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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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David
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
3 de Diciembre de 2005 |
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Película que quedará en los anales de la historia del cine como una de las mas hermosas.
Al principio el espectador desconfía del producto por creer estar viendo una burda imitación de Memorias de África, pero la realidad es otra bien distinta, y se da cuenta de que está ante una gran obra maestra.
La larga duración no se hace en absoluto pesada, ya que es tal su ritmo narrativo y su buen pulso en todas las historias protagonizadas por el elenco actoral, que la película no desfallece ni un instante.
Anthony Minghella realiza un trabajo espléndido consiguiendo unas imágenes muy hermosas en las dos historias de amor (cada cual mas bonita) del film.
Revive así ese tipo de cine que con tanta clase nos dejó David Lean (Doctor Zhivago, Pasaje a la India, Lawrence de Arabia, por citar algunas).
Todos los actores están en un nivel muy alto. Ralph Fiennes nos muestra una faceta de galán de fachada dura pero de interior de caramelo, Kristin Scott Thomas revive a la enamorada clásica con gran maestría, y Juliette Binoche muy dulce en su papel de enfermera.
Si hay que hablar de un momento en la película, yo elijo el de Juliette Binoche en la iglesia del pueblo, y a la pareja protagonista volando por el desierto en la avioneta, con esa hermosa partitura como romántico fondo compuesta excepcionalmente por Gabriel Yared.
En verdad sus nueve Oscars están sobradamente justificados.
David 
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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Toninowilde
Madrid (España)
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Su valoración:  |
28 de Marzo de 2008 |
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El romanticismo surgió a finales del siglo XVIII, como contrapunto al recio y frío racionalismo ilustrado, en Alemania. Sus ideales estaban basados en una vuelta al neoclasicismo griego, la naturaleza como expresión de sentimiento, el valor de las leyendas populares, y una actitud inconformista contra los valores sociales establecidos; ¿y la mujer?; ella era la reina a la que adorar, escribir poesía, cantar, existir.
¿Por que cuento esto?; por que esta película es increíblemente romántica. Es el amor en tiempos de guerra, y el Carpe Diem ( el aprovecha el momento latino) llevado hasta sus últimas consecuencias. Es el amor como sentimiento romántico, de fuego, de dolor, escrito en la arena, escrito en el viento.
Esta gran película, cada vez que la he visto, se ha quedado impregnado en mi el desierto, el sabor de esa Medina árabe (Zoco para los amigos) con olor a dedales y azafrán, y sobre todo, se me ha quedado pegado en mí recuerdo la melancólica tristeza de este paciente ingles que tuvo la osadía de amar.
Solamente para el recuerdo, esa avioneta que sobrevuela un desierto de cuento, de cuento de lo que era, de cuento de lo que se fue.
-¿Como es la montaña?.
-Es una montaña con forma de espalda de mujer.
Toninowilde 
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| 14 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Theyaresuns
Coruña (España)
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Su valoración:  |
30 de Enero de 2006 |
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Leí el libro y me pareció muy bueno, y ví la película y me pareció genial. Normalmente eso no pasa, suelen cargarse los libros al adaptarlos al cine. En este caso creo que lo hicieron muy bien. Ralph Fiennes está genial en el papel.
Volví a ver la película después de pasar unos días en Túnez y estar en el lugar donde se rodó la película. Esta segunda vez, lloré el doble que con el libro y con la 1ª vez que ví la película....
Theyaresuns 
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| 12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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BADIR
VIGO (España)
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Su valoración:  |
19 de Noviembre de 2007 |
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Supongo que esta película es interesante si no tienes ni una pizca de sueño, porque de lo contrario es inevitable caer.
Defiendo fervientemente este tipo de cine, pero en este caso el film está rodado de forma tan sumamente lenta y pedante que lastra sobremanera el resultado final.
Y la música está en sintonía cmo si de una panacea para combatir el insomnio se tratase. Por respeto a la crítica general la catalogo como "interesante".
Pero por supuesto, la considero muy sobrevalorada.
BADIR 
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| 9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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jaly
Madrid, Jaca (España)
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Su valoración:  |
14 de Abril de 2009 |
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El año pasado perdimos a Anthony Minghella y a Sidney Pollack. Estos dos artesanos son los artífices de dos de las historias de amor totems del Séptimo arte: Memorias de África y El Paciente Inglés. Dos historias sobre el amor como fuerza, sobre amor como posesión, y sobre el amor como impulso, voluntad y destino.
En El Paciente Ingles, Hanna, una enfermera francesa, decide cuidar de "el paciente inglés", al acabar la guerra, y se recluye en un páramo aislado del centro de Italia. Poco a poco va descubriendo la línea que ha llevado a su paciente hasta donde está, un pasado vivido en Marruecos, un amor acabado. En una tierra sin mapas, el paciente, el conde Almassy, vive una experiencia más allá del contexto en el que se encuentra con Katherine Clifton, una dama inglesa.
Las heridas en los cuerpos y en el alma de los personajes van apareciendo. Las consecuencias de una guerra en unos humanos. Una enfermera con la muerte como compañera de cama. Y dos amantes con el peso de la fatalidad a sus espaldas. El amor puede ser vivido como epicentro de nuestras existencias. Un sentimiento puede ser más grande que un desierto. Existen santuarios de nuestras pasiones, como La Cueva de los Nadadores una antigua iglesia. Y la pasión no responde a la lógica. Un encuentro furtivo abre la presa de las emociones humanas. Pero no podemos poseer a otros. La propiedad queda aparte, somos seres únicos y bellos, y esa unidad nos hace libres. ¿Pero para qué queremos la libertad? Compartimos lecho, compartimos sol, aire y tierra con los demás, hasta que aparece la persona con la que queremos mirar, respirar y pisar.
El Paciente Inglés hace vivir a cada espectador lo que significa la palabra cine: hace que durante apenas dos horas respiremos ese olor de ese desierto, ese polvo de un país destruido. Y nos hace palpitar, sentir disparos en el alma, por la inmensidad de la felicidad y del sufrimiento de tres personas que, por encuentros inesperados, cambian sus vidas, que al encontrarse, toman rumbos distintos a los que creían tomar. Hanna descubre lo poco que queda en pie de si misma al conocer a Almassy. Almassy y Clifton son todo aquello que los seres humanos queremos ser: dos enamorados por encima de todas las cosas. Él es alguien escéptico y sin apenas sentido vital, que no sea quehaceres propios. Ella es una mujer fascinante y libre, que ancla su corazón en el hombre que ama. Y se aman con todas sus consecuencias.
(Sin Spoiler)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Minghella filma su mejor película a modo clásico, pero desmembra el significado de todos los temas que trata y los plasma detalle a detalle. Su cine se convierte en una experiencia visual, sonora y emocional tan intensa que no te puedes despegar de la experiencia de ver El Paciente Inglés. Fiennes, Scott Thomas y Binoche ahondan en los recovecos de esos tres ejemplos de ser humano, en los pasados, presentes y futuros de esas almas vívidas. Regocijan al espectador con sus tres mejores interpretaciones, con su belleza casi inhumana, con su carisma inigualable.
Y esas dunas, esas notas, esas palabras, esos olores, los poros de su piel, el cristal de sus ojos, y la grandeza de sus emociones calan en mí como una experiencia vital, como algo que no olvidaré, como un hecho esencial como persona y como amante del cine. Haber visto El Paciente Inglés...
jaly 
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