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| París |
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| Cédric Klapisch |
(2008)  |
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| DVD |
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Marius
Valencia (España)
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Su valoración:  |
8 de Diciembre de 2009 |
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"París" es la historia de un parisino enfermo que, creyendo que podría morir, empezará a ver a la gente con la que se encuentra de una forma nueva y distinta. Para él todo tiene un nuevo significado, su vida, la de otras personas e incluso la de toda la ciudad. Vendedores de frutas y verduras, una mujer que regenta una panadería, una bailarina, un arquitecto, un sin techo, un profesor de universidad, una estudiante, una modelo, un trabajador social, un inmigrante ilegal... se unen en esta ciudad y en esta película coral y multiétnica tan interesante de forma como anodina en el fondo.
El tema no es nada nuevo: vidas cruzadas, destinos confluentes, suma de casualidades... y una historia hecha con todos esos fragmentos con la ciudad de París de fondo poniéndose melancólica y trascendente para reflexionar sobre su pasado y su presente.
El resultado es un film demasiado tópico y predecible, bastante frío, de ritmo irregular por querer abarcar demasiadas historias y personajes sin profundizar en ninguna de ellas, e incluso un tanto pretencioso. Sólo funciona intermitentemente, en especial cuando está en escena la encantadora Juliette Binoche que derrocha oficio y carisma por los cuatro costados, y Romain Duris en el papel de su hermano enfermo.
Marius 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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xalons
Madrid (España)
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Su valoración:  |
28 de Noviembre de 2009 |
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Una película construida con varias historias de distintos personajes que viven en París. Un bailarín enfermo del corazón que ve próxima la muerte, su hermana separada y con dos niños que se va a vivir con él para estar a su lado durante la enfermedad, un camerunés que viaja ilegalmente a Francia, una chica árabe contratada en una panadería dónde la dueña es muy exigente con sus empleados, un frutero que trabaja en el mercado con su mujer de la que se ha separado y tiene que aguantar cómo el pescadero de enfrente intenta ligársela, una chica modelo que vive en un mundo glamuroso, un profesor de historia enamorado de su joven alumna, un arquitecto con una vida casi perfecta y que está a punto de tener un hijo, ...
Con el telón de fondo del marco paisajístico de París, se cuenta la historia de todos estos personajes, y algunas de sus vidas me resultan más interesantes que las del resto. Me gusta el desarrollo de la del chico enfermo (Romain Duris) y su hermana (la estupenda Juliette Binoche); y por ejemplo, me aburre el profesor (Fabrici Luchini) cuando rueda los vídeos sobre la historia de la ciudad o habla con su hermano, aunque sí que me interesa su relación con su alumna (Mélanie Laurent, que por cierto es una de las protagonistas de Ignorious Basterds de Tarantino).
En sus dos horas de duración, algunas escenas me parecen magníficas: el paseo en taxi del final, el recorrido por los almacenes de frutas y carnes; la fiesta en casa del enfermo o su enamoramiento de la joven alumna al verla desde la ventana de su casa. Pero, la sensación final acaba siendo algo irregular al aglutinar tantas historias distintas, y aunque me reconozco cómo un urbanita al que le gustan las ciudades europeas, grandes y multiculturales como París, creo que se ha pretendido abarcar mucho y se le ha ido de las manos a su director, Cédric Klapisch, del que he visto la divertida L'aubergue espagnole (Una casa de locos, 2002) y su mediocre continuación, Les poupées russes (Las muñecas rusas, 2005).
xalons 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Lawrence
Santiago (Chile)
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Su valoración:  |
30 de Noviembre de 2009 |
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Indudablemente está a años luz de cualquiera de los grandes del cine francés, pero de todos modos en 2002 el realizador Cédric Klapisch logró un inesperado éxito internacional con "Una casa de locos" (aka "El albergue español", o "Piso compartido"), comedia que pese a los clichés y trazos gruesos terminaba atrapando al espectador con su mezcla de humor, candor y melancolía, fórmula que la secuela, "Las muñecas rusas", no logró replicar del todo. En su nueva producción, "París", se puso aún más ambicioso y probó suerte con una de esas películas corales en boga en los últimos años, en las que distintas historias y personajes se intersectan arbitrariamente; y además la trama transcurre en la capital francesa, por lo que para que el resultado fuera más profundo y elaborado, el film aprovecha de reflexionar sobre las complejidades y paradojas de la Ciudad Luz, con todos sus alcances históricos y sociales.
¿Suena pretencioso? Y lo es, pero desafortunadamente la mirada de Klapisch es ligera y reduccionista, y al intentar abarcar tantas ideas y situaciones es inevitable que algunos personajes queden en segundo plano, reducidos a clichés de corto aliento esbozados mientras Satie suena por enésima vez en la banda sonora, como ya ha sonado en otras películas que lo usan como simplista sinónimo de melancolía y dudas existenciales. Eso sí, el cineasta mantiene un ritmo firme y envolvente, especialmente en la primera mitad, para luego perder el pulso y alargarse innecesariamente; si la cinta se salva es básicamente por la belleza de los lugares típicos parisinos, a pesar de lo repetidos que están a estas alturas en la pantalla grande. Y por sobre todo, destaca su estupendo elenco de prestigiosos actores galos, que logran dar dignidad incluso a los roles más extravagantes, en especial Fabrice Luchini, habitual en el cine de Rohmer.
Lawrence 
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Isla Black
Grimmauld Place, nº 12 (Reino Unido)
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Su valoración:  |
20 de Septiembre de 2011 |
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Drama francés sosegado y más maduro.
Con un Romain Duris muy en su estilo, más maduro él también, aunque sólo sea por el paso del tiempo. Éste último, es un actor difícil de encuadrar. Casi podría decirse que se ha encasillado en el papel de bobo francés. Por un lado desagrada su físico. Por otro, suele ser idóneo para papeles muy concretos.
La película tiene una fotografía muy cuidada. Presenta París más bonita e idílica de lo que en realidad es, pero huele a baguette, qué duda cabe. Nos gusta el estilo francés.
Juliette Binoche, la Julia Roberts francesa, también más madura. Muy en la línea del tipo de personaje que le gusta interpretar: Mujer madura pero bella, soltera con hijos. Independiente y con una pena oculta que no está dispuesta a mostrar con facilidad.
No decepciona, pero tampoco sorprende.
Las escenas cruzadas, como bien he leido por aquí, es un recurso muy peligroso si no lo sabes usar. En ocasiones se nota la falta de ritmo. Además termina por dar la sensación de que han habido historias que no se han resuelto con claridad, o que no han llegado a un clímax que se venía preparando.
La historia del chico negro de camerún se queda en nada. Si pensáramos en lo que en la realidad pasaría, ciertamente sería coherente el final que el director brinda a la histora.
La adinerada mujer es muestra evidente del tipo de falsa implicación con el que nos movemos los del primer mundo con los demás, especialmente si no es recíproco.
Las escenas contienen significados dignos de ser comentados, qué duda cabe.
En cuanto a la historia del profesor y la alumna, decir que para nada despierta un interés desmesurado.
Cierto es que el tema hoy por hoy ya no abre polémica, y no consigue resolverse de forma ni dramática, ni cómica, ni nada de nada. Será porque sus caracteres están pésimamente elaborados
Historias como la de los tenderos del mercado, o el hermano del profesor, no llevan a ninguna parte, por ejemplo, y en general ninguna relación interpersonal es lo suficientemente real.
¿Por qué tenerla en cuenta? Porque más que una película es un estado de ánimo. En conjunto aporta tranquilidad. Y es Bonita.
Además, utilizan la música de Satie, y eso no tiene precio.
Isla Black 
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Gusander
Salamanca (España)
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Su valoración:  |
13 de Octubre de 2009 |
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Fría. Ni el calor de los cines VanDick consiguió hacerme entrar en una historia en la que ese recurso de las vidas paralelas que se cruzan (no entrecruzan como en Crash o Babel) a través del cristal de un taxi se agota completamente. Elogio a París, a un París sin idealizar, en el que a la clase alta le gusta irse al "Banlieue" a ligar con los carniceros y fruteros. Sin embargo, "París" es excesivo. Un día los directores se levantaron y decidieron que ellos eran Artistas y que hacían Obras (Gabriel Albiac), y excedieron los 90 minutos de metraje. "París" no es un largometraje. Es una salvajada contra el espectador. Intentar mantener 2 horas y 3 minutos a una persona sobre su silla, en una historia que ni siquiera por asomo llega a emocionar, que deja indiferente, no tiene otra definición. Así que siendo generosos diré simplemente que es fría. Parte de una idea muy manida (ese buenrrollismo vital del que está a punto de morir, llevada al exceso por "Planta 4ª"), que a su vez parte de hacer hincapié en la idea de la deshumanización de las ciudades, de ese egocentrismo que tanto se critica en nuestra sociedad moderna... en fin, más de lo mismo. Al menos, la parquedad de Pierre tan sólo le hace recurrir en un momento a la típica frase "tienes 40 años, tienes todo por vivir". Más platón y menos Prozac.
Gusander 
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