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Cine con demasiadas ínfulas, que se ahoga en su propio panfleto político anticomunista. Momentos de gran cine, alternados con apologías al más absoluto de los capitalismos. Cuando quiere dar pena, no lo consigue, cuando quiere ser optimista, está sobreactuado, cuando quiere ser una idea política, es como un pollo sin cabeza, sin un fin, sin nada.
Es una Apología de todo lo malo que, a mi entender, trae consigo el capitalismo, como la deshumanización, alienación consumista,... como si en eso consistiera la libertad. Me río yo del concepto de libertad de algunos. No veo reflexiones filosóficas destacables, o de las que diga "es verdad, aunque me joda", es que no tienen rigor alguno, y quieren ser pedantes y ni siquiera lo consiguen.
En cuanto al erotismo, yo no lo veo, señores, discúlpenme; lo que veo es a dos mujeres increíblemente atractivas, y que realizan una actuación infinitamente superior a la de su compañero de falso "ménage à trois", pero encontrar erotismo en la íntrinseca belleza de las mismas, es una falacia.
Creo está muy vacía, está llena de una gran nada. Son muchas horas para no decir absolutamente nada. Me recomendaron el libro, el cual aún no he tenido el placer de leer, pero seguro que es muchísimo mejor.
Cinematográficamente, Binoche, como siempre, espectacular en todos los sentidos y Daniel Day-Lewis, en el papel menos creíble y más insustancial de su carrera; Olin al menos salva los muebles (su papel es un poco patético, haciendo apología del sueño americano, para acabar vendiendo cuadros a los vecinos de al lado).
Se pierde en momentos de surrealismo barato, como lo del cerdo (lo siento, no es serio) y en un final atropellado, después de un metraje largo (sobran millones de escenas),… y cómo no, triste.
Por otro lado, me quedo con la parábola final, donde parece que él es definitivamente feliz una vez que le despojan de todo bien material y carnal, salvo el de su “amada” Binoche
Farinhas 
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