cinematográfica y en, por lo general, el cine asiático (que tan buenos frutos ha dado, como "2046" o "The Host").
Sus actores están espléndidos de principio a fin, así como su adecuado score (escuchen la sinfonía final que suena en los créditos finales, maravillosa) y el montaje, que entrelaza correctamente toda la complejidad del guión. Cabe destacar también la dirección artística en dos secuencias largas: los quince años que pasa nuestro protagonista aislado del mundo exterior, en un reducido y desquiciante espacio de treinta metros cuadrados, y la escena final, una conformación geométrica y matemática que actúa como metáfora de ese complejo mundo de la hipnosis y la Piscología humana.
En resumen, una cinta única en todos los sentidos, desde su revolucionaria forma de contar una historia más bien tópica hasta su agobiante ambientación, pasando por unos actores en estado de gracia y una híperpersonal dirección de Park Chan-wook. Muy buena.
Nota= 8.8
Sergio 
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| 24 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Tania
Alicante (España)
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Su valoración:  |
14 de Diciembre de 2006 |
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La venganza más cruel, espeluznante y repulsiva jamás contada. El desenlace más dramático, más doloroso, que ha contemplado en su vida una servidora. No considero necesario comentar cuestiones técnicas (a pesar de que Oldboy es excelente en todos los sentidos) porque resultaría insuficiente e injusto contemplar este excepcional argumento, esta grandísima historia, desde cualquier prisma distinto al puramente humano.
Tania 
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| 20 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
5 de Noviembre de 2005 |
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Segunda parte de la trilogía del director sobre la venganza. Nominada a la Palma de Oro, obtuvo el Premio del Jurado de Cannes, el premio a la mejor película y de la crítica de Sitges y otros.
La acción tiene lugar entre 1988 y 2003 en Seúl. En flashback se recuerdan incidencias del curso 1978/79. Narra la historia de Oh Dae-su (Choi Min-sik), un hombre normal, felizmente casado y padre de una hija de 3 años, que es secuestrado misteriosamente y recluído en un pequeño apartamento durante 15 años, con un televisor como única vía de comunicación con el exterior. Liberado bajo los efectos de la hipnosis, inicia una carrera contrarreloj (dispone sólo de 5 días) para descubrir, a vida o muerte, las causas de su encierro, las de su liberación y la identidad del raptor. La obra constituye una epopeya de la venganza, que suma elementos de tragedia griega, drama clásico a la manera de Shakespeare y drama romántico al estilo de "El conde de Montecristo", de Dumas. La narración se centra en la descripción de los mecanismos de la venganza, las represalias, las venganzas cruzadas y la contravenganza. Muestra cómo la frialdad de una venganza descomunal y demoledora, como la que sufre Dae-su, se basa en hechos subjetivamente sobrevalorados por el vengador y asumidos de modo parcial y sesgado en el marco de una psicología compulsiva, obsesiva y paranoica. Los deseos de contravenganza de la víctima se basan, por el contrario, en una reacción natural de autodefensa, de la que emerge la necesidad de desplegar toda la energía necesaria para protegerse del verdugo. La venganza de la víctima puede ser espantosa, pero no es ciega: contiene siempre algún elemento de control que puede convertirla en súplica de perdón y oferta de sumisión. El autor realiza un retrato brillante y estremecedor del odio y la venganza, pero se desmarca de la racionalidad griega, la coherencia clásica y la consistencia romántica, al hacer uso del hipnotismo como pretexto fácil para orientar el relato, marrulleramente, a su capricho. Es inolvidable la escena de la comida del pulpo vivo, plato de la cocina coreana, y la salpicadura de sangre en el ojo de Lee Woo-jin.
La música de porte orquestal clásico y romántico, enriquecido con mezclas y fusiones electrónicas vistosas, contiene una melodía central reiterativa, facilona, mediocre y pegadiza, que al ritmo de vals refuerza la narración visual. La fotografía muestra ambientes escasamente iluminados, sombríos y trágicos. El guión, escrito con soltura, crea escenas de gran dramatismo y puntea la acción con detalles de humor negro, que en ocasiones cae en el desasosiego. La interpretación del protagonista es soberbia y la de Gang Hye-jung (Mido), encantadora y excelente. La dirección consigue construir una tragedia de gran nivel, que conmueve al espectador, pero que se excede en el uso de elementos sobrenaturales.
Película emocionante, entretenida y multipremiada, obra de un autor novel con aptitudes para llegar lejos, sin trampas.
Miquel 
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