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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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abraham_lbc
Leon (España)
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Su valoración:  |
27 de Enero de 2010 |
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Si amigos, y es que una cosa esta clara: El cine es el más grande de los puticlubs.
Esta conclusión es a la que he llegado después de largas conversaciones con un amigo camionero gran conocedor de las carreteras de la M-30 y el visionado de este film.
Por eso los actores se casan una vez por cada peli, y a saber de lo que no nos enteramos.
Por eso oímos cada poco el mítico "¿Sabes que no se quien iba a ser el actor de no se que peli?".
Por eso sabemos que detrás de las cámaras la mayoría de los actores son alcoholicos, yonkis, prostitutos o cleptómanos.
Y es que en esta autobiografía, que no es otra cosa, vemos dos cosas: Eso, y que Truffaut es un genio. Y lo digo sabiendo que es la primera película que me trago de este tío, tras meses diciendo... "tengo ahí La Noche Americana, y no me apetece nada verla". Pero hoy, viendo que el repertorio a escoger eran todo pelis antiguas, he hecho de tripas corazón, y tras la frase de un amigo que decía tal que "El cine francés es para pijos y modernos", he dado al play y me he santigüado.
Da gustirrinín saber que no siempre es como decía mi amigo. Y al principio dije... "verás como es la típica que está hecha para gusto del director y sus anécdotas..." y razón no me faltaba, pero sus chorradas terminan siendo también tuyas. Y te das cuenta que, en el cine, la nieve no es nieve, sino espuma de las fiestas de Pacha Ibiza, que ese peinado pin-up que te ponía tanto es un peluquín, y que no sólo en Humor Amarillo utilizaban el porexpán como principal ingrediente. Y que cuando decías... "yo creo que en esa secuencia, DeNiro estaba colocado", puede que tengas más razón que un santo. Y que lo de..."¡pero si esa no tiene esas tetas!" efectivamente había dos cabezas de enano en su vestido, y también que cuando jurabas "pues por muy famoso que sea, ese tío no ha actuado bien en su perra vida de cienciólogo", tal vez el director que le movía los hilos pensara exactamente lo mismo, pero no decía nada, por respeto y taquillazo.
Y es que toda la vida nos han hecho pensar que los directores son exigentes repitiendo tomas, que sueltan verborreas ofensivas contra los pobres actores, que a veces se sacan la tita y se tocan visualizando grandes actuaciones a grito de "oh, arte!! arte!!!", y que son tan profesionales que siempre se aprende mucho con ellos. Y puede que sea así, pero cada vez que leo algo o me documento veo que los pobres muchas veces son de ver, oir, callar y llorar.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Y es que sabemos todos que el director de "Scream", por ejemplo, no puede estar contento con semejante montón de mierda, y te fascina aún más que repita por segunda y tercera vez, haciendo que la mierda sea idénticamente inaguantable. Pero te ayuda a descubrir que mientras sus marionetas estan sobreactuando bañadas en Katsup Orlando, él está pensando en su billete directo a la mansión playboy cuando estrene su bodrio, y que encima cuatro idiotas le pararán de camino y le felicitarán por semejante obra de museo de arte contemporáneo guión cagallón. O tal vez, que sólo se descojona filmando eso cual rumanón destrozando la jeta de Jose Luis Moreno en sus dependencias a ritmo de "dame el puto número de la caja (acento ruso)".
Porque la película que se rueda dentro de ésta, es un cagallón del tamaño de "Scream".
Poniéndonos serios, las interpretaciones son acojonantes.
Me encantó especialmente el papel de Joelle, qué profesionalidad tanto dentro como fuera del guión. (Que recuperen esos sujetadores franchutes transparentes!)
Y qué decir de la escena del gato y las 5 repeticiones seguidas que le di. Qué panzada a reir cuando en la última toma se ve como sale despedido de las manos del montador y casi se deja la cara en el bordillo. Y no tenía hambre el hijo de puta. Tal vez sean cosas mías, pero en la toma me pareció entender que Joelle le había dado de comer. Si, tal vez sean cosas mias.
abraham_lbc 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Talía666
Córdoba (España)
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Su valoración:  |
8 de Febrero de 2011 |
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Aunque sólo fuera por ver al mismísimo Truffaut enseñándonos cómo se hace una película merecería la pena ver esta pequeña joya del cineasta francés. Aparte de todo lo que ya se ha dicho, que es un homenaje al cine, que es una declaración de amor, etc., es que además es una lección magistral. Por si esto fuera poco es divertidísima, algunos personajes son geniales, inolvidables. Y si aún no te he convencido para que la veas, ahí van unas cuantas razones más:
1. El personaje de la mujer del regidor. Una señora muy celosa que no se mueve del rodaje para no perder de vista al marido.
2. Las tropecientasmil tomas de la escena en la que Valentina Cortese se equivoca de puerta.
3. Jacqueline Bisset, preciosa.
4. François Truffaut interpretándose a sí mismo.
5. Las escenas en las que el equipo se reúne para visionar lo rodado y elegir la toma. Imprescindibles para aprender de cine.
6. Los sueños en blanco y negro del director en los que roba carteles de "Ciudadano Kane".
7. El discurso de Cortese en la fiesta, comentando cómo es la vida de la farándula, esas semanas en las que son como una gran familia y van todos a una para sacar adelante la película, y luego esas tristes despedidas hasta... la próxima.
Si te gusta el cine (y si estás en esta página es porque te gusta), no te la pierdas.
Talía666 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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enyel
madrid (España)
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Su valoración:  |
9 de Agosto de 2009 |
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Cocteau, Buñuel, Welles. La forma de hacer cine, su caos, el delirio, la pasión, el ritmo; las relaciones de pareja, el amor, la muerte, la duda y el futuro. Todo en ella desborda vida. Y se notan las ganas de transmitirlo a través de un Truffaut que esta vez, más claro que nunca, no esconde su vivificante ironia entre la vida y el cine. Es una obra imprescindible, que luego puede verse calcada en obras igual de memorables y corales, como "Vidas cruzadas" de Altman. Junto con "Besos robados" ó la imperecedera "Jules y Jim", el mejor Truffaut.
enyel 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Alexis1976
Buenos Aires (Argentina)
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Su valoración:  |
9 de Abril de 2010 |
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Los franceses inventaron el cine y el cine francés inventó a Truffaut. Si bien Francia ha sido prolífica en dar grandes directores de cine (Truffaut, Resnais, Goddard, Renoir, Cocteat, etc), Truffaut ha sido el que mejor lo representó y lo ideó. "La noche americana" es una gran película, un homenaje al cine, a las filmaciones, a los actores, a los directores, a los guionistas, a los técnicos. J'aime le cinema francaise!
Alexis1976 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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La noche americana es una de esas películas de cine dentro del cine, en la que el director hace su particular homenaje al oficio del séptimo arte mostrando todos sus entresijos y la forma en que los viven los distintos miembros del equipo, desde los eléctricos hasta el productor, pasando por los especialistas y el director. Así, vemos actores que están borrachos cuando tienen que rodar una escena y son incapaces de acordarse del texto, vemos miembros del equipo que se mueren en mitad del rodaje, y, por supuesto, también vemos cómo el director se convierte en un imán de preguntas a las que tiene que dar respuesta y otro tanto de problemas que tiene que solucionar.
De nuevo, Truffaut vuelve a fichar a Jean-Pierre Léaud, más crecidito ya que en Los cuatrocientos golpes, interpretando magistralmente a un actor con pretensión de ser estrella.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Si tuviese que quedarme con dos momentos de la película, sin dudarlo me quedaría con esa escena en la que Truffaut muestra sus libros de cine: de Bergman, de Godard, de Buñuel, de Dreyer, de Bresson, etc. El otro momento que me puso la piel de gallina fue ese sueño del director (segurísimo que autobiográfico por parte de Truffaut) en el que se ve a sí mismo robando las fotos de una cartelera en la que se estrena Ciudadano Kane. También es memorable esa reflexión que hace una mujer, que, si bien no recuerdo mal, era algo así como “dejaría a un hombre por una película, pero nunca a una película por un hombre”.
Fernando Puertas 
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