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| 13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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aka IDIOT
No os mováis tanto, (Estados Unidos)
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Su valoración:  |
5 de Junio de 2007 |
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Debo decir que partía de una perspectiva muy lejana a lo objetivo, un buen amigo me había hablado bien de la novela en la que se basa esta película y la historia me pareció una solemne soplapollez; por supuesto, no la leí y una vez visto el metraje nada es capaz de retirarme esa idea de la cabeza. Lo perverso y convulso, el matiz psicópata de la idea inicial están plasmados en todo momento de un filme cuyos principales valores no residen precisamente en la historia contada y cuyo actor protagonista da la cara con cierta habilidad.
Su lirismo intrascendente, su belleza truculenta y su ritmo desequilibrado no esconden la vacuidad de una historia que está narrada en una voz en off, que si bien es justificable en esta película, me resulta inefectiva en la mayoría de los casos. Y digo que es justificable porque, pese a que el guión adaptado no decae, los diálogos no están muy trabajados, por no decir que son totalmente inexistentes en la mayor parte de la cinta, lo que hace necesario ese narrador externo, aunque quizás otro modo de narración algo más complejo hubiera sido un punto a su favor. Pese a ello y al gran error que para mi supone su estructura externa (todavía no entiendo por qué era necesario el prólogo con el que arranca la historia), las actuaciones de unos bien buscados secundarios y una ambientación bastante cuidada mantienen la decencia de una película que entretiene por momentos y sorprende con un final que mantiene el nivel general de provocación con el que cuenta la historia.
Lo mejor que se puede decir de ella es que es mejor que la mayoría de sus contemporáneas, que no es poco.
aka IDIOT 
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| 11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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lyncheano
Móstoles (España)
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Su valoración:  |
2 de Diciembre de 2007 |
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Se trata de una película extremadamente sensorial, que transforma felizmente el celuloide en la extensión de nuestra pituitaria, que casi nos hace olfatear sus texturas orgánicas, desde el pescado podrido que hace las veces de primer lecho para el recién nacido Grenouille, hasta las rosas frescas y las dulces ciruelas, desde la hierba húmeda hasta los más sublimes perfumes de la atestada y maloliente París de la época, pasando claro está por el olor de esos cadáveres desnudos de mujer, por el estimulante perfume natural de unos cabellos pelirrojos y unos excitantes hombros salpicados de pecas. La película es una oda a los sentidos, un feliz experimento superado con nota, no apto para narices conservadoras. Desde luego, se trata de una cinta extremadamente sensual, que trata el sexo y los estímulos carnales desde un prisma hasta ahora desconocido en el mundo del cine (por lo arriesgado que resultaba, supongo), contándonos la historia de una persona incapaz de sentir ese placer cerval, natural, básico del ser humano, si no es a través del olfato, del olor, lo que le hace especial, privilegiado por tener la capacidad de alcanzar esa exaltación del placer físico desde una posición más elevada e íntima, próxima a la experiencia divina (algo que queda totalmente demostrado en la sorprendente parte final del film). Así, podemos diferenciar dos temas capitales en esta preciosa obra: por un lado el ansia de posesión del ser humano, la necesidad de preservar aquello que es efímero, sobrepasar las barreras del sexo, que se antoja insuficiente para colmar un ansia de satisfacción (tema puramente cronenbergiano) que solicita tanto una fusión urgente con el arte como una absoluta embriaguez en la belleza sublime de aquello que es perfecto. Por otro lado, se trata la soledad del genio, la incomprensión de aquel que posee un don sobrehumano, algo destinado a los dioses que acaba estigmatizando su naturaleza de ser humano. Grenouille parte con la idea de aprender a extraer y preservar la esencia de las cosas, pero cuando descubre que él mismo carece de olor propio, decide crear el perfume definitivo que defina en sí mismo la esencia de la que él carece.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Cuando lo consigue, y con este perfume es capaz de controlar el amor del mundo, descubre que él es incapaz de amar. Una vez más, la felicidad escapa de las manos del genio, que a pesar de ver completada su obra, no recibe la gracia de poder disfrutarla. Tiene que aceptar el hecho de que ningún genio sea capaz de gozar y amar tan plena y llanamente como una persona normal, y su extraordianrio don sensorial se revela como una barrera insalvable entre él y ese otro mundo de los sentimientos que nadie como la gente más simple es capaz de disfrutar tan plenamente. Es en sí una paradoja y una bella fábula, descaradamente abierta a mostrar como bello aquello que es horrible, desagradable y macabro. Persigue un ideal romántico montado a lomos de la particular manera de hacer cine de este cineasta alemán, fetichista del pelo rojo y amante de la controversia y del misticismo de la fábula. No obstante, el éxito visual de esta obra se debe tanto a la hermosa fotografía y a la inteligencia de su director para dislocar el sentido de la vista del espectador por el del olfato, como a la excepcional interpretación del actor protagonista Ben Wishaw, que se despoja de sus sentimientos y se convierte en un absoluto psicópata sin atisbo de empatía, que continúa con vida (literalmente) sólo para satisfacer su ansia visceral y su virtud animal, de la que impregna la pantalla sin apenas hablar, sólo con sus gestos y su mirada, despertando nuestra admiración y simpatía, confundiéndonos tal y como pretendía Twiker, pues nunca sabemos dónde acaba la carne (el olor, el sexo, la materia) para dar paso a lo divino (el amor, la belleza, el arte). Distinta a todo cuanto podamos ver hoy en día en cualquier sala comercial.
lyncheano 
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| 11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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JuanCádiz
Cádiz (España)
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Su valoración:  |
24 de Julio de 2007 |
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Lo primero que intentaron expresar con imágenes en la película era la falta de higiene y los fuertes olores nauseabundos de la Europa del siglo XVIII. Y desde luego lo consiguieron; las vistas que acompañaron al nacimiento de nuestro protagonista no son aptas para todos los estómagos.
El perfume es una buena producción Alemana con colaboración francesa y española. Un trabajo bien hecho que quizás, como único borrón, se podría decir que alarga un poco su final; pero con ello y todo posee una extraordinaria calidad.
¿De qué se quejarán esta vez los que están hartos de las americanadas?... algo sacarán; y es que hay quien nunca está contento.
JuanCádiz 
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| 9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
4 de Octubre de 2007 |
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Film realizado por Tom Tykwer ("Corre Lola, corre", 1999), escrito por Andrew Birkin, Bern Eichinger y el realizador. Se basa en la novela "Das Parfum" (1985), de Patrick Süskind. Con un presupuesto de 50 M de euros, se rueda en exteriores de España (Figueres, Girona, Tortosa y Barcelona), Holanda (Noord-Holland) y Francia (Grasse y Moustiers-Sainte-Marie) y en los estudios Bavaria (Munich). Producido por Bern Eichinguer ("El hundimiento", 2004), se estrena en "première" el 7-IX-2006 (Munich).
La acción tiene lugar en Francia (Paris, Grasse y el monte Plomb du Cantal), entre 1738 y 1763. El film combina e intercambia, desde el comienzo, realismo y fantasía. No sólo suma el plano real y el fantástico, sino que con reiteración los mezcla e intercambia. La cinta juxtapone secuencias duras e hirientes con otras poéticas y seductoras. El contraste entre ambas las potencia y aporta un factor adicional de dualidad al film. Explora dos mundos enfrentados y contradictorios, el propio del muchacho, sin recursos, maltratado y explotado, y el de la burguesía rica y poderosa, ocupada en proveer su prosperidad y seguridad. Jean-Baptiste Grenouille (Ben Whishaw) encarna el idealismo y el desinterés por el dinero, la fama y el poder, frente al pragmatismo y las ambiciones de la alta sociedad de Grasse. La búsquda del mejor perfume del mundo, capaz de desencadenar entre los que lo huelan impulsos lujuriosos y sentimientos de simpatía, afecto y amor hacia quien lo lleve, constituye el objetivo que persigue el muchacho. Su revancha de una vida que le ha sido hostil se concreta en extraer lo mejor de ella para destilarlo, poseerlo y usarlo como medio para dominar a los demás.
El film destila desconfianza hacia el ser humano y aversión al primitivismo del que es portador. Explora temas tan complejos como el abanono y la sodelad, el maltrato de menores, la explotación infantil, el egoismo, la pena de muerte, la ineficacia de las instituciones públicas. Ilustra el poder de los olores y revela la trascendencia del olfato, sentido tradicionalmente devaluado en relación a la vista y el oído.
La música, de Reinhold Heil y Johnny Klimek, consta de 18 temas, de tono clasicista y aire misterioso, con percusión y sopranos lejanas, interpretados por la Berliner Philharmoniker Orchestra. Destacan los temas "Prólogo", "Calles de Paris", "El perfume", "Epílogo" y, sobre todo, la composición romántica "La chica de las ciruelas". Añade "Tarantella", melodía tradicional italiana. La fotografía, de Frank Griebe ("Paris, je t'aime", 2006), presta gran atención a los detalles, en ocasiones busca impresionar al espectador y provocar en él reacciones desagradables, exagera la suciedad con imágenes que basculan entre el hiperrealismo y el expresionismo e incluye secuencias que provocan horror (niños que quieren matar al bebé). La escena multitudinaria de la plaza de Grasse se monta con la colaboración de "La Fura dels Baus". Película compleja, contradictoria e interesante.
Miquel 
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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Juan Rúas
Buenos Aires (Argentina)
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Su valoración:  |
20 de Febrero de 2009 |
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Se explora con los sentidos tanto en la literatura como en el cine: los adjetivos por un lado y las imágenes por otro. La vista, el oído, el tacto son los sentidos más explotados por el arte: hasta que aparece Perfume, un best seller curioso, y luego es llevado al cine. La obra no pudo haber resultado mejor.
Perfume no solo hace uso de un montaje sobrio con toques geniales, una fotografía más atinada y personajes con caracteres bien definidos, no. Perfume toma un típico thriller y lo desarrolla de tal manera que todos los tópicos del género desaparecen: en su lugar aparece la poesía, la imagen olfativa que Tykwer bien sabe relacionar con los colores; el ritmo de la peli es pausado, reflexivo y no obstante está contando la historia de un asesino que busca el aroma original, de por sí, dentro de una trama igualmente original. Se han dado vuelta los papeles, y en buena hora puesto que se necesitaban nuevas miradas para encarar los thrillers.
El final, muchos lo podrán acusar de solemne y retorcido. Lo cierto es que ofrece el desenlace poético definitivo y que no está agobiado por esa pomposidad ni esa grandilocuencia sobre las que se suelen encarar las miradas poéticas: una verdadera joya.
Juan Rúas 
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