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El hombre tranquilo

Comedia. Romance Sean Thornton (John Wayne), un boxeador norteamericano, regresa a su Irlanda natal para recuperar su granja y olvidar su pasado. Nada más llegar se enamora de Mary Kate Danaher (Maureen O'Hara), una chica muy temperamental, aunque para conseguirla deberá luchar contra las costumbres locales, como el pago de la dote, y, además, contra la oposición del hermano de su prometida (Victor McLaglen). (FILMAFFINITY)
Críticas 185
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9
14 de noviembre de 2013
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El pequeño pueblo Irlandés de Innisfree queda alterado por el regreso de un vecino que estuvo muchos años en América. Es impresionante la destreza con que John Ford nos va presentando las distintas personalidades de los Irlandeses.Ya empieza con el maquinista el jefe de estación y el maletero que le atosigan para indicarle el camino al pueblo. Nos muestra las costumbres de la tierra. El orgullo de mantener las costumbres. Nos muestra representantes de católicos y protestantes e incluso alguno del Ira. La cerveza negra con canciones de la tierra.
8
16 de junio de 2015
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 'El hombre tranquilo' no hay un villano que se enfrente a Wayne arma en mano, tampoco hay crímenes a resolver, de hecho, por no haber no hay ni "americanadas" con intrínsecas moralejas patriotistas. En 'El hombre tranquilo' no hay nada, sólo un verde paraje con todo tipo de tonalidades que desean aguardar amor y bondad.

Hay películas que te hacen sentir especial, que te producen una rara jovialidad, que te hacen agradecer el mero hecho de estar vivo.

Ford tardó casi veinte años en rodar ésta historia de amor a Irlanda. Y es que hay un mimo onírico en cada plano en que vemos a Wayne bebiendo una pinta bien negra o en cada cigarrillo que se enciende. La fotografía ganadora del Oscar parece una antología de cuadros pictóricos románticos que se entremezclan con los sentimientos de los personajes.

Hay un equilibrio perfecto entre "amor" (a los pocos bienes que puede aguardar una pueblerina) y "batalla" (sobretodo de sexos). Ford hace sobretodo hincapié en el segundo aspecto retratando a la pareja heterosexual como nadie antes se había atrevido en el siglo XX.
Ward Bond & Maureen O'Hara
Es un largometraje mágico, bucólico, familiar (en el buen sentido) e irrepetible.

¿Irrepetible por qué? Pues porqué es imposible imaginar una película tan dulce y sutil en nuestros tiempos cinematográficos. Un canto a la vida sin sangre, sin misterios, sin sexo, sin ir más allá de la propia belleza de las cosas pequeñas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Cuando vemos al apacible personaje de Wayne en el ring irrumpiendo con la pictórica y bella naturaleza irlandesa es imposible no derramar una lágrima.
10
26 de abril de 2017
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
John Ford (1894-1973) elevó el western a la categoría de género clásico. Dignificó el puro cine de entretenimiento, trabajó su oficio abstraído y siempre convencido de sus propias decisiones técnicas y profesionales, algo intransigente con quien le sugiriese rodajes, escenas, enfoques de cámaras, contrastes...El gran valor de Ford fue que además de aprender los primeros pasos en el cine con su hermano Francis, Ford nació con el don de la inestimable creatividad así como el de componer y visualizar antes de rodar, incluidas peleas y bebidas entre insaciables pendencieros, pocos apacibles buscavidas y gente de bien que solo quiere vivir en paz. En El hombre tranquilo (1952) Sean Thornton (John Wayne) va al encuentro de sus orígenes irlandeses. El amor por su lejana Irlanda, inculcado principalmente por su madre, hizo que a lo largo de su carrera recordara sus orígenes maternos. En opinión de Roddy McDowall, Maureen O'Hara (Mary Kate Danaher en la película) "era el tipo de mujer fordiana que mejor representaba su ideal femenino".
John Wayne & Maureen O'Hara
Sean Thornton, ex boxeador, regresa a su Irlanda natal con la intención de recuperar Blanca mañana, su casa materna, y olvidarse de un pasado reciente no deseado. Entre indolentes maquinistas, y curiosos lugareños en la estación de Castletown, consigue ser atraído por Michaleen Oge Flynn (Barry FitzGerald) el casamentero oficial de Innisfree, receloso del recién llegado yanqui gigantón. Sin solución de continuidad, Ford nos presenta por el camino a la absorta pastora Mary Kate, al incansable pescador Padre Peter Lonegan (Ward Bond), a la discreta viuda Mildred Natwick, al embrutecido hermano de Mary, Will Danaher (Victor McLaglen) y particularmente a breve y entrañable aparición de Tiny Jones como la Criada de Mrs. Natwick.

Con todo este elenco, Ford se lanza a contar una de las suyas, a disfrutar de las situaciones, de sus personajes, de sus historias y del 'cacao' entre amenazas y pintas de cerveza que podemos prever sin demasiada dificultad: el intento de prohibir bodas, de ganar agitadas carreras, recibir herencias, aclarar confusiones, enfrentar actitudes, y todo por la felicidad de la pecosa Mary y el grandullón Sean, a lo que se suman Mrs. Elizabeth (Eileen Crowe) y su esposo el reverendo Cyril Playfair (Arthur Shields) en un intento de unir dos almas enamoradas entre tanta intransigencia familiar, donde Will tiene mucho que decir... y poco que ganar.
Barry Fitzgerald & John Wayne
La sonora melodía de las aireadas trompas del gran Victor Young llamando a la contienda que se vislumbra en el desenlace de los acontecimientos, se une a la obstinación tradicionalista de Mary Kate Danaher. Los sonoros metales, una vez más son la premonición del espectacular desenlace entre Thornton y el iracundo Will Danaher. Las apuestas, el movimiento de masas, la ininterrumpida acción general: ancianos, guías espirituales, moribundos y carismáticas mujeres lugareñas, asisten a la gran pelea por el honor de una herencia no recibida entre el casado y el hermano de la inconformista Mary. La magia compositiva de Ford para los grandes espacio abiertos y los movimientos de cámaras en un largo y precioso encadenado plano secuencia, eleva a magistral y definitiva su intencionalidad: disfrutar y hacer disfrutar del cine como oficio y como diversión.

Tras la batalla la reconciliación, tras el tumulto la calma en Blanca mañana, a lo que ayudaron maquinistas, carretas, rebaños, casamenteros, madres, viudas, solteras, pintas de cerveza y coloridos personajes cargados de primarias bondades junto a reverendos, feligreses, apuestas, pubs, algún despistado coronel, un ruinoso edificio, un tándem, la pertinaz lluvia y ventiladores, muchos ventiladores dirigidos a la iracunda aunque dominada irracionalidad reconciliada de nuestros protagonistas. Nuestro director siempre tuvo presente en su vida profesional que: "Hacer una película es fácil, no es más que un oficio. Es mi trabajo, mi profesión. Así mantengo a mi familia. Amo el oficio y me gusta la gente" (John Ford). ¡Bendita facilidad la de Ford!
9
1 de noviembre de 2020
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
John Ford, irlandés emigrado, vuelve a su tierra para retratarla como él la soñaba. Y para ello hace una de las mejores, si no la mejor, comedia romántica de la historia del cine.

Hay tantas cosas inolvidables en esta película que es difícil destacar alguna. Personalmente me quedo con la escena en la que la pastora Maureen O'Hara nos mira alejándose, desde la parte baja de la pantalla; y con el personaje interpretado por Barry Firzgerald, que ya es merecidamente un icono del cine.
9
3 de enero de 2021
5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El imaginario pueblo de Innisfree (Se llama Cong en realidad) quedará para siempre en la historia del cine y, como en el caso de algunos personajes públicos cuya imitación por parte de algún cómico eclipsa al original, se ha convertido en la imagen que el mundo tiene de la Irlanda rural de postguerra, con su estricta moral católica.

La actuación de John Wayne es buena; la de Maureen O'Hara, excelente y la de Barry Fitzgerald, excepcional.

La película funciona muy bien de principio a fin y, en versión original, con el acento irlandés de O'Hara y Fitzgerald, todavía mejor.

Para mi, la mejor de John Ford y una de las 100 películas a salvar de la quema...
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