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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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JACHi
Jaén (España)
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Su valoración:  |
5 de Noviembre de 2008 |
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Sí, como estos grandes peliculones de "aquella época" que ya apenas se ven. Pues QUILLS es uno de esos, por su gran dirección, por su excepcionales actores (Michael Caine es definitivamente EL REY), por su maravillosa puesta en escena (meto aquí al vestuario, la música, etc) pero sobre todo por su magnífico guión, el cual consigue (y he sido testigo de ello) que hasta el más mojigato y beato de misa diaria se plantee ciertas cosas al verla... eso sí, de principio a fin. Lo digo porque es un poco fuerte y por ejemplo, mi padre, hombre de convicciones religiosas, la quitó en mitad un tanto escandalizado. ¡Pero de haber aguantado hasta el final le hubiese gustado mucho, estoy convencido!
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: No, en serio, la peli se pone más interesante hacia su segunda mitad.
Mi escena prefe es aquella en la que la esposa del marqués le visita en su celda para regañarle y llevarle unos bombones. Él se los tira a la cara y la echa de allí, mostrando por primera vez en el filme su lado humano no monstruoso.
Aunque la escena del teatro es una jartá de reír.
Adoro las películas con múltiples interpretaciones.
JACHi 
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gordoconpeluca
Cambrils (España)
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Su valoración:  |
28 de Diciembre de 2009 |
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Biopic sobre la figura del marqués de Sade, un hombre adelantado a su tiempo que luchó toda su vida por la libertad de expresión y sexual, algo que chocaba irremisiblemente contra la mentalidad de su época. Tenebrosa crítica contra los estamentos esclesiásticos y el conservadurismo de mentes obtusas.
Un Geofrey Rush excesivo y adecuadísimo interpreta al marqués, en esta sorprendente película que sin ser la octava maravilla del mundo, cautiva lo suficiente como no olvidarla.
gordoconpeluca 
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| 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
20 de Julio de 2011 |
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Los delirios eróticos que nos asaltan desde que tenemos edad de interesarnos por el sexo fueron transcritos en la literatura por uno de los más osados escritores: el marqués de Sade. Saltándose las normas impuestas por la hipocresía, que muestra una cara y que esconde otra, revolvió la libido, aumentó la temperatura corporal y dio un mazazo a la moralidad de bombo y platillo, la vocinglera que señala a los demás para disimular los pecadillos propios.
Provocador, sin contención en recrear en sus libros miles de variantes de escenas pornográficas con su prosa tórrida y exuberante, Sade no vaciló en escribir sobre todo tipo de actos sexuales y parafilias. Tuvo las agallas de poner en papel y publicar lo tabú. Como es normal, sus obras se vendían como rosquillas calientes, por más que la censura las condenara.
“Quills” trata sobre el reino de la imaginación calenturienta que es esa hoguera que abrasa los impulsos más primitivos que tenemos. Cuando la realidad es deprimente, como lo es la de la dulce lavandera Madeleine que trabaja en el manicomio de Charenton, donde está recluido el fundador del término “sadismo“, cuando los muros lóbregos y la pobreza ofrecen magros alicientes a una muchacha sensible, los textos de un genio inusual y atrevido son su puerta a lo prohibido. Un escape en el que ella da rienda suelta ficticia a lo que no se atreve. Se convierte en prostituta, en monja lujuriosa, en virgen desflorada, en víctima de violaciones, en casada libertina… Madeleine sigue con devoción cada nueva novela clandestina del maestro y contribuye a su publicación, escondiendo los manuscritos entre las sábanas y entregándoselos a un agente furtivo que se los lleva a los editores.
Lo moral, lo inmoral y lo amoral se cuestionan con desafío y sin tapujos, y las distintas facetas del prisma humano, desde la falsedad más taimada hasta la honestidad más genuina, adoptan un personaje.
Sade es la voz de la verdad íntima, el incómodo espejo que las puritanas autoridades quieren tapar y acallar sin éxito, porque cuando le arrebatan la pluma usa sus dedos o huesos de animales, cuando le quitan la tinta escribe con vino, con su sangre o con sus excrementos, y cuando le privan del papel su soporte es la sábana, su ropa o la pared. De nada sirven las amenazas, los castigos, las torturas. De nada sirve Dios si rechaza su creación.
Madeleine es la joven inteligente y hambrienta de pasión que compensa la dureza de habitar y trabajar en un manicomio con el consuelo de las lecturas picantes. En su mente todo es factible, y ese solaz le permite cobrar fuerzas y aterrizar en la rutina donde actúa con bondad y honradez, y ser una chica pobre y decente que se siente revivir gracias a su admiración por el polémico interno que la enciende y la inspira.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Abbe Coulmier es el piadoso sacerdote que dirige la institución con métodos terapéuticos humanitarios y compasivos. Por ello permite al marqués explayarse en sus escritos en el enclaustramiento de su cómoda celda (acondicionada a petición de su esposa), aunque lo que nadie le ha dicho es que Sade los está publicando en secreto. El siervo de Dios está enamorado de Madeleine y la venera en silencio. Le ha enseñado a leer y escribir y se siente perturbado cuando ella está presente. Lucha entre la magnética influencia de la fuerte personalidad del marqués, sus principios religiosos, su amor por Maddy y la nefasta mano férrea e hipócrita del doctor que viene impuesto por el mismísimo Napoleón para domar a la fiera libidinosa de Charenton.
El doctor es partidario de los métodos brutales y su mayor excitación recóndita procede del poder, de creerse el amo y señor tanto de sus pacientes como de su esposa adolescente a la que saca un montón de años y a la que pretende mantener encerrada en una jaula dorada y sometida a todas sus depravaciones de viejo verde.
Geoffrey Rush despierta el morbo de la fantasía en un rol tan atrayente como los que acostumbra a encarnar. Este hombre tiene alguna especie de imán. Creo que son sus ojos, o su expresión penetrante, de hombre que sabe mirarte como si no viese nada más interesante que tú.
Vivoleyendo 
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| 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Inesperada y fluctuante.
La escritura, recluida en el asilo, marcada por la locura y la lucidez; escrita en sabanas usando vidrio y sangre de los dedos de aquel provocador, lujurioso, el marques de los sediciosos escritos eróticos, remedo de anticristo ensalzado por Napoleón através de la censura, termina entre letras y su propio estiércol.
Quills reivindica el arte por el arte en la cinematografía alejándola de una pretensión meramente representativa, evita seguir al pie de la letra la vida del marques a favor de contar una historia, obvia dicha pretensión y logra tener un buen argumento. Sin embargo al quitarse de encima la representación de la realidad y evitar poner como único protagonista al marques de Sade, logra mantener la importancia que merece; este un gran logro del filme, conservar el equilibrio entre el énfasis que se hace en el personaje de Rush y la simultaneidad de los acontecimientos que se desencadenan a su alrededor.Un gran logro es controlar lo sencillo, miradas sinuosas, comentarios punzantes, tomas adecuadas, para lograr crear sensaciones, líneas no dichas, pero expresadas; situaciones posibles, el juego con el ¿Qué sucederá?, inesperada y fluctuante.
Creíbles las actuaciones de Kate Winslet como Madeleine, quien encuentra el refugio, la necesidad de expresar aquel mal que llevamos dentro según San Agustín, en las lecturas del marques, esta es su cárcel, la tentación imposible, simultáneamente es piadosa y muy frágil, débil, realiza muy bien su papel; y Geoffrey Rush como el protagonista, logra llevar al éxtasis sus escenas, llenas de locura, tinta y tormento, la sensación de una mente desquebraja y carnal es lo que logra producir, una palabra: blasfemia. Joaquin Phoenix, un cura que se cuestiona constantemente, ante todo un joven con la enfermedad del idealismo, encuentra en Madeleine el pecado, el amor en forma de mujer, el control de sus miradas, candentes, logra expresar lo introspectivo, lo que mantiene enjaulado en la mente através de estas.
Buena locación, sin embargo el montaje suele ser poco creíble en algunos espacios, es relevante la caracterización de los personajes, teniendo en cuenta el vestuario y el maquillaje; en ocasiones la música logra pasar desapercibida al igual que el manejo de cámara, que utiliza encuadres poco arriesgados, no dejan algo positivo que decir.
Buena dirección, pero el espectador queda con la sensación de que falto algo para ser de cinco estrellas, tal ves falto ser un poco más innovadores, correr el riesgo, así la censura hubiera sido diferente; sin embargo, logra mantener aquel equilibrio necesario; una buena apuesta que de seguro consigue ser mirada otras veces.
andrepaolosnyder 
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operez
Guaynabo (Puerto Rico)
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Su valoración:  |
10 de Septiembre de 2009 |
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Para finales del siglo 18 la Revolución Francesa ha entrado en la etapa más sangrienta. El Marqués de Sade (Geoffrey Rush) se las ingenia para escapar de la ejecución, pero es enviado a Charenton, un asilo para enfermos mentales.
Coulmier (Joaquin Phoenix), el cura del hospicio, le permite escribir y montar obras de teatro utilizando a los otros pacientes como actores.
Cuando “Justine”, una sórdida novela que el Marqués escribe recluido, es publicada, Napoleón, enojado, envía al Dr. Royer-Collard (Michael Caine), un médico famoso por sus violentos métodos de "rehabilitación" para que ponga el orden en Charenton.
Pero el Marqués usará vino e incluso su propia sangre para escribir sus historias. Y dictará sus trabajos a Madeline (Kate Winslet), una joven lavandera que, aunque fascinada por la personalidad de Sade, declina sus frecuentes pedidos para satisfacer su apetito sexual.
La película trata el tema de la corrupción del espíritu, el amor, el sexo y la religión, desde el insólito punto de vista del Marqués de Sade.
La película genero por venta de taquillas la cantidad de $18 millones, además recibió 50 nominaciones a diferentes premios y/o festivales de cine, de los cuales gano 17 de ellos. El film recibió tres nominaciones al Oscar por mejor decoración, mejor vestuario y mejor actor principal: Geoffrey Rush.
Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como el Marqués de Sade (1740-1814), fue autor de numerosas novelas y piezas de teatro. En sus obras son característicos los anti héroes, aberrantes violaciones y otras perversiones que cínicamente justifican sus actos.
Fue encarcelado por el absolutismo, por la asamblea revolucionaria y por el régimen napoleónico, pasando 30 años encerrado en diferentes fortalezas y manicomios; también, figuró en las listas de la guillotina.
Protagonizó varios incidentes que se convirtieron en grandes escándalos. En vida, y después de muerto, le han perseguido numerosas leyendas.
A su muerte era conocido como "el autor de la infame novela Justine". Novela por la que pasó los últimos años de su vida encerrado en el manicomio de Charenton y que fue prohibida; pero que circuló clandestinamente durante todo el siglo 19 y mitad del siglo 20; influyendo a diferentes novelistas y poetas.
operez 
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