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Críticas de "M, el vampiro de Düsseldorf"
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| 30 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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AndyHug
Los últimos de (Filipinas)
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Su valoración:  |
17 de Marzo de 2009 |
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Había ya dirigido el vienés Fritz Lang algunos de sus filmes fundamentales (Doctor Mabuse, Los Nibelungos, Metrópolis) cuando la impresión que le causó la historia de Peter Kurten le impulsó a realizar su primera obra sonora, “M, el vampiro de Düsseldorf”.
La película la estructuró en tres partes. La primera nos presenta al asesino y sus perversos actos. La segunda es un paradójico conflicto entre las fuerzas del orden (criticadas por su ineficacia) y el hampa (delincuentes de los bajos fondos). Y la tercera refleja la desesperación del asesino y su interpretación moral de los hechos.
Ya desde las primeras escenas tanto el ritmo, como la narración, como el montaje son memorables. La estética incursión del sonido para la época, como la habilidad de Lang encuadrando la excelente fotografía en blanco y negro es para enmarcar. En cuanto a los actores, el actor eslovaco Peter Lorre realiza una inmejorable interpretación del asesino, más de un crítico la ha calificado como una de las mejores y más difíciles interpretaciones de la historia del séptimo arte. Secundarios como el jefe de policía, el líder del hampa, o los vagabundos cumplen con creces su papel. El contexto socio-político que refleja la película es una Alemania pre-nazi, con sus claras deficiencias económicas, vista desde el subjetivismo de las diferentes clases sociales.
Para los que conocíamos de antemano la verdadera y repulsiva historia de Peter Kurten, en la que se basa el director, puede que a algunos nos guste más o menos la libre interpretación de la realidad realizada por Fritz Lang en su película. Pero lo que hay que reconocer es que, fue una precursora sobretodo a nivel de interpretación de un perfil psicológico y moral de un asesino en serie. El director consigue mostrarnos el completo retrato del asesino, no como un ente ajeno a la sociedad, sino como un producto más surgido de ella. Por otro lado esta cinta también es considerada como la pionera fundamental del mejor cine negro en su etapa clásica.
“M, el vampiro de Düsseldorf” estuvo cerca de ser prohibida en Alemania por la sutil crítica de Lang hacia el nazismo apunto de despuntar como poder político. Los nazis se pueden ver claramente identificados en los jefes del hampa por sus formas de vestir, la persecución de sus propios intereses, la sospechosa aplicación de la justicia…
Como curiosidad añadir que, el memorable y escalofriante silbido del asesino fue doblado por el propio Lang, dadas las dificultades del protagonista para realizarlo.
"M"agnífica obra que madura con el paso del tiempo sin perder nunca su esencia.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: La grandiosidad de esta película llega a su punto álgido durante el juicio final del asesino, en el que Lang lo presenta como una víctima de una sociedad corrompida, que esta siendo juzgado por delincuentes. Este contraste nos hace reflexionar, dentro del mundillo sórdido del crimen, sobre quiénes son víctimas inocentes, y quiénes en menor o mayor medida culpables de sus actos.
Como ya he dicho antes, Fritz Lang interpretó el caso real del a asesino muy a su manera. Me explicó, la sádica biografía del verdadero asesino, Peter Kurten, no tiene ni punto de comparación con la sutil representación del “psicópata arrepentido” mostrada por Lang.
Hay que tener en cuenta que “M, el vampiro de Düsseldorf” se estrenó meses antes del juicio del verdadero asesino, en plena conmoción colectiva por la sádica ola de crímenes ocurridos recientemente. Por esto, Fritz Lang tuvo libertad absoluta a la hora de interpretar un final alternativo a su gusto.
El auténtico desenlace de la crónica se dio en 1932, Peter Kurten fue condenado a nueve penas de muerte. Estas fueron sus sobrecogedoras últimas palabras antes de su ejecución: “¿Cree usted que cuando me hayan cortado la cabeza, podré oír el sonido de mi sangre brotando del muñón?” Es evidente lo arrepentido que estaba el protagonista de sus hazañas…
AndyHug 
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| 34 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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K
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
18 de Mayo de 2005 |
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Hablar de una película mítica de por sí siempre es difícil. Aquí está el maestro Lang que viene a explicarnos como se filma y se monta una película en el año 31. Y es que probablemente el hecho que más llama la atención a los espectadores que se acercan hoy a esta obra maestra es su total actualidad formal. No sólo se conserva estupendamente sino que parece mentira que sea del año 31. Tanto el ritmo, como la narración, como el montaje de esta película no tienen nada que envidarle a cualquier thriler moderno (moderno en años quiero decir), más bien deberían aprender un poquito. Sus avances en cuanto al sonido son memorables y la habilidad de Lang encuadrando o sacándole todo el jugo posible (junto a Arno-Wagner) de la fotografía en blanco y negro, es para arrodillarse. Especialmente memorables son la gran secuencia de apertura (todo un prodigio de montaje macabro) y la comparación que se establece entre policías y ladrones.
La primera película donde aparece un asesino en serie, y lejos de quedarse en la mera colección morbosa de asesinatos es una profunda reflexión acerca de una sociedad (la alemana) descompuesta por la guerra, la inestabilidad económica , el paro y la delincuencia, que estaba gestando en ese momento lo que el mundo conoció como Nazismo. Sorprendente es la capacidad visionaria de Lang que culminó con la no menos extraordinaria “El testamento del doctor Mabuse”, premonición varios años antes de las fatales consecuencias del Nazismo que le valió a Lang un Billete de “huida de Alemania”.
K 
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| 22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Miquel
Palma de Mallorca (España)
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Su valoración:  |
7 de Septiembre de 2009 |
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Gran clásico de la historia del cine, realizado por Fritz Lang (1890-1976). El guión, de Thea von Harbou y Fritz Lang, se inspira en un artículo periodístico de Egon Jacobson, referido a hechos reales de la vida del criminal Peter Kürten, activo en los años 20 del siglo pasado. Se rueda en Staaken (Spandau, Berlin). Producido por Seymour Nebenzahl para Nero Film AG, se estrena el 11-V-1931 (Berlin).
La acción dramática tiene lugar en Düsseldorf (Alemania) en 1929-30, a lo largo de 8 meses. El film suma crimen, cine negro, policiaco y thriller. Es la primera cinta sonora de Lang, lo que le lleva a abreviar los diálogos y a rodar las imágenes a la manera del cine mudo. La brevedad de los diálogos singulariza a la obra frente a la exagerada extensión del uso de la palabra que caracterizaba a los primeras producciones sonoras. Lang desea evitar las distracciones y el aburrimiento del público. Por otro lado, las técnicas del cine mudo le permiten contar con el potencial de sugerencias, sutilezas e insinuaciones de la narración visual. Con todo, la actitud del realizador se muestra abierta a las innovaciones, tanto temáticas como estilísticas.
El film es una de las primeras obras importantes que tratan un tema propio de cine negro, que analiza el comportamiento de un asesino en serie y que explora el comportamiento de la policía desde una perspectiva moderna: estudio de huellas dactilares y análisis caligráficos, de reciente implantación. Por lo demás, es una obra pionera en el uso de la voz fuera de campo, en situar los asesinatos fuera de pantalla por medio de símbolos inequívocos. Juega con la procedencia de la voz que se oye (narrador o cliente de un bar que lee el periódico en voz alta) e incluso con los puntos de vista: la cámara se mueve por las calles adoptando distintos puntos de vista, alguno tan sorprendente como el de una rata.
Refleja con maestría, economía de medios e imaginación, el terrible ambiente de ansiedad, paranoia, obsesión y desconfianza que se ha apoderado de los ciudadanos. Dibuja una ciudad poseída por la angustia, el descontrol emocional, el miedo y sentimientos demoledores de peligro, inseguridad y vulnerabilidad, que eran los que vivía Alemania en aquellos momentos, poco antes de que Hitler fuera designado canciller de la República de Weimar. Añade referencias al estado de precariedad económica y pobreza del país, mediante escenas breves como la que muestra en el bar, en primer plano, salsas descompuestas, queso podrido, colillas exageradamente apuradas, etc.
Combina con inusual eficacia elementos contrapuestos y contradictorios. Suma en paralelo las sesiones de los gabinetes de crisis de la policía, presididos por un ministro(Stein) y de los jefes del hampa, humor y horror, falsa justicia privada y justicia institucional pública, respeto a la ley y afanes de linchamiento, la existencia de un mundo superior visible y de un mundo subterráneo, etc.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: (Los spoilers se han situado hacia el final del presente espacio).
Lang se manifiesta a favor del orden constitucional, el imperio de la ley, la inviolabilidad de la libertad humana, el derecho de todo ser humano a un juicio justo y con garantías, etc. Condena el fanatismo, la búsqueda de víctimas propiciatorias, la ocupación del poder por los violentos e intransigentes, etc. La película, que había contado con un notable éxito de taquilla y crítica, fue prohibida en Alemania en 1934, poco después de la salida de Lang del país y de su separación matrimonial de Thea von Harbou (1933). La interpretación de Peter Lorre, de 26 años, es magistral.
La banda sonora consta de un solo tema, “En la gruta del rey de las mentiras”, de “Peer Gynt”, de Grieg. Convertido en motivo simbólico, lo silba Hans cuando proyecta un nuevo crimen, del que se convierte en anuncio. La condición de secuencia melódica repetitiva ( o leitmotiv) del corte de referencia es otra de las innovaciones del film. Por lo demás, el leitmotiv del film se convierte en un elemento de importancia muy especial en el desarrollo de la acción. La fotografía, de Fritz Arno Wagner (“El testamento del Dr. Mabuse”, 1933), presenta los rostros de los facinerosos como caricaturas deformes, retorcidas y escalofriantes. Construye travellings descriptivos de gran fuerza, realiza tomas largas, ofrece planos cenitales (hueco de la escalera de la Sra. Beckmann) y compone elegantes secuencias de generoso minutaje.
Spoiler
Hans Beckert (Lorre), soltero, solitario, de unos 45 años, aparentemente tranquilo, vive como huésped en la casa particular de Elisabeth Winkler (Valetti). Es un infanticida que aborda y seduce a las víctimas con golosinas y obsequios. Tiene por costumbre llevarlas fuera de la ciudad, donde hace desaparecer sus restos y pertenencias, por lo que la policía carece de pistas. Sospechando que se trata de un psicópata dado de alta en los últimos años, la policía selecciona más de 25.000 fichas de sospechosos, a los que investiga. Incrementa la vigilancia callejera, las redadas y las detenciones. La organización criminal Ring, que domina los bajos fondos de la ciudad, se inquieta porque las redadas frecuentes de la policía y su mayor presencia en la calle perjudican sus negocios. Deciden intervenir por su cuenta en la identificación y detención del asesino. Elaboran un plan de acción que ocupa a sus miembros y a los mendigos de la ciudad.
Bibliografía
- Eckard PABST, “M, el vampiro de Dusseldorf”, ‘El cine de los 30 (Jürgen Müller)’, págs. 68-75, Taschen ed., Colonia (Alemania), 2006.
- Rafael MIRET, “M, el vampiro de Düsseldorf”, ‘Drigido por’, nº 335, junio 2004.
- Roger EBERT, “M, el vampiro de Dusseldorf”, ‘Las grandes películas’, V. 1, págs. 252-255, Robinbook ed., Barcelona 2003.
Miquel 
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| 15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Enoc
DF (México)
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Su valoración:  |
1 de Marzo de 2008 |
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Esta es una de las películas más brillantes que he visto. Es sorprendente que en 1931 ya existiera un cine con un trabajo tan profundo de los personajes y un guión tan complejo y redondo. Es sorprendente que haya tanto cine con guiones simplones y personajes unidimensionales (buenos que son muy buenos y malos muy malos), cuando ya desde 1931 se había hecho una obra con personajes tan complejos y una historia tan refinada y sutil. Capaz de decir tanto con tan poco, como una escena con una pelota girando o un globo flotando en el aire; escenas que muestran en pocos segundos tanta información y tanto terror. La antítesis sería ese cine que para asustarte te tiene que mostrar ingentes litros de sangre y monstruos terribles que gritan apareciendo de repente. Fritz Lang por el contrario no ofende a la vista, sino que la cautiva, la hipnotiza con sus múltiples tomas. Una película llena de imágenes poéticas y gran contenido, diálogos trabajados con esmero y llenos de sabiduría y profundidad. Películas como esta no hay muchas en la historia del cine, es increíble que con semejantes antecedentes se sigan produciendo y viendo hasta el cansancio tanto churro holywoodenses... En fin, un filme que ningún cinéfilo se puede perder.
Enoc 
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| 19 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Gilbert
Barcelona (España)
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Su valoración:  |
6 de Julio de 2009 |
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Esta crítica es totalmente innecesaria, porque ya tienen ustedes buenas críticas por aquí de esta magnífica película. A veces hago críticas por pura inercia, como ésta.
Nunca había visto "M" en buenas condiciones. Malas copias, medio doblada medio en alemán, escenas incompletas, etc.
En fin, vean la película que es una obra maestra. Aunque a mi juicio falla la parte final, la del juicio tan lleno de topicazos, y ese monólogo tontaina y demagógico que a mí me importa un bledo. Bah, no me hagan caso, el monólogo es de los más importantes de la historia del cine, bla bla bla.
Lo que me encanta de la actuación de Peter Lorre es que parece un dibujo animado acorralado por personas. Parece que intentan atrapar más a un ratón que a un vampiro. Su actuación física es imponente, incluso silba como un dibu. Hay momentos que antes de escabullirse sólo le hace falta decir "¡Bip! ¡Bip!" como el Correcaminos.
Gilbert 
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