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| 19 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Dravot
Los Barrios (España)
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Su valoración:  |
8 de Julio de 2006 |
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Buñuel hace repaso de las debilidades del hombre a través de una historia de amor, celos, avaricia, compasión, ira, lujuria y demás. Todo lo que nos hace humanos: buenos, malos, mejores o peores. La parodia satírica de La última cena, que coincide con los últimos minutos de la cinta, provoca una sensación fortísima de ansiedad. Una sensación que se percibe a lo largo de toda la película merced a la morbosidad, el temor o el rechazo que ésta transmite. Viridiana, tras el intento frustrado de redimir su sentimiento de culpa, se arroja -con el pelo suelto- al libre albedrío del amor y la pasión. El 'ménage à trois' que se insinúa al final del filme se intuye como una katársis definitiva de la joven, que abandona su amor a Dios en favor de otros amores que, para disgusto del puritanismo religioso, nos hacen más felices a todos los pecadores de bien.
Dravot 
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| 13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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HumoyPlacer
Gijón (España)
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Su valoración:  |
4 de Diciembre de 2008 |
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Viridiana posee algo de lo que muy pocas películas pueden presumir. Trasciende más allá de la pantalla. Tiene ese toque especial, entre lo místico, lo terrenal y lo mitológico que hace que perdure en el tiempo y la retina como un ente vivo, inquieto y trasgresor, ajeno a corrientes y modas. Esta extraña obra, genial a la par que eterna, con toda una leyenda a sus espaldas, perseguida y quemada en otros tiempos y por tanto no vista por el público potencial de la misma tras el regreso de Buñuel a España, premiada en Cannes y disfrutada en otras latitudes de gobiernos no dictatoriales, es un apasionante relato de múltiples lecturas y enseñanzas, de profunda simbología tan sexual como casta, tan religiosa como pagana.
Dividida en dos actos, asistimos en el primero a un torrente de perversiones que tienen como eje la obsesión y el deseo de un hombre mayor hacia su sobrina novicia, relación del todo imposible a la vez que enfermiza que devendrá en tragedia y en la expiación posterior de Viridiana en un segundo acto donde sus buenas obras sólo parecen llevarla a ninguna parte o todo lo más a los brazos de un hombre en una vuelta de tuerca final que cierra la función con un finísimo hilo de cinismo.
Como si de una paradoja macabra se tratase es conocido que el final que Buñuel iba a darle a Viridiana era otro. Parecido, pero otro. La censura fue la que impuso la bajada definitiva del telón. Pero un par de miradas y una frase antológica como epílogo elevaron la propuesta inicial de Buñuel a un nivel superior. Lo sutil siempre tiene más fuerza que lo explícito.
Adelantada evidentemente a su tiempo por tocar temas punzantes y prohibidos, a día de hoy sobrevive como un milagro de nuestro cine y perdura como un catálogo de situaciones y catástrofes de la naturaleza humana, y además de todo ello, está envuelta por ese halo especial y único que a veces concede a las obras de arte la pacífica e inamovible inmortalidad.
HumoyPlacer 
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| 11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
17 de Febrero de 2009 |
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Primer largometraje que Luis Buñuel rueda en España tras su marcha del país en 1938. El guión, del propio Buñuel y de Julio Alejandro de Castro, desarrolla un argumento de Buñuel, lejanamente relacionado con la novela “Halma” (1895), de Benito Pérez Galdós. Se rueda en escenarios naturales de una finca de las afueras de Toledo y en los platós de Estudios CEA (Ciudad Lineal, Madrid). Gana la Palma de oro, de Cannes. Producido por Gustavo Alatriste para Uninci y Films 59 (España) y Producciones Alatriste (Méjico), se estrena en mayo de 1961 (Festival de Cannes).
La acción dramática tiene lugar en un convento de monjas dedicado a la enseñanza y en la finca propiedad de don Jaime (Rey), tío de la chica, en 1960. Viridiana (Pinal) es una novicia que está a punto de profesar como monja y de hacer sus votos. Por indicación de la Superiora, visita a su tío Jaime, que se ha hecho cargo de los gastos de su formación y del importe de la dote. Ella es sobrina de la esposa de don Jaime, que falleció súbitamente la noche de bodas, hace más de 20 años. Viridiana, que guarda un extraordinario parecido con su tía difunta, es ingenua, sencilla, mística, piadosa, idealista y frágil. Don Jaime es solitario, rutinario y nostálgico. Siente aversión al esfuerzo y al trabajo y es aficionado a la música de órgano. Jorge (Rabal), hijo biológico de don Jaime, es práctico, pragmático, simpático y mujeriego.
El film suma drama y análisis sociológico. Enfrenta a Viridiana con los fantasmas y obsesiones que su visita despierta en don Jaime a causa del gran parecido que tiene con la que fue su esposa. La austeridad y castidad de Viridiana se dan asociadas, en su caso, a una potente sensualidad, que despierta los apetitos del tío. El idealismo y la ingenuidad de Viridiana entran en conflicto con el espíritu materialista y utilitarista de su primo Jorge. La personalidad, las creencias y las actitudes de Viridiana se ven sometidas a cambios debidos a su maduración y al descubrimiento de nuevas perspectivas.
De la mano de Viridiana, Buñuel expone sus opiniones, obsesiones, fantasmas y convicciones. Como es habitual en él, mantiene con la religión una relación permanente de amor y odio. No puede dejar de referirse a ella, pero sus manifestaciones son críticas, de rechazo y, en ocasiones, de burla. Muestra numerosas imágenes religiosas: monjas, novicias, sacerdote, corona de espinas, clavos, cruces, etc. Compone una parodia del cuadro “La última cena”, de Leonardo Da Vinci. Añade elementos inquietantes, como el cuchillo que se dobla en forma de cruz, de fabricación nacional y de libre circulación en el mercado del momento. Una hoguera de objetos en desuso evoca, posiblemente, el fuego del infierno y los sermones sobre el mismo.
(Sigue en el “spoiler” sin revelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Critica a la burguesía por su indolencia, aversión al esfuerzo, desidia, egoísmo y vanidad. Le atribuye perversiones como la necrofilia, abusos sexuales, intentos de violación, voyeurismo, etc. Pasa revista a sus fetiches, como pies, zapatos, sandalias, manos, cuchillos, etc. Son frecuentes las referencias, en imagen y de palabra, a animales de tiro (caballo, mulos...) e insectos (abejas, arañas...). Se oye en momentos puntuales el canto del gallo, símbolo de la irracionalidad. Añade la presencia de un grupo de tullidos, ciegos, cojos, tontos, enajenados, enanos, prostitutas y marginados sin techo, que crean composiciones goyescas de gran vigor. No faltan las metáforas, los símbolos y las alegorías. El toro negro anticipa una agresión sexual, la paloma blanca muerta y desplumada es una premonición de la pérdida de la inocencia, etc.
La narración es rica en lances de humor negro y surrealista. Contiene irreverencias, situaciones absurdas y referencias iconoclastas. Dedica especial atención a temas religiosos, como la virginidad, la inocencia, la oración, la caridad, la beneficencia, la vida consagrada, etc. Le interesa explorar las profundidades del alma humana, explicar la complejidad y contradicciones de las personas, analizar su evolución y cambios, evaluar las vías de superación y mejora, y mostrar las limitaciones de la lucidez y la racionalidad.
La interpretación de Fernando Rey, en su primera colaboración con Buñuel, y la de Paco Rabal son notables y convincentes. Silvia Pinal, casada entonces de Gustavo Alatriste, entrega un trabajo que agrada a Buñuel y le vale dos colaboraciones posteriores (“El ángel exterminador” y “Simón del desierto”). Teresa Rabal, de 9 años, que hace su debú en cine, trabaja con gracia, encanto y desenvoltura.
La música, seleccionada por Gustavo Pittaluga, ofrece fragmentos del “Aleluya” de Häendel, de la “Misa de Réquiem” de Mozart, de la 9ª Sinfonía de Beethoven y de un moderno rock-and-roll (“Shake Your Cares Away”). La fotografía, de José Aguayo (“Tristana”, 1970), en B/N, compone imágenes evocadoras y sugestivas, que traen a la memoria la vieja España negra. En varios pasajes se inspira en grandes maestros de la pintura (Goya, Jean-François Millet y Da Vinci).
Prohibido en España hasta mayo de 1977, es un film imprescindible.
Miquel 
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| 12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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juancalderon
Toluca (México)
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Su valoración:  |
19 de Agosto de 2005 |
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Si la religión es un culto a imágenes, al menos en su aspecto exterior, ¿Por qué Buñuel no iba a manejar los símbolos como elemento de ataque a la religión y sus etiquetas?. Una película compleja, necesariamente hay que verla más de dos veces para poder hablar de ella aunque sea un poquito. Coproducida por dos países típicamente religiosos, es notable el "atrevimiento" que se tuvo en 1961 al exhibirla.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Si se me preguntara por una escena en especial, sin lugar a dudas mencionaría la parodia de "La última cena", una pintura que por su parte también maneja mucho simbolismo. Hay otras escenas tanto o más "atrevidas", por ejemplo la corona de espinas en llamas, eso es fuerte, en realidad fuerte, pero es lo que se propuso don Luis Buñuel, y es lo que él demostró ser, un director fuerte.
juancalderon 
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| 16 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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branhunter
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
29 de Abril de 2008 |
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Bueno, ya sé que esta feo decirlo, pero a mí Viridiana no me parece la gran obra que todos aseguran que es. Y no es que esté en contra de los aspectos positivos que se destacan de ella, sino que más bien, esos aspectos, no me bastan para considerarla una obra cumbre y máxima del cine , como parece que se pretende que sea. No dudo de sus múltiples significados, de la capacidad de Buñuel de lograr esta clase de película en un momento realmente imposible ni de la sabia inserción de gamberrismo buñuelano, ni muchísimo menos de su potencial transgresor. Pero al final, a pesar de todo su brillo, no me sale una obra completa, bien acabada, sostenida... Me salé una suma de eventos interesantes, y una película bastante gamberra, también, y provocadora, pero no mucho más.
No sé, no sé... Y además prefiero otras obras de Buñuel. Además es muy poco buñuelesco no relativizar las cosas, incluso al propio Buñuel.
Fdo: un contrariador.
branhunter 
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