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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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TRISKEL
Ubrique (Vanuatu)
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Su valoración:  |
26 de Mayo de 2006 |
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Cuando ves un documental o película de éste tipo te deja la sensación de impotencia ante los actos que se llevan a cabo por los “países civilizados”. Pero más impotencia siento al saber que soy yo y todos nosotros los que colaboramos a estas injusticias y no saber muy bien qué hacer.
No considero el documental tan fuerte como mucha gente ha opinado. Quizás sea porque ya he visto otros y estoy un poco hecho, o quizás es que me haya convertido en un insensible... Pero opino que si quisiesen podrían haber puesto escenas mucho más fuertes.
Mientras veo estos documentales solo pienso en que ninguna persona del primer mundo tiene de qué quejarse, que todos y cada uno de nosotros somos unos consentidos y que la gran mayoría de nuestros problemas son banales. Lo que cuesta más trabajo es que a los 3 días de aprender la lección no lo hayas olvidado y no lo tengas presente en tu día a día. Lo más fácil es olvidarse de las cosas que no nos gustan. Mucha gente debería de ver la película y tener presente sus muchos mensajes.
TRISKEL 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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La Maga
Salamanca (España)
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Su valoración:  |
12 de Enero de 2007 |
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Existe otra guerra de los mundos, llena de depredadores, globalización y cinismo. África, esa cuna olvidada de la Humanidad, convertida en destino turístico de los privilegiados, despensa y vertedero de las potencias blancas occidentales, sobrevive como puede, gritando a pesar de no ser escuchada, sumergida en un pozo de pobreza, guerra, corrupción y marginalidad. Y aquí reside el mérito de La pesadilla de Darwin: explica algo que a casi nadie le interesa, mostrando una imagen del desarrollo nítida, pero molesta. De oportunísimo título, esta fábula terrorífica, salvaje, que trata sobre la evolución del más fuerte a costa del más débil, se convierte en una despiadada e irónica metáfora de nuestro Primer Mundo, que vive muy bien gracias a que en el 3º se vive muy mal.
Hubert Sauper, director y guionista, no deja títere con cabeza en este fresco desgarrador en el que el pez grande devora al chico en una espiral de atrocidades que, como la pescadilla, se muerde la cola, y en el que una omnipresente perca se convierte en catalizador de ese otro depredador que es el hombre. Sauper, siguiendo una metodología marxista, convierte la escasez de medios en virtud, y siguiendo el hilo de los descubrimientos en círculos concéntricos, amplia la perspectiva y el horror a través de un discurso, sólo aparentemente errático, que supone un recorrido sórdido y grotesco por testimonios descorazonadores y paisajes dantescos (un cementerio de pescado putrefacto destinado al mercado interior, niños que inhalan una cola líquida obtenida del plástico sobrante en el proceso de envasado para desconectar de una rutina de abusos sexuales y mendicidad, islas de concentración destinadas al obrero…). Además, confirma sus sospechas, señalando sutilmente, gracias al logro de respuestas disimuladas y evasivas pertenecientes al fuera de campo, a los culpables de esta situación: la falta de escrúpulos de los que siguen expoliando -¿acabóse realmente el colonialismo?-, la connivencia de los que la aprueban, supervisores de la UE incluidos, y la indiferencia de quienes apartan la mirada hacia otro lado (tal vez tú, tal vez yo).
Sauper, repleto de lucidez y arrojo, enseña sin juzgar, transmite sin manipular, rehuye el panfleto y la tentación de complacer, secuestra, en definitiva, nuestro interés y nuestra conciencia a través de contenidos filmados con honestidad y modestia. Y al mismo tiempo, uno recibe de algunos de sus protagonistas la mayor lección de humildad y dignidad que un ser humano puede regalar a otro. Porque, si de veras, a tenor del pesimismo de las conclusiones, es imposible, por no decir una utopía, cambiar el curso de la Humanidad, por lo menos, como mínimo, abrumémonos por nuestra parte de culpa. Documental impactante, necesario, memorable y valioso. Bofetada a recomendar en cualquier entorno y colectivo, no para sentir lástima de ellos, sino vergüenza de nosotros mismos, y que me recuerda unas palabras de Andre Bazin: la cámara oculta más que muestra.
La Maga 
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| 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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esceptikuz
Lanús (Argentina)
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Su valoración:  |
8 de Febrero de 2007 |
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Y esto, por más que se intente tapar, de maneras toscas, absurdas, siempre florece lo que se 'vive' donde uno no vive. El primer mundo (autoapodo de las potencias industriales) se "sostiene" gracias a la muerte (aporte) en vida de millones de personas en todo el planeta, ni hablar del estimadísimo aporte que sigue haciendo la naturaleza en todas sus formas.
Cabría preguntarse si el humano forma parte de la naturaleza.
Sensacional obra de arte documental (simplemente deja hablar y enfoca la cámara) explicación de manual del capitalismo corporativo.
Se puede complementar perfectamente con otro documental de alto fuste (mucho más teórico que éste) LA CORPORACION (2003), de Jennifer Abbott, Mark Achbar y Joel Bakan.
http://www.thecorporation.com/
saludos.
Interesante página.
esceptikuz 
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| 6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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ethimios
Santiago de Compostela (España)
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Su valoración:  |
10 de Noviembre de 2007 |
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Parábola infernal. Como en un juego de cajas chinas la narración de este arriesgado, brillante y demoledor documental va de sorpresa en sorpresa, descubriendo lo que guarda cada hecho o suceso en su interior y sus conexiones con lo que sigue, y así sucesivamente, hasta que la habitación del cerebro se satura de cajas desparramadas por todas partes y no aciertas a recolocarlas, unas dentro de las otras, ni saber cuál es más grande o más pequeña, cuál va delante y cuál va detrás, cuál es la causa y cuál el efecto. Es, literalmente, un rompecabezas. Sientes como si un tsunami hubiera puesto patas arriba tu interior, y te quedas noqueado, contemplando la devastación unos minutos hasta que recuperas cierto equilibrio, a medio camino entre el horror y la estupefacción. El poderío visual y narrativo de sus imágenes, la vida real, la variedad, densidad e intensidad de sus olores, incluyendo lo desagradable que preferiríamos no existiese o, al menos, no rozase nuestra piel. Sin embargo, resulta imposible: las imágenes de este documental son pringosamente pegajosas, y se quedan pegadas al alma. La inhumanidad de lo humano, la constatación de que nuestra especie se mueve con idéntico instinto irracional que el cáncer y la misma crueldad que un depredador cualquiera. El propio autor lo dice: "tenía la necesidad de mostrar lo que he visto, para poder compartirlo con alguien, para contrastarlo, para no volverme loco", el resultado, un documento universal sobre la infamia.
ethimios 
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| 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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ROMAN
MADRID (España)
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Su valoración:  |
15 de Agosto de 2005 |
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Es durísimo ver una historia ( aunque docuemental no deja de ser una historia de una sociedad que existe realmente en África) que refleja exactamente la historia de nuestros días: la explotación indiscriminada de un país dentro de un continente que ha sido saqueado, que es saqueado de forma impune.
Cinematográficamente es una historia contada con toda la objetividad del mundo pero eso es, precisamente, lo que se pide a un documental, mostrar la realidad tal como es, en palabras de los protagonistas, en los hechos que acaecen en un país y en una zona concreta que, teóricamente, presenta un nivel de desarrollo económico superior al resto del continente. Pero el problema es que los que se benefician de ello no son precisamente los que ayudan con su trabajo a que exista.
Durísimo trabajo para el espectador pero también para el realizador que ha debido salir de este trabajo tan "tocado" como los que salimos de la sala de cine con un nudo en la garganta sin saber que hacer para arreglar este horro cotidiano en alguna parte del mundo.
ROMAN 
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