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| 9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Carlos Muelas
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
12 de Septiembre de 2006 |
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Si hay algo que destacar de esta película sin duda es la originalidad de su guión. No se trata del típico amor a primera vista entre los amantes, ni un amor imposible por parte de sus familias, tal como se acostumbra a poner como pretexto en este tipo de historias.
La película da mil rodeos antes de centrarse en la relación de los dos protagonistas, pero no por esto el amor de los personajes es menos apasionado por su tardía, ni la historia más lenta o aburrida. Me atrevería a decir incluso, que resulta más gratificante, al menos para mí, una historia de amor donde los personajes no se amaron desde el principio que de los que se amaron desde siempre y locamente.
Por otra parte, la dirección es impecable, impresionante cómo se nos presenta a tantos personajes en tan poco tiempo y cómo se reducen las 544 páginas de la novela en 127 minutos de metraje. El manejo de la cámara consigue que, lo que quizá a manos de otro director se convertiría en un tedio rodeo para presentar a dos personajes, los magníficos diálogos y brillantes actuaciones de sus actores hacen que el nudo de la historia resulte francamente interesante y entretenido, para luego terminar con una inmejorable culminación en su desenlace.
Una de esas películas que lamentas que termine.
Carlos Muelas 
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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Se torna complicada la tarea de escribir unas líneas sobre tan preciosa película, pero un servidor debe intentarlo empujado por los sentimientos que ha conseguido reunir tras el visionado de esta magnífica adaptación de la novela escrita por Jane Austen, hecha posible gracias al director Joe Wright y la guionista Deborah Moggach. La obra vive un crescendo permanente que parte desde unas escenas maravillosas y repletas tanto como de preciosismo narrativo como fotográfico y musical, aupado por el poderío interpretativo de un reparto que raya la perfección hasta instalarse en lo sobresaliente. El mérito de la cinta no reside sólo en una historia cautivadora, sino en todo un conjunto que ha sido mimado por la realización, consiguiendo como resultado una película fiel a su estatus de adaptación, con una atmósfera y ambiente llevado a cabo por Wright, muy respetuoso y acertado con las formas de la época, de forma que lo sublime de un cuento y una historia romántica se presenta con la fidelidad del retrato de una época y una sociedad con sus diversas clases y formas, haciendo alusión al título de esta película con una fuerte inclinación desde todos los ángulos por el orgullo y el prejuicio del que se hace gala por muchos de los personajes del argumento en multitud de ocasiones.
La trama se desarrolla en la Inglaterra del siglo XVIII, teniendo como trasfondo a la enternecedora familia de clase humilde que nace en el matrimonio formado por el apacible y sensato Sr. Bennet (Donald Sutherland) y la nerviosa Sra. Bennet (Brenda Blethyn), siempre preocupada por guardar las apariencias ante la alta sociedad y ansiosa de casar a todas y cada una de sus hijas, de las que son cabeza visible las más mayores, Jane (Rosamund Pike) y Lizzie (Keira Knightley), siendo la primera algo opaca a la hora de mostrar sus sentimientos y la más guapa de las hermanas según el argumento -algo de lo que discrepo, pues este honor recae sobre el personaje de Knightley-, y la segunda, esperando el amor verdadero desde una mirada que transmite rubor y sinceridad, con una inteligencia que le permite desenvolverse con total normalidad entre las punzantes palabras que se disparan de las bocas de los que han sido mejor formados que ella.
La monotonía de vida rural que viven los Bennet se rompe cuando en la finca vecina se instalan unos amigos de estatus aristócrata y chocante -aunque entre ellos, compatibles- personalidad, pues uno, el Sr. Bingley (Simon Woods), es simpático, abierto y hasta imprudente con sus formas según su hermana Caroline (Kelly Reilly), que no ponen barreras entre la alta sociedad y la clase humilde, y otro, el Sr. Darcy (Matthew Macfadyen), encerrado en una coraza de exigencia sobre quienes le rodean y dejando ver de su persona una vida amarga, arrogante e infeliz: una especie de imponente castillo que no abre sus puertas a nadie.
(Sigue en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento, por falta de espacio)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Todas las figuras citadas en estas líneas se conocerán en una fiesta inicial que servirá de apertura del telón para toda una serie de historias románticas que para producirse deberán sortear la vanidad y los escrúpulos nacidos en la diferencia de clases y el orgullo personal.
Todo el argumento se ve beneficiado por tener como escenario el de unos paisajes estupendos que parecen buscar imágenes de postales. La fusión entre la fotografía y la extraordinaria música de Dario Marianelli consigue reunir un conglomerado hermoso y atractivo que, sumándole todos los extras citados en el primer párrafo de esta crítica, se apodera del espectador invitándole a pasar dos horas exquisitamente agradables y de añorada felicidad. El reparto se ocupa de conseguir que los personajes, hasta el más insignificante dentro de la trama, importen al espectador, sabiendo combinar lo dramático y romántico de la historia con la parte cómica que la compone. La arrebatadora Keira Knightley se apodera de casi todos los minutos del metraje, llevando a cabo un inconmensurable trabajo que permite ver en ella sus grandes cualidades como actriz. Matthew Macfadyen presenta con mesura el carácter de un complejo personaje, arrogante y altivo, habiéndome gustado especialmente. Donald Sutherland se come cada momento en el que aparece en pantalla, sólo con una mirada. Sorprende cómo desde su personaje, que parecía abocado a un tercer o cuarto plano, es capaz de crear algunos de los momentos más emotivos de la película.
En definitiva, una gran película que consigue llenar el vacío impuesto por muchas cintas del género que buscaron el momento fácil desde escenas obligadas. Aquí, todo es natural, bello y encantador. La primera parte del metraje ya sirve como excusa para ver el resto de la película, pues resulta de lo más acertada hasta el inicio del desarrollo de todas unas emociones que se prolongarán hasta los minutos finales de la cinta. Es una obra que consigue emocionar transmitiendo esplendor, finura, elegancia y buen gusto en general, en estos tiempos que corren en los que para llegar al corazón de alguien, las películas buscan imponer escenas salpicadas de sorpresas desagradables. Aquí, el problema y la solución, es el amor. El amor de unas personas que pretende romper barreras, mientras deja por el camino toda una serie de lecciones que bien pudiéramos aplicarnos muchos, pues a pesar de los tiempos que corren, muy distantes de los basados en la película, las situaciones vividas hoy, ya no sólo desde el ámbito romántico, sino social en general, siguen calcándose incluso ganando en desprecio. Con todo esto, un precioso cuento, de agradable degustación y con un nivel muy alto de calidad desde todos sus puntos técnicos y argumentales.
Sandro Fiorito 
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| 7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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paula
(España)
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Su valoración:  |
7 de Junio de 2006 |
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Orgullo y prejuicio es una película de amor sin duda maravillosa, preciosa, las interpretaciones de los personajes es colosal, en especial me gustaría remarcar al actor Matthew Macfadyen interpretando a Mr.Darcy un hombre extremadamente orgulloso pero que solo con mirarle a los ojos se percibe gran sentimiento dentro de él, un hombre que se enamora perdidamente de la mujer que constantemente le remarca sus defectos y con juegos de palabras se va burlando y dejandole siempre paralizado, en todo momento se ven reflejados los sentimiento de Mr.Darcy por esta joven dama que le ha robado el corazón. Recomiendo la pelicula a todos los amantes del cine romántico pues está muy bien ambientada y se aproxima mucho al libro en el que se inspiró, orgullo y prejuicio ecrito por Jane Austen. Una maravilla de película...
paula 
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| 17 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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molloy
santander (España)
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Su valoración:  |
14 de Febrero de 2006 |
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Plomiza película esta donde lo único salvable es su banda sonora.
Será porque la comparo con Sentido y Sensibilidad (no me faltan razones), pero la verdad es que el pelotón de oscars a las que está nominada me parecen demasiado.
Me habían dicho que la protagonista estaba inmensa. Pues que queréis que os diga, yo la verdad la he encontrado poco creíble, demasiado forzada, incómoda, nerviosa.... vamos que no me ha gustado (y por cierto, debo disentir también de aquellos que dicen que es la nueva belleza de Hollywood. Será en esa bonita sonrisa...vamos no sé...).
Algo igual me pasa con el guión. Le veo tramposo a más no poder. No le veo nada de ingenioso "colar" un par de frasecillas oportunistas (y baratas) en mitad de una conversación. No se lo cree nadie. Todo queda demasiado hueco, vacío de sustancia.
Y hay escenas que las han metido con calzador, que por respeto a aquellos que tengan la valentía (y osadía) de verla, no contaré.
Por salvar algo, diré que el "chico" de la peli hace un trabajo aceptable.
Asi que si queréis ver una buena (y maravillosa) adaptación de esta escritora, ved Sentido y Sensibilidad.
Quedáis avisados.
molloy 
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| 9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Isa
Alicante (España)
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Su valoración:  |
12 de Febrero de 2006 |
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Así se puede definir una película como Orgullo y Prejuicio: una delicia.
Esperaba que me gustara, pero no tanto. Ahora mismo la coloco a la altura de Sentido y sensibilidad de Ang Lee. Además teniendo en cuenta que el realizador es "novato", su dirección no queda en absoluto por debajo de la del taiwanés.
Las actuaciones son todas correctas, destacando a Keira Knightley que no se si estará de Oscar (para eso tengo que ver la VO) pero lleva todo el peso de la película con un altísimo nivel.
La película es de una delicadeza como no veía desde hacía mucho tiempo. Desde luego está dirigida con muchísimo gusto y la fotografía, música, dirección artística... todo crea un conjunto de gran belleza. Además, no es tan lenta como cabría esperar en una película de su género, e incluso sorprende con algunas notas de humor.
Creo que Joe Wright hace una buena labor y tiene detalles como el acertado empleo de travellings y planos secuencia. Esos momentos en los que la cámara se situa fuera de la casa y vemos la acción que ocurre en las distintas estancias, sin ser ninguna novedad, resultan encantadores.
Da la impresión de que en esta película no sobra ni un sólo plano, todo está totalmente medido y controlado y encaja a la perfección y el director sorprende a cada momento con un plano más bello que el anterior.
Y por supuesto gran parte de la culpa de que la película me haya gustado tanto la tiene la historia, que no conocía, pero es posible que acabe leyendo el libro (de Jane Austin ya leí Mansfield Park).
La película está llena de momentos preciosos así que no sabría con cual quedarme.
Me cuesta muchísimo encontrarle defectos, pero se que la película no es perfecta y por eso no le doy un 10, porque realmente la historia es una simple anécdota, extremadamente sencilla, y porque el final te pilla por sorpresa, te quedas con ganas de ver más.
En fin, que le doy un pedazo de 8, que para mí es nota muy alta.
Isa 
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