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Upstream Color

6,3
2.438
votos
Sinopsis
Casi nueve años después de su aclamadísima ópera prima, "Primer", Carruth vuelve a ponerse tras la cámara -y vuelve a ejercer de guionista, compositor y director de fotografía- para contar la historia de un hombre y una mujer que se atraen el uno al otro para verse enredados en el ciclo vital de un organismo inmortal. La identidad se vuelve una ilusión mientras luchan para unir los fragmentos perdidos de sus destrozadas vidas. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas ordenadas por:
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26 de diciembre de 2013
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La sombra de Nolan sobrevuela el metraje de Upstream Color. Sería la película que haría un Nolan al que no le importase lo más mínimo fracasar en taquilla. En Memento u Origen, te hace jugar a un juego retorcido y complejo, pero se asegura de darte las instrucciones, Carruth no te dice ni a qué estáis jugando. No sólo te da el puzzle sin montar, sino que muchas piezas no están ni en la caja. El resultado es una experiencia extraña, fascinante y sobre todo retadora.

De vez en cuando da gusto que una película te trate no ya como a una persona inteligente sino que te proponga un desafío intelectual. El “problema” de la película (o del cine) es que no es un objeto estático, es un objeto temporal y fugaz que atraviesa al espectador, y cuando te quieres parar a analizarlo ya se ha desvanecido. Por ello una película como esta requiere varias incursiones. No se trata de que los acontecimientos carezcan de sentido y el espectador tenga que inventarse alegorías que le den uno. Se trata de que la historia está cubierta por un velo.

¿Está ocultando Carruth carencias como narrador entorpeciéndonos la visión? El climax final, por ejemplo, resulta anticlimático simplemente porque en un primer momento no se entiende qué está pasando exactamente. Una vez entendido todo (o casi), tras revisar la escena, da rabia que no se haya recurrido en momentos como ese a una mayor claridad expositiva para disfrutar de la historia cuando más emocionante es. Pero es el juego de Carruth y son sus reglas. Y está claro que la abstracción narrativa, la sensación de estar sumido en una ensoñación irreal, es una de las claves de la película y que seguramente esta historia contada de manera tradicional no funcionaria.

El velo que ha tejido Carruth no sólo está para no dejarnos ver, es un fin en sí mismo, pues resulta que Upstream Color es visualmente preciosa. Un viaje astral. Las texturas te golpean, la luz te acaricia. Carruth filma un apartamento como si fuese el Museo del Prado, el suelo como si fuesen Las Meninas. El sonido de una roca merece la atención de una partitura de Beethoven. Y desperezarse en la cama se convierte en un acto de pura belleza. Hay una gran atención a lo sensorial. Gran parte del metraje es mudo.

Personalmente amo cuando una película me coge de la mano y me cuenta la historia con sensaciones, con miradas, sin palabras. El cine es el arte de contar historias con imágenes. El de contar historias con palabras es otro. Las palabras merecen ser tratadas con mimo, que se usen cuando estén cargadas de significado, de contenido, de mensaje, de belleza, no como parloteo porque el director no es lo suficientemente hábil como para desarrollar una historia con imágenes y tienen que ser los personajes los que la cuenten.

Finalmente, y quizás por encima de todo, Upstream Color es una obra de pensamiento, no es casual que sea Walden, la obra clave del transcendentalismo, el libro elegido para jugar un papel icónico en la trama. Dentro de lo que le permite su profundo hermetismo, elegancia y minimalismo es una película hasta romántica e idealista. Todo gira en torno a la conexión entre seres, entre personas, e, inevitablemente, entre dos enamorados. Una pregunta parece emerger tímidamente: ¿Quizás nos enamoramos porque nuestras almas se han conectado en un mundo paralelo? ¿Importa eso? Lo que importa es que estando juntos no se sabe dónde empieza uno y acaba el otro, que cuando el peligro acecha el amor sea una fortaleza impenetrable. Como se muestra en dos secuencias consecutivas maravillosas de montaje prodigioso, que culminan en la imagen más hermosa del cine de 2013
Pabloody
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31 de marzo de 2014
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mira que me gusta todo tipo de cine, y que no rehuyo retos argumentales o estilísticos de ningún tipo, pero con esta película, reconozco que he sido sobrepasado y aplastado por mi ignorancia.

Muchas veces uno ve una película, y puede que no te enteres de todos los detalles, pero las imágenes, la música, su estilo general, puede hacer que te apasione aunque no seas capaz de asimilar todo lo que tiene que contar. El problema de "Upstream Color", es que va un paso más allá, pero en la dirección contraria, ya que aquí no es que no te enteres de todos los detalles, es que no te enteras de casi nada, y respecto a su estilo, reconozco que lo tiene, pero está lejos de apasionarme.

De hecho la percepción que voy a tener de la película va a estar fundamentada en la crítica que de la misma hace Wilhelm Weinstock (la más valorada de las publicadas), muy currada, muy exhaustiva, y que tiene lo que a mi me falta, que es esa curiosidad por algo que te apasiona, y que te hace volver a verlo para descubrir y unir todas las piezas de un argumento. Yo después de verla, no tengo el más mínimo interés por descubrir nada, y si leo algo sobre ella, es más que nada para amortizar mi visionado y poder decir de que va si alguien me pregunta.

No obstante, algo falla cuando un film requiere la búsqueda de explicaciones tan sesudas, o cuando después de verla, te vas a la sinopsis para enterarte de que va.

Le doy un tres, que no un cero, porque la primera media hora genera cierto interés, y porque no deja de ser una obra que busca algo diferente (aunque yo no sepa lo que es).

PD: Me encanta "To the wonder", he visto algún comentario comparándolas, pero Malick a diferencia de Carruth, si tiene un estilo visual y una estética que me apasiona, y la historia, no deja de ser una clásica historia de amor y desamor, pero filmada de una manera muy propia. Aquí, sin embargo, hay cerdos, gusanos y mucha, mucha incomprensión por mi parte.
zymu
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27 de abril de 2014
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me gustó Primer, a pesar de que no la entendí completamente, me gustó. Esa vieja historia clásica de viajes en el tiempo me pareció bastante interesante. Por eso, esperaba pacientemente el siguiente trabajo de su creador(la hizo él solito de principio a fin).

9 años dan para mucho, y el bueno de Shane Carruth, se ha explayado a gusto.
Nos ha traído lo que parece ser una historia de...la verdad es que me he dormido en el minuto 46 y me desperté en el 57 por lo que no he llegado a pillarla completamente. Tengo que reconocer que la película hipnotiza casi tanto como el maestro de marionetas que cultiva gusanos en macetas, tanto llega a hipnotizar que te acabas quedando sopa y a lo complicado de seguir una trama rota a pedazos con una música a base de loops repetitivos, sin prácticamente diálogos y con una fotografía realmente preciosa; se le une tener que lidiar con las constantes cabezadas que te obliga a dar.

Si ya aborrecí a Terenci Malick hace tiempo( aún recuerdo a Pocahontas con sus zapatitos subida en un árbol en una de las películas más coñazos que ha parido autor ), Shane Carruck tampoco se va a librar de mi ostracismo si vuelve a atormentarme con otro tostón gafapasta.
Como decía al principio, me gustó mucho Primer, por eso voy a dar a su autor una oportunidad más; quizás dentro de 9 años me haya vuelto más listo, insomne o ambas cosas a la vez y pueda llegar a comprenderla.
ghaliano
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22 de junio de 2013
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Definir esta película es una cuestión sumamente complicada, ni que decir intentar escribir una reseña contando o develando parte de su trama, puesto que esta resulta muy compleja y difícil de describirla, además que perdería gran parte del sentido mismo del film, y que es irlo redescubriendo, incluso con más de una visualización, cuestión que yo por tiempo ahorita no puedo.

El metraje está dividido en dos partes claramente diferenciadas, con un personaje que sirve de “mediador” entre ambos, la primera sumamente introductoria intentando contextualizarnos como espectadores; la segunda, que es el grueso de la película, sigue a Kris (Amy Seimetz) y a Jeff (Shane Carruth), dos personas que inician una relación amorosa, pero que sin embargo, parece que hay algo más en todo ese embrollo.

Particularmente siento debilidad por estas películas tipo rompecabezas que uno como espectador tiene que ir descifrando conforme pasa el metraje, y bien, esta es una de esas películas, pero he de admitir que no siempre mantuve el deseo de irla explorando porque simplemente seguir su línea argumental realmente es un poco complicado, si bien es fácil seguir la historia es complejo seguir su línea argumental, dos cosas distintas.

Quizá lo más complicado de seguir su argumento es que la historia es bastante “volada” y poco creíble, por lo que cuesta establecer conexiones para encontrarle una coherencia lógica. Con todo y esto Carruth hace su esfuerzo mientras desarrolla la trama para darnos pistas para comprenderla, por lo que seguramente al ver este film más de una vez, la apreciación que tengamos de ella será mejor.

Upstream Color tiene cosas realmente muy buenas, es un film espléndidamente realizado, cuenta con un trabajo de edición y una fotografía envidiable, incluso su soundtrack es bastante atinado, todo a cargo del mismo Carruth que como vimos, también actúa, es director, productor y a su vez, hace también las de guionista, por lo que esta es una obra sumamente intimista como lo fue en su momento su ópera prima.

En síntesis estamos ante una película que nos seduce por su forma, cuestión que la hace salir adelante, que es muy ambiciosa por lo que intenta desarrollar y tal vez peca un poco en ese apartado, es un film para sentarse a verlo con calma y que de seguro nos hará pensarlo luego de pasados los créditos, de seguro verlo más de una vez nos hará disfrutarlo en mayor medida.
10P24H
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24 de marzo de 2014
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La segunda película de Shane Carrut llega 9 años después de su ópera prima, la inquietante e indescifrable Primer, y también en ésta ocasión, Carrut hace de todo; escribe, dirige, hace la música, la fotografía, produce y actúa.

Narra la historia de Kris y Jeff, dos personas que se cruzan en un tren, se atraen y vivirán una relación particular, ambos están conectados por microorganismos, que a la vez forman una cadena vital con otros organismos.

Contada de manera elíptica, Carruth recurre lo mismo a una nerviosa cámara en mano que a planos muy cerrados o muy abiertos. Una peculiar banda de sonido con diálogos asincrónicos a lo que vemos en la pantalla.

Una película laberíntica, que exige plena atención a lo que se mira y escucha. Intensa, hipnótica, extraña, y por momentos, incómoda, con una libertad narrativa que resulta imposible serle indiferente.
Quique Mex
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