Nos encontramos ante un film diferente, es casi un documental grabado con la camara super 8 del protagonista. Su visionado resulta poético, de una gran belleza visual. Es un viaje hacia el mundo interior de este personaje y al mismo tiempo todo un tributo hacia Lisboa.
La narración se centra desde un enfoque visual, con pocos diálogos, pero los que hay son magníficos, como la conversación mantenida con el mar de fondo entre sus dos protagonistas.
La música acompaña a las imágenes de maneral sensacional. Es todo un placer disfrutar de esta película.
spoiler:
Me encanta la escena en la que Bruno Ganz está cenando sólo en un bar y mira alrededor y sonríe. Este actor nos trasmite perfectamente ese sentimiento de bienestar y libertad que está sintiendo su personaje en ese momento. Genial.