Es ésta película, y no otra, la que pongo cuando quiero recordar quién era, de dónde vengo, y cómo quería ser...
Es ésta, y no otra, la que me hace retroceder en el tiempo; la que me hace pensar en vivir el presente; la que me hace añorar un primer beso, un primer amor; la que me hace ver si estoy yendo donde entonces quería...
La que hace que quiera ser feliz...
La que me hace pensar si soy quién quería ser...
Y son Cindy Lauper y los lluvioso muelles de Astoria los que me lo responden...
spoiler:
Y, además, es una muy estimable película. Una trepidante apertura, coreografiada con una estupenda pieza musical de David Grusin (Jailbreak), sirve de preámbulo a la presentación de las localizaciones y los personajes. Todo ello rodado en los frondosos parajes de Astoria, con los suficientes efectos especiales como para poder añadir espectacularidad a la trama, sin perder verosimilitud. Una historia que tiene lugar el último fin de semana que nuestros personajes pasarán juntos, nos servirá para apreciar las aventuras que sólo suelen ocurrir una vez...