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Críticas de "M, el vampiro de Düsseldorf"
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| 14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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LennyNero
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
15 de Noviembre de 2008 |
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Cuando David Fincher rodó Se7en difícilmente podría imaginar que su película supondría no sólo el rescate de un género que había caído en las catacumbas de la serie z, sino que abriría camino a una serie de thrillers policíacos cada vez más truculentos y anodinos cuya plasmación visual no dejaría de ser un mero ejercicio de imitación y cuya motivación final no sería otra que la puramente recaudatoria. Precisamente el mismo Fincher daría un significativo portazo a lo que había iniciado con Zodiac, una película más interesada en los aspectos propios de la investigación criminal y la influencia psicológica del criminal en la cotidianidad que en mostrar los crímenes propiamente dichos.
El valor de Lang reside en que fue el primero, el gran precursor, no sólo en realizar una película sobre un psicópata, sino en mostrarse interesado en las complejidades de su personalidad y retratarlo, no como un ente ajeno al cuerpo social, sino como un producto más surgido de el.
Ya en su primera secuencia, Lang nos muestra lo que realmente le interesa consiguiendo crear tensión con elementos tan sencillos como el eco de una voz en una escalera vacía o continuas elipsis temporales en forma de reloj de cuco que marca el inevitable destino de la niña raptada. Finalmente concluye con una sucesión de planos cortos donde el simbolismo de un plato vacío, una pelota en un descampado y un globo entre hilos eléctricos son capaces de generar una mayor desazón que una imagen más explícita.
Todo ello sirve como mera introducción al mundo decadente de la Alemania pre-nazi. Un mundo reflejado a través de la paranoia popular ante la invisibilidad del asesino y el fracaso contínuo de la autoridad policial por hallarlo. Aunque ello nos podría remitir hacia un cierto desencanto ante el estado no es menos cierto que no se duda en mostrar los esfuerzos policiales en la identificación y captura del criminal. Así se obvia el discurso clásico narrativo y se pasa a un inteligente uso de la voz en off, mientras se nos muestra visualmente todo el operativo puesto en marcha. Lo interesante es que no se limita a una mera descripción sino que hay insertos que nos remiten a una modernidad que adoptan en la actualidad series como C.S.I.
Tambien se añade una trama paralela que conforma otra de las novedades que rompen el esquema clásico del cine de la época: la búsqueda del asesino por parte de las asociaciones criminales. Algo que evidentemente puede ser sorprendente pero que en absoluto es gratuito, en tanto que establece una relación metafórica con su visión del ascenso del nazismo, ya que los criminales o el sindicato, como ellos mismos se llaman, aparentan poner de relieve el fracaso del estado y como servicio sirven al pueblo en la búsqueda de mayor seguridad, cuando en realidad están sirviendo sus propios intereses delictivos. (sigue en spoiler)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Aspecto este que queda claro, en el montaje paralelo, donde se muestran las intenciones de cada grupo. Por un lado la policía se muestra en un debate participativo, cuyas ideas se antojan insuficientes, cuando no inútiles, pero siempre bajo el amparo de la legalidad. Mientras los criminales se presentan en una reunión clandestina que remite a las primeras reuniones del NSDAP y cuyos miembros aparecen como muñecos sin voz ni voto y cuyas propuestas son ridiculizadas por el único autorizado a trazar un plan, un líder caracterizado con un abrigo de cuero ajustado y un bastón de mando, que recuerda inevitablemente al vestuario y la fusta de madera del Hitler de esa época. Un esquema de funcionamiento y una línea de acción que deja bien claro cual es el auténtico propósito de tal acción, evitar que el despliegue policial interfiera en sus actividades y ya de paso presentarse como genuinos defensores del pueblo.
Intencionadamente se deja hasta este punto al asesino fuera de campo. Esto obedece a la minuciosidad del director por ofrecer una panorámica global, sin dejar que los actos del criminal distraigan al espectador. Además deja espacio libre para que la cámara no deje interpretaciones a la personalidad del psicópata, y que prepara el terreno para que sea el mismo quién nos cuente lo que es, sus motivaciones, en una cuidada escena final.
Es justamente en esta escena donde el director pone los temas sumergidos durante el metraje en primer plano. ¿Es un psicópata un enfermo o un criminal? ¿Necesita un doctor o un verdugo? ¿Tiene el pueblo derecho a actuar por su cuenta cuándo la ley falla? Pero lo más relevante sea que mediante la puesta en escena, Lang se posiciona más allá de un discurso moralista o didáctico. No hay más que observar donde se desarrolla la acción. Un marco oscuro, tenebroso, con preferencia por las líneas curvas y donde la gran masa humana se configura como un triángulo, donde al fondo no son más que sombras, y a medida que la cámara avanza nos va mostrando caras grotescas, hasta llegar al único nítidamente definido, el líder de los criminales ejerciendo de fiscal supremo. Una manera de dar a entender que asistimos a una farsa, más pendiente de dar gloria al acusador y satisfacer el ansia de sangre popular que de ejercer justicia. En contraposición, en el juicio real hallamos una composición de líneas rectas, un tribunal ordenado y una luz de fondo que marca claramente que es el imperio de la ley lo que debe prevalecer.
Más allá de la eterna polémica sobre la ideología de M. Fritz Lang ofrece su visión de la Alemania de la época, y frente a los retos que adivina en el futuro, deja las opciones totalmente abiertas, otorgando al espectador material para la reflexión y huyendo de la vía fácil del dedo acusador moralizante. ¿Película nazi o anti-nazi? ¿Ideológica o social? ¿Pesimista o esperanzada? Precisamente por todas las preguntas que permite desarrollar su visionado el calificativo más oportuno sería inteligente.
LennyNero 
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| 12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Pabloski
Jefferson, Yoknapatawpha County (Estados Unidos)
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Su valoración:  |
2 de Diciembre de 2008 |
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Y nos lo demuestra con este clásico, precursor de películas como Seven, La hora de la araña y muvhas más. Y es que con esta película se inventó el ya gastado género de los asesinos en serie que tantas películas han dado de sí. Lo bueno de esta película, me refiero a lo que marca su estilo, es que tras el telón de una historia de asesinatos, niños muertos y todo esto, hay algo cómico, al contrario de Seven, en la que todo era lúgubre y muerto. Estas dos películas tuvieron un estilo que las nuevas películas de asesinos en serie no son más que inspiraciones en la fotografía de Seven y asesinos que dejan algo al lado de sus víctimas. Es algo que piensan que impacta a la gente, pero la verdad es que impacta más un asesino que mata por matar y deja el muerto y ya está, que no que va dejando postalitas de su tía la Bartola cuando hizo top-less en una playa de Desmugañanzo, Cuenca del norte. Porque a veces es la espontaneidad o el hecho de que el asesino mate por hobby lo que hace que la película adquiera por si sola ese tono lúgubre, sin necesidad de tener que oscurecer el escenario. Y eso es algo que en esta película se consigue, que se puede decir que es cómica, pero no que es una película de risa, porque M el vampiro puede ser en ocasiones más oscura y maléfica que Seven, aun teniendo elementos cómicos, y eso es algo que el amigo Fritz hace de maravilla, por no decir dos palabras que forman una palabrota. Mr. Lang aquí juega con nosotros, nos da una lección de que el cine de los años 30 es muy bueno, y lo hace que con toda la profesionalidad que puede, dando como resultado esta joya.
Altamente recomendable. Sobre todo para los amantes del cine de crímenes, para amantes del cine en blanco y negro o para fans de Fritz Lang.
Próxima parada: Metrópolis.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: La última escena me pareció sublime, un juicio entre mafiosos y un asesino, gente que mata para ganar dinero intentando acusar a un hombre que mata por placer. Una gran discusión. He de confesar que durante toda la película estuve con la vista en el cronómetro del DVD del aburrimiento que tenía en ciertos momentos del film, pero justo cuando entran en el edificio de oficinas y empiezan a buscar asesino, no, mentira, desde que la M aparece en el hombro del asesino mi vista desaparece del cronómetro y me pasé la media hora siguiente con la boquita cerrada y los ojitos abiertos fijos en la lección de cine que Fritz me está dando a través de los actores que usa como títeres.
M el vampiro es una película que nunca olvidaré y que me hacé sentirme feliz de haberme pasado por las recomendaciones de Servadac y haber visto esta película que despertó mi curiosidad.
Venga va, voy a dedicarle la crítica, sin él, no habría visto esta maravilla.
Pabloski 
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| 24 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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anje
murcia (España)
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Su valoración:  |
25 de Febrero de 2007 |
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No se puede dudar de que Fritz Lang fuera un director de cine innovador, con gran preocupación por la estética cinematográfica, que sus películas hayan influido enormemente en generaciones posteriores de directores, y que su forma de hacer cine se siga estudiando y sea puesto como ejemplo en las escuelas y facultades de cinematografía y de comunicación audiovisual. De hecho, “Metrópolis”, es considerada una obra de arte, y para los que la hemos visto, es una película interesante y una joya visual. “El vampiro de Dusseldorf” es otro claro ejemplo del cine de Lang. Estupendos tecnicismos, sobre todo para la época en que fue hecha y muy cuidadas las luces, el ambiente, los decorados, las distintas secuencias, y por supuesto los planos. Respecto a los aspectos no técnicos de la película, Lang deja claro, a veces subliminalmente, sus opiniones sobre aspectos sociales, políticos y de todo tipo, creando algunos ambientes realmente kafkianos. Para el público que exige que el cine sea sobre todo entretenimiento, la película se hace densa (y no sólo por la nube de humo permanente en el film), lenta y algo cargante. La interpretación de Peter Lorre, con ese aspecto inquietante que le caracteriza es francamente buena.
anje 
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| 18 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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fuller
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
4 de Enero de 2006 |
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Hoy en día a muchos directores se les llena la boca diciendo que hacen cine social a pesar de que muchos tratan temas del pasado con la facilidad que dan los años, lo que deberían hacer es aprender de Fritz Lang, como de muchos otros.
Lang nos trata como a espectadores inteligentes y no cae en el maniqueísmo de buenos y malos, deja que seamos nosotros mismos los que nos posicionemos a un lado o a otro.
Desde el principio la película no da un punto de vista único, no hay un protagonista definido, Peter Lorre sale relativamente poco a lo largo del metraje. Además nos enseña como cómo dar dos lecturas a una misma historia, cosa que sabían hacer como nadie los directores de aquellos años. Esta narrada de forma muy actual, sorprendente para el año, y sobretodo muy visual, pero visual de verdad. Nos muestra gracias al montaje paralelo las acciones de la policía y los criminales. Juega con la elipsis (quizás forzado por la censura) y no cae en el morbo fácil. La fotografía de Arno Wagner, las composiciones claustrofobicas, el uso del sonido con el Leitmotiv del silbido (silbada por el propio Lang), la interpretación de Lorre con esos ojos tristes que dan miedo, el uso del atrezzo (el globo, la navaja, el tabaco), el espacio, los movimientos de cámara, etc… Todo esto en el año 31, y aun así mucha gente le llama a cine antiguo, antiguo es mucho de lo que se hace hoy en día.
En conclusión, no hace falta ir a una escuela a aprender cine, aquí Lang nos lo cuenta todo.
fuller 
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| 11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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capacitivo
Jaen (España)
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Su valoración:  |
17 de Abril de 2009 |
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No creo que Grieg pensara que su famosa obra "In the hall of the mountain king" del Peer Gynt fuera a ser relacionada con uno de los mayores asesinos de la historia de Alemania. Espeluznante la sensación que te entra cada vez que el silbido hace su aparición.
Gran thriller policíaco con un trasfondo social y filosófico que después de más de 75 años aún continúa vigente.
Hablamos de histeria colectiva, de la locura de los medios de comunicación, la agonía de la policía por encontrar respuestas y la aparente sangre fría que rodea al asesino más buscado.
Porque si algo ha enervado a la sociedad moderna siempre ha sido los asesinos de niños, es algo que se ofrece como lo más bajo y ruin que se puede cometer. Durante más de hora y media la única intención que te planteas es el ojo por ojo, muerte al sucio asesino de niños pero Fritz Lang en media hora final en la que exprime al máximo al enorme Peter Lorre, provocará en ti sensaciones opuestas donde la enfermedad es una opción. Cuando la empecé a ver no me imaginaba que fuera posible sentir cierta empatía con tremenda de bestia.
Obra imprescindible e intemporal, por desgracia, ya que hombres como éste existirán y la lucha entre el "ojo por ojo" y la justicia será para siempre.
capacitivo 
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