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Sinopsis
Tras una larga y cruenta guerra, Uther Pendragon le ruega al mago Merlín que le ayude a seducir a la esposa de su nuevo aliado, el Duque de Cornwall. Merlín accede, pero a condición de que el fruto de esa unión le sea entregado. Esa misma noche, es concebido Arturo. Dieciocho años después, los nobles de un reino cuyo trono está vacante intentan apoderarse de... Leer sinopsis completa
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6 de Agosto de 2009
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Mis últimas diez críticas han sido dedicadas a lo que para mí eran los esperpentos cinematográficos y audiovisuales más dolorosos y trágicos que he tenido el disgusto de contemplar en todos estos años de incondicional afición al mundillo. Y debo decir, acabada tan ingrata tarea, que me sentí hecho polvo, triste, desanimado y confuso.
Es por esto que necesitaba como el aire desahogarme viendo alguna de esas pelis no de estas que dices 'eh, qué guay, vamos a verla' o 'es interesante, me ha gustado mucho', no. Yo requería una película con mayúsculas, UN PELICULóN, una obra maestra, una cinta que desde el primer fotograma hasta el ultimísimo me recordara que todavía existen cosas en la tierra por las que merece la pena seguir respirando. Por las que merece la pena, no sé... hasta LUCHAR.
En este filme, todos y cada uno de los elementos que lo componen (música, texto, historia...) están puestos para elevarnos por encima de las estrellas; para aliviar nuestras cargas espirituales; para obligarnos a no olvidar* lo que somos, o lo que podemos llegar a ser.
Al igual que el aficionado a las drogas consume sustancias alucinógenas para obtener a través de su cuerpo y de su mente sensaciones extremas, yo me pongo el DVD de EXCALIBUR para que todos mis cabellos se ericen y la piel se me ponga de gallina al escuchar 'O Fortuna' con los caballeros de la Mesa redonda cabalgando; o 'Parsifal' y 'Tristán e Isolda' amenizando esos cuadros perfectos de un país remoto, antiguo y virgen, ya destruido u olvidado.
Hay dos reacciones posibles cuando uno ve EXCALIBUR: o bien se aburre por culpa del "poético" ritmo de ciertas partes de la película, y por el aire ciertamente cutre-salchichero de ciertas escenas de acción; o bien, mira más allá y se queda hipnotizado y con las lágrimas cayéndosele de admirar tanta belleza. Si alguna vez yo he estado cerca de padecer el curioso síndrome de Stendhal, ha sido a causa de la contemplación de esta maravilla.
No es para verla con los amigos, es para disfrutarla solo. O quizá lo diga porque me avergüenza que mis amigos me vean con los ojos llorosos.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler:
* Merlin lo recuerda en una escena, "desgraciadamente, la perdición del hombre es el olvido". Que por cierto, Merlin tiene unas cuantas frases que te dejan en el sitio. Es como si fuese la voz de nuestra conciencia. Merlin conocía el futuro, pero no podía cambiarlo, y ni siquiera se atrevía a intentarlo. Deberíamos aprender de esto.
Si me permitieran elegir a mí con qué escena cerraría la historia universal del cine, lo haría con la secuencia final en la que Perceval arroja la espada al lago, y el brazo de la Dama lo recoge junto a la explosión del más épico e inconmesurable Wagner, que de permitírsele ver esta obra de arte, lloraría al comprobar cómo su música se ha aprovechado de forma tan elegante, genial y emocionante como en EXCALIBUR. Al terminar de ver este prodigio, me parece imposible no sentir el deseo de lanzarse a la búsqueda de los propios sueños, ya sea convertirse en rey del planeta, ya sea decirle a ese alguien especial lo que sientes por él/ella y conquistar su amor aunque para ello tengas que adentrarte en los infiernos y enfrentarte tú sólo contra todos los demonios de la Creación. Tal es la fuerza de esta película, tal es su poder. Ese y no otro es el poder de Excalibur.
JACHi  |
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30 de Diciembre de 2006
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Una pelicula que deslumbra por la ambientación conseguida que te sumerje en la epoca medieval y con escenas de una belleza deslumbrante coma la de la boda de Arturo y Ginebra o la cabalgada de los jinetes bajo la lluvia de flores de almendro. Lo tiene todo acción, amor , traición, misterio. Al final nos da una lección sobre los ideales de la caballeria: Lealtad, valor y honor, todo ello bajo la musica de fondo de Wagner lo elevan a la categoria de obra de arte.
Una gozada para la vista, el oido y el corazón.
bilko  |
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24 de Febrero de 2009
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Interesante versión sobre la leyenda de Excalibur bajo la perspectiva del peculiar y notable director John Boorman que depende de quien la visione encontrará una loable película de aventuras y otros encontrarán una cinta que peca de tediosa, pues el modo en como se presenta la historia no deja de ser muy especial y peculiar.
La película fue rodada con actores que con el tiempo han acabado por ser reputados actores con un reconocimiento importante a nivel internacional como Gabriel Byrne, Liam Neeson o Helen Mirren. Por desgracia, no todos los miembros del reparto gozan del carisma y del talento de los interpretes previamente nombrados, algo que se nota en todo el metraje de la cinta.
El film, además, se rodó como una obra teatral se tratase con unos diálogos muy parecidos a monólogos y con una puesta en escena que rebosa teatralidad en su conjunto. Por si fuera poco, Boorman mezcló toda la trama de aventuras, mentiras, engañós y de amor añadiendo un toque de ciencia ficción, algo que se nota en su hermosa y especial fotografía y no menos curiosa banda sonora.
El conjunto es una loable y especial película de aventuras con un toque muy personal añadido por su realizador. Por desgracia, ese toque maravillará a unos y escandalizará a otros, por lo que no estamos ante un film de aventuras convencional, sino a la visión personal de la leyenda artúrica de Boorman que no convencerá a todo el mundo. En cualquier caso, la película no deja indiferente a nadie, y su visión oscura del personaje de Merlín es muy acertada.
directorscut  |
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26 de Enero de 2012
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Atmósfera. Es el ingrediente de esta fantástica película dominada por un espíritu mágico, tenebroso, desolador y absorbente que se mezcla con la nebulosa oscuridad que gobierna las escenas, para dar cuerpo a una épica cinta llena de fuerza visual, argumental y narrativa. John Boorman (“Defensa”, 1972) mantiene el pulso firme para llevarnos a un mundo de insólita belleza invadido por el misterio y los personajes profundos, en una historia tan conocida como apasionante que aquí se asienta como una de las mejores reproducciones en el cine de las leyendas artúricas. Han pasado los años y ciertos detalles de la dirección artística no pasan inadvertidos ante nuestra óptica de cirujano, pero cualquier deficiencia producida por lo mal acostumbrados que estamos a la tramposa y efectista perfección digital de nuestro tiempo, no sólo se olvida si se hace un análisis sincero sobre el resultado general de la obra, sino que engrandece esta película por lo meritorio de lograr dibujar tal perfección dentro de unas formas tan clásicas y artesanas como las que demuestra “Excalibur”.
La historia se basa en la versión de Sir Thomas Malory “La muerte de Arturo” y nos acerca hasta esta leyenda centrándose en el origen de la misma, el rey Uther Pendragon (Gabriel Byrne), quien después de verse poseído por la lujuria y aprovecharse de la buena fe del mago Merlín (Nicol Williamson), concibe el hijo del que es separado inmediatamente y que años después será conocido como Arturo (Nigel Terry), un humilde escudero sin más ambición que la de servir en lo que su padre y hermano de adopción puedan necesitar. Pero entonces llega el famoso momento en el que “la persona que sea capaz de sacar la espada Excalibur de la piedra en la que está clavada, será el nuevo Rey”. A partir de ahí la cinta sigue analizando los extraordinarios poderes de la archiconocida espada, mientras va citando todos los mitos que siempre han rodeado este bello relato. El amor tiene un protagonismo privilegiado en la trama, dejando espacio también para los tradicionales conceptos del valor, la lealtad y el honor.
(Sigue en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento, por falta de espacio)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler:
La magia y la asombrosa mitología de la que está rodeado este film engalanan un guión muy bien labrado que pronuncia sus palabras en un ambiente parsimonioso pero agradable y con una calidez peligrosa, ya que si bien el tranquilo desarrollo de la cinta y su narrativa resulta de cómodo seguimiento, la atmósfera de esta ofrece un mundo desalmado e impredecible, transmitiendo con ello la sensación de incertidumbre y desconfianza sobre cualquiera de los personajes de la cinta. Las interpretaciones dejan destellos a destacar, como la prodigiosa de un sorprendente Nigel Terry (“Troya“, 2004). Viendo los primeros minutos de la atolondrada personalidad inicial de su personaje cuesta imaginarlo después como Rey, pero el actor británico borda todas sus facetas. Un grato y ascendente Nicol Williamson (“Hamlet“, 1969), la buena y joven Helen Mirren (“The Queen“, 2006) como la irritante Morgana, penetrante Cherie Lunghi (“Servicio completo“, 2007-2011) como Guenevere o un entregado Gabriel Byrne (“Muerte entre las flores“, 1990) que exprime sus minutos con la máxima calidad son lo más destacado de un reparto que también incluye figuras como Liam Neeson (“El reino de los cielos“, 2005), Paul Geoffrey (“Cumbres borrascosas“, 1992), Patrick Stewart (“X-Men“, 2000) o Nicholas Clay (“La odisea“, 1997) desempeñando sus papeles con gran corrección.
Sobradamente conocida es la famosa pieza “O Fortuna” de la obra Carmina Burana, que eleva a los altares cualquier escena que acompaña. El compositor sudafricano Trevor Jones (“Dark City“, 1998) completa una banda sonora enorme que alterna las piezas emocionantes y grandiosas con las más tranquilas y acordes al pausado ritmo impuesto a la cinta, siendo el apartado musical un detalle muy bien cuidado por la realización de esta sorprendente y llamativa película.
Sandro Fiorito  |
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11 de Abril de 2011
20 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Primeramente decir que el título que encabeza esta crítica iba a ser exactamente el mismo sin importar lo que la cinta me hubiera parecido. Esto, que parece una nimiedad, no lo es tanto, pues la idea con la que yo partía era precisamente la contraria a la que finalmente, y en este momento, me veo obligado a llevar a cabo, que es poner a caldo a tan mitificada obra. Mi idea primera, sin embargo, era disfrutar de lo que tantas y tantas personas por medio de sus críticas me habían prometido, junto al propio director y nota media. Esperaba, ni más ni menos, dejarme seducir y arrastrar por la épica inabarcable de la leyenda y la historia escrita sobre las gestas de lejanos héroes, perdidos en un mundo de oscuridad y fantasía en que nada es lo que parece y todo es posible, por muy manidas que estén ya estas dos frases.
Mi gozo en un pozo -ésta tampoco se queda atrás-.
Excalibur es, para el que esto escribe, una experiencia bastante bochornosa, lo que se ha dado en llamar una cinta "trasnochada", no sólo en su estética -para mí, muy envejecida-, sino en su desfilar inane de frases que buscan trascender y se quedan en el aire, ahogadas en unas pretensiones que se antojan altísimas para lo que finalmente se ofrece. Parte del problema, lo reconozco, está en mí y en mis propios gustos, pues la aventura no es un género que me entusiasme en exceso y no es la primera vez que me da este tipo de sorpresa -debiera estar acostumbrado-. No obstante, mentiría si dijera que la supuesta magia que envuelve este relato la he palpado desde la primera secuencia, pues es precisamente ahí donde acaba cualquier esperanza de encontrar un producto que me satisfaga.
Ya se sabe, lo que mal empieza...
Y es que, sin ánimo de seguir haciendo sangre, el montaje es torpe y atropellado; el ritmo algo pausado de más; las escenas absurdas demasiado frecuentes y el tono equivocado; el metraje excesivo; las interpretaciones de chiste (ahí sí seré implacable); las batallas muy vergonzosas; la grandeza, la pasión, la épica antes mencionada y el carisma nulos,,,,,
En resumen, resultado muy decepcionante.
FullPush  |
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