Hace ya varios años que empezamos a hacer listas de películas con los amigos: las mejores que hemos visto, las peores, las más divertidas,... y siempre ha sido curioso encontrar una para añadir a "las peores". Son películas para comentar esos días en que te apetece desahogarte y criticar algo sabiendo que todos estarán de acuerdo.
"La crisis carnívora" nos ha añadido horas y horas de conversación para esos días. Se trata de la primera película que me obligó a plantearme la siguiente pregunta: "¿me largo de la sala de una vez para dejar de pasar vergüenza ajena?". Por muy mala que sea una película siempre he creído que vale la pena ir a verla aunque solo sea para reírme de ella o criticarla después. En este caso, la satisfacción de criticarla no compensa el sufrimiento y pérdida de neuronas resultado de su visualización. Ni de lejos.
El atrevimiento de desarrollarla en animación Flash es una idea original y curiosa, e incluso los nombres de los dobladores pueden llegar a animarte a ir a verla, aunque es una trampa. El argumento brilla por su ausencia (y brilla mucho, en ese sentido). Todo ocurre porque sí, con diálogos absurdos (no es "humor absurdo". Es "absurdo", simplemente). Tacos y palabrotas cada 10 segundos, como si se tratase de una competición. El idioma de la calle está lleno de ellos, pero no a este nivel, donde se demuestra claramente que tanto taco intenta arrancar esa risa fácil de niña pequeña (caca-culo-pedo-pis) para que no se note que el guión debe avergonzar a sus creadores. No hay ningún tipo de mensaje. No es polémica porque trate temas polémicos. No escandaliza a nadie por tener un enfoque atrevido. Nada de todo eso. Nada.
Bromas sin ninguna gracia, personajes con el mismo carisma que un trapo de cocina que ni siquiera los dobladores han podido salvar. Estoy seguro que Enrique San Francisco leía sus frases mientras pensaba "¿pero qué coj... estoy diciendo?". En muchos momentos de la película debes poner la mente en blanco e intentar recordar de qué va.
De toda la gente que entramos en la sala, sólo yo y 2 amigos fuimos lo bastante ¿duros?¿inconscientes? como para quedarnos hasta el final. Ver salir las letras de los créditos fue una liberación, y eso es lo peor que se puede decir de una película....
El hecho de que sólo estuviera en cartelera apenas una semana (almenos en el cine al que fuimos) demuestra la calidad que tiene.
spoiler:
Sólo una broma en toda la película pudo arrancarnos una sonrisa. Sólo una. ¡Qué triste, tratándose de una película de humor!
Mientras Crevel está disfrazado de cerdo, al mover la mano se le cae la pezuña y se ve su mano auténtica. Para disimular y que el resto no se sospechen, Crevel dice:
- ¡Vaya!¡Cómo está pegando la lepra este año!
Una tímida sonrisa se escapó de nuestros labios, avergonzados por habernos reído en una película tan mala.
El resto de las bromas deberían quedar marcadas para que no vuelvan a salir por pantalla. Desde el día en que la vimos, la expresión "¡¡vaca, vaca!!" (en que la película se usa como si fuera algo muy gracioso y divertido) la utilizamos para remarcar cuando algo no tiene ni la más mínima gracia.