Obra maestra
4,6
3.525
Comedia
Benito Cañaveras y Carolo Suárez Perales son dos cinéfilos empedernidos: uno ha nacido para ser director, y el otro para ser actor de renombre. Su último proyecto es una película musical rodada en Super 8 titulada "Un mundo para nosotros". Para el papel protagonista femenino han escogido a la actriz Amanda Castro, que los rechaza desdeñosamente; lo que ignora es que acabará haciendo la película quiera o no quiera, pues Benito y Carolo ... [+]
21 de septiembre de 2022
21 de septiembre de 2022
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
He visto esta película hoy casi por casualidad. Ni recordaba que era de David Trueba. La verdad es que siempre he considerado que D. Trueba es un guionista magnífico. Algunos lo han acusado de pajero o de centrarse mucho en sus complejos con las mujeres. Es cierto, de hecho creo que él quiso ser como una especie de Woody Allen español, pero la verdad es que al final saca buen partido a ese elemento. Al fin y al cabo la figura de la mujer inalcanzable es un mito empleado en la literatura desde hace siglos, y puede dar material tanto para el humor como para la nobleza por parte del amante incomprendido, o incluso la aceptación y cierta empatía por parte de la mujer. En esta película tenemos a esta mujer inalcanzable, que en este caso es una actriz famosa pero autodestructiva; y tenemos dos "amantes incomprendidos" que pasan del humor grueso al acoso y finalmente a cierta redención. A pesar de su extravagancia, y la inmoralidad de sus medios, los incomprendidos tienen un fin noble y románticamente idealista, un idealismo que les hará doblemente incomprendidos socialmente. Gracias a esta ambivalencia se consigue una interesante dialéctica entre personajes, a medida que van conociéndose mejor y que luchan por conseguir el ideal con el que sueñan.
26 de marzo de 2026
26 de marzo de 2026
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Obra maestra" (2000), dirigida por David Trueba, es un ejercicio de metacinema español que roza lo entrañable, aunque se queda a medio camino entre la genialidad y la excentricidad pretenciosa.
El argumento me parece fascinante en su locura: Benito Cañaveras (Santiago Segura) y Carolo Suárez Perales (Pablo Carbonell), dos perdedores obsesionados con el cine clásico y el musical, secuestran a Armanda Castro (Ariadna Gil), una famosa actriz en decadencia, para obligarla a protagonizar su película en Súper 8.
Lo bueno, lo que realmente me atrapó, es ese tono tierno y patético a la vez, donde la línea entre el secuestro y la colaboración artística se difumina en una casa rural aislada.
Es un retrato honesto sobre la distancia abismal que puede haber entre las expectativas y el talento, y sobre cómo la desesperación puede crear lazos extraños. Ariadna Gil está estupenda como la musa inalcanzable que acaba cediendo ante la obsesión genuina de sus captores.
Sin embargo, entiendo perfectamente la crítica tibia o negativa que la rodea. El guion a veces se vuelve errático y los tonos chirrían, haciendo que la trama parezca, a ratos, una excusa para chistes internos del gremio o una copia inferior de otras comedias de secuestros de cineastas.
Visualmente es competente, destacando por una fotografía que alterna lo amateur del Súper 8 con la factura profesional de David Trueba, pero no resulta deslumbrante.
En definitiva, mi opinión es que, a pesar de no ser la obra maestra que su título irónicamente sugiere, es una película curiosa, con alma y con un Segura alejado del tono tosco de Torrente.
La frase que mejor define ese espíritu de "hacer cine cueste lo que cueste" es cuando los personajes se lanzan a la aventura: "Ninguno de los tres será la misma persona cuando acabe el rodaje de esta 'obra maestra'". Una comedia agridulce que, si entras en su juego, te regala momentos muy brillantes.
El argumento me parece fascinante en su locura: Benito Cañaveras (Santiago Segura) y Carolo Suárez Perales (Pablo Carbonell), dos perdedores obsesionados con el cine clásico y el musical, secuestran a Armanda Castro (Ariadna Gil), una famosa actriz en decadencia, para obligarla a protagonizar su película en Súper 8.
Lo bueno, lo que realmente me atrapó, es ese tono tierno y patético a la vez, donde la línea entre el secuestro y la colaboración artística se difumina en una casa rural aislada.
Es un retrato honesto sobre la distancia abismal que puede haber entre las expectativas y el talento, y sobre cómo la desesperación puede crear lazos extraños. Ariadna Gil está estupenda como la musa inalcanzable que acaba cediendo ante la obsesión genuina de sus captores.
Sin embargo, entiendo perfectamente la crítica tibia o negativa que la rodea. El guion a veces se vuelve errático y los tonos chirrían, haciendo que la trama parezca, a ratos, una excusa para chistes internos del gremio o una copia inferior de otras comedias de secuestros de cineastas.
Visualmente es competente, destacando por una fotografía que alterna lo amateur del Súper 8 con la factura profesional de David Trueba, pero no resulta deslumbrante.
En definitiva, mi opinión es que, a pesar de no ser la obra maestra que su título irónicamente sugiere, es una película curiosa, con alma y con un Segura alejado del tono tosco de Torrente.
La frase que mejor define ese espíritu de "hacer cine cueste lo que cueste" es cuando los personajes se lanzan a la aventura: "Ninguno de los tres será la misma persona cuando acabe el rodaje de esta 'obra maestra'". Una comedia agridulce que, si entras en su juego, te regala momentos muy brillantes.
27 de abril de 2022
27 de abril de 2022
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una serie de situaciones sin nexo lógico y sin gracia.
Esta pareja de "cómicos" ni siquiera se parecen a un Mortadelo y Filemón del mundo del cine. Es puro "quiero y no puedo", o mejor ".. no sé si puedo".
Si la has grabado la ves dándole a la techa de "avance rápido" y ni siquiera te paras cuando la chica está en la ducha.
No sé cómo hay productores que pierden el dinero haciendo este tipo de cine.
Ni siquiera para una tarde de siesta veraniega. Nada.
Basura cinematográfica.
Pena de pérdida de tiempo.
Esta pareja de "cómicos" ni siquiera se parecen a un Mortadelo y Filemón del mundo del cine. Es puro "quiero y no puedo", o mejor ".. no sé si puedo".
Si la has grabado la ves dándole a la techa de "avance rápido" y ni siquiera te paras cuando la chica está en la ducha.
No sé cómo hay productores que pierden el dinero haciendo este tipo de cine.
Ni siquiera para una tarde de siesta veraniega. Nada.
Basura cinematográfica.
Pena de pérdida de tiempo.
20 de agosto de 2024
20 de agosto de 2024
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Evidentemente Obra maestra obra maestra no es. Es más, o menos, es la menos afortunada película de su director. Tenemos el casting perfecto, porque por aquel tiempo a Pablo Carbonell y a Santiago Segura era fácil de formar sus nombres en la sopa. Y obviamente estaba Ariadna Gil, la chica del director. Hubo un tiempo en que Ariadna Gil…
Lo que no tenemos es el título. Bonito comienzo coña-homenaje a la gran mentira del musical que introduce a la perfección la situación real de los dos de la sopa en la historia. Dos fracasados diletantes que fracasan en sus intentos de hacerse un hueco en el cine. Y que más tarde dará pie a que tengan motivo para los intentos de los mismos por arreglarla. El patetismo de los de la sopa queda manifiesto a lo largo de la película. David Trueba para retratar el fracaso y ese patetismo, como ninguno. En ello, lo único reseñable, en la teoría y en el planteamiento. En algunos momentos sobre todo de la sopa Carbonell. El resto dista de ser un divertimento que acaba por resultar insano y que se le va de las manos al director, que por única vez en su carrera jugó la baza de lo que requiere la taquilla. Nombres.
Poco después retomaría el buen sentido adaptando a Javier Cercas.
Lo que no tenemos es el título. Bonito comienzo coña-homenaje a la gran mentira del musical que introduce a la perfección la situación real de los dos de la sopa en la historia. Dos fracasados diletantes que fracasan en sus intentos de hacerse un hueco en el cine. Y que más tarde dará pie a que tengan motivo para los intentos de los mismos por arreglarla. El patetismo de los de la sopa queda manifiesto a lo largo de la película. David Trueba para retratar el fracaso y ese patetismo, como ninguno. En ello, lo único reseñable, en la teoría y en el planteamiento. En algunos momentos sobre todo de la sopa Carbonell. El resto dista de ser un divertimento que acaba por resultar insano y que se le va de las manos al director, que por única vez en su carrera jugó la baza de lo que requiere la taquilla. Nombres.
Poco después retomaría el buen sentido adaptando a Javier Cercas.
26 de abril de 2022
26 de abril de 2022
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Trueba demuestra una vez más que además de ser un niño mimado de la izquierda de salón española es un director de cine mediocre . No sólo no alcanza nunca la maestría que índica su pretencioso título , algo negado a la mayoría de los mortales sino que raya a bajísimo nivel en esta película. El guion es un desastre, nos encontramos con divergencias de tonos y trozos de otras películas mil veces vistas en una trama que no funciona a pesar de las voluntariosas y potentes actuaciones de su pareja masculina protagonista en su mejor momento. En cambio, Ariadna Gil la pareja del director en aquellos momentos ofrece una de sus peores interpretaciones. La película se resiente de una grave falta de cohesión que ni los momentos de humor o el sentimentalismo alivian , hundidos por la amargura ,el mal gusto o recursos facilones y baratos.
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