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Críticas de "Muerte en Venecia"
Muerte en Venecia
Buena
Luchino Visconti
(1971)


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21 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Mackie Messer   Vila-real (España)
Su valoración: Floja 7 de Enero de 2009
Hombre, pues yo no digo que el señor Visconti no sepa hacer cine...

No dudo de su papel influyente en la Historia del cine contemporáneo...

Incluso me parece bien que tenga esa visión poético-bucólico-contemplativa de la vida...

A lo mejor soy yo, que en mi calidad de "aficionadillo de andar por casa" al cine, no haya sabido pillarle el tranquillo y no capte sus metáforas, sus silencios, sus movimientos de cámara ni haya visto por ningún lado ni un solo ápice de la [presunta] obra maestra a la que [casi] tod@s se refieren cuando hablan de esta película...

A lo mejor es que estas pelis se tienen que ver de una forma diferente a todas las otras y yo todavia no me he enterado...

.....pero es que ME HE ABURRIDO COMO UNA PUTA OSTRA viendo esta peli...

Me ha parecido pretenciosa y pesada hasta casi caer en el surrealismo...
Un tostón infumable de campeonato que deberia entrar en el puto "Guiness de los Records", como la peli perfecta para echar la siesta despues de una opípara comilona, que tambien tiene su mérito; hay que reconocerlo...


Aunque claro, a lo mejor soy yo; que todavia no se apreciar algunas de las [presuntas] joyas del septimo arte...
En fín, que le vamos a hacer...
Quizás algún dia, cuando me encuentre viejo y decrépito y persiga señoritas en algunos parques infantiles o en algunos aseos publicos; me sienta como un viejo león detras de inalcanzables gacelas y me dé que pensar....
Quizás me sienta identificado con el protagonista de la peli, la vuelva a ver y consiga valorarla en "su justa medida"...
Quizás....
Pero de momento, lo siento pero no...
No cuela...


Pd:
La música es muy buena y le queda muy bien a la peli, eso sí....
Mackie Messer
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33 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil.
Bloomsday   AA-licante (España)
Su valoración: Interesante 20 de Junio de 2006
Visconti lo intenta pero no transmite la intensidad de la preciosista prosa del alemán. Se queda en la teoría (salvo en momentos puntuales como el principio que son excepciones más que momentos cumbre). Y la teoría es tan interesante que salva la película. Este tipo de cine es deslumbrante, difícil, trata temas como la belleza, la vida... y a muchos nos gusta que nos hablen de ello y que lo hagan con parsimonia. Pero la intensidad es innegociable y, como siempre digo, no basta con la suma de elementos interesantes por separado. El director ha de cohesionarlos y, si además es un maestro, lograr trascender.

La prosa de Mann es fundamental en esta novela corta como lo es la de Kerouac en “En el camino” (por poner dos ejemplos antagónicos pero igualmente válidos en su objetivo). En cine se podría hablar de (por ejemplo) Vértigo, El hombre tranquilo (y sé que muchos no estarán de acuerdo), Primavera tardía... como ejemplos de casos en que la forma deja de servir de soporte a una historia para ultimarla, mejorarla, sublimarla o incluso suplantarla.

No basta con planos largos y miradas. Eso es la teoría. Si afirmara lo contrario sería por conformismo.

De todas formas a Visconti hay que agradecerle tener novelas así adaptadas al cine de una forma sincera y libre. Otra cosa es que su ineficacia como director lastre el resultado final. Visconti compone a base de elementos de primerísima calidad (música, fotografía, decorados...), pero su cine pesa demasiado (y no hablo de que sea más o menos lento o divertido, para mí eso son chorradas a estos niveles); la cámara de Visconti no se libera, se arrastra, no trasciende. Se queda en un bonita foto (salvo puntuales excepciones). Y en esta película esto no encaja en absoluto. Su alegoría es laxa, sin fuerza. No nos llega. Y la culpa es de la realización. Esta película es como el final del Gatopardo durante dos horas. Sin embargo aquí no está Lancaster.

Inferior al Gatopardo y a Rocco y sus hermanos. Ésta última es el ejercicio cinematográfico más redondo del director italiano y el Gatopardo el mejor ejercicio no cinematográfico. De lo que he visto por supuesto.

Y sí, es una historia sobre el amor a la belleza contada a través de la fascinación por un muchacho. Pero Visconti es mucho menos ambiguo que Mann. Mucho más lúbrico. El amor a un ideal aparece sin vigor.

Los recuerdos del protagonista no tienen apenas peso y es una pena, aunque son imprescindibles para entender el auténtico significado de la cinta.

¿La película es bella? Sí, a ratos (tampoco me parece ese ejercicio estético incontestable que se comenta), pero había material para mucho más.

Bogarde tiene también mucha culpa del reprochable resultado final. No transmite, parece una caricatura (y no me refiero al colorete...). Deberían hacer una nueva versión para no escamotearnos el placer de ver a Ian McKellen en el papel de Aschenbach.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
Bloomsday
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Luis Guillermo Cardona   Medellín (Colombia)
Su valoración: Excelente 8 de Noviembre de 2009
La contemplación de la belleza, el disfrute de la alegría y el goce afectivo en el encuentro humano, son poderosas razones para la lucha del hombre. Aunque, con frecuencia, por falta de visión y abundancia de torpeza, lo que se termina encontrando es pura sombra, lo que se anhela es aquello que da sentido a la vida y que, en definitiva, permite la realización del ser humano. Todo obstáculo espera una superación, todo error merece una corrección, toda carencia ansía ser llenada. Y la belleza, la luz y la alegría surgen como la grata compensación que se nos ofrece ante todo progreso.

La belleza está en las cosas, pero, ante todo, está en la esencia del que contempla, pues es quien determina lo que para él resulta bello o no. Y, casi invariablemente, su encuentro produce exultación, admiración, atracción… y la vida renueva su sentido toda vez que se produce una percepción de este tipo.

El profesor, Gustav Aschembach, ha ido a Venecia en busca de otros aires que calmen, o quizás alivien, su maltrecha existencia que acaba de recibir el fracaso de su última composición musical y que ahora está enferma con el corazón obstruido. Los recuerdos se agolpan en su mente, mientras ocupa la mejor habitación del Hotel Lido, y la imagen de su esposa y de sus hijas a quienes ama profundamente; la figura de Alfred, su amigo también músico, que debate con él sobre la música y la belleza, tirando por la borda muchos de sus conceptos; la atractiva y sorprendente presencia de la joven prostituta capaz de interpretar a Beethoven en el piano… y otros especiales recuerdos que se entremezclan con esa realidad pesarosa, pero irresistible, que está tirando por la borda la rigidez de sus principios morales.

Entre los turistas, hay un chico llamado Tadzio, miembro de una noble familia, cuya singular y andrógina belleza deslumbra al dubitativo profesor. Más allá de la inefable admiración por las facciones de aquel rostro surge, en su interior, un sentimiento que se supone homosexual y que ansía desfogarse, pero que se ancla en la pura contemplación dadas las circunstancias que envuelven aquel ambiente. “Eso no es vergüenza sino miedo. – Testimonia en sus recuerdos su amigo Alfred - Temes el contacto sincero y directo con lo que sea”.

Ese gran maestro que fuera Luchino Visconti, concreta un filme íntimo, interiorizante, donde el personaje central - brillantemente interpretado por Dirk Bogarde - transmite una compleja e intrincada emocionalidad, valiéndose principalmente de gestos, ademanes y miradas, con los que, si nos hacemos de un poco de sensibilidad, es posible conectarse para sentir y padecer el fuerte conflicto por el que su ser atraviesa.

La grandiosa música de Gustav Mahler hace el resto, creando una atmósfera nostálgica, apesadumbrada, romántica e irremisiblemente bella. Todo se junta y se entremezcla de manera sutil y fascinante para darnos, como resultado, otra obra cumbre del arte cinematográfico.
Luis Guillermo Cardona
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play it again Sam   madrid (España)
Su valoración: Floja 11 de Junio de 2010
He leído críticas que afirman que este tipo de cine no es apto para todo el público. Bien, en ese caso será eso. Porque me resulta una película tediosa, interminable y desesperadamente cargante. Si no fuera por la brillante banda sonora del gran Mahler, no hay quien aguante los monótonos e insistentes planos tan cargantes como lentos que predominan en toda la película.

Desde luego esta lejos de ser la mejor obra de un maestro como Visconti. Porque quien afirma que este cine no es apto para todo el mundo y que solo los cinéfilos tienen la suerte de entender, solo esta defendiendo la película menospreciando al espectador, y esa es la peor manera de defender una película.

Se puede ser cinéfilo y no gustarte esta película. Doy fe de ello. Y mi nota la ha elevado, gracias a Mahler y en especial a su 5ª sinfonía.

No soy quien para recomendar ver esta película o no. Solo aviso a navegantes que se trata de una película lenta y aburrida. Y lo dice alguien a quien el cine de Bergman, por ejemplo, no le resulta ni lento ni pesado, sino todo lo contrario.
play it again Sam
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jaly   Madrid, Jaca (España)
Su valoración: Excelente 25 de Diciembre de 2009
En el artista casi siempre se supone una disposición especialmente sensible frente al mundo que lo rodea, lo cual lo lleva a producir obras de arte.

El artista es un individuo que ha desarrollado tanto su creatividad como la capacidad de comunicar lo sentido, mediante el buen uso de la técnica.

La aptitud artística es considerada una disposición o capacidad, natural o adquirida, para producir un tipo especial de objetos considerados artísticos. Como todas las aptitudes, la aptitud artística se educa y se desarrolla a través de una aplicación constante.

Cuando se trata de talento, hablamos de una aptitud poco frecuente, que distingue y singulariza a quien la tiene. Normalmente el talento se atribuye a los artistas con cierto reconocimiento social que han conseguido un estilo o manera propia de hacer las cosas.

La genialidad se refiere a una aptitud de carácter superior: aquella de la que está dotada una persona con una gran capacidad de invención, de organización, de creación. El artista genial es aquel cuyas obras llevan un sello tanto personal como universal. Se considera que sus obras influyen sobre la sociedad y la cultura a la que pertenece.

El artista es también aquel que crea sin poder elegir crear. Para él, crear y transmitir es algo innato, como para todo el mundo comer no es una decisión, o respirar es una necesidad fundamental.

El artista no solo ve, vive y disfruta de la belleza, sino que la siente y necesita entenderla; esta puede ser de muchas maneras, puede ser la juventud, puede ser lo más etéreo que se imagina, o lo más triste y oscuro, pues el artista es capaz de ver belleza y arte en potencia en todo lo que le rodea.

El artista vive con muchos fines, al igual que cada ser humano, pero su fin superior es crear para transmitir, lo cual se puede hacer escribiendo, pintando, componiendo, interpretando, esculpiendo; pero siempre bajo un concienciado trabajo de observación y empatización.

Muerte en Venecia, en el apartado del cine como arte, es el máximo exponente. Cuatro nombres dan entidad a esta obra maestra: Visconti, Mann, Mahler, y Bogarde. Cuatro hombres que plasmaron para la posteridad lo que significa ser artista, lo que eleva y destruye de esa necesidad por crear.

Muerte en Venecia es también una alegoría de la belleza, la decadencia y la juventud, el más incisivo análisis sobre cuestiones que han preocupado a todo artista, desde Miguel Angel, a Mozart, pasando por Jane Austen hasta llegar a cineastas y compositores actuales.

Por ello, ver Muerte en Venecia está mucho más allá de disfrutar de una (bellísima) película. Es sumergirse en las inquietudes y las necesidades inherentes de un artista, sin pudor ni posibilidad de escape. El artista crea, y crea desde lo que se ha destruido o se destruirá; porque en él está la necesidad de que el arte, su arte, permanezca, como ejemplo de los miedos, alegrías, dichas, temores, virtudes y oscuridades humanas.
jaly
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