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12 años de esclavitud

7,3
35.408
votos
Sinopsis
Basada en un hecho real ocurrido en 1850, narra la historia de Solomon Northup, un culto músico negro que vivía con su familia en Nueva York. Tras tomar una copa con dos hombres, Solomon descubre que ha sido drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en una plantación de Louisiana. Solomon contempla cómo todos a su alrededor sucumben a la violencia y a la desesperación. Pero él decide no rendirse y esperar a que llegue el ... [+]
Críticas ordenadas por:
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25 de enero de 2014
24 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay una larga y bastante piropeada secuencia de «12 años de esclavitud» en la que cierto personaje se balancea ahorcado de un árbol. A mi me dio por pensar que el árbol era extremadamente bonito, y luego caí en la cuenta de que si en una escena dramática de ese calibre nos fijamos en lo accesorio es que algo va mal.

Steve McQueen parte de una obviedad que desarrolla de la manera más obvia hasta llegar a un desenlace igual de obvio. Para contarnos que la esclavitud es un régimen intolerable, no se necesitan dos horas y media vacías de toda representación inteligente y coherente del Sur, ni una hora de latigazos, ni personajes psicópatas a la vuelta de la esquina. ¿Así se pretende ser «realista»? Bueno, no sé qué se pretende, porque tal parece que la única idea de la película es mostrar los distintos tipos de castigos corporales que un esclavo podía padecer, y además fruto del «placer» que eso les daba a sus dueños. Así, el director se explaya en crueldades, deseos morbosos, lágrimas negras y blancos que se mueven entre la completa maldad y la hipócrita complacencia... a no ser que seas canadiense, que entonces eres un ángel del cielo. Obsérvese también, y esto no es nuevo, que otra vez pintan a las mujeres sureñas como figuras malignas y sin escrúpulos, tanto o peor que sus señores esposos. Ahí queda ese «pronto los olvidarás» que demuestra la mayor de las insensibilidades.

Michael Fassbender es el amo de la función, Chiwetel Ejiofor recurre por norma al ceño fruncido y a Lupita Nyong’o, pese a su trágico personaje, la encuentro pésima. Dicen que Hans Zimmer compone una buena banda sonora, pero yo no la he escuchado. Además, la dirección de McQueen, que no sabe si ser rompedora o clásica, termina siendo lenta, monótona y por momentos descabellada, por ejemplo cuando altera arbitrariamente la línea temporal o quiere emocionarnos con un silencioso rostro compungido en primer plano. Eso no va así, señor McQueen. De hecho, la retrospección interior que se espera del protagonista Solomon es inexistente. Parece que doce años no son nada, y él mantiene la misma personalidad y equilibro psicológico durante más de una década sin que llegue a implicarse con el corazón y la piel en el mundo esclavizado de sus otros hermanos. Solomon está ahí, pero ni vive ni sobrevive.

El guión es marcadamente simplista y las tendencias sádicas son meras provocaciones fáciles y obvias a una tragedia que debería servir para reflexionar sobre la condición del ser humano, la Libertad como concepto filosófico o, siendo más prácticos, sobre el hecho de que en una democracia asentada como los Estado Unidos subsistiera un régimen esclavista.

Al menos, reflexiones nosotros sobre ello.
Kaori
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20 de diciembre de 2013
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ay, McQueen, que se nos vuelve comercial, vaya por Dios.

Antes de empezar siquiera la película, me pareció muy curioso que, al llegar al cine, la gran favorita para la próxima edición de los Óscar se fuera a proyectar en una sala pequeñita, con muy pocas butacas. Desde luego, acabó por llenarse.
Aun así, da que pensar que todavía no tiene el renombre que la Academia acabará por darle. ¿Se lo merece realmente? La verdad es que estoy confuso.

Es una película (muy buena, eso no hay que ponerlo en duda) que muchas veces parece dirigida por Paul Thomas Anderson y otras, se revela como la típica opción para cazar estatuillas (frases reafirmantes de la libertad y de la esperanza del protagonista, algún golpe musical -especialmente cuando las mejores escenas ocurren en silencio extradiegético- el hecho de que sabemos perfectamente que es la historia con final feliz de 'un negro con suerte'...).

Esto no quita que cualquier espectador que se acerque a ella va a ser testigo de más de un par de ESCENONES.
Casi todas incluyen

Por otra parte, el hecho de que no conozco al actor principal (ni siquiera sé pronunciar ni escribir su nombre) me da la autenticidad necesaria para creerme la historia -además de una interpretación a la altura y más-. Sin embargo, un plantel TAAAAAN extenso de estrellas le resta la credibilidad que podría haber hecho de esta película un relato todavía más crudo e hiperrealista.
A saber: Paul Giamatti por aquí un ratito, Cumberbatch por allá, Paul Dano en el papel Joffrey Baratheon (OK, de él no me quejaré demasiado), Brad Pitt apareciendo hacia el final de la película porque es el productor y hace lo que le da la gana...
Y no, es IMPOSIBLE que le reproche nada a Michael Fassbender, uno de los mejores actores de la década que aquí hace un papel sublime e impecable de villano hiper-racista...

También veo a gente descontenta ante los estallidos continuos de violencia y crueldad (un poco exageradas) que es en lo que más insiste la película, más que en retratar el drama de Solomon Northup. Si vas a denunciar, denuncia hasta el final y con toda la carne en el asador. El látigo y la fusta son el sonido que más fuerte se oyen durante toda la película. Esto puede distraer de la verdadera historia, pero, para mí, realmente te prepara para el siguiente castigo y te hace sobrevivir a lo largo de la película con el mismo pavor que los esclavos.

Con todo, mi opinión está dispersa.
La gran mayoría me parece una intensa obra de arte con la que han hecho todo lo posible para quitarle toda la sensiblería y el melodrama (gracias), pero también se revela una y otra vez como el producto hollywoodiense que realmente es o pretende ser (gracias a él, las memorias de Northup en las que se basa se están empezando a leer considerablemente).

Una película que despojó a McQueen de la mitad de su personalidad fílmica, aunque no le impidió dirigir como un master y presentar un drama bastante por encima de la media.


Más en mi blog:
http://elvalhalladelacinefagia.blogspot.com.es/
Thirty
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12 de enero de 2014
16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
A mi personalmente no me ha contado nada nuevo, no tiene nada más que cualquier película sobre esclavos.

Además de considerarla bastante lenta y que se podrían haber centrado en otra parte de la historia que seguro que se cuenta en las memorias del protagonista y que seguro que se le podría haber sacado mucho más jugo que a una típica historia de un esclavo, las atrocidades que se comenten sobre él y sus compañeros.

Con sus buenos samaritanos y con sus personajes detestables, lo dicho, nada nuevo.

No voy a negar que la actuación es buena, pero tampoco me llega del todo.
(SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama) Ver todo
Camarma
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14 de diciembre de 2013
13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cruelmente realista. Así es como se reflejan los hechos en el tercer largo de Steve McQueen (Shame, 2011), el cual vuelve a ofrecer una obra magnífica, aunque creo que personalmente debería haberse codeado menos con la industria, ya que se nota que no nos encontramos ante una cinta 100% pura del director británico como en las anteriores. Simplemente hay que ver la aglutinación de rostros conocidos o la propia banda sonora compuesta por Hans Zimmer para darnos cuenta de ello. Pero no nos preocupemos, porque el propio McQueen se ha encargado de que esa esencia “indie” prevalezca aún, llevando a cabo y rabo una historia muy bien contada, con momentos dignos para la memoria y un sabor agridulce, de esos que le suelen gustar tanto a él como al espectador.

Año 1841, Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) es un negro libre que vive con su esposa e hijos en Nueva York, siendo un reputado músico violinista que toca para la alta sociedad. Todo va bien hasta que un par de hombres le ofrecen una suculenta oferta de trabajo en la que aparte de estar muy bien remunerada, deberá desplazarse a Washington. Allí es engañado, desplazado de un lugar a otro del país, pasando por varios dueños en una odisea de nada más y nada menos que de doce años.

Nos encontramos con una historia seccionada en varios capítulos si lo pensamos bien. El motivo por el cual yo lo percibo así es porque cada “capítulo” de la vida de Solomon que vamos viendo a medida que la cinta va transcurriendo, va topándose con una serie de personajes muy distintos pero que tienen su razón de ser en la historia. Véase por ejemplo el personaje de Benedict Cumberbatch (Star Trek: En la oscuridad, 2013), forzado por las circunstancias de su tiempo a aceptar las leyes esclavistas y la trata de esclavos en su plantación. Un buen hombre (a mi modo de ver) forzado por los tiempos en los que vive a hacer cosas que no desea. Quizás la palabra más adecuada es: un hombre con conciencia.

No obstante, esto es lo que menos abundaba, siendo como es evidente, algo normal y totalmente aceptado que uno con los esclavos podía hacer lo que le pareciera. Es aquí donde entran Paul Dano (Prisioneros, 2013) y Michael Fassbender (Prometheus, 2012). Hombres sin alma, sin una prospección de futuro. Demonios que pagan sus penas con los negros que adquieren y que para desahogarse de sus malas vidas torturan hasta la muerte sin compasión, sin remordimiento. Sin importarles. No hay conciencia. Y si la hay, son plenamente conscientes que ya es tarde para poder redimirse de todos los pecados cometidos.

No obstante a Steve McQueen le gusta que el espectador se quede con los pequeños detalles, aquellos que pese a ser pocos, son los que más calan en la retina. Escenas englobadas dentro de la normalidad de su trama que recalcan y ahondan en la herida de esa sociedad norteamericana dividida en tiempos en los que la esclavitud empezaba a no ser vista con buenos ojos, a ser cuestionada por los propios ciudadanos llevándolos al principio de un conflicto que perduraría durante el siguiente siglo.

Para hacernos una idea, 12 años de esclavitud puede ser perfectamente ese embrión en fase de gestación que acabaría eclosionando con las ya personalidades conocidas como son Martin Luther King o el propio Kennedy, hasta llegar al presidente Obama.

Pienso que ha sido una historia que hay que ver y entender en su contexto. Es un relato digno de ser visto y que el propio McQueen ha sabido contarnos de una forma impecable, sabiendo que su estilo es el de hacernos pensar, cuestionándonos a nosotros mismos. Lo ha conseguido de nuevo.
SCuenca
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13 de noviembre de 2013
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Steve McQueen ya demostró no hace mucho en "Shame" (cinta de buen gusto en lo expresivo a nivel de dirección, pero con una trama poco desenvuelta y evolutiva que apenas captó mi atención) ser un director singular, con un sello muy personal que dota a sus films de un tono plástico muy característico y elegante. Y es que la dirección de este británico llena a sus films de distinguidas e intimistas composiciones de planos.

Y "12 años de esclavitud" no es una excepción. Goza de una realización tan atrapante como bella o perturbadora según que momento. Y esta vez la trama sí que acompaña el nivel del aspecto visual... que expresa con gusto y arte unos momentos verdaderamente penosos (a destacar muchos de ellos llenos de un silencio desolador dentro de planos master) .

El largometraje adapta unos hechos históricos que fueron plasmados en el libro autobiográfico de Solomon Northup "12 años de esclavitud" y, al contrario que en la reciente "El mayordomo", esta película sí que se mantiene prácticamente fiel a los hechos acontecidos. Y el hecho de que nuestras retinas estén visualizando continuamente unas situaciones que sucedieron en la realidad aumenta el asombro que se puede sentir mientras se ve el largo.

Y es McQueen nos lleva por un viaje terrorífico en el que Solomon, un hombre libre del norte neoyorkino, es secuestrado en 1841 y vendido como esclavo al sur donde es vejado hasta la extenuación. Y así, nos adentramos en una travesía espantosa al contemplar las penurias vividas no solo por el protagonista Solomon, sino también por los otros esclavizados. Todos ellos maltratados, golpeados, torturados, asesinados, amenazados, tratados peor que cualquier animal, privados de libertad o capacidad de decisión, vetados de derecho alguno y degradados hasta la intimidad para el resto de sus vidas. Y en todo el viaje, McQueen apenas deja nada a la imaginación describiendo estas penurias con intensidad (otros directores cortarían el plano en un momento miserable pero McQueen no lo hace, mantiene el plano hasta las últimas consecuencias y deja al espectador cargado de indignación y empapado totalmente por esta historia de terror) y tensión.

Así que... que nadie se engañe. Ésta es una película realmente dura, que perturba e inquieta en su desolación. Pero afortunadamente la cinta no se limita a mostrarnos tan solo una plana "cámara de los horrores", la trama va evolucionando, el camino de supervivencia de Solomon es variado y lleno de nuevos acontecimientos inesperados y algún que otro atisbo de esperanza. Así pues la cinta no solo deja indignación y desolación, también hay suspense, intriga y una velada emoción porque Solomon logre escapar de su espantoso destino.

El único pero que podría ponérsele a este largometraje es que en su trama no haya más que una visualización de la vida esclavizada (tal vez la cinta pudo incluir otras tramas en las que se evidenciara como estaba surgiendo con fuerza el movimiento antiesclavista a nivel político y social... que desembocó en la Guerra Civil estadounidense), pero aun así este relato tiene la suficiente fuerza como para conformar una buena e interesante película.

Todos los demás aspectos además son impecables. Tiene una fotografía admirable y asombrosa (¡vaya iluminación!), un sonido acertado, una puesta en escena de aplauso, una dirección del todo correcta y una banda sonora de Hans Zimmer que, sin ser memorable, imprime gran angustia y magnifica las sensaciones.

Pero sobre todo tiene unas interpretaciones de Oscar. Chiwetel Ejiofor y su rico personaje con infinitos matices borda el rol en todos los aspectos. Y, a pesar de que siempre ha sido un actor conocido como "secundario", yo diría que ya pueden ir grabando su nombre en la estatuilla a Mejor Actor Protagonista de este año. Michael Fassbender como perturbado y psicópata esclavista está sobresaliente e impactante (es su mejor interpretación hasta la fecha) y recuerda a los mejores villanos de la historia del cine como Amon Goeth de "La lista de Schindler". Y la debutante Lupita Nyong'o simplemente nos abruma con su interpretación de desdichada esclava. Pero también los breves secundarios como Cumberbatch, Dano, Giamatti, Paulson o Woodard están perfectos.

En fin. Yo al final y tras tanta desolación indignante narrada con astucia no tuve más remedio que rendirme... y caí en las lágrimas por primera vez este año con una película. Como drama es de los mejores del año sin ninguna duda.

Lo peor: Que la trama no amplíe algo sus miras. Que puede resultar demasiado dura para cierto público.
Lo mejor: Las interpretaciones de Ejiofor, Fassbender y Nyong'o. Su fotografía. Su música. Su dirección...
(SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama) Ver todo
Spark
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