Arcadia
7,0
6.657
Thriller. Comedia. Drama
Bruno Davert es un alto ejecutivo que trabaja desde hace quince años en una fábrica de papel. Debido a la reestructuración económica de la empresa, él y cientos de empleados son despedidos de la noche a la mañana. En principio la medida no le preocupa; es joven (ronda los cuarenta), tiene una preparación excelente y confía en encontrar pronto un puesto de trabajo similar. Tres años después, aún sin trabajo, sólo piensa en sobrevivir y ... [+]
7 de mayo de 2011
7 de mayo de 2011
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dura crítica del capitalismo feroz que engendra verdaderos monstruos que llevan una vida corriente, que para mantener su nivel de vida les inculca la competitividad feroz donde el todo vale y el fin justifica los medios, en éste caso asesinar a la competencia por un puesto de trabajo.
Aparte del gran trabajo del actor principal, José García, ésta no es una de las mejores películas Costa-Gavras para mí, en mi memoria queda Missing (desaparecido), su mejor obra en mi opinión y otras como Amén.
Pero con Arcadia, sigue manteniendose firme en su crítica hacia los poderes establecidos, aunque en éste caso el personaje sea a la vez víctima y verdugo.
Aparte del gran trabajo del actor principal, José García, ésta no es una de las mejores películas Costa-Gavras para mí, en mi memoria queda Missing (desaparecido), su mejor obra en mi opinión y otras como Amén.
Pero con Arcadia, sigue manteniendose firme en su crítica hacia los poderes establecidos, aunque en éste caso el personaje sea a la vez víctima y verdugo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me gustó el final y es lo que pienso, que la competitividad en el mundo laboral nunca termina, es más, es una guerra perdida desde el principio, por mucho que se luche siempre habrá alguien que estará detrás nuestra para quitarnos el puesto de trabajo a la más mínima. Esa mujer, a mi parecer, representa el siguiente candidato dispuesto a hacer lo que sea por quitarse de enmedio al protagonista, para ocupar su puesto en Arcadia.
26 de junio de 2009
26 de junio de 2009
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
218/18(18/17/09) Más que interesante caramelo envenenado en el que el envoltorio podría ser un film de cine negro con una sátira de supervivencia de un parado lleva dentro una dura crítica a la sociedad del capitalismo y a la competitividad, no es de extrañar siendo realizada por Costa-Gavras un izquierdista que ha hecho de su condición política su motor de trabajo y utiliza este medio para bombardearnos con lo mala e insolidaria que es nuestra sociedad, un director comprometido con su ideal comunista en el que no existiría premio por ser mejor, o sea nadie debería esforzarse, total para que cualquier inútil consiga lo mismo sin esfuerzo. Es un gran director que hace buenas películas, que salvando las distancias es como Sergei M. Eissenstein pone todos su sabiduría al servicio de una causa que lo devoraría si estuviera en el poder como en su momento le hizo al realizador ruso.
La cinta gira alrededor de un cuarentón, Bruno Davert (José García), un ejecutivo que trabaja en la industria del papel y es despedido por la deslocalización de la empresa y después de dos años no encuentra trabajo y desesperado se marca el plan de entrar a trabajar en Arcadia, una empresa papelera, para conseguirlo planea acabar con todos los que le puedan hacer competencia para conseguir el puesto, así que con una luger de su padre comienza una despiadada cacería del competidor. La historia engancha por lo macabro y lo maquiavélico de su planteamiento, un hombre corriente que por buscar impotente un curro decide meterse a asesino, lo que nos hace sentirnos que nos podría pasar a nosotros, empatizamos con él y mientras busca acabar con los rivales se va cruzando con personas que sufren los rigores del “endemoniado” capitalismo. El argumento recuerda vagamente a “Ocho sentencias de muerte”, donde un inglés para conseguir ser duque despacha a los ocho que le preceden al puesto. José García realiza un trabajo poderoso del que se beneficia el film, un trabajo que hace creíble su complicado papel de persona normal que a ratos es asesino, no por sociópata si no por alcanzar un empleo, sin caer en la fácil sobreactuación, de lo mejor de la cinta. Recomendable a los que gusten de cine negro con trasfondo ideológico. Fuerza y honor!!!
La cinta gira alrededor de un cuarentón, Bruno Davert (José García), un ejecutivo que trabaja en la industria del papel y es despedido por la deslocalización de la empresa y después de dos años no encuentra trabajo y desesperado se marca el plan de entrar a trabajar en Arcadia, una empresa papelera, para conseguirlo planea acabar con todos los que le puedan hacer competencia para conseguir el puesto, así que con una luger de su padre comienza una despiadada cacería del competidor. La historia engancha por lo macabro y lo maquiavélico de su planteamiento, un hombre corriente que por buscar impotente un curro decide meterse a asesino, lo que nos hace sentirnos que nos podría pasar a nosotros, empatizamos con él y mientras busca acabar con los rivales se va cruzando con personas que sufren los rigores del “endemoniado” capitalismo. El argumento recuerda vagamente a “Ocho sentencias de muerte”, donde un inglés para conseguir ser duque despacha a los ocho que le preceden al puesto. José García realiza un trabajo poderoso del que se beneficia el film, un trabajo que hace creíble su complicado papel de persona normal que a ratos es asesino, no por sociópata si no por alcanzar un empleo, sin caer en la fácil sobreactuación, de lo mejor de la cinta. Recomendable a los que gusten de cine negro con trasfondo ideológico. Fuerza y honor!!!
21 de enero de 2013
21 de enero de 2013
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Otra vez Costa Gavras vuelve a poner el dedo en la llaga y hace una película cruda, dura y esta vez con un toque de humor negro.
Bruno Davert es un ejecutivo de una empresa papelera que es despedido debido a una deslocalización de la empresa y a una reducción en la plantilla, términos muy conocidos a día de hoy. A pesar de su alta cualificación y de su experiencia no consigue encontrar trabajo en el sector. Y pasa a ser uno de los muchos desempleados a los que el sistema fagocita cuando ya no le es útil. Porque en el capitalismo quien no trabaja, quien no consume, quien no produce es apartado de la sociedad, tratado como un inútil y un apestado.
Crítica mordaz al sistema capitalista y a la obtención máxima de beneficios sin importar el sufrimiento humano. Destaca sobre todo el papel de José García que le valió una nominación a los Premios César en 2006.
Bruno Davert es un ejecutivo de una empresa papelera que es despedido debido a una deslocalización de la empresa y a una reducción en la plantilla, términos muy conocidos a día de hoy. A pesar de su alta cualificación y de su experiencia no consigue encontrar trabajo en el sector. Y pasa a ser uno de los muchos desempleados a los que el sistema fagocita cuando ya no le es útil. Porque en el capitalismo quien no trabaja, quien no consume, quien no produce es apartado de la sociedad, tratado como un inútil y un apestado.
Crítica mordaz al sistema capitalista y a la obtención máxima de beneficios sin importar el sufrimiento humano. Destaca sobre todo el papel de José García que le valió una nominación a los Premios César en 2006.
18 de septiembre de 2009
18 de septiembre de 2009
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los animales establecen su supervivencia a base de relaciones verticales por el territorio. Algunos más, otros menos, en el caso del hombre este puede reducirse a mero instinto, a pelear por lo suyo aunque eso signifique destruir a sus compañeros/oponentes. Con estas bases Gavras nos establece una bajada de linea terrible, impiadosa, aunque no del todo prolija desde el guión.
Negar las virtudes de Arcadia sería tan necio como no ver sus repeticiones innecesarias. Por el lado positivo asistimos a la degradación ético/moral de un hombre que, luego de haber sido despedido de su trabajo por reducción de personal, decide armar una estrategia "práctica" para recuperar el territorio perdido. La cámara, tanto como el protagonista, refleja una conducta obsesiva, minuciosa, persecutoria que poco a poco va cayendo en terrenos más genéricos, perdiendo así mucha de esa magia que el guión despedía por todos los poros. Abundan los espejos, y es que el hombre sin trabajo es un sujeto sin identidad en esta sociedad, o quizás de identidades fragmentadas ante los hechos concretos.
Negar las virtudes de Arcadia sería tan necio como no ver sus repeticiones innecesarias. Por el lado positivo asistimos a la degradación ético/moral de un hombre que, luego de haber sido despedido de su trabajo por reducción de personal, decide armar una estrategia "práctica" para recuperar el territorio perdido. La cámara, tanto como el protagonista, refleja una conducta obsesiva, minuciosa, persecutoria que poco a poco va cayendo en terrenos más genéricos, perdiendo así mucha de esa magia que el guión despedía por todos los poros. Abundan los espejos, y es que el hombre sin trabajo es un sujeto sin identidad en esta sociedad, o quizás de identidades fragmentadas ante los hechos concretos.

José García & Karin Viard
Resulta harto singular como la falta de empleo deriva en una marginalidad que, lejos de expresarse con distancia automática asume en Arcadia una naturalidad, una asimilación alarmante: hasta los hijos pueden robar, se trata simplemente de que no te pillen, porque la ley de la selva ya se ha instalado.
En cuanto a su armado, Arcadia sufre de secuencias demasiado similares entre sí y que no concluyen en nada significativo. Sobran secuencias e incluso algunas de ellas parecen no poder innovar ni otorgar ningún dato nuevo, llevando el visionado de la obra por terrenos que si bien no terminan por saturar tampoco logran darle el dinamismo que la peli exigía.
En cuanto a su armado, Arcadia sufre de secuencias demasiado similares entre sí y que no concluyen en nada significativo. Sobran secuencias e incluso algunas de ellas parecen no poder innovar ni otorgar ningún dato nuevo, llevando el visionado de la obra por terrenos que si bien no terminan por saturar tampoco logran darle el dinamismo que la peli exigía.
6 de septiembre de 2009
6 de septiembre de 2009
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Parece que como espectador me gusta enmarcarme en este tipo de filmes. Bien, sea como fuere creo que esta es una nueva obra maestra de Costa-Gavras, uno de los principales genios del cine europeo del siglo pasado y de comienzos del nuevo. Sobran las palabras a la hora de criticar una de sus películas, sin embargo la crítica siempre es algo constructivo. Siguiendo en línea con el cine social europeo en su vertiente más dura aquí el director griego nos lleva al extremo en que un hombre puede llegar a identificarse con su trabajo y como el drama de la modernidad puede hacerle perder su identidad, hacerle olvidar lo que es fuera de sus capacidades laborales. Si, en efecto, es el drama de la modernidad, el drama de muchas personas en el primer mundo, porque a cada realidad sus problemas y está claro que Costa-Gavras ha conseguido reflejar con maestría uno de los problemas de nuestro mundo: deslocalizaciones, despidos, ajustes de plantilla, etc. Es una película que cuanto menos puede llegar a suscitarnos importantes reflexiones. ¿Dónde ha ido a parar la solidaridad en un mundo donde no sólo compiten los productos fabricados, sino donde los propios trabajadores se han convertido en un producto más? ¿Es el arte de medrar la única manera de sobrevivir en nuestro mundo ultracompetitivo y dominado por el Dios dinero? Bien, altamente recomendable, sin dudas.
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