Shortbus
6,3
8.172
Drama
Varios neoyorquinos navegan por los vericuetos tragicómicos del sexo y del amor dentro y fuera de un club polisexual underground llamado "Shortbus". Sofia, una terapeuta sexual que nunca ha tenido un orgasmo, lleva años fingiendo con su marido. Severine, una dominadora, intentará ayudarla consiguiéndole diversas relaciones sexuales. Por otro lado dos pacientes de Sofia, James y su compañero Jamie, piensan en incluir a un tercero, Ceth, ... [+]
21 de marzo de 2007
21 de marzo de 2007
16 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
John Cameron Mitchell lo hizo otra vez, primero con su exitosa y casi trascendental obra "Hedwig and the angry inch" para luego adentrarse en una obra mucho mas madura en la que pocos directores se atreverían a poner sus manos.
No es un secreto para nadie que es una película gráficamente sexual (la películas americana mas sexualmente explicita según Variety) como pocas vistas, la película trata sobre un grupo de personas luego de los atentados el 9/11 como se unieron para compartir en un lugar poco común y en la que el sexo forma un papel muy importante el club Shortbus. Con una escena introductoria la cual se presenta tal y como va a hacer el film grafico, sexual y abierto pero poco a poco te vas dando cuenta de los temores, placeres y problemas de cada uno de ellos. Sofia terapeuta sexual interpretada magistralmente por Sook Yin Lee la cual ironicamente no puede tener un orgasmo. Una pareja de gays Jamie y James ( PJ DeBoy y Paul Dawson) que quiere abrir la relación sexualmente hablando y Severin ( Lindsay Beamish) quien es una dominatrix a la que le es imposible tener una relación sentimental, anda por el mundo con sus sueños frutados de artista buscándole un rumbo alterno a su vida.
No es un secreto para nadie que es una película gráficamente sexual (la películas americana mas sexualmente explicita según Variety) como pocas vistas, la película trata sobre un grupo de personas luego de los atentados el 9/11 como se unieron para compartir en un lugar poco común y en la que el sexo forma un papel muy importante el club Shortbus. Con una escena introductoria la cual se presenta tal y como va a hacer el film grafico, sexual y abierto pero poco a poco te vas dando cuenta de los temores, placeres y problemas de cada uno de ellos. Sofia terapeuta sexual interpretada magistralmente por Sook Yin Lee la cual ironicamente no puede tener un orgasmo. Una pareja de gays Jamie y James ( PJ DeBoy y Paul Dawson) que quiere abrir la relación sexualmente hablando y Severin ( Lindsay Beamish) quien es una dominatrix a la que le es imposible tener una relación sentimental, anda por el mundo con sus sueños frutados de artista buscándole un rumbo alterno a su vida.

Todos ellos se reunen en Shotbus el club nocturno que esta repleto de todo tipo de sexo gay, hetero, fetiches y Voyerismo. Alli la señorita de Shotbus interpretándose así mismo Justin Bond introduce a una Sofia cerrada e introvertido a un mundo como el describe (es como los 60 pero con menos esperanza) donde las posibilidades y placeres son muchas para que esta pueda encontrar a esa persona apasionada y abierta que se encuentra en ella y por supuesto el orgasmo, este grupo se reúne y se conocen uno por uno compartiendo sus experiencias y problemas en un lugar donde los prejuicios de la gente no importan y pueden hacer lo que se les pegue la gana. El lugar abarrotado de extraños verán reflejados sus deseos en otras personas y conocerán y simpatizaran con personas singulares que le aportaran más que el mundo mismo.
Las Actuaciones están muy logradas sobre todo la dominatrix enigmática y desesperada nos presenta una sociedad minoritaria reunida en ese lugar para aislarse de quizás los patrones impuestos por la sociedad y claro esta para tener sexo.
Las Actuaciones están muy logradas sobre todo la dominatrix enigmática y desesperada nos presenta una sociedad minoritaria reunida en ese lugar para aislarse de quizás los patrones impuestos por la sociedad y claro esta para tener sexo.

Musica magistralmente acoplada por varios artistas como Yo La Tengo nos conmueve y nos lleva de la mano como si estuviéramos presenciando un musical, con un final desgarrador y esperanzador que representa la unidad de esa sociedad y te invita a pensar ¿Lo conseguiremos en el final? ¿Lo conseguirán en el final? ¿Estarán en paz?
Esta película o más que toda esta experiencia de cine independiente que nos muestra con una sencilla y penetrante dirección John Cameron Mitchell sigue cultivando buen cine y estoy ansioso por conocer su siguiente proyecto.
Esta película o más que toda esta experiencia de cine independiente que nos muestra con una sencilla y penetrante dirección John Cameron Mitchell sigue cultivando buen cine y estoy ansioso por conocer su siguiente proyecto.
8 de agosto de 2007
8 de agosto de 2007
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Llevo meses escuchando voces acerca de esta peli: es muy transgresora, diálogos impresionantes, una obra maestra, es genial, tienes que verla, mejor que Hedwig, etc... y yo como siempre, intentando no hacer caso a las buenas críticas siempre he evitado verla. Odio las decepciones. Sin embargo con Shortbus me ha pasado algo totalmente opuesto... tanto tiempo evitándola ha permitido que desconociera prácticamente todo acerca de ella, y hoy al verla me he llevado una de las sorpresas más gratificantes de toda mi vida, cinematográficamente hablando, John Cameron Mitchell consigue una segunda obra maestra, propia, insólita, original, con personalidad, potente, sumamente emocionante; llena de diálogos perfectos, sin tapujos, tratando las cosas por su nombre, con naturalidad, con unos personajes perfectamente labrados, cuidados hasta la más mínima pincelada, con interpretaciones más que perfectas, con una música emocionante, con un estilo más que impactante...
Y es que señores, la vida es así, es sexo, es desnudo, es amor, es pasión, es de todo...
Y es que señores, la vida es así, es sexo, es desnudo, es amor, es pasión, es de todo...
Shortbus me ha conquistado, totalmente.
Lo mejor: Todo.
Lo peor: que no dure más...
Lo mejor: Todo.
Lo peor: que no dure más...
30 de agosto de 2009
30 de agosto de 2009
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
La cosa en el film empieza fuerte. Casi de manera pornográfica.
Y luego se nos muestra una suerte de comuna sexual en la que acaban los protagonistas...
Y sí. Lo que nos quieren contar se capta. Si tienes un problema sexual, tal vez el sexo no sea el verdadero problema. Todo está en la cabeza y la culpa la tienen nuestras inseguridades.
Vale. Pero el film no progresa. Suceden pocas cosas, se habla mucho y hay una sensación de estatismo narrativo considerable.
Por otra parte... ¿no es un poco ingenuo defender el sexo libre y sin ataduras -de la manera que se muestra en la película- en una era post-Sida?
Humm.
Y luego se nos muestra una suerte de comuna sexual en la que acaban los protagonistas...
Y sí. Lo que nos quieren contar se capta. Si tienes un problema sexual, tal vez el sexo no sea el verdadero problema. Todo está en la cabeza y la culpa la tienen nuestras inseguridades.
Vale. Pero el film no progresa. Suceden pocas cosas, se habla mucho y hay una sensación de estatismo narrativo considerable.
Por otra parte... ¿no es un poco ingenuo defender el sexo libre y sin ataduras -de la manera que se muestra en la película- en una era post-Sida?
Humm.
16 de junio de 2009
16 de junio de 2009
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bajo el aire metropolitano surgen raíces de concupiscencia aletargada que proclaman el hedonismo mas extremo como única válvula de escape de un mundo diseñado, aparentemente, para la represión de sentimientos.
Y digo aparentemente porque Cameron Mitchell rehusa contextualizar en los motivos de la búsqueda de afinidad o del autoconocimiento, y ello dificulta involucrarse como espectador.
Y él, claro está, ha admitido públicamente su homosexualidad.
La letra pequeña, la pega por así decirlo, se basa en ese dramatismo grandilocuente del que hacen gala productos transgresores como éste. Ser homosexual a día de hoy es como el que se divorcia, que se gasta aires de persona mas distinguida, mas chic. Y yo soy el primero que no rechazo a alguien por ser gay, pero la extravagancia me resulta improcedente.
Cameron Mitchell nos profundiza en los temores por la ausencia de aceptación y por la convulsa batalla interna que libramos día a día. Y por ahí el resultado es estimulante.
Y digo aparentemente porque Cameron Mitchell rehusa contextualizar en los motivos de la búsqueda de afinidad o del autoconocimiento, y ello dificulta involucrarse como espectador.
Y él, claro está, ha admitido públicamente su homosexualidad.
La letra pequeña, la pega por así decirlo, se basa en ese dramatismo grandilocuente del que hacen gala productos transgresores como éste. Ser homosexual a día de hoy es como el que se divorcia, que se gasta aires de persona mas distinguida, mas chic. Y yo soy el primero que no rechazo a alguien por ser gay, pero la extravagancia me resulta improcedente.
Cameron Mitchell nos profundiza en los temores por la ausencia de aceptación y por la convulsa batalla interna que libramos día a día. Y por ahí el resultado es estimulante.

Sin embargo, recurrir a orgias en garitos subterráneos con decoración sobrecargada se me intuye más cerca de merchandising que tanto gusta presentar en Sitges, Cannes o Sundance como producto sorpresa e innovador.
Al menos se agradece que la homosexualidad no sea tomada de forma tan insultantemente jovial como en Queer as folk que, bajo el principio del todo vale, no presenta ni un atisbo de introspección, inhibición o problema serio por el que reflexionar.
Desde hace años se celebran los Juegos Olímpicos Gays como una plataforma que busca la igualdad y el respeto entre la sociedad, y el despojo de los prejuicios y los principios obsoletos. Pero, ¿no es realmente esa una postura lejana a la convergencia?.
Menuda paradoja.
Al menos se agradece que la homosexualidad no sea tomada de forma tan insultantemente jovial como en Queer as folk que, bajo el principio del todo vale, no presenta ni un atisbo de introspección, inhibición o problema serio por el que reflexionar.
Desde hace años se celebran los Juegos Olímpicos Gays como una plataforma que busca la igualdad y el respeto entre la sociedad, y el despojo de los prejuicios y los principios obsoletos. Pero, ¿no es realmente esa una postura lejana a la convergencia?.
Menuda paradoja.
6 de septiembre de 2007
6 de septiembre de 2007
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tremendo director Mitchell, con otra gran película nos vuelve a sorprender al igual que con su ópera prima, es un director genial, que crea unos argumentos como por arte de magia, pero sobre todo valiente y arriesgado, de los que ya quedan pocos.
Vuelve a sobresalir la música, no tan magnificamente como en su primera película, pero si dándonos una buena muestra otra vez de un gran repertorio de canciones, se sale en la imagen, sobretodo con un inicio muy interesante y lo mejor el sexo, para que un par de mojigatos dejen de verla y nos quedemos unos pocos privilegiados para observar una película de sentimientos como muy pocas.
Grande Mitchell sigue así, haciendonos disfrutar de unas grandiosas películas de culto e independientes, no cambies.
Vuelve a sobresalir la música, no tan magnificamente como en su primera película, pero si dándonos una buena muestra otra vez de un gran repertorio de canciones, se sale en la imagen, sobretodo con un inicio muy interesante y lo mejor el sexo, para que un par de mojigatos dejen de verla y nos quedemos unos pocos privilegiados para observar una película de sentimientos como muy pocas.
Grande Mitchell sigue así, haciendonos disfrutar de unas grandiosas películas de culto e independientes, no cambies.
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