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| 57 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gilbert
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
18 de Abril de 2008 |
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Ahora resulta que para que una película sea buena hay que hacer esto:
Filmar unas nubes.
Unos tíos se acercan a caballo.
Más nubes.
Paisajes.
Nubes.
Unos tíos alrededor del fuego conversan sobre algo intrascendente.
Nubes.
Una voz en off lee un libro enfáticamente mientres ves que un tipo llega a su casa.
Muchas nubes.
Postalita de cabaña.
Muchas más nubes.
Y al cabo de casi 3 horas... ¡Pum! ocurre lo que dices en el título.
Pues vale. Yo me bajo en la próxima.
Gilbert 
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| 19 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Callahan
Santander (España)
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Su valoración:  |
5 de Noviembre de 2007 |
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Hay que remarcar claramente que este film pese a narrar los últimos lapsos de un forajido no es ni mucho menos otra película más de tiros y peleas al estilo John Wayne. Más bien se trata de todo lo contrario, es una de las películas más serias y atípicas del género en el que su director se ha tomado su tiempo para convencernos de que el viejo oeste estaba tan plagado de personas corrientes como lo está hoy en día. Su escrupulosa dirección y maniática obsesión por los matices y detalles hacen que su ritmo sea lento en ocasiones, un defecto que no lo es tanto cuando percibimos con todo lujo de detalles, el amplio abanico de emociones que todos implicados destilan, para mostrar su personalidad. El detalle de Andrew Dominik es acertado incluso con la espléndida voz en off que aparece exclusivamente cuando el momento lo requiere, sin llegar a ser en ningún momento un recurso narrativo fácil que suele resultar pesado. Por supuesto el peso del film recae en tanto en Brad Pitt como en Casey Affleck compartiendo la responsabilidad de la credibilidad de sus personajes. De soberbias interpretaciones hablamos, ambos contenidos, expresivos, emotivos, sin malos ni buenos, mejores ni peores, sino un duelo de personalidades tan desiguales que resulta extraño que compartan tantos momentos. No hay tampoco ensalzamientos musicales, la música aparece sutilmente, de fondo sin querer ser protagonista pero sin renunciar a su propósito, al igual que su hermosa fotografía que introduce la época con inusitada belleza y frialdad. El miedo como canal de apertura para destruir al individuo, para transformarlo en un ser ruin y mezquino al servicio de su propio egoísmo. Dominik no teme caer en trascendencias dramáticas absurdas, representando momentos que ofrecen emociones ambiguas que disfrazan otras escondidas, la cámara es testigo de éstos cuando trata la desconfianza que reina a lo largo de todo el metraje. No hay amigos de verdad, sólo trazos de lazos familiares débiles, que son las escasas líneas de afecto que unen unos a otros. Y un final que resume magistralmente todo lo visto, sin edulcorar a nadie, sin héroes, sin villanos, sólo con consecuencias.
Callahan 
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| 18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Acostumbrados a que ciertos directores nos quieran tomar el pelo con aires de grandeza, a que se recurran al lirismo más barroco o a historias cuyas pretensiones pasan por largos metros de celuloide obviando síntesis que agradeceríamos “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” tenía todos y cada uno de los elementos para ser mi carne de cañón.
Y las luces se apagan y hoy me sumerjo en todo lo dicho arriba, me embauco en una arrolladora y petulante historia de vaqueros. Me quedo quieto, buscando la espuela detrás de mí, acertando a oír que Jesse James está cargando su Colt, imaginando sentir la bala sobre mi pecho. No lo he dicho, pero estoy dentro de la película. Esto me pasa pocas veces. Andrew Dominik me quería tomar el pelo y le ha salido rana porque su vanidad me ha dejado clavado en la butaca. Su estilo portentoso de un director desconocido por mí ha extasiado mi alma. Juegan muchos factores: fuera en la calle tiembla el cielo y la tormenta mojó toda mi ropa mientras llegaba a mi butaca favorita; en la sala casi no hay un alma y yo estoy entregado a este forajido y su enorme cobarde Robert Ford.
A Dominik le debo un trago. Le debo una puesta de sol por llenarme la cabeza de imágenes deslumbrantes, por demostrarme que si se quiere, se pueden cuidar cada uno de los aspectos técnicos y no caer en la soez ni en el exceso extravagante, por dejar para mi almohada un cueto atroz, angustioso, hiriente a sensibilidades cándidas. A Dominik le debo casi tres horas del cine que yo adoro.
Aquí se la juegan todos pensó Dominik. Y nos ha sacado personajes reales, nos ha impactado con adustas y agrietadas miradas, sin artificios, mostrando como el paso de los años y los excesos en la vida marcan las facciones de la gente. Y en esas líneas, se muevan y tiemblan cada uno de los personajes de su historia. Aquí nos la jugamos todos. Y Pitt acepta el reto y deja la belleza para la Jolie, y recrea a su forajido, a su bandido despiadado, a un despojo de hombre asustado de su sombra.
Y se abre el telón, y aparece Casey Affleck y apararece la mejor actuación del 2007. Empieza ahora su carrera. Ahora, cuando nos borda a Robert Ford. Sus dudas y sus caprichos, sus inquietudes y sus sueños. Cuando no hace nada desacertado y todo me parece primoroso.
Jesse James observa su calle, se da la vuelta y mira el cuadro; y a mí se me pone la carne de gallina, me quedo petrificado y con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Lo que estoy presenciando! Porque si después de dos horas y media aún puedes sentir algo como lo que siento en ese momento es porque Dominik ha creado una de las mejores escenas del celuloide.
Al “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” le falta algo para ser perfecta, pero aún estoy pensado que es.
Chagolate con churros 
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| 13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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vircenguetorix
Córdoba (Argentina)
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Su valoración:  |
1 de Diciembre de 2009 |
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Deberíamos de acostumbrarnos todos a entender mejor nuestro estado de ánimo. Las necesidades o carencias no son iguales ni todos los días ni a las mismas horas. Igual que hay días que prefieres sólo una ensalada y otros te comerías un buey entero con guarnición, hay que educar también el intelecto.
Seleccionar la siguiente novela o ver la siguiente película no es una tarea para tomárselo a risa. Hay que conocerse muy bien a uno mismo, y creo que en España de eso no andamos muy sobrados.
“El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” es una película estupenda, pero requiere un cierto estado anímico. Si vienes de una bronca con el jefe o de un atasco de tráfico, no te la aconsejo.
Eso sí, si estás en una de esas noches apacibles, donde tomarte un bourbon es un placer, con una luz tenue y quieres degustar algo de cine actual pero con sabor a clásico, creo que has dado en el clavo.
Y es que pocas veces hemos visto en el western actual conjugar la belleza de las imágenes con un argumento convincente (¿quién dice que no tiene?), verosímil y con rigor histórico. Las interpretaciones increíbles y tan flor de piel que resultan hasta hirientes en ocasiones.
Película de culto ya en los Estados Unidos, un gran trabajo de Andrew Dominik, que si bien creo que la obra es algo mejorable, falta más sustancia en rincones como las aventuras y violencia de la época, nos guste o no, Jesse James no era filósofo. Me gusta el realismo de los tiroteos, pero no el sonido de la munición, suena a pistola, no a revolver.
A los que se autoproclaman como los defensores del western tradicional minusvalorando este, creo que es a ellos a los que nunca les gustó realmente el género, sino únicamente la posibilidad y época de dañar físicamente al estado y salir impune. Además aquí salen tiros por la espalda. ¿De qué se quejan?
Nota: 7,7.
vircenguetorix 
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| 16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Sersolo
Malealea (Lesotho)
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Su valoración:  |
7 de Noviembre de 2007 |
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No, no comparo a Jesse James con Jesucristo, no cometeré semejante blasfemia, ya que por aquí hay algún fanático religioso que seguro que fusila todas mis críticas, aunque eso sí, los dos repartían hostias. Jesse James era un cabrón, tan cabrón como Robert Ford.
Lo que sí es comparable es la relación de Jesse y Bob con Jesús y Judas. El film tiene aroma a western dramático con una gran carga psicológica. La historia de Jesse James es de sobra conocida, aunque en esta versión Andrew Dominik nos cuenta la última etapa en vida de Jesse hasta que Bob le asesina. Se centra en los personajes, en cómo eran ellos realmente, más que en sus robos y aventuras.
En cierto modo se desmitifica un poco a la figura de Jesse James. No es Robin Hood, es un cabronazo desquiciado por su propia figura. Brad Pitt está sensacional como Jesse, y Casey Affleck borda el papel de Robert Ford. La duración del film no creo que sea un inconveniente, de hecho pienso que de ser más corta sería peor. Y un último apunte, la fotografía es espectacular. El film tiene una fuerza visual contagiosa, se ve la grandeza de la película en cada fotograma.
Sersolo 
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