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| 6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Vivoleyendo
Huelva (España)
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Su valoración:  |
5 de Febrero de 2009 |
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Será que el Atlántico ha lamido mi piel desde pocos meses después de nacer, que mis pies han recorrido kilómetros y kilómetros de arena dorada, que la brisa y el viento del mar me han susurrado en los oídos desde antes de que yo pudiese recordar.
Será que el cielo azul se ha extendido benigno e interminable sobre una treintena de veranos, derramando la luz esplendorosa de un sol que, en el solsticio de junio, llega a brillar durante quince horas seguidas.
Será que todos mis veranos saben a playa, a turistas de todo tipo, a muchedumbre que aprovecha la canícula estival para abarrotar los hoteles y pensiones, para alquilar habitaciones de particulares y casas de veraneo, para sentarse al aire libre a disfrutar de comidas marineras, de tapitas, aperitivos y helados, para pasear por las orillas, tomar el sol y aliviar el calor en las aguas del océano, para ir a los festejos y hacer excursiones. Una marea humana que llega en tropel cuando los primeros calores fuertes se anuncian, y que se marcha cuando el otoño empieza a llamar a las puertas.
Nuestra era es la era del turismo, de millones y millones de personas que aguardan a sus vacaciones laborales para viajar y desconectar. Muchísimas eligen las playas, un tentador reclamo de ocio y relax. Pese a los mil inconvenientes e incomodidades de la masificación, la mayoría se niega a renunciar a los placeres del sol, del mar, de la brisa y de la arena.
El señor Hulot, nuestro desastroso, galante, simple y despreocupado protagonista, es la excusa de Tati para explorar y observar esos veranos dorados y cálidos que promueven la migración de los turistas en busca de diversión, expansión, nuevas amistades, amores furtivos y experiencias que atesorar. Ese pintoresco hotelito a pie de playa, los clientes que se reúnen para las comidas y para charlar, jugar sus partiditas y escuchar la radio o el tocadiscos, los bañistas, los niños jugando y gritando, jóvenes flirteando, paseantes que aspiran el aire salado y admiran el paisaje… Y, por supuesto, Hulot, que viene a alterar, involuntariamente, la paz del resto de los visitantes y del personal del hotel, y a ponerlo todo manga por hombro.
Un homenaje de Tati a los gags del cine mudo y a esas comedias inocentes, frescas y algo socarronas centradas en la acción de los personajes más que en los diálogos, en los gestos, en las interacciones, en los pequeños desastres y en los planos generales que nos hacen testigos de los quehaceres corrientes de una multitud con cuyas costumbres y manías llegamos a familiarizarnos y a encariñarnos. Amaneceres, mediodías y atardeceres en esa playa de ensueño, un lugar de paso en el que Hulot y sus compañeros de vacaciones dejan su particular impronta, bailando la danza de los perezosos días al son de una música ligera y pegadiza que lleva en sus notas la esencia de la alegría de vivir.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
Ver todo
spoiler: Nunca me ha sido necesario viajar para ver la costa, porque vivo en ella, y algunas de las memorias que mejor conservo son las de mi niñez a orillas del Atlántico. El director galo me ayuda a regresar a aquellos momentos de gloria que no se repetirán jamás.
Vivoleyendo 
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| 6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Quizás sea un problema mío, pero Tati no me hace gracia. Y se que es un problema, porque reconozco objetivamente que es un auténtico genio de la comedia, muy a la altura de ese Chaplin y Keaton, que tanto homenajea constantemente. Pero a pesar de haber visto tanto "Mi tío" como "Las vacaciones del señor Hulot" no consigo meterme en su sentido del humor.
Es decir, detecto y valoro cada una de los aciertos del guión, veo el gran talento que hay en la planificación de cada escena, comprendo porque es una Obra Maestra del cine, valoro todas las virtudes de su corta filmografía y objetivamente me rindo incondicionalmente a su gran talento para la comicidad y para la innovación, así como para su sutileza de incluir leves (pero incisivas) críticas sociales. Resumiendo, por ser uno de los cineastas más talentosos, peculiares y singulares que ha dado el cine.
Pero claro, cuando se trata de disfrutar, es mejor que algo te llene del todo subjetivamente y no objetivamente. Como amante del Séptimo Arte agradezco la gran aportación de Tati a la comedia, pero como espectador subjetivo me aburré, y mucho. Y sinceramente me da mucha pena y envidia, porque conozco a mucha gente que disfruta con la obra de Tati, pero supongo que eso es algo inherente en cada ser humano (también detesto y me aburre todo Fellini, y no me queda más remedio que reconocer que su filmografía está repleta de Obras Maestras).
Por lo que simplemente diremos que Tati no es un humor para todos los paladares, que habrá quien lo adore y beatifiqué como un genio inconmensurable (que lo es) del humor visual, y otros que se aburrirán con esa sucesión de gags anticuados, obsoletos y fosilizados.
El Despotricador Cinéfilo
El Despotricador Cinéfilo 
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| 5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Kwisatz
Ann (Túnez)
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Su valoración:  |
24 de Enero de 2011 |
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Modelo de replicante: Kwisatz
Formatos de humor compatible: Faemino y Cansado, Monty Python, Mr. Bean, Goyo Jiménez, Agustín Jiménez, Dani Mateo, José Mota, Benny Hill, Gene Wilder y Richard Pryor, Tip y Coll, Santiago Segura, el gran Wyoming, las muecas de Jim Carrey, Los Simpson, Futurama, South Park, Padre de Familia, Chris Elliot y su Get a Life, The Big Bang Theory, David Zucker y Leslie Nielsen, Bill Murray, Woody Allen, Berlanga, Ben Stiller, Charles Chaplin, Mel Brooks, Farrelly Bros. Mike Myers (sólo versión Dr. Maligno).
Formatos de humor incompatible (no procesa): Los morancos, Cosas de casa, JACQUES TATI.
Si durante el visionado observa personajes sin alma y gags forzados, sin chispa, academicistas, aburridos, incoherentes y timoratos, es posible que usted sea otro modelo de replicante incompatible con este formato de humor. Absténgase de proseguir el visionado si quiere ahorrarse 90 minutos de insustancial nada.
En caso de visionado accidental visite a su humorista de cabecera para desintoxicarse.
Kwisatz 
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| 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Txiqui
Cangas del Morrazo (España)
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Su valoración:  |
22 de Diciembre de 2007 |
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El ambiente en el que se desarrolla esta película ( la primera en la que aparecía el famoso personaje de Tati), es una somnolienta ciudad veraniega durante las vacaciones. Hulot provoca el caos a su alrededor, pero los numerosos gags de la película siempre visuales, no resultan nunca forzados ni destruyen la atmósfera de la Francia provinciana, tan bellamente captada por Tati.
Txiqui 
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| 20 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
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Neathara
Saruman hace un orco y luego hace un (Uruguay)
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Su valoración:  |
25 de Octubre de 2007 |
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A pesar de concurrir por esta estupenda página y tratar de hacer críticas sabihondas que demuestren la vastedad de mis conocimientos sobre el 7ª Arte he llegado a la conclusión de que NO soy cinéfila, sobre todo porque:
- Me aburro con Tarkovski.
- Duermo a pierna suelta con Wong War Kai.
- Me corto las venas con Kubrick.
- "El sol del membrillo" me parece la película más soporífera de la Historia.
- Y no me río con Tati.
La película que nos ocupa me resultó un coñazo insufrible y desde luego no apto para todo tipo de públicos.
Eso sí, si uno es, por ejemplo, un arqueólogo del cine que quiera ver pura comedia de gags fosilizada, con pinceladas de crítica social muy light, apreciará las sutilezas varias de "Las vacaciones del señor Hulot" y sin duda le sacará mucho mejor partido que el que yo le he sacado.
Neathara 
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