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fenix4ever
puerto Montt (Chile)
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Su valoración:  |
6 de Octubre de 2009 |
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Newman poseedor de un carisma y fineza sin par, aporta un personaje de antología, un truquero de los mejores y que adiestra a un joven y prometedor Redford. Buena mezcla de dos actores secos de oficio y de escuela, química que fue explotada tambien en la pelicula Butch Cassidy y Sundance Kid. Bien elegida la pierza musical central, el entretenedor de Chopin. Sin duda Cine añejo, pero que no envejece, sino que mejora con los años
fenix4ever 
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Jalecito
Madrid/Edimburgo (España)
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Su valoración:  |
11 de Abril de 2010 |
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Comprarte esta película no es una inversión sobre 90 minutos de cine, es como comprarte una película interminable, puedes ponértela una y otra vez y no cansarte de verla. Al menos a mí me pasa, cada escena, cada diálogo, hasta cada pisada de cualquier personaje por la calle es impagable.
Jalecito 
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victorv
Las Palmas (España)
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Su valoración:  |
9 de Noviembre de 2010 |
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Menuda pareja,la película se desarrolla en torno a un guión expectacular,unos secundarios geniales y Redford y Newman te enganchan como un buen vino y para rematar una de las canciones mas famosas del cine,imprescindible.
victorv 
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Cinemaniac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
12 de Noviembre de 2010 |
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Cuando tenía unos 10 años, me quedaba frecuentemente en casa de mi abuelo. Para mí era tortuoso, pues entre otras cosas no me dejaba acostarme más allá de las doce de la noche. En una de esas ocasiones daban esta película en la televisión sobre esa hora y sólo vi los primeros cinco minutos.
Pero la habitación dónde dormía yo había una ventana en la que se reflejaba perfectamente la pantalla del televisor, y aproveche la ocasión para disfrutar por una sola vez del sabor de lo prohibido.
A pesar de que mi compresión no alcanzaba a degustar todos los detalles de la película, me gustó bastante, y cuando acabó la película, mi abuelo estaba sobado en el sofá. Me levanté a apagar la televisión y me fui a dormir de verdad.
Al día siguiente, camino del colegio, iba silbando la musiquilla de la película, y mi abuelo me echaba una extraña mirada, sin atisbar ninguna sospecha más allá de la que pudiera haber.
Sé que parece una gilipollez, pero ni la mejor pantalla borrará el maravilloso recuerdo de aquel reflejo de la ventana.
Cinemaniac 
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Hector Zuleta
Medellin (Colombia)
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Su valoración:  |
30 de Diciembre de 2010 |
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“El Golpe”, Robert Redford se encontraba otra vez en su medio. De nuevo la asociación Newman-Redford-Roy Hill reverdeció los laureles cosechados en su película anterior “Dos hombres y un destino” y el éxito de la fórmula allí empleada, aplicada ahora al mundo de las apuestas ilegales en los agitados años veinte, fue tal que la película obtuvo el premio de la academia de 1.973 “No tenía la menor idea del éxito que iba a lograr; lo único que sé es que me lo pasé muy bien haciéndola”, dijo Redford.
Hoy en día, su director, George Roy Hill, es un hombre olvidado por los cinéfilos, o casi. Tampoco es cuestión de convertir a cada director olvidado en un genio universal por el mero hecho de haber dirigido un par de películas maravillosas (en su caso, la otra sería la melancólica “Dos hombres y un destino”), pero no hay duda del inmenso talento narrativo de Hill, y de su pasión por contar historias más grandes que la vida, no olvidándose jamás del carácter mortal y a menudo miserable de sus personajes.
“El golpe” iba a ser un filme de timadores de bajo presupuesto, y su guionista, David S. Ward, tenía intención de dirigirla. Sin embargo, con un guión de tal perfección (basado muy libremente en la novela “The Big Con”, de David W. Maurer) era imposible pasar desapercibido para grandes nombres de la industria, y Hill se empeñó con el proyecto y la maquinaria de Hollywood (la única capaz de levantar algo tan hermoso) se puso en funcionamiento. Para algunos, iba a ser el reencuentro comercial de dos actores que ya habían triunfado en el mencionado western “Dos hombres y un destino”. El resto es leyenda.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: El guión es de una perfección tan inusitada, que cuenta una mentira dentro de otra mentira, nos hace sentir privilegiados de conocer ambas mentiras, pero en el corazón de esa mentira reside otra (aunque no sería justo hablar de mentiras, quizá sí lo sería de falsas apariencias) que redondea de manera fabulosa la relación entre Gondorff y Hooker. En medio de todo ello, somos testigos de la fabricación de esa apariencia. Es extraordinario ver cómo se maquillan, cómo eligen la ropa, cómo construyen el decorado de la casa de apuestas. En realidad, es un falso “making of” de la película.
Los decorados y la dirección artística de Henry Bumstead y James W. Payne, así como el diseño de vestuario de la legendaria Edith Head, logran el milagro de crear un mundo ya desaparecido hasta el más nimio detalle, alcanzando así una hazaña mil veces alabada y que ha servido de referencia a tantos diseñadores. Decir que esta recreación de los años 30 es magistral sería faltar a la verdad: sencillamente es un prodigio de la imaginación, el trabajo y el talento. Tugurios, salones, hoteles, bares, hostales, calles, trenes, andenes, vehículos, despachos, casas de apuestas, trajes, abrigos, sombreros, iluminación. Una verdadero deleite.
El golpe, nuevamente con Newman, que obtuvo 5 Óscar y por la que Redford recibió su primera nominación, como actor principal.
Hector Zuleta 
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