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| Ariel |
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| Aki Kaurismäki |
(1988)  |
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| 24 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Servadac
Madrid (España)
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Su valoración:  |
22 de Marzo de 2007 |
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AK: Contemos hasta diez y, al acabar, tu corazón habrá dejado de latir:
1. Suicidio-------------------------------------------> 0ºC
2. Trabajo precario y miserable-------------------> -10ºC
3. Robo con agresión-------------------------------> -20ºC
4. Noches de hielo----------------------------------> -30ºC
5. Descapotable en pleno invierno finlandés-----> -40ºC
[6. Madre soltera + compañero presidiario]-------> 25ºC
7. Fuma, bebe y no respires-----------------------> -50ºC
8. Si Dios no existe...-------------------------------> -70ºC
9. Canción de amor y muerte----------------------> -100ºC
10. ______________________________________-273,15°C
¿Aún estás ahí?
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Tres buenas razones para dejarse congelar junto a Kaurismäki:
- El plano de la mano de Matti Pellonpää cuando le asestan la puñalada.
- El humor negro necrosado.
- El barco abierto a la esperanza.
Servadac 
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| 16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Se me caen los mocos. Intento concentrarme mirando la carretera. He salido del faro hará veinte minutos, pero me parece que llevo años acelerando. Miro para atrás buscando la referencia. Mis espejos retrovisores están empañados y las gafas no impiden que los ojos los tenga rojos del frío. Es un casco de esos antiguos, con gafas de goma. Como el que llevaba Lawrence de Arabia al principio de la película. Siento aguijones en los mofletes. Siento las pantorrillas gélidas. Los dedos de las manos desnudas ya no las siento.
Paro. Busco una bufanda y me la enrollo sobre la cara, tipo turbante, tipo, una vez más, Lawrence de Arabia. Pienso en el desierto. Visualizo las dunas de arena y un sol asfixiante. Nada. El frío me traspasa todo el cuerpo.
La última vez que veré el faro. En esta curva. Mientras sigo acelerando. Nunca más subiré sus escaleras. Una máquina lo vigilará por mí. Tengo el dinero en un bolsillo y un billete surge con violencia y se escapa por mi estela. Alargo la mano en su búsqueda. La moto zigzaguea sobre el hielo de la calzada. Un minuto después me encuentro en el suelo. Tumbado boca arriba. Mirando como cae la nieve.
Sobre mis ojos.
Sobre mi boca.
Los ojos se me cierran.
Casi está anocheciendo. Sigo tumbado en medio de una carretera silenciosa. Me duele la cabeza y una pierna me sangra del tobillo. La moto está tumbada a diez pasos delante de mí. Cojeo y cuando meto mi mano morada en los bolsillos no tengo mi cartera, ni mi dinero. Miro de cerca la rueda deformada y continuo caminando. Cuando llego a los focos de neón es noche cerrada.
Llevo tres días mendigando entre la nieve. Puede que cuatro porque el sol casi no sale y las noches se alargan hasta juntarse unas con otras. A mi lado alguien pide una hamburguesa y cuando paga saca mi cartera alabeada. Cuando va a guardarla bajo su parca se fija en mi presencia. Los ojos se vigilan mientras me levanto y voy a su encuentro. Al final me toca correr medio cojeando. Resbala y cae de bruces al suelo. Le pateo el costado y cuando voy a golpearle con más fuerza me detienen por la espalda.
Sólo me queda escapar. Salir de este condenado hielo. La ruta de escape la tengo apuntada en un papel azulado, arrugado y macilento que me dio Aki Kaurismäki donde sólo pone:
Pregúntale a Ariel.
¡Condenado finlandés!… siempre con sus jeroglíficos.
Chagolate con churros 
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| 12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
5 de Mayo de 2009 |
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Canciones de amor y esperanza suenan de fondo (como en todas las películas de Kaurismäki) para permitir soñar con algo mejor que un trabajo rutinario, pesado y embrutecedor, o mejor que el desempleo crónico, mejor que una soledad demasiado opresiva, mejor que un frío glacial que cala hasta los huesos, y mejor que saberse un paria sin techo, sin hogar, sin familia, sin una ubicación, sin raíces en ninguna parte. Soñar con algo mejor que sentirse un infeliz apaleado y una escoria a la que las cosas le van cuesta abajo.
El director finés sigue fiel a su estilo tragicómico, contenido, con esos personajes estáticos que hablan poco, que no transmiten mucho, con esas situaciones a caballo entre lo irónico y lo dramático (y lo absurdo también) con el toque personal de Kaurismäki, que no suelta ese tono humorísticamente amargo, o amargamente humorístico... Sus escenas no se resuelven con brillantez ni nos dejan boquiabiertos. El realizador no se preocupa por la perfección de las tomas ni por la estricta coherencia del relato. Desata las acciones con mejor o peor fortuna, la mayoría de las veces dando una impresión de torpeza. Sus protagonistas no son héroes. Sus errores (a menudo ridículos), sus chocantes decisiones y formas de actuar quedan bien patentes. Más que de personajes, se podría hablar de una especie de caricaturas de la vida, de la vida dura que a menudo convierte a las personas en autómatas sentimentales y en imprudentes que actúan a la desesperada para huir de sus fantasmas en busca de alguna ilusión.
"Ariel" es el sueño de unos pobres locos que quieren empezar de nuevo, que se lanzan al vacío casi sin vacilar, para romper con sus penurias y perderse en algún lugar donde el sol brille un poco más y donde el clima espiritual sea más benigno.
Vivoleyendo 
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| 8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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versoddk
Alicante (España)
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Su valoración:  |
14 de Enero de 2009 |
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Kaurismäki y yo somos de los de la opinión de que o eres sueco o eres noruego, para ser finés mejor nacer en aguas internacionales y ser un apátrida. Taisto es un hombre sin religión y sin parientes, pero con un país que le envuelve y zancadillea cada uno de sus pasos. El resto de sus posesiones son 70 kilos de vacío y un hogar descapotable.
El punto de partida de la película es un grupo de mineros que no encuentran salida, como ejemplifica radicalmente el padre de Taisto. La conversación entre padre e hijo puede extrapolarse a todo un sector social al que no le queda otro remedio que hacer kilómetros huyendo de un lugar que se derrumba.
El director se vale de una concisa narración, privada de atracciones superfluas, para mostrar los reveses e injusticias que sufren los personajes, permitiéndose eventuales momentos de amarga comicidad, de la que es paradigmática la recordada ironía de la capota que se nos introduce en los primeros minutos de la película y alcanza su colofón en el final. Esta curiosa mezcla funciona para que el espectador empatice con un protagonista tan impasible y distante, pero al que basta una radio o un cuadro para afrontar activamente sus desgracias y dirigirse hacia un futuro empeñado en cerrarse en banda.
La primera parte de la película puede enmarcarse en el relato social con la cercanía característica del neorrealismo, después avanza cada vez más hacia el cine negro al que, en cierto modo, se homenajea. *spoiler
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: * Las adversidades sufridas convierten a Taisto en un fracasado encaminado sin opción al quebranto de la ley, aunque ésa no sea su naturaleza, al igual que le ocurría al personaje de Bogart en El Último Refugio. El nombre de esta película de Walsh me vendría muy bien para hacer un paralelismo entre el barco Ariel, México o cualquier país lejano con un último refugio para Taisto, pero realmente ése sólo es el título español para High Sierra, porque en realidad Bogart, tras una persecución de infarto, acaba acorralado por la policía en lo alto de una montaña. En este sentido, Ariel es una película idealista porque, tras varias canciones de desesperación, Taisto logra escapar de la cárcel sin que le capturen y, al ritmo de un nórdico Over The Rainbow, Ariel es el barco de baldosas amarillas que le conducirá hacia su propia tierra de Oz, pero sin decorados horteras.
versoddk 
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| 4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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kafka
ciudadano del mundo (palencia) (España)
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Su valoración:  |
4 de Febrero de 2008 |
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El más que particular cineasta finés Kaurismaki, inició con "Ariel" una trilogía muy notable acerca de la cara menos amable y feliz de su Finlandia. Aquí se centra en un hombre que pierde su puesto de trabajo, y a partir de este simple hecho, con un estilo antiretórico e hiperelíptico, construye una historia grave, plenamente arisca dónde se incrusta circunstancialmente un humor negro extrañísimo y dónde ningún personaje principal puede ser simpático y, sin embargo, hasta nos lo parece.
Un buen ejemplo del cine de su autor, que es tan anticomercial como plenamente competitivo para cualquier cinéfilo ávido que se precie.
kafka 
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