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Gigante

Comedia. Drama Jara (Horacio Camandulle) es un hombre solitario, tan corpulento como tímido, que trabaja de guarda de seguridad en un supermercado de Montevideo. Se encarga de controlar los monitores desde un cuarto. Dado que tiene el turno de noche y no hay mucho movimiento, hace más o menos lo mismo que haría en su casa: ver películas, hacer crucigramas y escuchar música. Pero un día su vida cambia al descubrir por casualidad a Julia (Leonor ... [+]
Críticas 28
Críticas ordenadas por utilidad
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7
22 de enero de 2026 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la vida de Jara (Horacio Camandulle), no pasan grandes cosas, su trabajo como vigilante de un gran supermercado es rutinario, mediocre. La película refleja con acierto la falta de estímulos de un hombre solitario que de pronto, vuelca su interés en la contemplación de Julia, una limpiadora que trabaja en su mismo turno.

Una pequeña película que se hizo GRANDE. Me gusta ese género intimista, donde parece que no sucede nada, y ocurre todo. Dirigida a espectadores que dan más valor a una mirada que a un estruendo... un grito, o un sobresalto. Uno de esos casos raros, donde no quieres que termine, y continúe sorprendiéndote con la magia de lo más simple.
8
24 de noviembre de 2009
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Notable película de Adrián Biniez y sobresaliente la interpretación del protagonista Horacio Camandulle (¡un pedazo de actor que va para genio!).

Indudablemente la película se te enrolla en el corazón, te atrapa, te lleva cual sombra del vigilante, te llena de interés por seguir a hutardillas a esa mujer por la que "el gordo" se siente atraído y ver a donde le conduce o qué sucede.

Además, el personaje, el hombre introvertido o tímido, ese solitario de pocas palabras y apariencia de oso manso, está logradisimo.

Recomiendo esta película. Es bonita y encantadora. Su final: genialmente abierto a la mar.
7
31 de julio de 2010 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viernes 30 de julio, 6:20 pm, Cinemex Plaza Insurgentes. Tercer largometraje en el que personas con ciertas labores reclaman la atención del espectador; primero un custodio argentino, luego una nana chilena y por último un vigilante uruguayo que impide que sus propios compañeros de trabajo extraigan mercancía del supermercado (el llamado robo hormiga) durante las noches cuando se limpia y acomoda el lugar.

La doble lectura de este título se refiere en efecto al Jara un hombre corpulento y hosco, incapaz de expresar algún sentimiento de afinidad hacia sus compañeras, además de mostrar la intensa actividad existente dentro de los autoservicios por las noches; los gigantes que por el día ponen a nuestro alcance infinidad de artículos y que durante las madrugadas comienza su mantenimiento.

Sencilla y eficaz la trama funciona de inicio a fin, siempre a la espera de un paso decisivo de Jara, ese que puede cambiar su vida. A la par se nos presenta la vida de una afanadora del mismo lugar y sus actividades matutinas al abandonar el trabajo, jovial, sonriente, activa y aventurada.

Sin tanta parafernalia por colocarla como cine optativo y nada comercial, cumple perfectamente, Uruguay con un paso gigante en una filmografía escasa y por lo general apática.

Nota: Por muchos años en México hubo un autoservicio con este nombre (Gigante), al cual de inmediato la cinta te remite.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Por momentos hay escenas que denotan lo jodido que es estar detrás del anaquel, en bodegas durante la noche, colmadas de tareas programadas y sin innovación.
5
2 de octubre de 2009
7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Salvamos a Gigante? Yo personalmente, me he quedado bastante desilusionado con esta cinta uruguaya. Las críticas que había leído sobre el film, me hacían presagiar una tarde - noche de cine de lo más entretenido, pero no ha sido el caso.

La trama se desenvuelve con una lentitud inmensa, esperando y esperando un fuerte giro en los acontecimientos, el cual no veo durante la hora y media de transcurso.
No todo es malo en la cinta de Biniez; cierto que el planteamiento de Gigante es muy sencillo, pero, con una buena dosis de sentimiento y lógica, que es donde el espectador debe centrarse.
Un hombretón rudo y solitario, pero al mismo tiempo con una nobleza e inocencia muy agradable.
Una historia de amor encausada más por el sendero de la gesticulación de los personajes, que por sus diálogos, neutros en casi todo momento.
Interesante labor en el papel principal de Horacio Camandulle, el gigante que aunque al principio carezca de ello, también lleva su corazoncito pegado a su enorme cuerpo.

Conclusión: dura apuesta del uruguayo Adrián que aunque a mí no me haya terminado de convencer, ha recibido el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín de 2009.
8
20 de octubre de 2010 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde Uruguay llega este film sencillo y minimalista pero con una clara efectividad narrativa. Su estilo realista permite la rápida simpatía con este grandote bonachón, empleado de seguridad en un super y sin grandes ambiciones. Un deseo en él comienza a deslumbrarse, sin querer sus inhibiciones e inseguridades lo transforman en una obsesión voyeurista. La empatía es inevitable ¿quién no se ha fascinado con alquién que ni siquiera lo registra a uno?.
Adrián Biniez logra retratar esta veta de la vida amorosa con numerosos planos flijos y dándole gran protagonismo a las cámaras de seguridad que utiliza el gigante, permitiéndonos formar parte de su deseo a través de su mirada. El resultado final es una ópera prima absolutamente querible.
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