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Críticas de "París, Texas"
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| 22 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Bogart
Tudela (España)
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Su valoración:  |
9 de Marzo de 2006 |
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París, Texas es una obra maestra gracias a quince minutos inolvidables. Hasta la mitad de la cinta estamos ante una película normal, gran fotografía y excelente banda sonora. Sin embargo, desde el momento en el que Travis comienza el viaje con su hijo para encontrar a su madre, la película adquiere un clima indescriptible. Sabemos que la explicación a todo lo que ha sucedido anteriormente se aproxima, nuestro cerebro lleva rato en marcha, pero es incapaz de imaginar la causa del comportamiento de Travis. Y la respuesta a todo esto nos la sirve Wnders en bandeja de plata, con un plano secuencia que tardará tiempo en ser superado. Quince minutos en el peep-show (cuando veais la película entendereis todo) rodados con ese plano secuencia y con una "cámara en off" para los primeros planos de Jane (una Nastassja Kinski memorable). Esta escena nos enseña las consecuencias del amor, de un amor de verdad pero imposible al mismo tiempo, de un amor cuya única solución es el abandono de mujer e hijo. Por favor, no os perdais esta película (en versión original claro). Seguramente, su principio no entusiasme, e incluso algunos (los menos pacientes) caeréis en la tentación de dejar de verla. Sin embargo, cuando la veais, tendréis ganas de visionarla otra vez. Yo lo hice. Después estareis durante una semana o más (depende de lo filosóficos que seais) estremecidos por toda la película, pero sobre todo por esos quince minutos que ya forman parte de la historia del cine, y que hacen de una película normal, una película imprescindible.
Bogart 
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| 40 de 66 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Tomine
A Coruña (España)
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Su valoración:  |
15 de Mayo de 2006 |
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Si la vida te apuñala, deja de pensar. Sólo así alcanzarás el reconfortante desierto del olvido.
Pero ten cuidado de no caminar demasiado... o cruzarás de nuevo sus límites.
Sin saber muy bien cómo, la razón te indicará el camino de vuelta... y tal vez te acerques demasiado a tus monstruos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Al menos, si los encuentras, no les mires a la cara...
o, al asomarte a las simas de tu propia esencia, estarás mirando de frente a la personificación de tu ALMA...
y no te quedará más remedio... que llorar.
Tomine 
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| 14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
7 de Enero de 2009 |
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Film emblemático del realizador alemán Wim Wenders, rodado en EEUU. El guión, del polifacético dramaturgo Sam Shepard (“El diario de Noa”, Cassavetes, 2004) y W. Wenders, desarrolla un argumento adaptado por L. M. Kit Carson, que se inspira en el libro de relatos breves “Motel Chronicles” (1982), del propio Shepard y en la Odisea, de Homero, que Wenders lee antes del comienzo de la producción. Se rueda en escenarios naturales de California (L.A., Burbank, desierto de Mojave...), Texas (Huston, Galvestone...) y Nuevo Méjico. Gana la Palma de oro, el premio FIPRESCI y el Premio Especial del Jurado Ecuménico, de Cannes. Nominado a 4 BAFTA, gana uno (director). Producido por Don Guest y Anatole Dauman para Road Movies (Munich) y Argos Films (París), se estrena el 19-V-1984 (Festival de Cannes, Francia).
La acción dramática tiene lugar en el desierto de Mojave, en las proximidades de la frontera con Méjico, L.A., Huston (Texas) y alrededores, a lo largo de unas pocas semanas. Travis Henderson (Stanton), desaparecido durante 4 años, tras cruzar furtivamente la frontera, desaliñado, sediento y exhausto, anda en busca de su hijo Hunter (Carson), de 7 años, y de su antigua compañera Jean (Kinski),de unos 25 años, con el propósito de reparar antiguos errores. Travis se hundió en un abismo de alcohol y desolación tras abandonar a Jean y Hunter, después de una larga crisis de desequilibrios emocionales, celos patológicos y problemas con el alcohol.
El film suma elementos de drama y “road-movie”. Explora el alma humana de un personaje con sentimientos de culpa, deseos de reparación de viejos errores, experiencias de marginación y exclusión social, problemas de alcoholismo, soledad y mendicidad, disminución de las habilidades de comunicación y relación social, avejentado e inseguro de sí mismo. En un momento dado, el protagonista ha decidido hacer un esfuerzo supremo para acallar sus sentimientos de culpa regresando al pasado con el deseo de poner en orden algunas cosas que le corroen por dentro y que su conciencia no le permite ni aceptar ni olvidar. En él se da una suma de lucidez, firmeza de voluntad, capacidad de reacción y acción, deseos de ponerse a bien consigo mismo y de conciencia de las propias limitaciones, que parece impropia de una persona emocional y psicológicamente frágil, a la que un fondo de celos enfermizos ha arrastrado a una situación personal desesperada y sin vuelta atrás. La naturaleza humana, compleja y contradictoria, da lugar a situaciones sorprendentes e imprevisibles, como la que sobrelleva el protagonista.
El autor sitúa al espectador en una posición que le permite auscultar el pálpito de la emotividad humana, observar las reacciones íntimas de quienes lo han perdido todo, medir el grado de irreductibilidad del sentido de la dignidad y responsabilidad, constatar la fuerza de los instintos, admirar el arrastre personal que en muchos casos tiene el amor de pareja.
(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Cuando lo que mueve a las personas son sus últimos recursos, sus capacidades al límite, sus posibilidades postreras, es cuando mejor y con mayor claridad se pueden explorar las profundidades del ser humano. Las situaciones extremas son las que mejor revelan el fondo, las esencias, la realidad profunda e inequívoca de la condición humana. En esta situación cesan los intereses, las pasiones, los compromisos y sólo queda la verdad y la autenticidad. Entonces es cuando mejor afloran las emociones del espectador, que no son otra cosa que eco del pálpito humano y reflejo de la conmoción del espíritu. El realizador entrega un trabajo inusual y admirable que invita al espectador a despojarse de sus prejuicios y experiencias, para sumergirse en el mundo de la emoción. Ésta alcanza su punto culminante en la segunda conversación con Jean tras el cristal.
Si bien el amor se asocia a deseos de encuentro y unión, el film explica cómo y en qué medida la renuncia puede ser una manifestación sincera del amor humano. Asume como valores la relación de pareja estable, la familia, el sentimiento de pertenencia a un lugar y a una comunidad, el conocimiento de los orígenes y antecedentes familiares, etc. Elogia el sentido de responsabilidad, la rectificación de errores pasados, la sinceridad con uno mismo.
El viaje del protagonista es, sobre todo, una aventura personal de objetivos definidos y de final incierto, como en los antiguos westerns del cine clásico. El autor parece subrayarlo con paisajes panorámicos, espacios desérticos, llanuras infinitas, caminos interminables, horizontes lejanos, praderas inmensas, etc. Las interpretaciones de Stanton y Kinski son sobresalientes. Es simpático el cálido homenaje de simpatía que se dedica a Bernhard Vicki, antiguo actor alemán y realizador de “El puente” (1959).
Con frecuencia el film es comparado con “Centauros del desierto”, de John Ford, como sucede con “Taxi Driver”. Entendemos que Travis, el protagonista de “Paris, Texas”, no pretende rescatar y salvar a su antigua compañera, sino comprobar que se cumplen las condiciones necesarias y suficientes para poder dar cumplimento al propósito que le ha llevado hasta allí.
La música, de Ry Cooder, (“My Blueberry Nights”, Kar-Wai, 2007), ofrece una partitura que incluye el blues “Dark Was the Night”, tema principal de la banda sonora, que acentúa la carga intimista y melancólica del film. Añade un breve inserto de música disco en la escena de la sala de fiestas del “Peep Show”. La fotografía, de Robby Müller (“Dead Man”, Jarmusch, 1995), hace uso de sólidos contraluces, de ambientes crepusculares y de interiores inhóspitos. Muestra con delectación soberbios paisajes desérticos que evocan la desolación y el desamparo del protagonista. Crea composiciones de fuertes contrastes de luz y color, que simbolizan su tensión interior.
Obra muy personal de Wim Wenders, es su film nº 11. Relato esencialmente humano y por ello clásico y de valor perdurable.
Miquel 
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| 13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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RandolphCarter
Bon Temps (Louisiana) (Estados Unidos)
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Su valoración:  |
22 de Febrero de 2010 |
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Intento normalmente afrontar una crítica de la manera más objetiva y analítica, distanciándome del objeto para desmenuzarlo con la máxima claridad expositiva que pueda. Hoy no puedo. Hoy he visto “París, Texas” ¿Y qué puedo decir? ¿Escribir veinte líneas sobre la estupenda estructura narrativa, de lo pausado pero fascinante de su desarrollo, de las magníficas actuaciones de Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski y Dean Stockwell, de las desoladoras cuerdas de guitarra de Ry Cooder, de las panorámicas del desierto del Mojave y cómo el cabrón de Wenders consigue que te quedes hipnotizado hasta con un letrero de neón?
Paso, porque me quedaría corto. Pocas veces un film emociona y llega al alma de verdad. Algunos tocan cierta parte de ti que un día tuviste. Que te recuerdan cuánto amaste, y el enorme vacío que sucede al darte cuenta que aquello en torno a lo cual giraba tu existencia, se ha perdido y no volverá. Y duele, joder, cómo duele. Aunque haya pasado mucho tiempo y tu corazón esté en otra parte, hay pedazos del alma que una vez se te desprenden, no hay manera de volverlos a pegar. “París, Texas” nos enseña que, a pesar de que las heridas no acaben de cicatrizar del todo jamás, nunca es tarde para intentar hacer lo correcto y quedarnos, al menos, en paz con nosotros mismos. Aunque sea a base de renunciar a recuperar lo que más deseamos en el mundo. Y lo hace con maestría, sin prisas, y con dolor, mucho dolor en el camino. Te odio, Wim Wenders.
RandolphCarter 
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| 20 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Amor Perro
Zaragoza (España)
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Su valoración:  |
10 de Mayo de 2005 |
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Absorvente obra maestra de Wenders, con una narración y manera de contar esta maravillosa historia fascinantes. Desde el primer momento Wenders consigue fascinar al espectador mostrando a un vagabundo con aspecto de loco caminando sin rumbo fijo en pleno desierto, acompañando a la imagen la hipnótica e inolvidable música de Ry Cooder.
Los personajes recitan sus diálogos con serenidad, acompañando el tono melancólico de una historia arrebatadora, donde un hombre renuncia a su familia para preservar la felicidad y estabilidad de estos.
Maravillosa Natassja Kinski, con esa magistral secuencia en el “peep show”, y muy bien también los actores Harry Dean Stanton, Dean Stockwell y el niño Hunter Carson. Inolvidable.
Amor Perro 
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