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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sinhué
Cáceres (España)
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Su valoración:  |
28 de Abril de 2010 |
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Dos jóvenes, hijos de antiguos burgueses, "acuden para reeducarse" a un remoto pueblo de montaña cerca de la frontera con el Tibet. Transcurren los años setenta en la China Comunista de Mao y la revolución sigue considerando a los campesinos el eje en que se sustenta la lucha de clases. Las condiciones de vida son durísimas en esta recóndita parte del mundo y nuestros muchachos encontrarán refugio y escape imaginativo en los libros prohibidos, todos los occidentales, entre los que se hayan algunos autores franceses.
La presencia de una entusiasta adolescente que vive con su abuelo, el sastre de la comarca, será también razón de vida y motivo de alegría para los impulsos románticos y renovadores de los inquietos estudiantes.
Balzac se convertirá en el escritor preferido de la inocente costurera.
Es muy evidente la implicación del director en la historia, no en balde tanto la novela (autobiográfica) en que está basada, como el guión, están firmados por él mismo: Dai Sijie.
El único pecado que me atrevo a señalar es la visión celestial (sin posterior desmentido alguno) que los dos mozalbetes tienen del occidente fantástico que adivinan por los libros, alimentada claramente por el narrador que (en la realidad) consiguió una acomodada vida francesa y ve desde la distancia sus aventuras y, con nostalgia, los amores perdidos.
Sinhué 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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icaro_81
madrid (España)
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Su valoración:  |
15 de Noviembre de 2010 |
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Esta película china cuenta la historia de unos jóvenes que intentan luchar por sus ideas, aunque el régimen político que les tocó vivir intentara sesgarlas mandándoles al lugar más remoto de su país. Aislados encontrarán una brecha para seguir soñando con un mundo lleno de libertades, y conocerán a una joven sin ninguna educación a la que harán su pupila para abrirle la mente, y así que ella descubra que existe un mundo más allá de esas montañas y de sus tradiciones y leyendas. Los tres formarán un triángulo donde el amor no tardará en surgir, gracias a la pasión que se desprende de cada página de los grandes clásicos de la literatura francesa. Unos libros que encontrarán en ese paraje remoto, y que serán sus acompañantes en las horas de soledad.
La película narra esta historia con un ritmo característico del cine oriental. Es decir, la historia se cuenta precisando mucho en los detalles y profundizando en demasía en las pasiones de sus protagonistas. Esto hace que la historia tenga momentos un poco densos y ciertos pasajes no resulten tan frescos como uno esperara.
No obstante, la historia es preciosa. Como dos jóvenes obligados a olvidar sus ideologías y a sufrir los infortunios del campo luchan por conservar en su interior el amor por la libertad, y el amor por una joven costurera que se enamora lócamente de las obras de Balzac. Es una pena, que la historia no resulte un poco más amena, y ciertos momentos sean tan densos.
En fin, película interesante de ver por la maravillosa fotografía con la que cuenta, y porque el guión en su base tiene una historia buena. El problema reside en que a mí el cine oriental de estas característas me parece un poco denso, y llega un momento que tanta profundidad y transcendetalidad me acaba cansando, y eso provoca que en ciertos pasajes parece que el tiempo no avance.
icaro_81 
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| 4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
4 de Mayo de 2010 |
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Todas las revoluciones totalitarias detrás de las cuales subyacen intereses de dominio y despotismo hacia las masas inciden en un baluarte muy peligroso y contraproducente para sus propósitos: la cultura. No interesa que el populacho se alfabetice, se instruya y se eduque. Lo que interesa es que sea adoctrinado en los dogmas de la nueva ideología, que ha de copar hasta el último ámbito. Mao, desde luego, como cualquier dictador (los hay con muchos trajes y collares muy distintos, pero todos son de una ralea muy semejante), pretendía someter a su pueblo a través de la ignorancia. El que no sabe lo que se pierde, no lo echará de menos. Su comunismo lavaba el cerebro a los campesinos y a las gentes humildes, inculcándoles el trabajo a destajo y el apego acérrimo a los ideales del Partido. Pensar estaba vetado. Sólo era lícito obedecer y trabajar, y obtener las purificadoras recompensas del esfuerzo común y todas esas patrañas.
Pero China es un país enorme y el más poblado del planeta. Extremadamente complicado lavar el cerebro a una nación entera. Muy difícil hacerlo con los que ya estaban contaminados de conocimiento y, en general, de cualquier manifestación cultural subversiva, procedente de Occidente.
En una tentativa casi postrera de reactivar el comunismo en China, Mao promocionó la “Revolución Cultural” que se llevó a cabo a principios de los setenta. Jóvenes procedentes de familias sospechosas eran enviados a comunas rurales para ser “reeducados” en los principios comunistas y empaparse de la vida más sencilla y sacrificada.
Liu y Ma son dos muchachos que llegan a un rincón perdido en las inmediaciones del río Yangtze. No puede haber un contraste más grande entre su educación esmerada (son dos eruditos amantes de la lectura y del arte) y el entorno rudo en el que se encuentran. Agobiados por la falta de estímulos intelectuales, ven una salida en una maleta de libros prohibidos que roban a otro muchacho en proceso de reeducación. Junto a ellos, una chica lugareña, una costurera analfabeta pero muy despierta descubre los placeres de sumergirse en mundos increíbles de la mano de autores como Balzac, Dumas, Flaubert, Víctor Hugo, Dostoievski…
Un lienzo suave y nostálgico sobre la libertad del pensamiento y del sentimiento, que no pueden ser encadenados. La juventud de dos librepensadores que burlaron la ignorancia de su alrededor y se remontaron mediante la belleza de las palabras que carecen de ataduras, y de las notas de un violín que transportaba a los campesinos sin saber que lo que estaban escuchando no era “Mozart pensando en el presidente Mao”, ni “El lago de los cisnes dedicado a Lenin”.
Se demuestra cómo el poder de la imaginación desatada cambia la atmósfera y los espíritus.
En la Gruta de los Libros, o en algún lugar impreciso del Yangtze, siempre se escuchará la voz de Balzac enseñando el sabor de la libertad a tres adolescentes que de alguna manera se quedaron para siempre allí.
Vivoleyendo 
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| 2 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Después de leer la novela es difícil hacer una crítica consecuente de la película de Dai Sijie. Quiero imaginar que para una persona que acuda al cine y no tenga ningún argumento anterior puede ser un film digno de ver. Ciertamente los actores lo hacen fenomenal, el paisaje es magnifico y la duración se nos hace corta debido a que estamos pendientes de todo lo que sucede
Antonio López 
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| 4 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Diego Deltell
Madrid (España)
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Su valoración:  |
25 de Febrero de 2009 |
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Puedo entender que la peña esté algo molesta porque Vin Diesel gane mucho dinero haciendo el gilipollas, es decir, saltando del capó de un coche al de un tractor mientras da patadas voladoras. Puedo entender, por supuesto, que la peña (e incluyo en este grupo a una prima que tengo en provincias, algo sucia) esté cansada de verle el careto de atontao al Will Ferrell o de tragarse pastelillos y cruzar los dedos con la esperanza de que a la Johansson se le reviente el sostén de una puñetera vez, que es algo que no va a pasar, y menos con lo que cobra ahora.
Pero lo que no puedo comprender, y mira que me esfuerzo, es esa puta manía que tiene el personal de dar nota alta a las pelis orientales. Y sé que es por despecho, sé que es para desquitarse de lo anterior, o para joderme, pero, aun así, no lo comprendo. No lo comprendo, macho.
Qué ladrillo, colega.
Diego Deltell 
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