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Peli de Allen un tanto abrumadora, porque en vez de desarrollar un tema dispara 30 por minuto como en cascada, en un desfile “felliniano” de personajes grotescos y malcarados.
Allen es el de siempre: el inseguro en todo con especial hincapié en lo amoroso, mientras en compensación desarrolla una actividad profesional (aquí director de cine) en la que tiene un mayor control, seguridad y reconocimiento (ya que el personaje y el actor comparten la misma profesión, me ha dado una cierta impresión de querer decir algo así como “mi vida es un desastre, pero al menos soy un genio en lo mío”).
También es verdad que (pese a la cierta complacencia) se pregunta por el sentido de su propio arte (el personaje ya ha dejado de encontrarle un sentido a la realización de comedias, que nada tienen que ver con la dura realidad del mundo).
Entre las habituales frases ingeniosas destacaría la que dice en medio de un atasco (“¿está de visita el Papa o alguna otra figura del espectáculo?”) u otras como “estoy por una pura y absoluta democracia, pero creo que el sistema americano también puede funcionar”, o “la vida no se puede controlar; sólo el arte y la masturbación, dos campos en los que soy un auténtico experto”.
Muy buena actuación de Marie-Christine Barrault, y algo decepcionante la presencia de una huesuda y neurótica Charlotte Rampling, que tiene no obstante algunos buenos momentos, como ese encadenado de primeros planos, secos y bergmanianos, donde le pregunta insistentemente a Allen si está saliendo con alguien; también me gustó cuando se conocen en la playa y ella está leyendo a Schopenhauer "porque le da un aire intelectual", o ese momento de armonía en la pareja donde la felicidad no está en saltar y dar botes, sino en momentos de tranquilidad donde aparentemente no pasa nada (mientras que en esa vorágine tumultuosa de festivales y fans adoradores todo es vacío y desconcierto).
Interesante, pero entre tanto flash-back, onirismo infantil y metralleta verbal (auténtico aluvión de apuntes imposibles de asimilar en su totalidad), acaba siendo algo espesa y farragosa (para volver a ver en el futuro y pillarle más cositas, que sin duda las tiene).
Eumelo 
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