Me temo que mi crítica es sólo para los que la han visto.
spoiler:
Se podrían decir muchas cosas buenas de esta película en referencia a su “aspecto técnico.”
Se podría hablar de su magnífica dirección, demostrada, por ejemplo, en la escena en la que Judah vuelve a la casa de su amante una vez esta ha sido asesinada.
Se podría hablar de su grandioso guión y sus brillantes diálogos, como los de la cena de la vieja familia Rosenthal, la cual presencia el Judah de la actualidad y en la cual acaba interviniendo.
También se podría hablar de sus geniales interpretaciones, de la actuación de Martin Landau, que le valió una nominación al Oscar, o de las de Alan Alda y Anjelica Huston como actores secundarios.
Se podría decir esto y mucho más, pero no sería justo, pues nos estaríamos quedando en la superficie de una de las más profundas cintas del amigo Woody (y es que para mí ya es como un colega); en donde se plantea el amor, la moralidad humana y hasta la existencia -o no- del sentido de la vida.
Por otra parte si hay algo que me impactó de este film es su dureza, ni siquiera “La rosa purpura de El Cairo” me pareció tan amarga. No nos engañemos, pese a tener sus puntos graciosos esta película es dura, cruda y real como la vida misma; los malos ganan y los peces gordos se llevan a la chica, o como diría Oscar Wilde “Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.”